sábado, 14 de julio de 2012

Un ejemplo de cumplimiento de la misión de la élite tradicional: Echagüe y Andía - Salvó a Santa Fe haciendo revivir el antiguo patriotismo

 
Un auténtico miembro de la élite tradicional, de acuerdo a la doctrina pontificia, se sacrifica por estado en pro del bien común. Esta obligación de todo católico es mayor aún en los miembros de las familias que, de acuerdo a los planes de Dios,  tienen la vocación de representar ante todo la verdadera tradición de un país. Así lo hizo este gran gobernante, manteniendo la presencia de ánimo en horas aciagas en que otros abandonaban la lucha y el terruño amenazado, con heroísmo que honró sus nobles antecedentes familiares, arriesgando su vida y valiéndose de sus bienes para servir generosamente a Dios y a toda la sociedad. Su ejemplo hizo revivir el antiguo patriotismo de los pioneros y salvó a esta gran provincia argentina.
 
Echagüe y Andía: salvó a Santa Fe haciendo revivir el espíritu de los pioneros

Estimados amigos:
Queremos contarles algo de don Francisco Xavier de Echagüe y Andía (1692-1743), que a costa de esfuerzo e hidalguía logró salvar una ciudad pilar de la Argentina.
Allá por mediados del siglo XVIII, aunque cueste creerlo, la hoy pujante Santa Fe estaba a punto de desaparecer. Sus pobladores se iban dispersando en busca de horizontes menos duros y más promisorios, rumbeando hacia la Bajada del Paraná, donde se iba bosquejando la que un día sería capital de Entre Ríos.
Las tribus del Chaco, entre ellas abipones, payaguás y guaycurúes, se cebaban sin piedad sobre sus embarcaciones, comercio, chacras y estancias, y la sensación diaria de pobladores criollos e indios era de extremo peligro. El Padre Chomé, misionero jesuita, describe crudamente cómo cabalgaban con mortal maestría, moviéndose a uno y otro lado del caballo para protegerse y mejor atacar, y dando alaridos paralizantes, cuando lograban la víctima, le cortaban ipso facto la cabeza atándola a la cintura como macabro trofeo.
A esto se sumaron 18 años de sequía, cuenta Gianello, que engendraron la “peste del polvillo”, que diezmó las legendarias haciendas santafesinas.
Gracias a Dios, los santafesinos de ley no se entregaron. Les dolía abandonar el terruño y tuvieron la bendición de que surjan de su seno gobernantes con vocación de bien común. El hombre hacía la función y no viceversa, y gobernaba como “caudillo” y “patriarca”, padre  heroico  que velaba  por todos (Gianello).
Así fue Echagüe y Andía. Se crió oyendo hablar de Santa Fe y sus problemas pues su padre, un noble vasco-navarro, que formara su hogar con su madre, Da. María Márquez de Montiel, había terminado sus días luego de 8 años como teniente de Gobernador honrado y respetado, sostén de las misiones en que los doctrineros evangelizaban y civilizaban al aborigen. Entre tanto, las tribus levantiscas infiltraban las poblaciones indígenas cristianas incitándolas a sacudir por la fuerza la potestad de las autoridades.
En aquellos tiempos, un jovencito argentino de 10 años ya empezaba a prepararse para ayudar en la defensa, y a los 15, como Echagüe y tantos hijos de vecino, integraba la milicia capitular. El fue ascendiendo por sus méritos y antecedentes familiares, y el Gobernador de Buenos Aires le confió misiones al mando de las escasas fuerzas militares disponibles. Su valor y buen desempeño le valieron un premio que hoy no muchos aceptarían: ser Teniente de Gobernador, como su padre, de una ciudad sobre la que una extraña fatalidad parecía haber descargado sus furias.
Hijo de la tierra, conocía los senderos y escondites, y los hombres que la habitaban, los que luchaban por ella y los que la desolaban. Al embate aparentemente invencible del salvaje le opuso una acción sistemática defensiva y ofensiva inesperada, atacándolos sin descanso a la luz de la luna, al romper el alba, en parajes perdidos en los que se creían a salvo.
Obtenido el triunfo decisivo, no abusó de él e intentó el imposible de tratar formalmente la paz.
Imaginemos las dos escenas. La población de la ciudad, esperando anhelante, velando, lista para repicar las campanas en acción de gracias o para ensayar la quizás última defensa. Y la de Echagüe y Andía, con su pequeño ejército, engrosado con animosos mozalbetes a caballo para que parezcan más, avanzando circunspecto hacia la toldería.
Los indios no quisieron parlamentar del lado hispano-criollo. ¿Qué hizo entonces? Se jugó el todo por el todo. Acompañado sólo por un lenguaraz, se acercó a los caciques y se sentó en medio de ellos sobre un quiyapi… ¡Cuántas ideas habrán desfilado por su mente! ¿…su cabeza cortada y los indios bailando alrededor y tomando aguardiente? Antes de cada empresa la confiaba a San Francisco Javier, patrono jurado de la defensa luego de la victoria de 1718.
Un cacique se levanta y pone la mano sobre el corazón de Echagüe.  Quiere ver si tiene miedo.  Lo encuentra sereno y señor de sí; corre por los jefes un sentimiento de admiración. Finalmente, capitulan. Los indios se comprometen a vivir cristianamente y en paz, a respetar al poblador pacífico que trabaja su tierra con su familia y su gente, a que cesen los asaltos y las muertes…, augurando un futuro mejor para todos.
Se dirigen criollos e indiada a Santa Fe. Repican las campanas, hay acción de gracias en la Iglesia, el Teniente –sin descuidar, con precaución, la defensa- se comporta como un caballero leal y costea, de su peculio, agasajos a sus nuevos amigos y súbditos de Su Majestad católica. Les presenta al Padre Burgés, que será su amigo y apóstol. La Compañía de Jesús y la casa de Echagüe serán de ahí en más punto de reunión de los naturales que, en lugar de destruir Santa Fe le aportan su sangre, su excelencia ecuestre y su coraje.  Elementos que, fusionados con cualidades afines de los pobladores,  brillarán después en las hazañas del guerrero santafesino de los tiempos de la Confederación Argentina.
Que el ejemplo de Echagüe contribuya a reedificar la patria, tan necesitada de valores y de varones como él…

Algunas fuentes consultadas: Leoncio Gianello, “Historia de Santa Fe”, ed. Plus Ultra. Vicente D. Sierra, “Historia de la Argentina” (t. 1700-1800) -  “Estampas del Pasado”, José Luis Busaniche, t. I, Hyspamérica: transcribe una importante carta de los cabildantes santafesinos sobre la obra de Echagüe – 

 

domingo, 8 de julio de 2012

Convocatoria patriótica a las familias por el bien común Salta, 29 de agosto de 2012


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A las familias que quieren sostener la patria y la civilización cristiana en este momento de grave crisis moral e ideológica...


ANTE LA CRISIS CONTEMPORANEA, CONVOCATORIA A LAS FAMILIAS POR EL BIEN COMUN
Estimadas familias:
Enseña el perenne magisterio pontificio que:
el bien común no está formado únicamente por lo que es bueno para algunos sino para el conjunto social.
Muchas veces el bien de una entidad privada se eleva a un nivel más alto, como ocurre con determinadas fundaciones, universidades y asociaciones que reúnen a los entusiastas de las más diversas actividades, a los que ejercen una profesión u oficio, practican un deporte o actividad recreativa, a los productores del campo, a los fortines gauchos y demás.
Ninguna tiene carácter tan básico y protector, y es fuente de vida tan auténtica y desbordante para la nación, como la familia.
La fuerza de impacto de todas estas entidades de derecho privado resulta de su vitalidad y cohesión, y de la continua tendencia a mejorar que las animan. Y su influencia puede marcar a fondo la vida de una nación, impidiendo que el país quede en manos de meros equipos de aventureros (ver “Nobleza y élites tradicionales análogas – en las alocuciones de Pío XII al Patriciado y a la Nobleza romana”, Plinio Corrêa de Oliveira, cap. VII).
Hoy vemos con angustia y preocupación los males que amenazan a nuestros hijos y a toda la sociedad. Una siembra permanente de malas tendencias e ideas y de malos ejemplos, aún en la educación; criminalidad, vicios y violencia, y hasta leyes inicuas, caen sobre ellos como un torrente, potenciado por los medios masivos de comunicación. Necesitamos aunar esfuerzos y hacer valer y fructificar los buenos ejemplos y enseñanzas que recibimos de nuestros mayores, que es la reserva preciosa que conserva la familia argentina a pesar de todo. La solución de la crisis contemporánea surgirá de las familias fieles a los valores de las tradiciones heredadas de la civilización cristiana.


Invitamos a una conversación-debate sobre un orden temporal conforme al magisterio pontificio y exposición de historias familiares breves que nos fortalezca con buenos ejemplos y nos anime a apuntalar la sociedad como Dios lo quiere, confiando en la ayuda de la Virgen que tantas veces intervino en la historia (milagro de Luján, amparo a Salta en el terremoto, fundación de Catamarca, triunfo en la gesta marial de las Invasiones Inglesas, Bandera con los colores de la Inmaculada, Batalla de Tucumán, etc.).
civilizacioncristianaymariana@gmail.com
Convocatoria a las familias fieles a la tradición
Salta, Miércoles 29 de agosto, 18.30 horas (oportunamente confirmaremos lugar )
VIII Jornada de Cultura Hispanoamericana por la Civilización Cristiana y la Familia (declarada de interés por el Sup. Gobierno de la Provincia y la Hon. Cámara de Diputados de Salta)
Salta, 31 de agosto y 1º de septiembre de 2012 (oportunamente confirmaremos lugar)
Recibiremos con agrado sus consultas, sugerencias, comentarios y trabajos en la citada dirección de mail.
Los trabajos (que pueden ser uno o varios) deben referirse a historias individuales o familiares que incluyan aspectos de servicio al bien común. Para facilitar su difusión, no deben exceder las 500 palabras. Algunos serán expuestos en la reunión del 29 de agosto próximo después de la conversación-debate, en tiempo de exposición de hasta 10 minutos, para permitir la intervención de varios disertantes.
Serán difundidos en el sitio “Argentina, señorío y esplendor” http://www.argentinagrandeza.blogspot.com/




La Comisión Don Pelayo adhiere calurosamente a esta convocatoria y pone a disposición el sitio "Aristocracia y Sociedad Orgánica", convencida de que es fundamental que las familias fieles a la tradición católica argentina ayuden a reerguir esta sociedad y cooperen en la solución de la crisis contemporánea con fidelidad al magisterio perenne de los Papas y a las tradiciones de civilización cristiana de las que nuestra patria es un baluarte marial
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jueves, 28 de junio de 2012

¡Pobre de aquel que se adentraba en aquellos montes impenetrables! - El guerrero y el caballo en la gesta hispanoamericana (7ª nota)


         El cerro desde donde San Bernardo salvó a Salta de la ferocidad
        de las tribus del Chaco era el observatorio de los gauchos, en la heroica guerra de partidas que frenó las invasiones en la frontera del Norte argentino

       Los gauchos salteños se ufanan de haber combatido bajo las órdenes
de Güemes y de sus lugartenientes, como Luis Burela, propietarios rurales y  líderes naturales
El general absolutista los pintaría más tarde, con despecho, en estos términos: “Manteniéndose ocultos como conejos en los bosques hasta encontrar la ocasión de hacer la suya; de manera que los soldados de Dragones [n.:los de Saturnino Castro, que contribuyeron eficazmente al triunfo español en Vilcapugio] , que siempre fueron valientes, llegaron a acobardarse de una gente tan despreciable, que sólo el nombre de gauchos lo miraban con horror” (ap. Be nencia). ¡Vaya conejos, que infundían tanto pavor a los veteranos de Pezuela!




Su observatorio era el cerro San Bernardo y las lomas cercanas. Burela era uno de los jefes de partidas que hostilizaban la ciudad, espiando los menores movimientos. Cada vez que salían pelotones del ejército español a procurarse recursos hacían disparos en señal de alarma.


Los otros jefes gauchos aprontaban sus jinetes para dar batalla y llegado el momento preciso caían de improviso sobre los ocupantes, en un paraje estudiado. Para éstos, perseguir y aniquilar a este enemigo sorpresivo y huidizo era tarea superior a sus posibilidades, refiere Luis Arturo Torino, ya que los soldados no conocían el admirable arte de correr a caballo por el monte, ni sus sendas intrincadas e invisibles para el ojo no acostumbrado. ¡Pobre de aquel que temerariamente se introducía en aquellos garabatales e impenetrables enramadas! No tardaba en extraviarse y convertirse en fácil presa de sus baquianos e implacables cazadores.


Así, al llegar el propio Comandante en Jefe General Pezuela a Salta, se dio con que lo esperaban 4.000 gauchos armados de lanzas, lazos, boleadoras y escasas armas de fuego, un tipo de guerra muy difícil de sofocar en el terreno montuoso y quebrado,


Envía dos columnas militares a explorar las sendas rutas a Tucumán y recoger víveres, mulas y caballerías. También intenta atraer a San Martín a Salta a una batalla campal de la que esperaba salir victorioso.


La primera columna no pudo pasar de Cobos. Los gauchos de La Frontera, mandados por Güemes, la acosaron de manera tan tenaz y vigorosa que abandonó el proyecto volviendo con menos efectivos y las manos vacías.


La segunda columna tenía que llegar a Guachi pas. Partió el 10 de junio tomando el camino real. El comandante Pedro de Zabala y su segundo, Luis Burela, repliegan sus fuerzas a Sumalao, santuario del milagroso Señor y famosa feria comercial que evocó Concolorcorvo.


El degüello de un esclavo –“tan demencial como innecesario”- enardeció hasta el paroxismo a los gauchos, que lo presenciaban desde los oteros cercanos.


Cerca de El Carril, muy temprano, atacan por sorpresa a los peninsulares, que se retiran a la Estancia El Bañado, a almorzar, lo que es frustrado por los recios ataques de las partidas.


Toman el camino de vuelta. Por el callejón que llevaba a los rastrojos de Calixto Gauna, propietario en Sumalao, fueron atacados por Burela, hijo político del legendario jinete, más los efectivos de Manuel Gómez, quienes les tendieron una emboscada disparándoles con tanto acierto que derribaron a un oficial y seis soldados a la primera descarga. Los españoles empavorecidos se retiraron vertiginosamente, evitando romper la formación, que hubiera significado su aniquilamiento, dice Torino.


Las fuerzas gauchas los persiguen hasta La Merced, causándoles bajas en los caminos estrechos. Al día siguiente continuó el hostigamiento hasta que, al llegar al Río Ancho, hombres y caballos no pudiendo más se ven forzados a parar.


Los españoles volvieron a Salta con semblante de terror y manos vacías de noticias y ganados. Hasta una carga de trigo, su único botín, les fue arrebatada en los combates.
(Continúa próximamente)





sábado, 23 de junio de 2012

Amanecer de Fe y esperanza en el NOA: Jornada por la Civ. Cristiana y Convocatoria a las familias fieles a la Tradición

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INVITACION Y CONVOCATORIA

Comisión Organizadora:
civilizacioncristianaymariana@gmail.com
Estimados amigos:
En el momento en que nuestra patria y lo que resta de Cristiandad en el mundo se encuentran gravemente amenazadas por la ofensiva mundial de la Revolución anticristiana, invitamos a todos los que quieren defender esos sagrados valores a las dos reuniones siguientes, que ponemos bajo el Patrocinio del Señor y de la Virgen del Milagro:
I)
VIII Jornada de Cultura Hispanoamericana por la Civilización Cristiana – 31 de agosto y 1º de septiembre de 2012 (declarada de interés por la Hon. Cámara de Diputados de Salta)
BOSQUEJO DE PROGRAMA
Adelantamos algunos temas a tratar:
Panel-debate I:
• La manipulación de los medios masivos de comunicación: formadores y deformadores de opinión
Panel-debate II:
• La embestida de los nuevos medios de comunicación sobre nuestros jóvenes – Participarán estudiantes y profesionales
Rol de la Ssma. Virgen:
• La mística ciudad de Dios: Misterios de la vida de Nuestra Señora conforme las visiones de Sor María de Agreda
Convocatorias de la hora presente:
• Misión y llamado a las clases dirigentes auténticas:
Nobleza y élites tradicionales análogas en Hispanoamérica:
origen, desarrollo, problemática y perspectivas actuales
Revolución cultural
• Refutando el audaz intento neomarxista de deformar la figura de don Martín Miguel de Güemes en base a postulados de la lucha de clases
• Ofensiva anticristiana contra la Familia y la Vida
Fe y tradición:
• Devoción al Santo Cristo en Santiago del Estero
Nuestra identidad histórica tradicional:
• Costumbres populares argentinas – Las pulperías
El programa se encuentra en preparación. Se agregarán otros temas y puede haber modificaciones. Se ruega consultar a: civilizacioncristianaymariana@gmail.com
II)
La contribución esencial de las familias fieles a la Tradición católica argentina ante la crisis contemporánea – I) Conversación-debate - II) Presentación de trabajos breves sobre historias y tradiciones familiares
Miércoles 29 de agosto de 2012 – 18.30 a 20.15 hs.
Parte I) ¿Cómo es una sociedad de acuerdo al magisterio pontificio tradicional? – Los sistemas de gobierno a la luz de la doctrina católica – La misión de la clase dirigente tradicional y de las familias fieles a la Tradición en todos los niveles sociales en el momento actual
Breve exposición teórica – Conversación-debate
II) Historias y tradiciones de familia referidas a personajes o conjuntos familiares que sirvieron al bien común.
Nota: invitamos cordialmente a presentar y exponer trabajos (con o sin ilustraciones). Los mismos no deben exceder de 500 palabras para dar lugar a la intervención de varios. El tiempo máximo será de 10 minutos por expositor.
Quienes lo deseen pueden enviar por mail uno o varios trabajos dentro del límite fijado, para ser incluidos en la programación, y/o publicados en el sitio Argentina, señorío y esplendor http://argentinagrandeza.blogspot.com/
No siéndonos posible por razones de organización resumir textos, tan sólo serán incluidos en la exposición trabajos que respondan a esas características, que deben previamente ser aceptados por la comisión revisora.
Cordialmente,
en Cristo Rey y María Reina,
COMISION ORGANIZADORA, con el auspicio de numerosas instituciones,
Informes, sugerencias, consultas: civilizacioncristianaymariana@gmail.com

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Comisión Don Pelayo adhiere y participa de esta convocatoria tan auspiciosa e invita a participar a todos sus lectores y amigos, rogando al Señor y a la Virgen del Milagro
por ella y todos sus participantes y organizadores
 





jueves, 14 de junio de 2012

Conversación-debate en Salta: Las clases dirigentes tradicionales ¿pueden dar una cooperación efectiva a la solución de la crisis contemporánea?

Una clarinada de la Argentina auténtica, la de los grandes héroes y hombres y mujeres

de Fe que hicieron patria, herederos de las figuras señeras de la Civilización Cristiana...



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Tenemos el agrado de invitar a Ud. y familia a una conversación-debate sobre esta temática esencial. Ante la crisis que avanza, intentando socavar nuestra identidad, valores y estilo de vida, aunemos esfuerzos para reafirmar el precioso legado de siglos de Cristiandad, esencia de nuestra patria y clave para el futuro, con la ayuda todopoderosa del Señor y la Virgen del Milagro.


Su aporte es necesario: ¡lo esperamos!


Salta, 29 de agosto de 2012 - 18.30 hs. - (Oportunamente confirmaremos el lugar de la reunión).


Comisión Don Pelayo


Centro Cultural Juan Ramírez de Velasco, Gobernador del Tucumán


Comisión Organizadora de la VIII Jornada de Cultura Hispanoamericana por la Civilización Cristiana y la Familia (Salta, 31 de agosto y 1º de septiembre de 2012)






Agradecemos su difusión

domingo, 3 de junio de 2012

Los huevos de Pascua de Fabergé


Huevo de Pascua "Pedro el Grande" - 1903



Huevo conteniendo el Palacio Gatchina, 
presente del Zar Nicolás II a su madre.

Para la Pascua de 1883, el zar Alejandro III le encargó al orfebre Peter Carl Fabergé un huevo para regalarle a su mujer, la zarina María. Se trataba de un huevo de Pascua con cáscara de platino que contenía dentro uno más pequeño de oro. Al abrirse este último, se encontraba un ave en miniatura que tenía sobre su cabeza una réplica de la corona imperial rusa. Este particular Huevo de Pascua le gustó tanto a la emperatriz que el zar le encargó a Fabergé que realizara uno nuevo para cada Pascua.
Once fueron en total los huevos que Alejandro III le regaló a su mujer. Luego, su hijo Nicolás II continuó con esta tradición y mandó realizar otros para regalarle a su mujer y a su madre.

Los huevos de Pascua de Fabergé servirán siempre como recordatorio del esplendor y encanto de la Rusia de los zares, y de la sangrienta e igualitaria  revolución que la destruyó.

En este enlace, se puede apreciar algunas de las obras de arte del legendario orfebre.

viernes, 25 de mayo de 2012

Nobleza de una dama salteña, Señora de Olañeta, en tiempos de la Emancipación

                                                        Princesa Antonia Carolina de Borbón, por F. X. Wintelhalter
                     Conde d'Eu, por F. X. Winterhalter -                                   

                                                    Abajo: Condesa Pushkin, por F. X. Winterhalter


La nobleza de una dama salteña de los tiempos de la Emancipación, la Señora de Olañeta
Las crónicas de los viajeros nos pintan los ambientes y personas que dejaron en ellos las impresiones más vivas. Leyendo estas descripciones de contemporáneos notamos la presencia marcante de nobles valores de alma y de cuerpo que, sin ser exclusivos de ellas, aparecían con particular brillo  -es natural- en las clases más elevadas. Es tocante, atractiva y sincera la descripción que el inglés J. Andrews (a pesar de muchos prejuicios de su típica mentalidad anglo-sajona) hace de la distinción, valor y fidelidad de esta dama salteña que acompañó en el esplendor y en la desgracia a su marido, el bravo General Olañeta, que mantuvo su fidelidad al Rey de España hasta dar su vida. La influencia europea en la educación y en los trajes de la élite hispanoamericana hasta entrado el siglo XX es notoria. No contando con un retrato de la Señora de Olañeta evocamos personajes y ambientes del siglo XIX con dos excelentes retratos femeninos y uno de niño de Franz X. Wintelhalter que, aunque posteriores, reflejan sutilmente valores perennes como elegancia, estilo, prestancia, "maintien"..., que ilustran el comentario que hoy presentamos a nuestros lectores. Esperamos con interés sus opiniones. 
 
Jamás olvidaré mi despedida de la señora viuda de Olañeta. Esta dama era mujer de treinta años, más o menos, con facciones que se dirían bellas más bien que hermosas, esbelta de formas y de modales graciosamente cautivadores, detalle muy común en las damas salteñas.
Realzaba estas cualidades una expresión de tristeza en el rostro que armonizaba con el luto de su vestido y la situación del momento. La soledad había aumentado su abatimiento, pero aún así, su natural dulzura y bondad de corazón dejábanse ver en todo. La comparé con una linda flor trasplantada de la luz a la sombra; palidecían sus colores y sin embargo conservaba su perfume y belleza en tanto que su situación fuera de lugar tornábala sumamente interesante.
El héroe de Ayacucho, general Sucre, habíala prestado solícita protección contra la anarquía que sobrevino a raíz de la caída de su esposo, muerto en una sublevación de tropas en Tumusla, cerca de Tupiza. Dotada de gran valor, no llegaba éste a eclipsar lo femenino de sus gracias y prendas que la hacen tan distinguida. Su exquisita educación y la afabilidad de sus cautivadoras maneras, envueltas en suave tristeza, cautivan al momento el espíritu del que por primera vez la trata, dejando profunda huella.
La adhesión de Olañeta a la causa de Fernando, adhesión que sólo terminara con su vida es, entre sus enemigos, tema de encomiástico comentario, honroso para su memoria. (…)
El excelso espíritu de la señora de Olañeta  consoló a su esposo hasta los últimos momentos de su vida. Compañera en sus triunfos, fue también ángel guardián en la adversidad.

Sobre la generosidad heroica de Don Pedro Antonio de Olañeta, vizcaíno, nacido en 1777, radicado en América a los doce años,  comenta el autor:

Propietario principal de las ricas minas de Chiromo, puso todos sus recursos e intereses a disposición de la causa realista (…). Después de la batalla de Ayacucho, su actuación desenvolvióse en constante incertidumbre hasta su muerte. En cierta ocasión entró en correspondencia con el general Sucre y aunque le propusiera el distinguido oficial patriota salvarle generosamente la vida y hacienda, ni aceptó comprometer su honor con tal solicitud, ni así dañar la causa del rey (…). (…) sólo puede encontrarse explicación de su conducta en la esperanza de un milagro que le sacara del apuro (…). Combatió Olañeta hasta el último momento, acompañado por algunos fieles amigos (…).
J. Andrews, “Viaje de Buenos Aires a Potosí y Arica”, ed. Hyspamérica, pp. 140-1

viernes, 11 de mayo de 2012

Los hacendados salteños resisten al absolutismo - El guerrero y el caballo en la gesta hispanoamericana (6ª nota)

No era una sociedad ovejuna y dependiente donde el absolutismo iba a intentar imponerse. Tal vez no hubiera estado en sus objetivos si no fuese que las fuerzas de ocupación necesitaban remontar sus caballadas y alimentar sus combatientes. No tardaron en enviar contingentes militares para incautarse de reses y montas. Los hacendados salteños, justamente alarmados, se dispusieron a defender el fruto de su trabajo y el sustento de sus peones y familias (texto final de la entrada anterior).



Don Luis Burela los convoca a la resistencia armada, a la salida de la misa dominical, como lo cuentan Luis Arturo Torino y otros autores.


-“… ¿con qué armas? , le preguntaron.


-“¡Con las que les quitaremos!”, respondió presto Burela, y a pedido de los presentes se puso al frente de la resistencia.


Cumplía esta misión confiscatoria el Teniente cuzqueño Ezenarro, que dirigía una partida de 30 soldados de caballería. Soberbio y altanero, se incautaba de los animales que encontraba, sin pagar nada. Tres horas después regresaba Burela, con sus peones y los paisanos de sus amigos, cayendo sobre el pelotón, desarmándolo y haciéndolos prisioneros, jefe incluido.


No se quedó allí pues había decidido arriesgar su holgada situación económica y el plácido entorno familiar que endulzaba su pacífica y bucólica existencia poniéndose a la cabeza de sus gauchos.


Sin esperar la reacción de los realistas, salió a campaña, capitaneando 60 hombres armados de tercerolas y sables quitados al enemigo. Avanzó en dirección a Salta a esperar a los efectivos que saldrían a castigar su rebelión, lo que ocurrió a la madrugada siguiente.


Escondiendo sus efectivos en la espesura, les cayó de súbito por la retaguardia, consiguiendo con la sorpresa apresarlos a todos. Luego los remitió con los anteriores a Tucumán, a disposición de la autoridad militar. ¡Admirable golpe!


A su vez don Pedro de Zabala, propietario de El Carril, se levantaba en actitud belicosa, organizando los gauchos de sus dominios de San Agustín, formando el “Escuadrón de Zabala”, para pelear en la Guerra Gaucha con 60 hombres.


En Salta, con la victoria lograda poco después por Güemes sobre Saturnino Castro en el Tus cal de Velarde, la guerra de partidas avanza.


“Velarde es en esta guerra de recursos un modelo de emboscada táctica. A una legua de Salta, entre los espesos montes que flanquean el camino, ocultó el caudillo la fuerza de la encamisada [nota: ataque que en la guerra antigua se hacía de noche con camisas blancas]. Una partida empieza a tirotear las avanzadas y Castro, con ochenta dragones, sale a exterminarla. Hábilmente lo conducen al lugar elegido donde surgen del monte con gran ruido los jinetes salteños. Unos pocos enemigos, a uña de caballo, se salvan de los sables y machetes de los gauchos” (Be nencia).


Los gauchos se van adueñando también de la periferia de Salta, obstruyendo las comunicaciones de los invasores con Jujuy.


Había refriegas casi diarias dentro de las mismas calles del pueblo, en que se manifestaba su forma típica de pelea: arrebataban con el lazo, según palabras de Pezuela, a todo soldado realista que se alejara, aunque fuera a una cuadra de la plaza principal.
(continúa próximamente)

sábado, 14 de abril de 2012

"...fue la chouannerie, flor caballeresca y santa, nacida del apostolado de San Luis María Grignion de Montfort..."


“Cuando en 1789 la creciente lo arrastraba todo, y los ‘imprevisores’ lloraban, transigían, huían o morían, sólo chocó contra un obstáculo. Fue la Chouannerie, flor caballeresca y santa, nacida del apostolado de San Luis María Grignion de Montfort. Son los premios de quienes saben prever” (**).

Plinio Corrêa de Oliveira

Notas y fuentes bibliográficas

(*) “Revolución y Contra-Revolución”, edición on line, Introducción a la edición argentina. Tradición, Familia, Propiedad, 1992.

(**) Plinio Corrêa de Oliveira, “El Reino de María, realización de un mundo mejor”, Catolicismo nº 55, julio de 1955).

Leer texto completo en el portal amigo Argentina señorío y esplendor, 14 de abril de 2012
ARGENTINA, SEÑORIO Y ESPLENDOR

sábado, 24 de marzo de 2012

Un joven elegantísimo y de rara belleza: el Arcángel Gabriel - Contraste con el miserabilismo presentado como "simplicidad"


El orden común de ilustrar a los espíritus angélicos
Habló Su Majestad Divina al santo arcángel Gabriel con aquella voz o palabra con que les intima su santa voluntad. Y aunque en el orden común que sigue Dios para ilustrar a los espíritus angélicos comienza por los superiores, para que purifiquen e iluminen a los inferiores por su orden hasta llegar a los últimos, en esta ocasión no fue así, porque inmediatamente recibió este santo Arcángel del mismo Señor la embajada.
Esplendores, belleza y elegancia de los ángeles en su forma visible
Obedeciendo con especial gozo el soberano príncipe Gabriel al divino mandato, descendió del supremo cielo acompañado de muchos millares de ángeles hermosísimos que le seguían en forma visible. La de este Príncipe y legado era como de un joven elegantísimo y de rara belleza; su rostro estaba refulgente y despedía muchos rayos de resplandor; su semblante era grave y majestuoso, sus pasos medidos, las acciones compuestas, sus palabras ponderosas y eficaces, y todo él representaba, entre severidad y agrado, mayor semejanza con la Divinidad que otros ángeles de los que había visto la divina Señora hasta entonces en aquella forma. Llevaba diadema de singular resplandor, y sus vestiduras rozagantes descubrían varios colores, pero todos refulgentes y brillantes; y en el pecho llevaba como engastada una cruz bellísima que descubría el misterio de la Encarnación, a que se encaminaba su embajada, y todas estas circunstancias solicitaron más la atención y afecto de la Reina, Nuestra Señora.
Fuente: “Vida de la Virgen María”, según la Venerable Sor María de Jesús de Agreda
– Barcelona – Montaner y Simón, editores – pp. 76 y siguientes



Comentario: Dios ama la jerarquía y la elegancia. ¿Qué pensará de tantos ambientes, inclusive en lugares sagrados, donde reina la farándula y la falta de elegancia, so pretexto de "espontaneidad", "simplicidad" y "humildad"? ¿No son una contestación miserabilista a la voluntad divina?

El guerrero y el caballo... - 5ª nota - "Tenían armas, equipo, caballos propios y un profundo amor a la tierra...no era una sociedad ovejuna"

Estanciero boleando suris - Cuadro de Rugendas

Luego de Vilcapugio y Ayohuma, el Ejército del Alto Perú estaba reducido a “los tristes fragmentos de un ejército derrotado” –según escribió San Martín al Triunvirato. Así, la entrada de los realistas vencedores a nuestro territorio se encontraba expedita. El 16 de enero de 1814, el General español Juan Ramírez y Orozco ocupa Jujuy; desde allí manda a Salta una avanzada al mando del Coronel Saturnino Castro, que procede a tomarla cinco días después.

La situación era perturbadora para los pueblos del Valle de Lerma, acostumbrados a la amable existencia rural de poblados, fincas y haciendas que constituían su característico modo de vida.

Julio Be nencia traza un admirable cuadro de aquella sociedad criolla fronteriza, “rudimentaria y vigorosa”. “Estos campesinos, que utilizaban diestramente el lazo, seguros baquianos, expertos en seguir huellas, se habían endurecido en el trabajo rural, dominando a los toros bravos y a las reses cerriles que poblaban los montes. Dotados de una fortaleza física excepcional, eran tanto o más duros que sus hermanos de las pampas. No ignoraban el arte de la guerra y desde fines del siglo anterior hasta 1808, la hicieron contra los indios infieles de la frontera chaqueña, integrando milicias voluntarias, acreditando arrojo y sobriedad en una lucha en la cual no se perdonaba la vida al vencido.

“No eran desheredados; arrendaban parcelas de la finca pagando el canon en especies. Creyentes sinceros e infaltables a las funciones religiosas, practicaban noblemente las leyes de la hospitalidad. Tenían armas, equipo, rebaños, caballos propios y por encima de todo un profundo amor a la tierra, germen del futuro federalismo.

“La familia y la chacra, situada casi siempre en el fundo de sus antepasados, absorbían sus cuidados. A esta última dedicaban los momentos libres de las tareas pastoriles. El terruño y los afectos los hicieron propensos al idealismo, lo que no disminuía la fiereza heredada de los antiguos humahuacas y calchaquíes”.

No era una sociedad ovejuna y dependiente donde el absolutismo iba a intentar imponerse. Tal vez no hubiera estado en sus objetivos si no fuese que las fuerzas de ocupación necesitaban remontar sus caballadas y alimentar sus combatientes. No tardaron en enviar contingentes militares para incautarse de reses y montas. Los hacendados salteños, justamente alarmados, se dispusieron a defender el fruto de su trabajo y el sustento de sus peones y familias.

Comentario
El criollo supo luchar por su amor al terruño y su independencia, derivada de su carácter de propietario, grande o pequeño. No era una sociedad ovejuna y dependiente como la que quieren imponer ciertos políticos y gobernantes que avasallan todas las libertades legítimas y temen al verdadero pueblo.

jueves, 15 de marzo de 2012

Un Apóstol contrarrevolucionario en la tormenta de la Rev. Francesa - En lucha con gobernantes anticristianos y eclesiásticos colaboracionistas






Retrato del santo tomado de:




"Der heilige Klemens Maria Hofbauer - Ein Lebensbild"




Johannes Hofer C.SS.R. - Freiburg im Breisgau 1923 - Herder


San Clemente María Hofbauer,
un apostol contrarrevolucionario
Reedificó las murallas del Sacro Imperio y de las almas
en la tormenta de la Revolución Francesa



No muchos lectores conocen la vida llena de luchas y aventuras de un gran santo de la época contemporánea: San Clemente María Hofbauer, elevado a los altares y designado Patrono de Viena por San Pío X.
Como santo que era, fue contrario en ideas y espíritu a la Revolución anticristiana (v. “Revolución y Contra-Revolución” del Prof. Plinio Corrêa de Oliveira, ed. digital); y lo que más se destaca de su acción es la lucha incansable contra las tendencias e ideas revolucionarias de su tiempo.
La infancia transcurrió en su natal Moravia, pequeño y fértil país perteneciente entonces al Imperio Austríaco, heredero directo del Sacro Imperio Romano Germánico cuyo fin fue provocado por las armas de Napoleón, que exportó la Revolución Francesa y era llamado entonces “el Anticristo”.
De familia campesina saludable y numerosa, hijo de un pequeño propietario, recibió -especialmente de su madre- una eximia educación católica, basada en el sacrificio y el hacerle frente a las pruebas, el rezo del Rosario y la Historia Sagrada.
Cuando en clase se narraban hechos heroicos protagonizados por los justos de cualquier tiempo y lugar, él transbordaba de entusiasmo y daba vivas al héroe. A veces soñaba que estaba la maternal Emperatriz María Teresa rodeada de feroces turcos mahometanos y él llegaba a caballo a liberarla.
Se fue formando en su espíritu la idea de seguir la carrera militar, como sus hermanos mayores, al par que admiraba, como otra especie de milicia, la vocación misionera.

La madurez del joven le fue haciendo ver cuánta necesidad había de luchadores por la Fe católica, en una época en que las ideas de la Revolución Francesa destruían las tradiciones y el estilo de vida de la Cristiandad.
Esto lo decidió por la vocación sacerdotal, probando en monasterios e institutos religiosos, sin encontrar lo que buscaba. Por todas partes chocaba con el espíritu de la "Ilustración", que envenenaba las almas con veleidades deístas y teorías igualitarias que repugnaban su simple y profunda formación tradicionalista.
Peregrino y emprendedor inagotable, la mano de Dios lo llevó a la Congregación fundada poco antes por San Alfonso María de Ligorio, quien tuvo una visión consoladora, antes de morir, contemplando el futuro glorioso de su obra por la fidelidad del enérgico joven germano, ordenado sacerdote redentorista en 1785.

La inestable situación política provocada por la Revolución Francesa lo disuadió de actuar en tierras de la Casa de Austria, dirigiéndose a Varsovia donde formó un vigoroso movimiento católico en torno a la Iglesia de San Benno, lo que le atrajo el odio de poderosos enemigos de la Cristiandad.
Curiosamente, éstos se apoyaban no poco en clérigos y dignatarios eclesiásticos para perseguir más cómodamente al Padre Hofbauer y sus valientes colaboradores. El Rey de Prusia –protestante- exigía la aprobación previa de los párrocos católicos para cualquier prédica que quisieran hacer los hofbauerianos en sus tierras.
Entre tanto, San Clemente hacía permanentes viajes a distintos puntos donde pensaba extender la Congregación. Pero las ideas liberales anticristianas habían avanzado terriblemente inclusive en el Clero.
Un ejemplo es la persecución que sufrió al comenzar su misión en la Iglesia de Santa María del Pino, en la Selva Negra. El cuño tradicional de su apostolado la atraía muchedumbres de pueblo fiel, al par que las iglesias de sacerdotes tibios o revolucionarios quedaban vacías. Los malos párrocos se quejaban, furiosos, y levantaban en su contra toda especie de calumnias, como lo hacían los jansenistas en Francia contra San Luis María Grignion de Montfort. Uno de ellos llegó al extremo de amenazar negarles la comunión pascual a los fieles que asistiesen a estas meditaciones (cf. E r win Dudel, "Klemens Hofbauer", Bonn, 1970, p, 91),

Por detrás de estos acontecimientos, se hacía sentir la acción del Obispo Wessenberg, ligado a la secta de los Iluministas de Baviera, precursores del comunismo que promovían “la abolición de la Religión, la Familia y la Propiedad”, como dice el Abbé Barruel en sus famosas Memorias para servir a la historia del Jacobinismo. Este Obispo comprometido con las logias prestaba oídos a todas las quejas contra el P. Hofbauer. La región pertenecía al Archiduque Fernando, protector del santo, pero al perderlas, quedó Mons. Wessenberg a sus anchas para suspender arbitraria y totalmente la actuación de los redentoristas. “Nunca hubiese pensado que vuestro bondadoso corazón fuese capaz de castigarme con tanta dureza”, le escribió San Clemente al Obispo (ibid., p. 99). Pero todo fue inútil y tuvieron que irse. El pueblo fiel los acompañó un largo trecho, pues su sentido católico le indicaba quiénes estaban del lado de Dios.
La injusticia produjo tal indignación que estalló un desorden y el párroco Höhn –principal instigador- tuvo que huir, sin poder regresar jamás.

Polonia había caído en manos de Napoleón, “el jacobino coronado” (cf. Ranke), quien se interesaba personalmente y en detalle por las actividades del P.Hofbauer. ¡El olfato de los enemigos de la Iglesia no se equivoca!
No tardó en hallar un pretexto para clausurar la misión de San Benno y expulsar a quien tanto había hecho por Varsovia. La obra de 20 años quedó reducida a cenizas, aunque sin duda vive en la catolicidad del pueblo polaco. San Clemente María Hofbauer, con 57 años, debía comenzar todo de nuevo desde cero. Paradójicamente, no era el ocaso sino el auge de la acción lo que se venía.

Comenzaba su apostolado inmortal en la esplendorosa capital del Imperio. La juventud aristocrática, los encumbrados miembros del Congreso de Viena y de la Corte imperial, los partidarios del orden de los más diversos orígenes y numeroso pueblo fiel son el impresionante campo de acción del ya entonces célebre Vicario General Hofbauer. Funda asociaciones, inspira círculos de personas influyentes que a su vez establecen colegios y otras sociedades, interviene en cuestiones políticas esenciales para la sociedad temporal católica, y se convierte en foco de irradiación que ilumina a Viena y desde allí se difunde por todo el orbe católico. Escritores prestigiosos como Schlegel, Adam Müller, Eichendorff, Brentano, reflejan en su prolífica obra mucho del espíritu hofbaueriano.
Pero sus enemigos tampoco permanecen inactivos. El Canónigo Gruber, Vicario capitular de la Catedral de San Esteban lo visita al regente del Imperio, Archiduque Rainiero, llevándole para su firma un decreto de expulsión del P. Hofbauer. El Archiduque lo oye en silencio, y cuando termina, lo despide con las siguientes palabras: "Si me permite darle mi opinión, concisamente, estimo que aquí no hace falta un Padre Hofbauer sino por lo menos seis como él. ¡Buenas tardes, señor Vicario capitular!".
El Emperador Francisco I, a su vuelta de Roma, lo llama a San Clemente María y, luego de abrazarlo, le autoriza por fin el establecimiento del primer convento redentorista en Austria. Gruber se entera y cae en cama, para no levantarse más... ("El Pe. Hofbauer –el portaestandarte de Dios", W. Hünermann, Innsbruck, pp. 321 y ss.).

Se realizaba así una profunda aspiración del Padre Hofbauer. Fue una gracia que recibió de Nuestra Señora poco antes de su muerte, ocurrida el 15 de marzo de 1820, fecha en que la Iglesia celebra su fiesta. Para darle el último adiós se abrió la puerta gigantesca de la catedral de San Esteban, como se hacía sólo para despedir a los grandes del reino -¡y éste lo era, realmente, por su alta vocación que renovó los fundamentos del Imperio y de la civilización cristiana en las almas! Multitudes llenaban las calles llevando antorchas, toda Viena estaba iluminada. Un paladín de la Iglesia militante entraba triunfalmente al reino de los Cielos.
¡Qué santo extraordinario! No merece el olvido en que se lo tiene, máxime cuando las analogías profundas de situación respecto de nuestro días son tan notables. Que en este 15 de marzo nos sea propicio desde su trono celestial e interceda para que la Emperatriz de la Cristiandad disipe las tinieblas que nos abruman.

“…salvo los actuales demócratas y anarquistas, que no nos miran con buenos ojos y nos consideran siervos pagados por los reyes para acostumbrar al pueblo a la servidumbre y privarlo de su libertad, que merecemos ser ahorcados, nadie tiene nada que decir de nosotros, y así, en el fondo, esto no nos preocupa. Sólo lamentamos no poder hacer más por el bien de los necesitados (…).” Joh. Clemens M. Hoffbauer, Congregation. Ssimi Redemptoris – Vicar. Gen.
Carta al ministro Otto von Voss, fechada en Varsovia, el 12 de septiembre de 1800 (“Monumenta Hofbaueriana”, Cracovia, 1915, Imprenta de los PP. Redentoristas).