martes, 31 de marzo de 2009

La aristocracia es un freno a los desbordes políticos - Participa del poder en beneficio del pueblo - "Pueblo sin aristocracia no es pueblo, es masa"

El Virrey don Francisco de Toledo, descendiente de los Duques de Alba, a quien debemos la fundación de Salta, es un buen modelo de noble aristócrata que consagró su existencia y su obra de gobierno al mejoramiento del pueblo en todas sus camadas sociales, desde los vecinos feudatarios y encomenderos, pasando por los indios nobles y comunes, hasta los sectores más modestos. No obstante los defectos humanos y los inspirados en el absolutismo -una lamentable constante en la España de la Edad Moderna, a partir del siglo XV-, su dedicación desinteresada al mejoramiento de las condiciones sociales, culturales y de vida cotidiana de la población, es un ejemplo que contrasta con los gobernantes pseudo-democráticos, arbitrarios y prepotentes, que gobiernan en beneficio propio y de sus secuaces. Su pasión era servir a Dios, al Rey y al pueblo, comprendiendo las clases dirigentes y todo el organismo social, incluyendo sus miembros más pequeños, ya que todos integran la sociedad orgánica, que es lo contrario de la masa sometida a una camarilla de interesados.

6. Aristocracia política

Hasta aquí se ha tratado de la aristocracia considerada en sí misma en cuanto clase social. De ahora en adelante el tema pasará a ser la misión de la clase aristocrática en la vida política y social del país.
A quienes les haya podido parecer excesivamente conservadora, e incluso reaccio­naria, la doctrina de los anteriores apartados tal vez les sorprendan agradablemente las palabras con que el esquema aborda el tema de la aristocracia política.
"La aristocracia social tiene una función que ejercer directa e inmediatamente cerca del pueblo. Pero por ley natural ejercerá siempre una función política cerca del poder. Participará del poder en beneficio del pueblo."
Tras hacer referencia de paso al gobierno "llamado mixto, donde tiene su función la 'monarquía', la aristocracia y el pueblo" como "el mejor gobierno, según la filosofía católica", el esquema continúa:
"La aristocracia, colocada entre la autoridad suprema, digamos monarquía, en sentido filosófico, mando de uno, y el pueblo, es elemento de moderación, de pondera­ción, de continuidad, de unión".
En esa perspectiva:
"1 .La monarquía sin aristocracia fácilmente conduce al absolutismo.
"2. Pueblo sin aristocracia no es pueblo; es masa.
"3. La aristocracia defiende la monarquía y la modera.
"4. La aristocracia es cabeza del pueblo, educadora del mismo, encauzadora de sus energías.
"5. Aristocracia sin pueblo es oligarquía, es decir, privilegio odioso de una casta en la sociedad."
cf. Plinio Corrêa de Oliveira, "Nobleza y élites tradicionales análogas", t. I, Apéndice IV, p. 248.

sábado, 28 de marzo de 2009

Aristocracia en la familia: brevísimo comentario

Cada entrada de este punto ha incluido el texto base (la enciclopedia católica del Cardenal Herrera Oria) y los comentarios del autor del Libro de la Nobleza, Plinio Corrêa de Oliveira.
Antes de pasar al punto siguiente queremos registrar algunas impresiones: comparando estos textos con la realidad que nos toca vivir, el contraste es "gritante". Los principios comentados suponen un Orden socio-político para el bien; la politiquería actual, que no merece el nombre de política, es una suma de revanchismos, venganzas y daños que buscan "poner de rodillas" al adversario.
El modelo aristocrático católico busca la unión y toma como ejemplo la familia. El padre es un símbolo del rey, y la madre, como vimos, de la aristocracia.
De un orden así, familiar, brota el afecto y a veces aún la intimidad. Hay importantes restos de esto, aún hoy, por ejemplo en las ciudades históricas y pueblos del interior, y ciertamente algo de esto también hay en la gran Buenos Aires, a pesar de su cosmopolitismo y su carácter multitudinario. Pues es tan natural, y en la capital argentina hay tantas notas aristocráticas, que la relación armónica entre grandes y pequeños, con elementos de admiración, brota espontáneamente.
Finalmente, en la medida en que está presente la sociedad orgánica, con su espontaneidad, su esencia natural, sus jerarquías armónicas, hay calor humano. Lo dice San Pío X cuando habla de la "campana de Belén": reyes y pastores unidos adorando al Rey de Reyes, al Salvador, representan a grandes y pequeños en la sociedad.
Si muchos integrantes de la sociedad orgánica, si muchos argentinos no masificados, abrieran su alma a estos principios, nuestra realidad cambiaría desde base ciertas. Que la Virgen, "nacida de sangre real", Madre misericordiosa de grandes, medianos y pequeños, conceda esa gracia a la Argentina, país muy amado por Ella al que dotó de singulares características para ser un bastión de la sociedad orgánica.
Esperamos su comentario, su duda, eventualmente su crítica... y también su entusiasta participación. El ausentismo de las élites y de todas las personas llamadas a defender el concepto católico de sociedad es -por omisión- uno de los peores males de nuestra época.
Cordialmente,
Pelayo

sábado, 21 de marzo de 2009

Lo contrario de la frialdad del Estado moderno: las relaciones personales en los países otrora dotados de una aristocracia católica

Las ciudades fundadas por españoles acompañados de indios amigos y de servicio constituyen un buen ejemplo de relaciones personales fluidas y llenas de savia entre grandes y pequeños, entre europeos y americanos, entre blancos e indios, negros, mestizos y mulatos, en un marco a la vez jerárquico y familiar. En las casonas y solares convivían durante generaciones los señores y el personal, entablándose vínculos de afecto y dedicación.
Un Virrey como el Marqués de Cañete salía a caballo a recorrer la ciudad, conversar con los vecinos y moradores de toda índole, con tendencia a favorecerlos. Es la sociedad orgánica, donde cada uno es alguien, desde el feudatario hasta el mendigo. En el Estado moderno y burocrático, todo es frío e impersonal, y por eso también masificante. (Foto: Plano fundacional de San Salvador de Jujuy, enviado por una amiga rosarina a quien agradecemos su aporte).

Completamos el comentario del Dr. Plinio Corrêa de Oliveira iniciado en la entrada anterior:

Muy distinta era la índole de los países dotados de una recta aristocracia. En ellos, según lo que anteriormente se ha visto, las relaciones eran, en la medida de lo posible, personales, y la influencia que el mayor ejercía sobre el menor, así como la que, a su modo, este último ejercía sobre el primero, se fundaban en una relación de afecto cristiano establecida de parte a parte. Afecto que traía consigo como consecuencia la dedicación y la confianza mutuas, y que llegaba a crear de hecho una sociedad entre los domésticos y patrones, de modo similar a como el protoplasma rodea el núcleo de una célula. Basta leer lo que dicen los verdaderos moralistas católicos sobre la sociedad heril para tener una noción exacta de cómo era este tipo de relación.
En las corporaciones, la relación entre maestros, oficiales y aprendices repetía también en amplia medida la bendecida atmósfera de la familia, y así por delante.
Ahora bien, este contacto vivo no englobaba únicamente aquello que las modernas legislaciones de trabajo llaman fría, seca y funcionalmente "patrones y empleados". A través de sus sirvientes y de los profesionales que les prestan servicios, los de categoría más elevada, fueran nobles o burgueses, acababan por conocer las familias de sus subordinados, como éstos conocían las de sus patrones. En mayor o menor grado, conforme la orgánica espontaneidad de un movimiento social bueno, esas relaciones no se establecían tan sólo entre individuos, sino también entre familias. Eran relaciones de simpatía, benevolencia y ayuda, que venían de arriba hacia abajo; y relaciones de gratitud, afecto y admiración, que se remontaban desde abajo hacia arriba.
El bien es, de por sí, difusivo. A través de las capilaridades de esos sistemas, el grande acababa conociendo miserias anónimas —porque la miseria aísla y hace desconocido a aquel sobre el cual se abate—, y le era dado remediar, en la mayor parte de los casos, a través de las manos delicadas de su esposa y de sus hijas, tantos dolores que de otro modo no habrían sido aliviados.
Pero en este valle de lágrimas también el grande conocía sus horas amargas. A veces sus enemigos lo cercaban, le amenazaban, le agredían física o políticamente. Entonces la más firme muralla que defendía esta grandeza que súbitamente se tambaleaba estaba compuesta por las incontables dedicaciones que se erguían desinteresadamente para protegerle, a veces hasta con riesgo de la vida.
Esto que se ha dicho con los ojos puestos en la vida urbana, es superfluo repetirlo a esta altura de la exposición para la vida rural, de tan propicia que era esta última a crear la atmósfera y las relaciones aquí descriptas.
Así fue la vida en el feudo; así lo fue también en el campo cuando, extinguido el feudalismo, las antiguas relaciones entre señor y vasallo perdieron su alcance político, pero continuaron existiendo en el mero ámbito del trabajo; y así continúa ocurriendo en esta o aquella región de este o aquel país, incluso en la fuliginosa última década de siglo y milenio en que vivimos.
En la perspectiva del Estado monárquico con algo de aristocrático y algo de demo­crático considerado por Santo Tomás, la aristocracia participa en el poder del rey como la esposa en el poder del marido dentro del hogar. Le corresponde, pues, hacer llegar al padre —en este caso al Rey— mediante una acción moderadora, tan propia al instinto materno, el conocimiento emocionado de esta o aquella necesidad de sus hijos —es decir, de los pobres, de los pequeños y desvalidos que se encuentren el ámbito de influencia bienhechora de su casa solariega— y conseguir del padre, ablandando su corazón, el correspondiente remedio.
Siempre en esa misma perspectiva, así como a la madre le cabe abrir el corazón de sus hijos para esta o aquella orden de su padre, le corresponde a la Nobleza el disponer el ánimo de los estamentos subordinados para un filial acatamiento de los decretos del rey.

(Plinio Corrêa de Oliveira, NOBLEZA Y ELITES TRADICIONALES ANALOGAS, Apéndice IV, ít. 5, Aristocracia en la familia).

sábado, 14 de marzo de 2009

La falta de espíritu aristocrático de los apóstoles y la inefable misión aristocrática de María Ssma. - Anonimato y frialdad del Estado moderno


Transcribimos, bajo este subtítulo de nuestra Redacción, un trecho más de la enciclopedia del Card. Herrera Oria y los comentarios del Prof. Plinio Corrêa de Oliveira a este texto y al que publicamos en la entrada anterior. Próximamente completaremos estos comentarios que, por ser tan ricos, merecen una lectura detenida, que así se ve facilitada.
La temática de la aristocracia y la sociedad orgánica, desarrollada en "Nobleza y élites tradicionales análogas" constituye un prisma luminoso para abordar altas cuestiones político-sociales y religiosas. Es el prisma de la tradición católica, que el progresismo y el populismo revolucionario en boga han tornado borroso en la mente de incontables católicos. Así, la obra del gran autor brasileño, elogiado como "eco fidelísimo" de los documentos pontificios por la Santa Sede, es como una torre de observación veraz y fiel. No es casual que el autor haya consagrado su épica lucha doctrinaria contra los errores actuales (cuyos efectos sufre a diario la humanidad) a Aquella que es "Torre de marfil" y modelo de aristocracia.
Cordialmente,
Pelayo


"C. En el Evangelio aparece muy claro el contraste entre la falta de misericordia, de caridad, de espíritu aristocrático de los apóstoles en la escena que comentamos (1) y la inefable misión aristocrática que desempeñó María Santísima en las bodas de Caná.
"a) Atenta a las necesidades de los demás, María se acerca a quien puede remediar­las para exponérselas.
"b) Y después se acerca al pueblo, representado en los criados, para inculcarles que sean obedientes."
Esta comparación entre la misión de la aristocracia en el Estado y la nación con la de la mujer —esposa y madre— dentro del hogar es un poco sorprendente para el lector moderno, pues las escasas obras de divulgación sobre la aristocracia hoy existentes han habituado, a justo título, al público a ver en ella la clase militar por excelencia, lo que parece muy poco afín a la misión de la esposa y madre en la familia.
Sin embargo, no por ello deja de ser esta comparación rica en sabiduría. Para verla en su justa perspectiva es necesario tomar en consideración que la guerra se ejerce normalmente contra el extranjero; y Santo Tomás trata aquí de la misión de la aristo­cracia en la vida interna normal del país en tiempos de paz, y no en cuanto espada que lo defiende contra el enemigo externo.
Era inherente a la aristocracia medieval y, en parte, a la del Antiguo Régimen, que cada una de las familias que la constituía reuniera en torno suyo un conjunto de otras familias o individuos de un nivel social menos elevado, a ella vinculados por relaciones de trabajo de diversas índoles, de mera vecindad, etc.
En las ciudades de aquellas épocas, era normal que se alzasen viviendas populares junto a palacios, mansiones o simples residencias de familias acomodadas. Esta vecin­dad entre grandes y pequeños repetía a su manera la atmósfera familiar del hogar aristocrático, constituyendo así un halo discretamente luminoso de afectos y dedicacio­nes en tomo a cada familia aristocrática.
Por otra parte, las relaciones de trabajo, por el simple efecto de la caridad cristiana, tienden siempre a desbordar del mero ámbito profesional hacia el personal. Durante los largos periodos de convivencia en el trabajo, el noble inspira y orienta a quien esta debajo de él, y este último, a su vez, hace lo mismo con relación al noble: le informa de sus aspiraciones y diversiones, de su modo de ser en la Iglesia, en la corporación o en el hogar, y también de las circunstancias concretas de la vida popular y de las necesidades de los desvalidos. Todo esto constituye, en fin, el circuito de interrelaciones entre el mayor y el menor que el Estado post-1789 procuró sustituir en cuanto le fue posible por la burocracia, es decir, por las oficinas de estadística e información, y por los siempre activos servicios de información policial.
Es a través de esas burocracias como el Estado anónimo (sin hablar aquí de las grandes sociedades anónimas macropublicitarias) inspira, propulsa y manda a la nación por medio de funcionarios también anónimos.
Recíprocamente, la nación habla al Estado a través de la boca anónima de las urnas electorales; anónima hasta el último refinamiento cuando el voto es secreto y el Estado ni siquiera puede saber quién ha votado de uno u otro modo.
Este conjunto de anonimatos evita en lo posible la presencia del calor humano en las interrelaciones del Estado moderno.
Nota 1) El presente esquema es uno de los veinte que desarrollan el Evangelio de la multiplicación de los panes (Jn., VI, 1-15).

(Plinio Corrêa de Oliveira, "Nobleza y élites tradicionales análogas", t. I, Apéndice IV, La aristocracia en el pensamiento de un Cardenal..., ít. 5: La aristocracia en la familia, p. 246)

lunes, 9 de marzo de 2009

Cómo gobiernan el padre y la madre en la familia - Analogías con el Rey y la aristocracia

Seguimos adelante con el Apéndice IV de "Nobleza y élites..." que contiene el texto del Card. Herrera Oria comentado por el Prof. Plinio Corrêa de Oliveira. Dicho texto o "esquema" analiza en este punto (nº 5) el rol de la aristocracia ejemplificado por el rol de esposa y madre que cumple la mujer en la familia; en la próxima entrada veremos, en breve, cómo se aplica a gestos de la propia Ssma. Virgen relatados en el Evangelio. Así, el concepto de aristocracia brota de la propia naturaleza de las cosas y de ejemplos evangélicos, no de utopías a las que son tan adictos los revolucionarios de ayer y de hoy.
Al finalizar la cita del texto cardenalicio podremos leer, próximamente, las esclarecedoras consideraciones del Dr. Plinio Corrêa de Oliveira sobre el afecto en las relaciones entre superiores e inferiores propio de la civilización cristiana aristocrática, y la falta de calor humano en el estado burocrático inspirado en los principios de la Revolución Francesa. Una aleccionadora radiografía de la realidad con vistas a su mejoramiento: ¡entusiasmante!
Cordialmente,
Pelayo

5. Aristocracia en la familia

Hablando aún sobre las relaciones entre aristocracia y familia, el esquema aborda un delicado y altísimo aspecto de la vida de una clase aristocrática.


"A. Por cierta analogía se puede decir que el poder aristocrático dentro del hogar está reservado a la mujer.
"a) La autoridad corresponde al marido.
"b) Pero la mujer dentro de la familia es un elemento de moderación y de consejo.
"c) Es un elemento de relación entre el padre y los hijos.
"1. Por ella muchas veces son eficaces cerca de los hijos las órdenes del padre.
"2. A través de ella llegan al padre las necesidades y los deseos de los hijos.


"B. Santo Tomás dice que el padre gobierna a los hijos con gobierno 'despótico', en el sentido clásico de la palabra, y la mujer con gobierno 'político'.
"a) Porque la mujer es consejera y participa del poder del padre.
"b) La mujer, por otra parte, tiene como la representación de la caridad dentro de la familia. Es como la personificación de la misericordia en el hogar.
"c) Es la que debe estar más atenta a las necesidades de hijos y criados y más pronta a mover al padre para que las remedie.


(cf. Plinio Corrêa de Oliveira, "Nobleza y élites tradicionales análogas", t. I, apéndice IV -'La aristocracia en el pensamiento de un Cardenal...'-, p. 245)




miércoles, 25 de febrero de 2009

Comentario: una escuela de ciudadanos selectísimos - Donde no dan el tono los mejores, ¿quiénes lo dan...?




"No hay escuela comparable al hogar de una estirpe auténtica y cristianamente aristocrática".
Qué lección en estos tiempos de adoración de la técnica y la materia. Abundancia ilimitada de conocimientos científicos y prácticos (que pueden ser necesarios, obviamente, según la especialidad de cada uno) pero sin unidad ni orden, sin alma y, lo que es peor, sin Dios. Pues no dan una visión de conjunto del universo como se forjó en la Cristiandad.

Qué contraste con esa escuela que es el ambiente sobrio y acogedor del hogar tradicional, de raigambre hispánica, con su nota caballeresca, tan difundido en otros tiempos en nuestra Argentina... donde se enseña, ante todo, el respeto, la educación y la aspiración a elevarse en todo para ser mejores.
"La aristocracia es flor y nata de la civilización cristiana".
"Cuando sabe cumplir con sus deberes, la sociedad debe respetarle aquellos medios que necesita para este supremo magisterio social" .
"...palacios, pergaminos, obras maestras, viajes, bibliotecas..."
"Cuando se usan para formar ciudadanos selectísimos en beneficio de la comunidad, toda la sociedad se beneficia".
¡Qué necesidad apremiante tenemos de ciudadanos selectísimos!
Queda claro así por qué una sociedad sin aristocracia "no puede llamarse perfecta" (de per factum, capaz de alcanzar sus fines).
Estos conceptos, dice el autor de "Nobleza y élites tradicionales análogas", van escaseando cada vez más en los ambientes católicos, aunque jamás fueron -ni pueden ser-desmentidos. Así, no es de extrañar que escaseen los mejores en los puestos directivos de la sociedad con el consiguiente daño irreparable para todo el cuerpo social. Pues donde no dan el tono los mejores, ¿quiénes lo dan...?

lunes, 16 de febrero de 2009

Una sociedad no puede llamarse perfecta sino cuando se da en ella la institución de la aristocracia

“La llamada aristocracia histórica está basada en la naturaleza humana y es muy conforme a la concepción cristiana de la vida, si encaja en las exigencias de ésta.
“No hay escuela comparable al hogar de una estirpe auténtica y cristianamente aristocrática.
“Cuando sabe cumplir con sus deberes, la sociedad debe respetarle aquellos medios que necesita para este supremo magisterio social.
“Palacios, cuadros, pergaminos, objetos de arte, obras maestras, viajes, bibliotecas, etc.
“Todos son elementos que pertenecen directa e inmediatamente a las grandes familias.
“Si bien el uso de esos bienes ha de encuadrar en la doctrina ascética y social de la Iglesia.
“Cuando se usan para formar ciudadanos selectísimos en beneficio de la comunidad, y en ese uso se observa el sentido cristiano genuino de la vida, se puede decir que son una especie de forma de propiedad pública y colectiva, puesto que toda la sociedad se beneficia de ellos.
“La aristocracia es tan conforme a la sociedad cristiana, que una sociedad no puede llamarse perfecta sino cuando se da en ella la institución de la aristocracia. La aristocracia sana es flor y nata de la civilización cristiana.”

En la literatura católica sobre la aristocracia este género de conceptos van escaseando cada vez más; sin embargo, dichos conceptos jamás han sido desmentidos por el Magisterio de la Iglesia, y no podían faltar en una obra como ésta, que afronta a la aristocracia especialmente dentro del contexto de la civilización cristiana, modeladora de todas las naciones de Occidente.
(Plinio Corrêa de Oliveira, "Nobleza y élites tradicionales análogas", Apéndice IV, ít. 4, p. 244-5)
Notas: 1) los destaques en negrita pertenecen al original; 2) con esta entrega, queda concluido el ít. 4 del Apéndice IV.

lunes, 9 de febrero de 2009

Comentario: Impulso de la sociedad hacia todas las formas de perfección deseadas por los individuos que aman a Dios





EPIGRAFE: TRES AMBIENTES DISTINTOS EN QUE SE REFLEJA LA ASPIRACION DEL HOMBRE HACIA LA ELEVACION DE LA VIDA COTIDIANA - 1) LOS REYES CATOLICOS DANDO LA BENDICION 2) ALCALDES INDIGENAS DEL PERU 3) INTERIOR DE UNA ESTANCIA ARGENTINA
Un comentario al punto que antecede, que veníamos tratando, con respecto a la aristocracia social (Nobleza y élites, Apéndice IV, ít. 4)
... (un criterio que impide) que se formen familias nobles y (que) hace tabla rasa de su misión propulsora para el continuo perfeccionamiento del cuerpo social, elemento indispensable para la continua y arrebatadora andadura de una sociedad o país, rumbo a todas las formas de perfección deseadas por los individuos que aman a Dios, que es la propia Perfección...

Nos parece maravillosa la concepción católica tradicional de la sociedad. En contraste con el frustrante miserabilismo de los sistemas socialistas y comunistas, y con la "mentalidad de cemento" de muchas corporaciones del mundo moderno, capaces de levantar edificios de una fealdad chocante, de cubrir de columnas y gruesos cables los cielos y panoramas más armónicos, de juntar a las familias como rebaños en los barrios de "casillas", en la promiscuidad, caldo de cultivo para toda clase de problemas (todo esto pregonado demagógicamente como "justicia social")... tenemos aquí expresado en el texto de la enciclopedia que comenta el Dr. Plinio Corrêa de Oliveira un anhelo de perfección, de elevación de todas las clases sociales, a la cabeza de las cuales debe ponerse la aristocracia o las élites de un país.
Y no se diga que esto es un sueño. Basta ver las casas campesinas alemanas, el arte popular campesino, los tejidos tarabuqueños (Sucre), las cerámicas españolas y tantas otras manifestaciones de esplendor popular.
Un "comparsero" brasileño llegó a decir que al pueblo le gusta el lujo y al intelectual (miserabilista) la pobreza... Significa que al pueblo le gusta usar buenos trajes, comer buenas comidas, degustar buenos vinos, formar asociaciones tradicionalistas para desfilar con elegancia... y mil cosas más.
Una sociedad impulsada hacia la Perfección por amor a Dios debe producir frutos maravillosos, en el orden espiritual y cultural, y también en el orden material.
Es la gran solución para los problemas materiales que afligen al género humano. Nuestra Argentina, tendiente de por sí al esplendor señorial, podría ser una prolífica productora de excelentes alimentos, para servir de base a un orden social rico, variado y movido hacia lo alto... y podría aún ayudar a países menos favorecidos ejerciendo la virtud de la caridad cristiana.
Al contrario de esta situación NORMAL de una civilización católica, tenemos la realidad que pesa como un cerro de plomo sobre la sociedad. Un estado dirigista y demagógico, que interviene en todo, que le saca al que produce para "hacer política" y distribuirlo a su antojo para perpetuarse en el poder, o dar lugar a otro "colega" que le dará la mano, es la triste realidad que vivimos, una realidad ANORMAL, que se ha hecho "normal" por olvido de estos principios enseñados por la doctrina católica tradicional.
Agradecemos al Dr. Plinio Corrêa de Oliveira haber recordado y desarrollado estas enseñanzas, abriendo para la humanidad un surco luminoso.
El fracaso de la demagogia para elevar la sociedad debe hacer reflexionar a muchos, en especial a los que tienen vocación dirigente en todos los ámbitos, y en particular a las familias tradicionales, que tienen un deber muy concreto, como surge de los textos que venimos comentando.
Cerramos esas líneas con esperanza, pues el remedio existe, no sólo para paliar un poco la situación sino para mucho más: "procurad el reino de Dios y su justicia y lo demás os será dado por añadidura" enseña el Divino Maestro.
Si los gobernantes, los que aspiran a hacer política por el bien del País, los que enseñan en el campo moral y religioso, los que enseñan en el campo educativo, y los que tienen el privilegio de haberse formado en una familia tradicional se disponen a oir la voz de Dios, la sociedad será otra.
La Virgen es "Reina de los Corazones": pidámosle a Ella que mueva los corazones de quienes tienen en sus manos "hacer punta" en este camino.
Cordialmente,
Pelayo

viernes, 6 de febrero de 2009

La herencia y la misión de la estirpe, no sólo del individuo

Prosigue el esquema del Card. Herrera Oria comentado por Plinio Corrêa de Oliveira, en el punto IV.,4, "Aristocracia social", que resumimos a continuación:
“Dijérase que las propias virtudes y la propia perfección tienden a hacerse hereditarias.
“Esa institución no puede ser egoísta: debe ser eminentemente social y preocupada por el bien de los demás.”

De estos claros principios se deduce la justificación de uno de los aspectos más incomprendidos de la aristocracia: la herencia.
No pocos afirman parecerles justo que se otorgue un título nobiliario a quienes practiquen acciones arduas y que revelen destacadas cualidades personales, que sirven de ejemplo, y producen importantes beneficios para el bien común; pero añaden que no se justifica que dichos títulos se transmitan a los descendientes, pues muchos grandes hombres tienen hijos medianos que no merecen los galardones recibidos por sus mayores.
Este criterio impide que se formen familias nobles y hace tabla rasa de su misión propulsora para el continuo perfeccionamiento del cuerpo social, elemento indispensable para la continua y arrebatadora andadura de una sociedad o país, rumbo a todas las formas de perfección deseadas por los individuos que aman a Dios, que es la propia Perfección.
Es justo tomar en consideración y premiar a los grandes hombres pero no lo es, ni corresponde a la realidad de los hechos, negar la misión de esas grandes estirpes como propulsoras de países en ascensión.

(Extractado y resumido de "Nobleza y élites tradicionales análogas...", de Plinio Corrêa de Oliveira, t. I, Apéndice IV, it. 4 Aristocracia social, cf. p. 244)

sábado, 24 de enero de 2009

Aristocracia social

El texto del Cardenal Herrera Oria aborda a seguir el tema de la familia aristocrática. Es importante su afirmación de que el aristócrata crea una institución en la sociedad, la familia aristocrática. Pues en el mundo masificado de hoy, muchos piensan que a las instituciones las crea el Estado, u otros grupos, pero nunca se piensa que el aristócrata puede hacerlo. El Dr. Plinio Corrêa de Oliveira comenta la idea destacando la acción propulsora rumbo a la perfección que caracteriza la verdadera aristocracia, la que responde al pensamiento católico.

4. Aristocracia social
El esquema pasa a tratar ahora no ya del aristócrata en cuanto individuo sino de la familia aristocrática.
“El aristócrata, al perfeccionarse él y perfeccionar a su familia, crea una institución dentro de la sociedad, que es la familia aristocrática.”
El texto deja bien claro que, para ser fuente y propulsora de ese impulso hacia lo alto, la propia contextura familiar le es a la aristocracia de gran utilidad, pues es en el seno de las familias de todas clases sociales donde se constituyen las tradiciones propias a cada una, y es en la convivencia familiar donde los padres y mayores encuentran las condiciones psicológicas y las mil ocasiones propicias para comunicar a los más jóvenes sus convicciones y el fruto de sus experiencias. Así, la acción propulsora rumbo a la “perfección” puede conseguirse en excelentes condiciones. Esta acción tiene por principal objetivo no sólo el bien individual de los miembros de la familia y el bien de la propia familia considerada en su conjunto, sino también el propio bien común de la sociedad.
A la tradición le compete asegurar la durabilidad, los rumbos y las características de esta fuerza propulsora.


Plinio Corrêa de Oliveira, "Nobleza y élites tradicionales análogas...", Apéndice IV, -pp. 243 y ss.

sábado, 17 de enero de 2009

Los aristócratas deben elevar sus familias - Prestan un gran servicio al bien común y a las clases más necesitadas fomentando el progreso

Continuamos comentando el apéndice IV del Libro de la Nobleza, La aristocracia en el pensamiento de un cardenal...
En la interesante conversación con nuestros amigos, a la que todos los lectores están invitados, percibimos que una trama de prejuicios impide valorar la aristocracia y el servicio que sus miembros pueden -y deben- prestar al bien común.
El prejuicio principal me parece que es asociar la condición aristocrática de por sí a privilegios y vanidad, y no ver que, de acuerdo al concepto católico, esa condición obliga a cumplir deberes especiales. Del leal cumplimiento deriva, cuando es efectivo, y en una sociedad no picada por estos prejuicios, una especial consideración, lo que es muy distinto de algo gratuito.
El resultado de estos "códigos" invisibles pero muy presentes, es que toda la sociedad queda perjudicada, librada a demagogos que ocupan el lugar de clase dirigente sin las condiciones de idoneidad, rectitud, espíritu de sacrificio, necesarias. Y también para satisfacción de los malos aristócratas que, por egoísmo, no tienen interés en cumplir su misión y se dedican a cultivar exclusivamente ventajas personales.
No queremos decir que la clase dirigente deba estar integrada exclusivamente por aristócratas -obviamente. En todas las camadas sociales deben destacarse los mejores y constituir élites, que de un modo u otro participen de las innumerables funciones directivas que existen.
Abogamos por la comprensión del hecho silenciado de que, de acuerdo al magisterio tradicional de la Iglesia, a la Nobleza y a las Elites tradicionales les cabe una importante misión en nuestros días, que se extiende a diversos campos.
Esperamos con interés su comentario, su duda, su crítica constructiva.
(Nota: Los destaques y subrayados y el subtítulo entre corchetes son nuestros).
Cordialmente,
Pelayo

donpelayodeasturias@gmail.com


3. El derecho público cristiano

“Aristocracia y propiedad. No se repara lo bastante en el hecho de que uno de los fundamentos de la propiedad privada consiste en el deber de perfeccionarse.”

León XIII enseña en la Rerum Novarum que “los bienes se poseen como propios y se administran como si fueran comunes. Es decir, que, ‘satisfecha la necesidad, el decoro y la perfección’, lo que resta hay que darlo en limosna. Se habla muchas veces de la necesidad y del decoro y se olvida la perfección, que es un deber.”
De ahí el esquema pasa a hacer algunas reflexiones que, lamentablemente, el ambiente igualitario de nuestros días va sepultando en un completo olvido.

“A los que viven en el mundo y tienen familia cumple el deber de perfeccionarla y de elevar en sus hijos el decoro y consideración social de la familia, cristianamente entendidos.
“Con tal que se viva bajo el influjo de la caridad cristiana, los padres deben procurar, en lo posible, que en ciencia, en arte, en técnica, en cultura, en todo, sus hijos sean mejores que ellos. No para educar vanidosos, sino para ofrecer a la sociedad, en beneficio del pueblo, generaciones más perfectas.


[aristócratas, progreso y clases necesitadas]
“Los aristócratas deben, sobre todo, tener muy presentes, para importarlos y aplicarlos, todos los progresos técnicos, sociales, etc., que puedan satisfacer las necesidades de las clases más indigentes.”

Estas enseñanzas hacen patente que el empeño de las aristocracias en que haya a lo largo de sus sucesivas generaciones una continua mejora de viviendas, mobiliario, trajes, vehículos, así como de modales y porte personal, es un aspecto esencial de ese caminar hacia la perfección global para mayor gloria de Dios o para el bien común de la sociedad temporal.

Esta búsqueda del bien común no dispensa en absoluto al perfecto aristócrata católico de ser solícito en atender celosamente los derechos de las clases necesitadas. Los aristócratas que así sean, se convierten en “los mejores”, que han sido calificados un poco antes como “elemento necesario en una sociedad bien constituida”.

(Nobleza y élites, o.c., p. 243)

lunes, 12 de enero de 2009

Caluroso y filial homenaje de los discípulos de Plinio Corrêa de Oliveira por su lucha profética en defensa de la civilización cristiana




Caluroso y filial homenaje de los discípulos de Plinio Corrêa de Oliveira por su lucha profética en defensa de la civilización cristiana
Publicado en la "Folha de S. Paulo", 13-12-2008
Sábado 13 de diciembre de 2008

Hace cien anos atrás nacía en São Paulo, descendiente de dos ilustres estirpes —una paulista y otra pernambucana—, el gran líder católico de proyección mundial, Plinio Corrêa de Oliveira.
Habiendo consagrado su vida a la defensa de los principios básicos de la civilización cristiana, bajo su égida se constituyó, en torno de los ideales de Tradición, Familia y Propiedad, la mayor red de asociaciones anticomunistas de inspiración católica del mundo.
Las veinte asociaciones que suscriben este documento se enorgullecen en manifestar su ardorosa e incondicional adhesión a los principios doctrinarios, metas y métodos de acción expuestos por Plinio Corrêa de Oliveira en su obra prima Revolución y Contra-Revolución , que constituye el libro de cabecera de todo socio, cooperador y corresponsal de estas entidades.
Pensador fiel a las enseñanzas tradicionales de la Iglesia
A contracorriente del pensamiento único dominante, sus numerosos libros, los manifiestos que publicó en periódicos de gran circulación y los artículos de prensa que escribió constituyen una documentación imprescindible para los estudiosos imparciales de la historia y del pensamiento del siglo XX, en Brasil y el mundo.
Dice mucho de la importancia de esa actividad intelectual el hecho de que una de sus obras — La libertad de la Iglesia en el Estado comunista — haya sido calificada por la Sagrada Congregación de los Seminarios y Universidades de la Santa Sede como un “eco fidelísimo de los documentos del supremo Magisterio de la Iglesia”, y que el consagrado canonista romano Pe. Anastasio Gutiérrez CMF haya considerado el ensayo Revolución y Contra-Revolución como “obra profética, en el mejor sentido de la palabra”, cuyo contenido debería ser enseñado en los centros superiores de enseñanza de la Iglesia Católica [
1].
Hombre de lucha y de acción
Observador atento de la realidad, Plinio Corrêa de Oliveira denunció y enfrentó los varios errores que minan la sociedad contemporánea. Así combatió, en su tiempo, el nazismo y el comunismo —así como las nuevas versiones de éstos, bajo otros ropajes; el agnosticismo de los Estados y la laicización de la sociedad; la degradación de las costumbres, el divorcio y otros factores de disgregación de la familia; la infiltración izquierdista en medios católicos; las reformas de estructura socialistas y confiscatorias, con particular énfasis en la reforma agraria; el deslizamiento de algunas naciones del bloque latinoamericano hacia la izquierda y su transformación en un ariete contra los países desarrollados, etc.
En esa lucha, organizó importantes campañas de opinión pública, como difusión de libros, periódicos o revistas, recolecciones de firmas y distribución de manifiestos, en contacto directo de los jóvenes cooperadores con los transeúntes. Para mayor impacto, recurrió a técnicas propagandísticas sui generis —tradicionales y modernas— como la capa roja utilizada por los participantes de las campañas y la exhibición altanera de grandes estandartes rojos con el león dorado, en los cuales muchos quisieron ver, no sin razón, una inspiración medieval. Tales campañas marcaron fuertemente los espíritus y ejercieron notoria influencia —en muchos casos decisiva— en acontecimientos claves de los países en que se realizaron.
De su eficacia dan testimonio más de mil libros y tesis universitarias publicados en diversas lenguas, por partidarios y adversarios. Particularmente enfáticos son éstos últimos, que de esa forma atestiguan cuánto los perjudicó la denuncia de sus posiciones erróneas.
Vigorosa militancia católica durante siete décadas
Mirando retrospectivamente, la lucidez de visión y el acierto de tales voces de alerta de Plinio Corrêa de Oliveira quedan cada día más patentes. Sería, entretanto, imposible trazar aquí, con pormenores, todos esos lances. Nos restringiremos, pues, a una relación meramente ejemplificativa y esquemática.
En los años 30, fue el diputado más joven y más votado en todo Brasil para el Congreso Constituyente de 1934. Presentándose por la Liga Electoral Católica (LEC), defendió las “reivindicaciones mínimas” recomendadas por el Episcopado nacional (la indisolubilidad del vínculo conyugal, la educación religiosa en las escuelas y las capellanías de las Fuerzas Armadas, hospitales y prisiones), además de otros puntos del “programa máximo” de la LEC, como la inclusión del nombre de Dios en la Constitución. Era el Brasil católico que se erguía al unísono para enfrentar la embestida del laicismo.
En 1943, como presidente de la Junta Arquidiocesana de la Acción Católica de São Paulo, escribió el libro En defensa de la Acción Católica , en el cual denunció la infiltración modernista en ambientes de esa organización de apostolado, especialmente en los campos litúrgico y pastoral. El libro recibió una eminente carta de alabanza, en nombre de Pío XII, firmada por el Sustituto de la Secretaría de Estado de la Santa Sede, Mons. Juan Bautista Montini, posteriormente Papa Pablo VI. Con dicho lance, Plinio Corrêa de Oliveira preservó, en un ponderable sector del laicado católico, el aprecio por las prácticas de devoción e iniciativas de apostolado tradicionales, inmunizándolo en amplia medida ante las extravagancias que se intentaba diseminar en la Iglesia. Lo mismo puede decirse con relación a las desviaciones de la Teología de la Liberación, surgidas posteriormente en América Latina.
Aun en los años 40 —por las páginas del Legionário , semanario oficioso de la Arquidiócesis de São Paulo, del cual era director— fue la única voz que denunció la ceguera de las potencias occidentales que asistían pasivamente a la formación de un vasto bloque político anti-occidental y anti-católico, con la reunión de los Estados Árabes en torno del Islam. Así, el mundo fue alertado contra el renacimiento del poderío musulmán.
A partir de 1951, Plinio Corrêa de Oliveira se distinguió como el principal colaborador del prestigioso periódico mensual de cultura Catolicismo , fundado ese año, y que se tornó el más destacado e influyente portavoz de amplios sectores de católicos brasileños.
Fue precisamente en las páginas de Catolicismo que publicó, en 1959, su magistral ensayo Revolución y Contra-Revolución , exposición de carácter histórico, filosófico y sociológico de la crisis de Occidente, desde el Humanismo, el Renacimiento y el Protestantismo hasta nuestros días. Esta obra establece la relación de causa y efecto entre los mencionados movimientos y la Revolución Francesa de 1789, la Revolución Rusa de 1917 y las transformaciones por las cuales pasaron el mundo soviético y Occidente (estas últimas son analizadas en sucesivas actualizaciones del libro, hechas respectivamente en 1976 y 1992). Por otro lado, la obra describe también, pormenorizadamente, el proceso de Contra-Revolución, así como indica sus condiciones de victoria. Tuvo cuatro ediciones en portugués, trece en español, cinco en italiano, tres en francés, tres en inglés, una en alemán, una en polaco, una en rumano y una en bielorruso.
En los años 60, con el libro Reforma Agraria —Cuestión de conciencia y sucesivos manifiestos publicados en diarios de gran circulación, levantó una eficiente barrera doctrinaria contra la reforma agraria y las demás reformas de estructura socialistas y confiscatorias, propugnando vigorosamente los principios de la propiedad privada y la libre iniciativa. En la secuencia de ese embate doctrinario, publicó los siguientes libros: Soy católico: ¿Puedo ser contra la Reforma Agraria? (1981); La propiedad privada y la libre iniciativa en el tifón agrorreformista (1985); En Brasil: la Reforma Agraria lleva la miseria al campo y la ciudad (1986) . Así, preservó la mayor parte de la agropecuaria brasileña de la miseria cubana que hoy impera en los asentamientos del MST y dio a la agroempresa ocasión y clima ideológico propicios para desarrollarse y transformarse en el motor de la prosperidad nacional.
En 1963, lanzó el ensayo La libertad de la Iglesia en el Estado comunista (que en las ediciones más recientes lleva el título Acuerdo con el régimen comunista: para la Iglesia, ¿esperanza o autodemolición? ). Demuestra la imposibilidad de coexistencia de la Iglesia con un gobierno que, aun reconociendo la libertad de culto, le prohíba enseñar que no es lícito abolir la propiedad privada. La obra fue objeto de una carta altamente elogiosa de la Sagrada Congregación de los Seminarios y Universidades, firmada por el Cardenal Giuseppe Pizzardo, Prefecto de dicho Dicasterio Romano, a la cual ya nos referimos. El libro tuvo 36 ediciones y está traducido al alemán, español, francés, húngaro, inglés, italiano, polaco y vietnamita. Fue también transcrito íntegramente en 38 periódicos o revistas de 13 países.
En 1965, el Prof. Plinio Corrêa de Oliveira publicó el libro Trasbordo ideológico inadvertido y diálogo , que denuncia la táctica comunista del “diálogo” y el uso de “palabras-talismán” como piezas claves de la guerra psicológica comunista desencadenada a nivel mundial por los líderes del Kremlin. Fue traducido al alemán, español, francés e inglés y, además de las ediciones en forma de libro, fue enteramente transcrito en siete periódicos o revistas de cinco países.
En 1966, organizó una victoriosa recolección de firmas contra la legalización del divorcio —sin apoyo y hasta enfrentando la oposición de cierta parcela del Episcopado nacional— obteniendo más de un millón de firmas en 50 días. El Gobierno mandó retirar de la Cámara de Diputados el proyecto de Código Civil divorcista. Una nueva campaña realizada en 1975 fue igualmente victoriosa, pero no impidió —tal como él lo había previsto— que dos anos después (1977), el divorcio fuese finalmente aprobado. En tres artículos para la Folha de São Paulo, Plinio Corrêa de Oliveira mostró como la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil fue responsable por la catástrofe, en razón de la falta de previsión con que condujo la lucha en pro de la indisolubilidad del vínculo conyugal.
A propósito, cabe destacar que Plinio Corrêa de Oliveira mantuvo, a partir de 1968 y durante aproximadamente 20 años, una asidua colaboración para la misma Folha de São Paulo, ofreciendo al gran público una segura orientación sobre los más diversos temas de actualidad.
Por veneración a la Cátedra de Pedro, Plinio Corrêa de Oliveira fue durante mucho tiempo renuente a tomar, en público, posición frente a la Ostpolitik vaticana. Sin embargo, los sucesivos avances de dicha distensión con relación a los gobiernos comunistas ya no permitían a los católicos anticomunistas guardar un silencio en el cual ellos se iban tornando inexplicables a los ojos del público. Así, en 1974, con la publicación del manifiesto La política de distensión del Vaticano con los gobiernos comunistas —Para la TFP: ¿cesar la lucha o resistir? , redactado por Plinio Corrêa de Oliveira, la entidad se declaró en “estado de resistencia” frente a la Ostpolitik de Pablo VI. Las TFPs y asociaciones afines entonces existentes en diez países adhirieron al documento.
Con la publicación, en 1977, del estudio Tribalismo indígena, ideal comuno-misionero para el Brasil en el siglo XXI , denunció el falso “indigenismo” de una nueva corriente misiológica que preconizaba la cesación de la catequización de los indios, iniciada con Nóbrega y Anchieta, y la manutención de ellos en el estado de vida primitivo en que se encontraban. Y, en 1987, en el libro El proyecto de Constitución angustia al País , alertó sobre el hecho de que la concentración de los indios en reservas prácticamente autónomas —prevista en la Constitución— amenazaría la integridad del territorio nacional, como está quedando claro hoy.
El mensaje titulado El socialismo autogestionario: frente al comunismo, ¿es una barrera o una cabeza de puente? , redactado por Plinio Corrêa de Oliveira, publicado y divulgado en nombre propio por las 13 TFPs entonces existentes (1981), muestra que el programa autogestionario del presidente francés François Mitterrand apuntaba a implantar una forma más avanzada de comunismo, ya preconizada por Marx y por la propia constitución de la Unión Soviética. Dicho trabajo fue estampado íntegramente en 45 diarios de gran circulación de 19 países de América, Europa y Oceanía. Un sustancioso resumen del mismo fue publicado en 49 países de los cinco continentes, en 13 idiomas. La difusión del documento alcanzó un tiraje total de 33.5 millones de ejemplares. De esa forma, el mensaje de las 13 TFPs constituyó un factor decisivo para el fracaso de la autogestión en Francia y de su propagación en el mundo. Fracaso ése que está en la raíz de la crisis del Partido Socialista francés, que hace años se viene desarrollando y quedó patente, una vez más, en el desenlace de las elecciones internas del partido realizadas recientemente.
En 1987, el libro El proyecto de Constitución angustia al País, ya referido , señalaba el carácter artificial de la democracia que la nueva Constitución impondría a Brasil y las consecuencias que de ella provendrían, como la falta de representatividad de la clase política nacional y la descomposición de las instituciones fundamentales del Estado de Derecho, con la pérdida progresiva de la independencia del Poder Judicial, el control del Legislativo por el Ejecutivo, el descrédito de los partidos políticos, el populismo, la tendencia dictatorial del partido que ejerciere el poder, etc.
En 1990, la recolección de firmas, por él promovida, en favor de la independencia de Lituania del yugo soviético, recogió, durante 130 días, 5.218.520 firmas en 26 países de los cinco continentes, figurando así en el Guinness Book of Records como la petición con mayor cantidad de firmantes hasta entonces realizada en el mundo. Una comitiva de once miembros de las TFPs hizo entrega de las firmas personalmente al Presidente de Lituania, en Vilna, el día 4 de diciembre. Y en el día 11 presentó, en la mesa de partes del Secretario General del PC en Moscú, una carta a Gorbachev relatando los resultados de la recolección de firmas. Revitalizados por ese apoyo de la opinión pública mundial, los lituanos enfrentaron sin armas a los tanques soviéticos, y el día 11 de marzo siguiente Lituania recuperó su independencia.
Fue ese un hito simbólico de la desintegración de la Unión Soviética, que ya había comenzado a desmoronarse con la caída del Muro de Berlín, en noviembre de 1989. No representaba, sin embargo, el fin del comunismo —como advirtió Plinio Corrêa de Oliveira—, sino que prenunciaba la transferencia de la lucha de clases desde el interior de los países, a una “lucha de clases” de los países emergentes del Sur contra los países ricos del Norte, como hoy se ve con la formación del eje Caracas-Moscú-Pekín-Teherán, que intenta transformar América Latina en la punta de lanza de la lucha contra los Estados Unidos en su propia área de influencia.
La última obra de Plinio Corrêa de Oliveira, Nobleza y elites tradicionales análogas en las alocuciones de Pío XII al Patriciado y a la Nobleza romana (1993), muestra, con base en las famosas alocuciones de Pío XII, que, incluso en medio de las vicisitudes contemporáneas, la Nobleza conserva ponderable parte de su misión histórica, la cual comparte con las nuevas y auténticas elites que varias circunstancias sociales vienen haciendo aflorar, merecidamente. Editada en alemán, español, francés, inglés, italiano y portugués, la obra recibió prestigiosas cartas de alabanza de los Cardenales Silvio Oddi, Mario Luigi Ciappi OP y Alfons M. Stickler SDB, de la Curia romana, y Bernardino Echeverría Ruiz, arzobispo emérito de Guayaquil.
El carisma de la profecía
Se podrían aplicar a los incesantes llamados de alerta de Plinio Corrêa de Oliveira aquello que escribió el Cardenal Charles Journet a respecto del carisma de la profecía en el Nuevo Testamento: “El conocimiento profético no se extinguirá en la Iglesia. — La Iglesia (…) es también esclarecida sobre el estado del mundo y el movimiento de los espíritus. Los más lúcidos de sus hijos participarán de ésta su milagrosa penetración. Ellos sabrán discernir, a la luz divina, los sentimientos profundos de su época, sabrán diagnosticar los verdaderos males y prescribir los verdaderos remedios. […] Con un instinto sobrenatural e infalible, irán directo al blanco. El paso de los siglos manifestará la precisión de su vista. San Atanasio o San Cirilo, San Agustín o San Benito, Gregorio VII, Francisco de Asís, Domingo, veían en una especie de fulgor profético la marcha de los tiempos y la orientación que era preciso dar a las almas. El autor de la Ciudad de Dios, el contemplativo que fundó, hace ochocientos años, la regla siempre viva de los cartujos, Santo Tomás, que elucidó, tres siglos antes de la Reforma, las verdades que serían más contestadas en el umbral de los tiempos nuevos, Juana de Arco, Teresa de Ávila, he aquí los verdaderos profetas de la Iglesia. Eran al mismo tiempo santos, y es verdad que la profecía es distinta y hasta separable de la santidad. Mas, cuando es auténtica, se encaja siempre en el surco de la revelación apostólica […]. ‘En ninguna época —dice Santo Tomás— faltaron hombres dotados del espíritu de profecía , no ciertamente para traer cualquier nueva doctrina de la Fe, sino para dirigir los actos humanos’ (II-IIae, 174, 6 ad 3)” [
2].
Algunos lustros bastaron para comprobar la visión profética de Plinio Corrêa de Oliveira. Pues, poco después de su fallecimiento, en 1995, los acontecimientos se precipitaron en una secuencia pavorosa: atentados terroristas islámicos en Nueva York, Washington, Madrid y Londres; el espectro de la amenaza nuclear iraní; el surgimiento de China y de su tentativa de conciliar marxismo y mercado; la ascensión de Putin y de su entourage de ex miembros de la KGB en una Rusia expansionista y desafiante; el retorno de la izquierda populista en América Latina, financiada por los petrodólares de Hugo Chávez; turbulencias económicas y serio riesgo de depresión de Occidente; llamados en pro del desmantelamiento del sistema capitalista y de la implantación de un gobierno económico mundial.
Pueda Brasil, que tuvo el privilegio de servirle de cuna, librarse de todas esas amenazas, sacando provecho de las enseñanzas y del ejemplo de vida de aquél que mereció ser llamado acertadamente El Cruzado del Siglo XX [
3].
Meta: restauración plena de la civilización cristiana

Las conmemoraciones del centenario de Plinio Corrêa de Oliveira que hoy se celebran no tienen, por tanto, ningún carácter nostálgico desfalleciente y estéril. Porque si bien su vida terrena vio su final el día 3 de octubre de 1995, su obra se proyecta hacia los siglos futuros, y muy particularmente por el siglo XXI.
Así, la fecha de hoy marca también el inicio de otro centenario, en el cual se hará efectivo aquello para lo cual él vivió. En efecto, si la lucha de Plinio Corrêa de Oliveira se desarrolló en esta Tierra sobretodo en defensa de la civilización cristiana, los rumbos que él trazó apuntaban mucho más alto: a la plena restauración de la civilización cristiana, que nacerá de los escombros de la civilización moderna. Esto es, una “civilización cristiana, austera y jerárquica, fundamentalmente sacral, antiigualitaria y antiliberal”, como él la definió en su obra maestra Revolución y Contra-Revolución (Parte II, cap. II, 1).
Esta esperanza nada tiene de utópica, porque está cimentada en las promesas de Nuestra Señora en Fátima, que en 1917 anunció, más allá de la crisis de nuestros días, una era de paz y triunfo del bien sobre el mal, del orden sobre el desorden, de lo sagrado sobre lo profano, de la Iglesia de Jesucristo sobre el secularismo agnóstico y laicista. Plinio Corrêa de Oliveira discurrió ampliamente acerca de todo ello, en conversaciones y reuniones con sus discípulos, pero nunca tuvo tiempo de colocar por escrito, en forma ordenada y académica, su pensamiento al respecto.
En este sentido, tenemos la grata alegría de anunciar que, precisamente en esta fecha, y como homenaje por su primer centenario, está siendo lanzada por el Instituto Plinio Corrêa de Oliveira una primera compilación de tales enseñanzas, debidamente ordenada y editada, bajo el título La inocencia primera y la contemplación sacral del universo en el pensamiento de Plinio Corrêa de Oliveira [
4], que tal vez, en el futuro, pueda ser considerada como un hito del segundo centenario de la misión profética de ese gran líder católico.
[
5] Es con la certeza de que dichas esperanzas no son vanas, que volvemos nuestros ojos a María Santísima, luz especial que iluminó la vida de Plinio Corrêa de Oliveira, y a la cual él se consagró como esclavo de amor, según el método de San Luís M. Grignion de Montfort.
Por una providencial afinidad de perspectivas, ese gran Santo también profetizó la venida de un siglo de María o Reino de María [
6], que misteriosamente confluye hacia las promesas de Nuestra Señora en Fátima, según las cuales, por fin, su Inmaculado Corazón triunfará.
Fue hacia esas perspectivas luminosas que los ojos del inolvidable Dr. Plinio se dirigían cuando se cerraron para esta vida. Y es hacia las mismas perspectivas que se vuelve la cohorte de sus fieles discípulos e hijos espirituales del mundo entero, quienes, en la conmemoración de su primer centenario, exclaman, con ardorosa confianza, como prenda de su firme adhesión a los rumbos que él trazó:
Ut adveniat Regnum Christi, adveniat Regnum Mariae!


São Paulo, 13 de diciembre de 2008

Adolpho Lindenberg
Presidente
Instituto Plinio Corrêa de Oliveira
y la red de asociaciones co-hermanas y autónomas inspiradas en los ideales de tradición, familia y propiedad:
Associaçao dos Fundadores (Brasil)
American Society of the Defense of Tradition, Family and Property- TFP (Estados Unidos)
Société Française pour la défense de la Tradition Famille et Propriété-TFP (Francia)
Avenir de la Culture (Francia)
Droit de Naitre (Francia)
Associazione Tradizione Famiglia Propietà (Italia)
Associazione Luci sull’Est (Italia)
Deutsche Vereinigung für eine Christlich Kultur e.V. (Alemania)
Deustsche Gesellschaft zum Schutz von Tradition, Familie und Privateigentum e.V. –TFP (Alemania)
Osterreichische Gesellschaft zum Schutz von Tradition, Familie und Privateigentum-TFP (Austria)
Osterreichische Jugend für eine Christlich-Kulturelle Gemeinsamkeit innerhalb des Deutschsprachigen (Austria)
Stowarzyszenie Kultury Chrzescijanskiej im, Ksledza Piotra Skari- TFP (Polonia)
Tradition Family Property- Bureau for the United Kingdom – TFP (Inglaterra)
Irish Society for Cristian Civilisation (Irlanda)
Tradición y Acción por un Perú Mayor (Perú)
Asociación Santo Tomás de Aquino (Perú)
Fundación Argentina del Mañana (Argentina)
Sociedad Civil Fátima La Gran Esperanza (Argentina)
Sociedad Paraguaya de Defensa de la Tradición, Familia y Propiedad-TFP (Paraguay)
Sociedad Colombiana Tradición y Acción (Colombia)
Acción Familia (Chile)
The Australian TFP Bureau Inc. (Australia)
Associaçao Açao Familia (Portugal)
Young South Africans for a Christian Civilization- TFP (Sudáfrica)
The Philippine Crusade for the Defense of Christian Civilization (Filipinas)
Krikscioniskosios Kulturos Gynimo Asocija (Lituania)
Tradición y Acción por un Uruguay auténtico, Cristiano y Fuerte (Uruguay)
Tradición y Acción (España)
Adhieren también a este homenaje las siguientes asociaciones amigas:
Alleanza Cattolica (Italia)
Fondazione Lepanto (Italia)
Pro Monarquia (Brasil)
Famiglia Domani (Italia)
Cubanos Desterrados (Miami, Estados Unidos)



Notas
[
1] La versión integral de sus libros y principales manifiestos puede ser encontrada en el site www.pliniocorreadeOliveira.info, en el idioma original.
[
2] L’Église du Verbe Incarné, Desclée de Brouwer, Paris, 1962, 3ª ed., vol. I, pp. 173-175 (destaques nuestros).
[
3] Cfr. Roberto de Mattei, Livraria Civilização-Editora, Porto, 1997, 394 pp.
[
4] Artpress Indústria Gráfica y Editora Ltda., São Paulo, 2008, 320 pp. La obra puede ser encomendada a la dirección electrónica: secretaria@pliniocorreadeOliveira.org
[
5] Al Reino de Cristo por el Reino de María
[
6] Cfr. Tratado de la verdadera devoción a la Santísima Virgen, nº 217.


NOTA:


Adherimos con entusiasmo a la presente declaración.


ARISTOCRACIA y SOCIEDAD ORGANICA





domingo, 11 de enero de 2009

Aristocracia, perfección y amor a Dios - "Esta idea luminosa vivifica toda la sociología y la política en el capítulo de la aristocracia"

Continuamos analizando el concepto de aristocracia desarrollado por la enciclopedia dirigida por el Cardenal Herrera Oria.
Los prejuicios y la propaganda "subliminal" hacen que muchos piensen que se trata de algo para beneficio exclusivo de los aristócratas, que encierra un profundo egoísmo, encubierto o no.
Veremos en el texto analizado que la verdad es lo contrario. Aristocracia es perfección; aspirar a la perfección es un deber, y se logra con el amor a Dios (los destaques en negrita son míos).
Cordialmente,
Pelayo

2. Sentido teológico
“La Teología arroja torrentes de luz sobre este concepto de aristocracia y pone fundamentos sólidos al derecho público cristiano.”
“Aristocracia es perfección. El aspirar a la perfección es un deber del cristiano:
“a)’Sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto’ (Mt. 5, 48).
“b) ‘El justo practique aún la justicia, y el santo santifíquese más’ (Apoc. 22.11).
“c) ‘Camina en mi presencia y sé perfecto’, dijo Dios a Moisés.”
Ahora bien,
“¿En qué consiste la perfección?
“
Santo Tomás contesta:
“1. La perfección de la vida cristiana consiste principalmente en la caridad [es decir, en el amor a Dios]
“2. Porque cada uno se dice ser perfecto en cuanto alcanza su propio fin que es la última perfección de la cosa.
“3. La caridad es la que le une con Dios, que es el último fin de la mente humana, porque ‘el que permanece en la caridad, en Dios permanece, y Dios en él’ (I Io.4-16); (cfr. 2-2q. 184 a. 1.2.3 c; ibid., q. 81 a 7c).
“Por consiguiente, por la caridad especialmente se alcanza la perfección de la vida cristiana.”
De ahí se deduce que:
“Esta idea luminosa es la que se debe tener muy presente, porque ella vivifica toda la sociología y toda la política en el capítulo de la aristocracia.
“a) Aristocracia es perfección.
“b) Perfección es fundamentalmente caridad cristiana.”


("Nobleza y élites tradicionales análogas" de Plinio Corrêa de Oliveira, Apéndice IV, pp. 242-3).



domingo, 4 de enero de 2009

"La aristocracia es un elemento necesario en una sociedad bien constituida", enseña un Cardenal español



En "Nobleza y élites tradicionales análogas", Plinio Corrëa de Oliveira comenta algunos textos del extenso y erudito homiliario "Verbum Vitae - La Palabra de Cristo" elaborado por una comisión de intelectuales católicos bajo la dirección del Cardenal español Mons. Angel Herrera Oria -entonces Obispo de Málaga. El trabajo refleja lo que llamaríamos la idea católica clásica de aristocracia, ya que Mons. Herrera Oria no era considerado un "conservador" -más bien era resistido por sectores conservadores, por lo que no es sospechoso de parcialidad a favor de la aristocracia.
Es de gran valor para poner el importante tema en sus carriles. Pues por falta de información, flotan muchas objeciones contra la idea de aristocracia o de aristócrata en los ambientes católicos. Muchos creen que atenta contra la tan pregonada -y desconocida- virtud de la humildad. La doctrina recordada por el Cardenal debería servir de materia de reflexión para deshacer prejuicios y rectificar ideas y estar en completa armonía con lo que enseña la Iglesia.
Vayamos al texto:

El esquema [del Cardenal] comienza por considerar a la aristocracia en función de la sociedad y no en función del Estado: "La aristocracia es un elemento necesario en una sociedad bien constituida." Y añade enseguida: "Recordemos lo que enseñan la filosofía, la teología y el derecho público cristianos acerca de la aristocracia."
1. Sentido filosófico
"Aristócratas son los mejores", de acuerdo con el sentido etimológico de la palabra. Esta "lleva embebida en sí la idea de perfección, la idea de virtud".
En efecto, "la aristocracia tiene hábitos virtuosos". Se habla aquí de hábitos "de entendimiento y de voluntad", por los cuales
"sobresale la aristocracia"."El tipo de aristócrata, individualmente considerado, que engendra la filosofía antigua, es el sabio."
Son virtudes fundamentales de la aristocracia
"la perfección moral y el amor al pueblo".
[cf. "Nobleza y élites tradicionales análogas", Apéndice IV "La aristocracia en el pensamiento de un Cardenal del siglo XX...", pp. 241 y ss.]

COMENTARIO de Pelayo:
la sociedad argentina pasa por momentos muy difíciles por falta de una verdadera clase dirigente tradicional que ocupe el lugar que le corresponde. Existen familias tradicionales, existen dirigentes auténticos, pero diversas circunstancias configuran una situación muy distinta de la deseable.
Una sociedad bien constituida debe tener una aristocracia. Esta debe estar integrada por los más virtuosos, los más rectos, dedicados, fieles, honestos, capaces. No sólo capaces de desempeñar funciones de carácter político, cultural, educativo, militar, empresarial, etc., sino de irradiar excelencia, característica de la misión de la nobleza y de las élites tradicionales análogas.
Virtudes fundamentales son perfección moral y amor al pueblo.
El lector dirá: "¡Qué falta hace esto!". Coincidimos, y de ahí nuestro entusiasmo en difundir estas enseñanzas. Esperamos su ayuda en esta obra fundamental para el reerguimiento de la sociedad, lector amigo...
Cordialmente,
Pelayo

NOTA:
Para descargar el texto completo del apéndice IV (en portugués) entrar en el siguiente sitio:

EL ROL DE LA ARISTOCRACIA EN UNA SOCIEDAD ORGANICA: iniciamos una conversación con Ud.

: 
La sociedad orgánica nace por el curso normal de las cosas, respetando el orden natural, vivificada por la savia de la tradición cristiana. En ella cada sector, cada familia, cada individuo, ocupa un lugar. Hasta un mendigo..., necesitado pero digno -y los hay con actitud compuesta y respetable! Como el que pedía limosna en la Catedral de Salta, con su barba patriarcal..., o el que retrataba Antero de Figueiredo y comentaba el Dr. Plinio Correa de Oliveira.
En la cumbre de la sociedad civil bien constituida es conforme a la naturaleza de las cosas que se encuentre una aristocracia. Esto puede darse dentro del sistema monárquico, de una aristocracia o de una democracia. Democracia auténtica con élites, en los términos que describió Pío XII, radicalmente distinta de la que nació de la Revolución Francesa y se nutrió de socialismo...
Con el objeto de contribuir a un cambio para bien, iniciamos hoy el estudio de un valioso texto que explica el rol de la aristocracia. Luego, hablaremos de  sociedad orgánica, de  burguesía, de pueblo.
Se trata del Apéndice IV de "Nobleza y élites tradicionales análogas", que lleva el título: La aristocracia en el pensamiento de un Cardenal del siglo XX, controvertido pero nada sospechoso de parcialidad con ella (pp. 241 y ss.).
Hemos elegido para ilustrar esta conversación que hoy iniciamos  un salón señorial, de los Condes de Casa Tagle, y una fiesta popular ducal en Baviera, en que el pueblo viste con ufanía cristiana trajes de acuerdo a su idiosincrasia y tradición -no impuestos por algún mao-tse-tung, ni "descamisados" que conviene dejar así para en nombre de ellos dominarlos a ellos y a la sociedad toda. 
La sociedad orgánica dignifica y eleva a todas las camadas sociales. Y si tiene en la cúspide una clase aristocrática que irradia excelencia, ello sirve de estímulo para todo el cuerpo social.
Cordialmente,
Pelayo

viernes, 2 de enero de 2009

Opinión: Representantes formales del pueblo que defraudan sus intereses

Aristocracia y sociedad orgánica son elementos armónicos y complementarios. La sociedad orgánica está constituida por elementos auténticos. Sus gobernantes representan verdaderamente al pueblo, muchas veces con enormes sacrificios. En una sociedad sana y católica, la formación de la opinión pública eleva el pueblo hacia altos ideales. De esta manera, por un proceso natural, va destilando élites en todas las clases sociales, y, en las más altas, tiende a formarse espontáneamente una clase señorial e inclusive aristocrática.
Un ejemplo en nuestra historia es el de Pedro Ferré, que no quería seguir gobernando Corrientes por el temor fundado a quedar viudo por la frágil salud de su mujer, que reclamaba su presencia; presionado por los representantes del pueblo y la necesidad que pasaba su provincia, aceptó gobernar por un nuevo período y su funesto temor se convirtió en realidad. No obstante, no se doblegó, aceptó la desgracia con cristiana resignación y se inmoló al bien común, como corresponde a un auténtico dirigente.
Este tipo de gobernantes ayuda a entender la idea de aristocracia. Pues se trataba de una persona prominente en la sociedad correntina, que se destacó por sus grandes servicios, por sus verdaderas aptitudes para dirigir a su pueblo.
Como veremos en otra nota, la aristocracia entendida en su verdadero sentido es fruto de una forma de caridad y de amor al pueblo.

Si comparamos con los representantes de una mala democracia, inauténtica, que gobierna en medio de una corrupción asustadora, que deja flotar la sospecha de que el crimen no está lejos de algunos de sus representantes más conspicuos, que masifica al pueblo acostumbrándolo a la dádiva -con los dineros públicos, obviamente!-, que dice que existe la independencia de Poderes cuando realiza presiones y componendas de un intervencionismo y de una desvergüenza nunca vista, la comparación es amarga pero ilustrativa.
¿Y qué pensar de la siguiente noticia, publicada en el día de hoy en "La Nación"?
Dejamos que el lector saque sus propias conclusiones.

Coparticipación: la mayoría de los senadores votó contra los intereses de sus provincias
Una investigación del Centro de Estudios Nueva Mayoría constató que en la votación por la eliminación del sistema privado de jubilaciones y extensión del impuesto al cheque sólo un tercio de los integrantes de la Cámara alta lo hizo a favor de coparticipar los fondos a sus distritos
Viernes 2 de enero de 2009 10:49 (actualizado a las 11:39)
Sólo uno de cada tres senadores votó a favor de coparticipar los fondos en las votaciones por la eliminación de las AFJP y la prórroga del impuesto al cheque. Así lo estableció un estudio del Centro de Estudios Nueva Mayoría.
Según la investigación de la consultora, a cargo de Rodrigo Mallea, se constató que en la votación por la eliminación del sistema privado de jubilaciones y extensión del impuesto al cheque, sólo un tercio votó a favor de coparticipar a sus provincias los fondos.
La excepción a la regla fue Santa Fe. Ruben Giustiniani (Socialista), Carlos Reutemann (PJ) y Roxana Latorre (PJ) decidieron en ambos casos a favor de la coparticipación total de los fondos.
En contraposición a lo que ocurrió con Santa Fe, en Misiones [Eduardo Torres (Frente Renovador de la Concordia), Luis Alberto Viana (FpV), Elida Vigo (Frente Renovador de la Concordia)], Tierra del Fuego [José Carlos Martinez (ARI), María Rosa Díaz (ARI), Mario Colazo (Unidad Federalista)] y Neuquén [Horacio Lores (Movimiento Popular Neuquino), Marcelo Fuentes (FpV), Nancy Parrilla (FpV)], los senadores optaron a favor de no coparticipar los recursos a las provincias que representan.
¿A quiénes representan los senadores? Según establece la Constitución Nacional, la Cámara alta está encuentra compuesta por 72 miembros, tres por cada provincia y por la ciudad de Buenos Aires. Es decir, son elegidos para representar a sus distritos.
Los proyectos con media sanción que fueron girados al Senado referentes a la estatización de las AFJP y el impuesto al cheque contemplaban recursos coparticipables entre las provincias. En el caso de la eliminación de las jubilaciones privadas, las provincias reclamaban un 15 por ciento de masa coparticipable. En ese caso, sólo 23 senadores (32%) votaron a favor de sus regiones, dice el estudio de Nueva Mayoría.
En la renovación del impuesto al cheque, únicamente 20 senadores (28%) abogaron por el 100% de su coparticipación, mientras que 45 (62%) votaron por el régimen que contemplaba un 70% para la Nación, y apenas 30% para las provincias.
"Sólo un tercio de la totalidad de senadores votó a favor de coparticipar a sus provincias los fondos de las AFJP y del impuesto al cheque", explica la investigación.
Y agrega: "Santa Fe es la única provincia cuya totalidad de senadores votó por la coparticipación en ambos casos. Es así el único caso en el cual los senadores han funcionado de acuerdo a un sistema federal. Lo mismo sucedió con los tres senadores de Salta en la primera de las dos votaciones".
Para Rosendo Fraga, titular del Centro Nueva Mayoría, la conclusión es clara: "Mientras el ciudadano sea indiferente a cómo votan sus legisladores, estos pueden llegar aun a votar contra el interés provincial porque no pagan costo político con ello. Sólo si el voto funciona como un lógico sistema de premios y castigos, de acuerdo a como han votado los legisladores en la visión de los votantes, el Congreso recuperará el rol y el prestigio que debe tener".

miércoles, 31 de diciembre de 2008

PLINIO CORREA DE OLIVEIRA * EL CONTRARREVOLUCIONARIO DEL SIGLO XX * EL PRECURSOR DE LOS SIGLOS FUTUROS


Plinio Corrêa de Oliveira -

El Contrarrevolucionario del Siglo XX -

El Precursor de los Siglos Futuros

Homenaje de Tradición y Acción (Uruguay) en su Centenario

13 de diciembre de 1908 - 13 de diciembre de 2008


Fue por su acendrado amor a la Iglesia y a la Civilización Cristiana, fruto de un conocimiento y de una comprensión superiores de la doctrina católica y del plan de Dios para la sociedad humana, que Plinio Corrêa de Oliveira, ayudado por la gracia divina, discernió con maestría inigualable la Revolución gnóstica e igualitaria que corroe Occidente y el mundo, pudo frenarla -hasta hacerla retroceder en algunos aspectos- y delinear los trazos de su próxima derrota y del futuro esplendor de la catolicidad.1
Si Brasil, su patria, no es hoy una inmensa Cuba; si varias naciones de Iberoamérica evitaron ese triste camino, o se salvaron in extremis de una catástrofe sin retorno, ello se debe en apreciable medida a la acertada acción doctrinaria y a la oportuna denuncia que Plinio Corrêa de Oliveira -en nombre de la Fé - hizo del "izquierdismo en la Iglesia" y del "comuno-catolicismo".
Con ello erosionó la indispensable base de sustentación -las mayorías católicas- que el comunismo necesitaba para imponerse en América Latina. Y que obispos rojos, como Mons. Helder Cámara y el Cardenal Silva Henríquez, o sacerdotes guerrilleros, como Camilo Torres y los curas tercermundistas, intentaban con tanto ahínco regimentar.
Si América Latina entera hubiera caído en el Comunismo -y cerca lo estuvo- muy distinta sería la situación del mundo. Una América Latina comunista hubiera dado un nuevo ímpetu, real y psicológico, al imperio soviético. Y una URSS refortalecida no hubiera entrado en el proceso de autodemolición en que se vio envuelta. Por el contrario. Recordemos que en el auge de esa embestida, los Estados Unidos eran gobernados por el entreguista Carter, que en Europa los alemanes adoptaban la Ostpolitik, estrategia de colaboración y abertura con el comunismo que también asumía, desde la esfera religiosa, el Vaticano; las grandes potencias practicaba la política suicida del “Ceder para no Perder” frente al comunismo. Años después vendría la reacción que encabezarían desde la esfera gubernamental Reagan y Thatcher.
En este centenario del nacimiento de Plinio Corrêa de Oliveira, ocurrido el 13 de diciembre de 1908, Tradición y Acción por un Uruguay Auténtico, Cristiano y Fuerte, que encarna en Uruguay los ideales de Tradición Familia y Propiedad y continúa la límpida tradición que la TFP uruguaya siguió hasta 1995, quiere homenajear a este insigne pensador católico y atinado hombre de acción, recordando algunas acciones de la importante y decisiva contribución que realizó a favor de nuestro País, del Mundo y de la Iglesia.
Es mérito suyo, porque en él se inspiraba, la acción que con igual objetivo y usando semejantes métodos desarrollaron las Sociedades de Defensa de la Tradición, Familia y Propiedad (TFP) y entidades afines, que contribuyeron de modo decisivo para que el comunismo no consiguiera tampoco imponerse, a pesar de haber estado a un tris de ello, en otros países de América del Sur, tales como Argentina, Uruguay o Colombia; y que, del comunismo se librasen, una vez caídos bajo sus garras, el Chile de Allende, y en alguna medida el Perú de Alvarado y la Bolivia de Torres.
Esa influencia de Plinio Corrêa de Oliveira en América Latina es hoy un hecho histórico registrado en incontables obras académicas, no sólo en el ámbito sudamericano, sino también en trabajos de conceptuadas universidades norteamericanas y europeas.
En agosto de 1961, la revolución cubana se afirmaba internamente y comenzaba a expandirse por América Latina, estimulando la guerrilla y el terrorismo, y estrechando los más variados vínculos políticos y diplomáticos con los países de América. Su primer y más importante objetivo expansionista era Brasil, donde acababa de asumir la presidencia el filocastrista João Goulart. Este, con el apoyo del arzobispo "rojo", monseñor Helder Cámara, de una corriente del episcopado y del clero brasileño, de la agitación agraria y social de aquellos años, de un lado; y la parálisis, el desánimo y el silencio inducidos de los líderes naturales, de otro, se lanzó en un acelerado proceso de comunización de ese país continente, al mismo tiempo que estrechaba relaciones con Cuba castrista y Rusia soviética.
Pronunciamientos públicos de Plinio Corrêa de Oliveira - oportunos, precisos y que apuntaban para el blanco psico político esencial - tuvieron un papel determinante en la reacción católica anticomunista de vastos sectores de la opinión pública brasileña. Entre ellos se destaca el Libro "Reforma Agraria, Cuestión de Conciencia" que, como su nombre lo indica, colocó el grave problema moral que suscitaba el carácter socialista y confiscatorio de la reforma agraria promovida por el entonces presidente brasileño que violentaba dos mandamientos de la Ley de Dios: No Robar y No codiciar los bienes ajenos. Esta acción contribuyó y dio solidez doctrinal a la reacción que se levantaba, reacción que está en la raíz del movimiento cívico-militar que en 1964 terminaría impidiendo que el gigantesco Brasil cayese en el comunismo y arrastrase detrás de sí al resto del continente sudamericano.2
En esa época, en que varios países se debatían infructuosamente delante de la agresión mancomunada entre el terrorismo y la guerrilla, de un lado, y la agresión psicológico-política de la izquierda religiosa de otro, y cuyo ímpetu paralizaba a los naturales defensores del orden, una caída del Brasil en el comunismo, a no dudarlo, hubiera arrastrado detrás de sí a gran parte, si no toda, América Latina. Hubiera sido el peso que inclinase la balanza en favor del comunismo. Con ello la URSS se hubiera visto fortalecida y lejos de entrar en la crisis que la llevaría después a autodemolerse habría tenido las condiciones necesarias que le faltaron para intentar imponer al mundo su terrorífica "Pax Soviética".
El comunismo internacional jugó -a través de América Latina- su gran carta en los años '60 y comienzos del '70, en un supremo intento de dominar el mundo. Estableció estratégicas alianzas con sectores "progresistas" de eclesiásticos y de laicos católicos “comprometidos”, obsesionó al mundo católico con el problema social, logró desconcertar, confundir, entrampar a los sectores conservadores, hizo chantaje con la guerrilla y el terrorismo estremeciendo el continente, y estuvo bien próximo de sus objetivos. Plinio Corrêa de Oliveira no desfalleció, denunció casi solo, cuando muchos callaban o capitulaban, la trama que se tejía. Recordó la auténtica doctrina católica, organizó grandes campañas de recolección de firmas para pedir a S.S. Paulo VI medidas eficaces contra la escalada de la infiltración izquierdista en los medios católicos. 1.600.368 brasileños, incluyendo personalidades civiles y eclesiásticas, se sumaron a esta iniciativa. Con las adhesiones obtenidas en Argentina, Chile y Uruguay se alcanzó el impresionante total de 2.025.201 firmas; de las cuales 37.111 fueron recolectadas por la incipiente TFP uruguaya.
Fueron numerosas las acciones -artículos de prensa, manifiestos, campañas y libros- que él inspiró, sugirió, escribió y coordinó que tuvieron marcada influencia en los acontecimientos de la época en Brasil y América del Sur. Basta recordar en nuestro país el libro-denuncia "Izquierdismo en la Iglesia compañero de ruta del comunismo, en la larga aventura de los fracasos y de las metamorfosis"3 "La Iglesia del Silencio en Chile"4, o "La Iglesia ante la escalada de la amenaza comunista: Llamado a los Obispos silenciosos"5, en Brasil.
Pero, mayor trascendencia tiene en este campo, la histórica Declaración de Resistencia que Plinio Corrêa de Oliveira dio a luz, en la hora quizá más aguda de esta lucha para la conciencia del católico, cuando altas e importantes autoridades eclesiásticas elogiaban Cuba, y el propio Vaticano desarrollaba una política de distensión con los regímenes comunistas. En ese trascendente documento, Plinio Corrêa de Oliveira abre un camino de fidelidad al católico, atribulado ante la presión moral en favor del comunismo hecha por ciertas autoridades eclesiásticas, un camino contemplado por la doctrina católica e inspirado en un famoso episodio protagonizado por San Pablo.
Con el título "La Política de Distensión del Vaticano con los Gobiernos Comunistas- Para la TFP: ¿Cesar la Lucha o Resistir?" mostró a los católicos que debían seguir luchando contra el enemigo de la Iglesia y de la civilización.
En ese documento podemos leer estas nobles y lancinantes palabras dirigidas a Pablo VI:
"Cesar la lucha no podemos. Y es por imperativo de nuestras conciencias de católicos que no podemos. Pues si es deber de cualquier católico promover el bien y combatir el mal, nuestra conciencia nos impone que difundamos la doctrina tradicional de la Iglesia, y combatamos la doctrina comunista (...) la Iglesia no es, la Iglesia nunca fue, la Iglesia jamás será una cárcel para las conciencias. El vínculo de obediencia al sucesor de Pedro, que jamás romperemos, que amamos con lo más profundo de nuestra alma, al cual tributamos lo mejor de nuestro amor, ese vínculo nosotros lo besamos en el mismo momento en que, triturados por el dolor, afirmamos nuestra posición. Y de rodillas, mirando con veneración la figura de Su Santidad el Papa Pablo VI, le manifestamos toda nuestra fidelidad. En este acto filial, decimos al Pastor de los Pastores: Nuestra alma es Vuestra, nuestra vida es Vuestra. Mandadnos lo que quisieres. Sólo no nos mandéis que crucemos los brazos delante del lobo rojo que embiste. A eso nuestra conciencia se opone"
La contribución de Plinio Corrêa de Oliveira para detener el gigantesco trasbordo ideológico inadvertido de los católicos rumbo al comunismo con esa actitud épica y emblemática, sumada a muchas otras, señalando los errores del Izquierdismo en la Iglesia, fue capital y bien podría ser calificada como profética. Los ejemplos de su acción en favor de Brasil, de las Tres Américas, de Francia, de España y otras naciones podrían multiplicarse. Ellos están consignados, entre otros libros, en: "Medio siglo de epopeya anticomunista"6 y "Tradición, Familia y Propiedad - Un Ideal, un Lema, una Gesta, La Cruzada del siglo XX".
Plinio Corrêa de Oliveira discernió las estrategias comunistas desde sus comienzos y las fue desenmascarando con precisión y coraje una a una, neutralizándolas y haciendo que malograsen durante décadas. Si su pensamiento y su acción nos libró de desastres como los que acabamos de señalar y en cierta forma forzó al comuno-socialismo a modificar su táctica7 nuestro mejor homenaje en el centenario de su nacimiento, y nuestra mejor tabla de salvación frente a los nuevos peligros que amenazan a nuestro país, América Latina y el Mundo, debe ser inspirarnos en él, su vida, su ejemplo, su legado doctrinario, y con esperanza pedir su ayuda y socorro para discernir y enfrentar las nuevas maniobras con que la Revolución nos amenaza hoy.
Es lo que Tradición y Acción por un Uruguay Auténtico, Cristiano y Fuerte se propone
Con todo, por más importante que sea su trascendencia pública en el Siglo XX, la Cruzada Contra Revolucionaria emprendida por Plinio Corrêa de Oliveira no se agota en lo que él hizo, publicó y conquistó.
El fue mucho más que un anticomunista, fue el Contra-Revolucionario por antonomasia, que supo ver en el comunismo el resultado de un complejo y secular movimiento histórico; una etapa importante, sin duda, pero mera etapa, de una gran Revolución que no se limitaba a la ruso-soviética y sus derivados, sino que era la Revolución por excelencia, cuyo fin es la implantación del Reino de Satanás en la Tierra. El denunció y combatió esa Revolución, fue lo contrario per diametrum de ella hasta en los más mínimos detalles. Pero, sobre todo, fue un Católico Contra-Revolucionario íntegro que con todo su ser deseaba, anunciaba y construía en su alma ese Reino profetizado en las escrituras y por santos, en particular San Luis María Grignion de Montfort, el Reino de María, o sea, la plenitud de la Civilización Cristiana, la restauración completa del Orden que la Revolución vino destruyendo. Él, deseando y procurando siempre nuevos auges y mayores excelencias para gloria de Dios y grandeza de la Humanidad explicitó y enseñó preciosas doctrinas, gran parte de las cuales aún inéditas.
¡Que la Santísima Virgen, de la cual fue insigne devoto, nos ayude a seguir su ejemplo y a encontrar en él el camino en esta hora en que el caos y la descomposición social se abaten sobre el mundo y apresure el día bendito del advenimiento de Su Reino anunciado en Fátima!

Montevideo, 13 de diciembre de 2008.-

1- Cfr. “Revolución y Contra Revolución”, ensayo de Plinio Correa de Oliveira que contiene una magistral síntesis de su ideario, de sus concepciones, metas, objetivos, realizaciones. Ediciones Tradición Familia Propiedad, octubre de 1992. ISBN 84-85433-00-9 .
2- Cfr., entre otros, Thomas Niehaus & Brady Tyson, "The Catholic Right in contemporary Brazil: the case of the Society for the Defense of Tradition, Family and Property", in "Religion in Latin America", Markharm Press Fund, Texas, 1989, p. 399 .
3- Cfr. “Izquierdismo en La Iglesia, compañero de ruta del comunismo” Montevideo, 1976 Riproan S.A.
4- Cfr “La Iglesia del Silencio em Chile. La TFP proclama la verdad entera” Santiago, 1983. Impresos Esparza y Cia. Ltda. 4ª Edición
5- Cfr. “A Igreja ante a escalada da ameaça comunista, apelo aos bispos silenciosos”.Sao Paulo. 1976 Editora Vera Cruz
6- Cfr. “Meio século de epopéia anticomunista” Ed. Vera Cruz, Sao Paulo 1980.
7- Por ejemplo la campaña mundial de desenmascaramiento del socialismo neocomunista que mascarándose bajo el nombre de Autogestión quiso lanzar Mitterrand desde Francia para el mundo. Cfr Plinio Correa de Oliveira. “El socialismo autogestionario frente al comunismo ¿barrera o cabeza de puente?” Estudio publicado en 52 países, 33.500.000 ejemplares, y repercusión en 116 naciones.


Tradición y Acción por un Uruguay Auténtico, Cristiano y Fuerte



Nota:

dada la importancia especial de este brillante manifiesto de Tradición y Acción por un Uruguay Auténtico, Cristiano y Fuerte, y algunos problemas detectados en la difusión por internet a través de este sitio, lo reeditamos.

ARISTOCRACIA y SOCIEDAD ORGANICA
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