jueves, 17 de septiembre de 2020

Revolución y Contra-Revolución (3) - La Revolución, inmenso proceso derivado del orgullo y la impureza, que suscitan en el hombre una incompatibilidad profunda con la doctrina católica - Gnosis y Revolución (R-CR 3, Prólogo arg. 3)

 


Comencemos por exponer aquí algunos pensamientos contenidos en “Revolución y Contra-Revolución”.

La Revolución es presentada en él como un inmenso proceso de tendencias, doctrinas, de transformaciones políticas, sociales y económicas, derivado en último análisis -estaría tentado a decir en ultimísimo análisis- de una deterioración moral nacida de dos vicios fundamentales: el orgullo y la impureza, que suscitan en el hombre una incompatibilidad profunda con la doctrina católica.

En efecto, la Iglesia Católica tal como es, la doctrina que enseña, el universo que Dios creó y que podemos conocer tan espléndidamente a través de sus prismas, todo eso excita en el hombre virtuoso, puro y humilde un profundo enlevo. El siente alegría al considerar que la Iglesia y el universo son como son.



Pero si una persona cede en algo a los vicios del orgullo o de la impureza, comienza a crearse en ella una incompatibilidad con varios aspectos de la Iglesia o del orden del Universo. Esa incompatibilidad puede comenzar, por ejemplo, con  una  antipatía  con  el  carácter jerárquico de la Iglesia, después desdoblarse y alcanzar a la jerarquía de la sociedad temporal, para más tarde manifestarse en relación al orden jerárquico de la familia. Y así, una persona puede, por varias formas de igualitarismo, llegar a una posición metafísica de condenación de toda y cualquier desigualdad, y del carácter jerárquico del Universo. Sería el efecto del orgullo en el campo de la metafísica.


De modo análogo se puede delinear las consecuencias de la impureza en el pensamiento humano. El hombre impuro, por regla general, comienza por tender hacia el liberalismo: lo irrita la existencia de un precepto, de un freno, de una ley que circunscriba el desborde de sus sentidos. Y, con esto, toda ascesis le parece antipática. De esa antipatía, naturalmente, viene una aversión al propio principio de autoridad, y así sucesivamente. El anhelo de un mundo anárquico -en el sentido etimológico de la palabra- sin leyes ni poderes constituidos, y en el cual el propio Estado no sea sino una inmensa cooperativa, es el punto extremo del liberalismo generado por la impureza.

Tanto del orgullo cuanto del liberalismo nace el deseo de igualdad y libertad totales, que es la médula del comunismo.

A partir del orgullo y de la impureza se van formando los elementos constitutivos de una concepción diametralmente opuesta a la obra de Dios. Esa concepción, en su aspecto final, ya no difiere de la católica solamente en uno u otro punto. A medida que, a lo largo de las generaciones, esos vicios se van profundizando y volviendo más acentuados, se va estructurando toda una concepción gnóstica y revolucionaria del Universo.

La individuación, que para la gnosis es el mal, es un principio de desigualdad. La jerarquía -cualquiera que sea- es hija de la individuación. El universo -según el gnóstico- se rescata de la individuación y de la desigualdad en un proceso de destrucción del "yo", que reintegra a los individuos en el gran Todo homogéneo. La realización, entre los hombres, de la igualdad absoluta, y de su corolario, la libertad completa -en un orden de cosas anárquico- puede ser vista como una etapa preparatoria de esa reabsorción total.

No es difícil notar desde esta perspectiva un nexo entre gnosis y comunismo.

Así, la doctrina de la Revolución es la gnosis, y sus causas últimas tienen sus raíces en el orgullo y en la sensualidad. Dado el carácter moral de estas causas, todo el problema de la Revolución y de la Contra-Revolución es, en el fondo, y principalmente, un problema moral. Lo que se dice en “Revolución y Contra-Revolución” es que, si no fuese por el orgullo y la sensualidad, la Revolución como movimiento organizado en el mundo entero no existiría, no sería posible.

Ahora bien, si en el centro del problema de la Revolución y de la Contra-Revolución hay una cuestión moral, hay también y eminentemente una cuestión religiosa, porque todas las cuestiones morales son substancialmente religiosas.

R-CR 3, Prólogo TFP Argentina 3

martes, 15 de septiembre de 2020

Revolución y Contra-Revolución (2) - Con palabras de fuego, San Luis María denunció los gérmenes que minaban la Francia de entonces (R-CR, 2, Prólogo TFPArgentina, 2)

 


En la Cruz veía nuestro Santo la fuente de una superior sabiduría, la Sabiduría cristiana, que enseña al hombre a ver y amar en las cosas creadas manifestaciones y símbolos de Dios; a sobreponer la Fe a la razón orgullosa, la Fe y la recta razón a los sentidos rebelados, la moral a la voluntad desordenada, lo espiritual a lo material, lo eterno a lo contingente y transitorio.

Pero este ardoroso predicador de la genuina austeridad cristiana nada



<La expresión terriblemente amarga de J. Calvino, pintado por Holbein

tenía de la austeridad taciturna, biliosa y estrecha de un Savonarola o de un Calvino. Ella era suavizada por una tiernísima devoción a Nuestra Señora.

Puede decirse que nadie llevó más alto que él la devoción a la Madre de Misericordia. Nuestra Señora, en cuanto Mediadora necesaria -por elección divina- entre Jesucristo y los hombres, fue el objeto de su continuo enlevo (1), el tema que suscitó sus meditaciones más profundas, más originales. Ningún crítico serio puede negarles la calificación de inspiradamente geniales. En torno de la Mediación Universal de María -hoy verdad de Fe- San Luis María Grignion de Montfort construyó toda una mariología que es el mayor monumento de todos los siglos a la Virgen Madre de Dios.

Estos son los principales rasgos de su admirable prédica.

Toda esta prédica está condensada en los tres trabajos principales escritos por el Santo: la “Carta Circular a los Amigos de la Cruz”, el “Tratado de la Divina Sabiduría” y el “Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen”, una especie de trilogía admirable, toda de oro y de fuego, de la cual se destaca, como obra prima entre las obras primas, el “Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen”.

Por estas obras podemos darnos cuenta de la substancia de la prédica de San Luis María Grignion de Montfort.

 

*     *     *

Nuestro Santo fue un gran perseguido. Este rasgo de su existencia es realzado por todos sus biógrafos (*).

Un vendaval furioso, movido por los mundanos, por los escépticos enfurecidos ante tanta Fe y tanta austeridad, y por los jansenistas, indignados ante una devoción insigne a Nuestra Señora, de la cual dimanaba una suavidad inefable, se irguió contra su prédica. De ahí se originó un torbellino que levantó contra él, por así decir, a toda Francia.

No pocas veces, como sucedió en 1705 en la ciudad de Poitiers, sus magníficos "autos de fe" contra la inmoralidad fueron interrumpidos por

orden de autoridades eclesiásticas, quienes evitaban así la destrucción de esos objetos de perdición.  En  casi  todas  las  diócesis  de  Francia  le   fue negado el uso de las órdenes (2). Después de 1711, sólo los Obispos de La Rochelle y de Luçon le permitieron la actividad misionera. Y, en 1710, Luis XIV ordenó la destrucción del Calvario de Pont-Château.

Ante ese inmenso poder del mal, nuestro Santo se reveló profeta. Con palabras de fuego, denunció los gérmenes que minaban la Francia de entonces y vaticinó una catastrófica subversión que de ellos habría de derivar (cfr. “El Reino de María, realización del mundo mejor”, "Catolicismo", número 55, junio de 1955). El siglo en que San Luis María murió no terminó sin que la Revolución Francesa confirmase de modo siniestro sus previsiones.


Hecho al mismo tiempo sintomático y entusiasmante: las regiones en donde nuestro Santo tuvo libertad de predicar su doctrina y en las cuales las masas humildes lo siguieron, fueron aquellas en que los chouans se levantaron, armas en mano, contra la impiedad y la subversión. Eran los descendientes de los campesinos que habían sido misionados por el gran Santo, y preservados así de los gérmenes de la Revolución.

Del nexo entre la obra maestra de este gran Santo y el contenido de nuestro ensayo -tan disminuido por la comparación- es que nos debemos ocupar.

*     *     *

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(N. del E. 1): La palabra portuguesa enlevo carece de equivalente en castellano; por ello, por la fuerza de expresión que el vocablo tiene y para no restar énfasis a lo que el autor ha querido significar, hemos preferido mantenerla en el idioma original. Significa, en este contexto, una admiración muy profunda acompañada de un acto de amor e inocencia que mueve a la dedicación.

También, de acuerdo al diccionario, elevación o vuelo de alma o del espíritu, encanto, éxtasis, arrobamiento, deleite, maravillamiento (cfr. Francisco da Silveira Bueno).

 

(*) Entre sus numerosas biografías, citamos las siguientes:

-Obras de San Luis María Grignion de Montfort, BAC, Madrid, tomo 111, preparada por el P. Camilo Abad, S.J.

-         Louis Le Crom, Un apôtre marial - Calvaire de Montfort, Pont-Château.

-         Mons. Laveille, Le Bienheureux Louis Marie Grignion de Montfort d' après des documents inédits, 1907, Pouisselgue.

 

(N. del E. 2): predicar y administrar los Sacramentos.

 

RCR, 2 Introd. TFPArgentina, 2 En la Cruz

 

lunes, 14 de septiembre de 2020

REVOLUCION Y CONTRA-REVOLUCION - Plinio Corrêa de Oliveira - Prólogo del autor para la 1ra. ed. argentina (R-CR, 1, Introd., 1)


REVOLUCION Y  CONTRA-REVOLUCION  

Plinio Corrêa de Oliveira






Siendo aún muy joven, 
Consideré enlevado las ruinas de la Cristiandad,
A ellas les entregué mi corazón
Le dí las espaldas a mi futuro, 
E hice de aquel pasado cargado de bendiciones
Mi porvenir...

 

Prólogo del autor para la 1ª edición argentina

 

Mis jóvenes y brillantes amigos de la Sociedad Argentina de Defensa de la Tradición, Familia y Propiedad me pidieron, para esta nueva edición de “Revolución y Contra-Revolución” (1), un prólogo sobre los puntos de contacto de este libro con el “Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen” de San Luis María Grignion de Montfort.

Muchos son hoy -fuera de los medios progresistas (2), es claro- los católicos que conocen y admiran la obra del fogoso y gran misionero popular del siglo XVIII.


Nació en Montfort-sur-Meu o Montfort-la-Cane (Bretaña) en el año 1673. Ordenado sacerdote en 1700, se dedicó, hasta su muerte en el año de 1716, a predicar misiones a las poblaciones rurales y urbanas de Bretaña, Normandía, Poitou, Vendée, Aunis, Saintonge, Anjou, Maine. Las ciudades en que predicó, inclusive las más importantes, vivían en gran medida de la agricultura y estaban profundamente marcadas por la vida rural. De suerte que San Luis María, si bien no haya predicado en forma exclusiva a campesinos, puede ser considerado esencialmente un apóstol de poblaciones rurales.

En sus prédicas, que en términos modernos podrían ser llamadas aggiornate (3), no se limitaba a enseñar la doctrina católica de modo que sirviesen para cualquier época y cualquier lugar, sino que sabía dar realce a los puntos más necesarios para los fieles que lo oían.

El género de su aggiornamento dejaría probablemente desconcertados a muchos de los prosélitos del aggiornamento moderno. No veía los errores de su tiempo como meros frutos de equívocos intelectuales, oriundos de hombres de insospechable buena fe: errores que por esto mismo serían siempre disipados por un diálogo diestro y ameno.

Capaz del diálogo afable y atrayente, no perdía de vista, sin embargo, toda la influencia del pecado original y de  los pecados actuales, así como la acción del príncipe de las tinieblas, en la génesis y en el desarrollo de la inmensa lucha movida por la impiedad contra la Iglesia y la Civilización Cristiana.

La célebre trilogía demonio, mundo y carne, presente en las reflexiones de los teólogos y misioneros de buena ley en todos los tiempos, él la tenía en vista como uno de los elementos básicos para el diagnóstico de los problemas de su siglo. Y así, conforme las circunstancias lo pedían, sabía ser ora suave y dulce, como un ángel-mensajero de la dilección o del perdón de Dios, ora batallador e invicto, como un ángel enviado para anunciar las amenazas de la Justicia Divina contra los pecadores rebeldes y endurecidos. Ese gran apóstol supo alternadamente dialogar y polemizar, y en él el polemista no impedía la efusión de las dulzuras del Buen Pastor, ni la mansedumbre pastoral aguaba los santos rigores del polemista.

Estamos, con este ejemplo, bien lejos de ciertos progresistas para quienes todos nuestros hermanos separados, heréticos o cismáticos, serían necesariamente de buena fe, engañados por meros equívocos, de suerte que polemizar con ellos sería siempre un error y un pecado contra la caridad.

La sociedad francesa de los siglos XVII y XVIII (nuestro Santo vivió, como vimos, en el ocaso de uno y en las primeras décadas del otro) estaba gravemente enferma. Todo la preparaba para recibir pasivamente la inoculación de los gérmenes del Enciclopedismo y desmoronarse enseguida en la catástrofe de la Revolución Francesa.

Presentando aquí un cuadro circunscripto de ella y, por tanto,

Madame de Pompadour
forzosamente muy simplificado -indispensable, sin embargo, para comprender la prédica de nuestro Santo- puede decirse que en las tres clases sociales, clero, nobleza y pueblo, preponderaban dos tipos de alma: los laxos y los rigoristas. Los laxos, tendientes a una vida de placeres que llevaba a la disolución y al escepticismo.

                                  Madame de Pompadour>

<Jean Calvin
Los rigoristas, propensos a un moralismo yerto, formal y sombrío, que llevaba a la desesperación cuando no a la rebelión. Mundanismo y jansenismo eran los dos polos que ejercían una nefasta atracción, inclusive en medios reputados como los más piadosos y moralizados de la sociedad de entonces.

Uno y otro -como tantas veces sucede con los extremos del error- llevaban a un mismo resultado. En efecto, cada cual por su camino apartaban las almas del sano equilibrio espiritual de la Iglesia. Esta, efectivamente, nos predica en admirable armonía la dulzura y el rigor, la justicia y la misericordia. Nos afirma por un lado la grandeza natural auténtica del hombre -sublimada por su elevación al orden sobrenatural y su inserción en el Cuerpo Místico de Cristo- y por otro lado nos hace ver la miseria en que nos lanzó el pecado original, con toda su secuela de nefastas consecuencias.

Nada más normal que la coligación de los errores extremos y contrarios frente al apóstol que predicaba la doctrina católica auténtica: el verdadero contrario de un desequilibrio no es el desequilibrio opuesto, sino el equilibrio. Y así, el odio que anima a los secuaces de los errores opuestos no los arroja unos contra otros, sino que los lanza contra los Apóstoles de la Verdad. Máxime cuando esa verdad es proclamada con una vigorosa franqueza, poniendo en realce los puntos que discrepan más agudamente con los errores en boga.

Exactamente así fue la prédica de San Luis María Grignion de Montfort. Sus sermones, pronunciados en general ante grandes auditorios populares, culminaban, no pocas veces, en verdaderas apoteosis de contrición, de penitencia y de entusiasmo. Su palabra clara, llameante, profunda, coherente, sacudía las almas ablandadas por los mil grados de molicie y sensualidad que en aquella época se difundían desde las clases altas hacia los demás estratos de la sociedad.

Al final de sus sermones, frecuentemente los oyentes reunían en la plaza pública pirámides de objetos frívolos o sensuales y de libros impíos, a los cuales encendían fuego. Mientras ardían las llamas, nuestro infatigable misionero hacía nuevamente uso de la palabra, incitando al pueblo a la austeridad.

Esta obra de regeneración moral tenía un sentido fundamentalmente sobrenatural y piadoso. Jesucristo crucificado, su Sangre preciosa, sus Llagas sacratísimas, los Dolores de María eran el punto de partida y el término de su prédica. Por esto mismo promovió en Pont-Château la construcción de un gran Calvario que debería ser el centro de convergencia de todo el movimiento espiritual suscitado por él.

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(N. del E.1): julio de 1970

 (N. del E. 2): los medios progresistas: son bien conocidos: en oposición a la Tradición de la Iglesia y continuando y radicalizando las tendencias modernistas condenadas por San Pío X en la Enc. Pascendi, so capa de renovación y de adaptación al mundo actual, introducen toda clase de cambios doctrinarios, litúrgicos, criteriológicos, ambientales y promueven la Revolución en la Iglesia Católica. Normalmente, el “progresismo” adopta posturas políticas de izquierda, inspiradas en la “Teología de la Liberación”, condenada por S. S. Juan Pablo II.

 (N. del E. 3): “al día”

R-CR, Introd. TFPArgentina, 1

(Continúa en Introd., 2)

sábado, 22 de agosto de 2020

CLARINADAS – Carta del IPCO a los Obispos brasileños – Conferencia magistral de Dom Bertrand de Orleans y Braganza y de Juan Miguel Montes en honor del Pte. mártir García Moreno – Lanzamiento de “Revolución y Contrarrevolución” en Portugal – Valientes campañas del Centro Cultural Cruzada en Colombia – Ultimo momento: la TFP norteamericana llega a Alaska luego de rezar el Rosario con la Sda. Imagen en todos los Capitolios

 

CLARINADAS – Carta del IPCO a los Obispos brasileños – Conferencia magistral de Dom Bertrand de Orleans y Braganza y de Juan Miguel Montes en honor del Pte. mártir García Moreno – Lanzamiento de “Revolución y Contrarrevolución” en Portugal – Valientes campañas del Centro Cultural Cruzada en Colombia – Ultimo momento: la TFP norteamericana llega a Alaska luego de rezar el Rosario con la Sda. Imagen en todos los Capitolios


 

CARTA DEL INSTITUTO PLINIO CORREA DE OLIVEIRA A LA CONFERENCIA NAC. DE OBISPOS DEL BRASIL

A: Conferencia Nacional de Obispos del Brasil (CNBB):

Excelencias: ¡Ha llegado el momento de dar vuelta la página de la Teología de la Liberación!

“Errar es humano, perseverar en el error por arrogancia es diabólico”  (San Agustín)

De acuerdo a informaciones de la prensa, el Consejo Permanente de la CNBB [Conferencia Nacional de los Obispos del Brasil] discutirá, el 5 de agosto, la “Carta del Pueblo de Dios” , que fue filtrada a una periodista de la Folha de Sao Paulo y firmada por 152 Obispos.


Título de la noticia sobre la “Carta ao Povo de Deus” en la Folha de S. Paulo

La carta implica un fuerte ataque al Gobierno actual, basándose mucho más en una posición ideológica de izquierda que en la doctrina social de la Iglesia.

Los primeros nombres de los firmantes, que se hicieron públicos, son representativos de una corriente episcopal cuya doctrina claramente ha inspirado la redacción del documento. Se trata de prelados de ascendencia alemana, actualmente eméritos, que en su juventud vibraban con la revolución marxista promovida por los dirigentes de la Teología de la Liberación. Después del colapso de la URSS, dichos prelados –y también otros de la misma corriente ideológica- se reciclaron en las utopías ambientalistas e indigenistas y, en octubre pasado, promovieron el escandaloso culto a la Pachamama en los jardines del Vaticano.


Culto a la Pachamama promovido en los jardines del Vaticano en octubre del año pasado

Cuando aún ejercían funciones y se encontraban al frente de sus Diócesis, dichos prelados fueron los mentores del Partido de los Trabajadores, sus mayores promotores -por medio de las Comunidades Eclesiales de Base (CEBs)- y sus principales aliados cuando el partido logró llegar al poder, intentando implantar en Brasil el régimen socialista con el que soñaban.

Descontentos con el “aburguesamiento” de los cuadros del PT y su demora en llevar a cabo las reformas de estructura necesarias para dar el paso al socialismo, estos prelados se aliaron al MST [Movimiento de los “Sin Tierra”] y a los “movimientos populares” que representaban el ala radical de la izquierda.

Pastoral de la Tierra

Por medio de la Pastoral de la Tierra, del Consejo Indigenista Misionero (CIMI) y de otros organismos eclesiales incentivaron y dieron su bendición a las invasiones de tierras y de edificios urbanos, a la destrucción de campos experimentales científicos, a las  huelgas y disturbios en las calles, los asaltos callejeros y la impunidad para los criminales como medio de presión política sobre la opinión pública nacional, y sobre un gobierno que, para ellos, no estaba siendo lo suficientemente radical en sus reformas.

Pero tal disgusto no le impidió a estos prelados mantener su apoyo al sistema “petista” cuando éste compensó la relativa lentitud en aplicar las reformas económicas con una radicalización apresurada de la agenda de corrupción de las costumbres, por medio de la legalización de ciertos casos de aborto, el reconocimiento  de las uniones extraconyugales y de parejas homosexuales, la paulatina introducción de la ideología de género en la educación de los niños, el financiamiento de expresiones “artísticas” inmorales y blasfemas, etc.

Finalmente, al estallar el descontento de la población por la armazón del Estado promovida por el PT, y por la organización del mayor sistema de corrupción financiera de la historia del Brasil, y -tal vez- de la historia de la humanidad, dichos prelados hicieron todo lo que estaba a su alcance para salvar a ese gobierno que, para ellos, era un mal menor. Pero, más que nada, para evitar que la ola conservadora de las calles se tradujese en movimiento de restauración moral en nuestro país, apurándose a retirar todo apoyo religioso a los que se levantaban contra el proceso de socialización del Brasil.

Sin embargo, la actuación militante de esa ala situada más a la izquierda del Episcopado no impidió el impeachment de la ex–presidente Dilma Rousseff, ni la posterior elección del Sr. Jair Bolsonaro a la Presidencia de la República.

Amargados por la derrota electoral, que incluyó el estruendoso fracaso del Sr. Boulos y de las demás corrientes de extrema izquierda con las que dichos prelados más se identificaban, les tocó ver aún la elección, por parte de la mayoría de los brasileros, de un hombre que representaba lo opuesto ideológicamente a lo  que ellos defendían.

Ante el gradual desmantelamiento de los fracasados asentamientos de Reforma Agraria, de los ghettos indígenas, de la omisión ante la criminalidad, etc., tales Obispos, minoritarios y retirados, vociferan ahora su frustración volviéndose virulentamente contra las autoridades federales so pretexto de mal manejo de la crisis sanitaria.

Se tratará, probablemente, de su última tentativa (que sería incongruente calificar de canto del cisne) de persuadir al pueblo brasileño de la bondad de sus utopías, encontrándose en vísperas de dejar el palco y pasar a engrosar la larga serie de “iluminados” que fracasaron en la misión de llevar el Brasil hacia la izquierda.

De tal modo estos prelados son conscientes del abismo que los separa de las aspiraciones de la mayoría de la población brasilera que, en su carta-vituperio, no tuvieron ni siquiera el coraje de afirmar en alta voz los principios comunistas que los animan. Valiéndose de circunloquios y de otros pases de baile verbales, trataron de expresar su pensamiento: el Brasil sería una “sociedad estructuralmente desigual, injusta y violenta”; el sistema del actual gobierno pondría en el centro “la defensa intransigente de los intereses de una ‘economía que mata’, centrada en el mercado y en el lucro a cualquier precio”; su desprecio por la educación y la cultura se haría visible “en el desconocimiento y la depreciación de procesos pedagógicos de importantes pensadores del Brasil”* (*¿no hubiera sido más simple y transparente decir “la ‘pedagogía de los oprimidos’ de Paulo Freire”?), etc.

Encuentro de las CEBs

El fanatismo ideológico de esos prelados los lleva a ver la paja en el ojo ajeno y a no advertir la viga en el propio. ”Hasta la religión es utilizada”, afirman incautamente, “para manipular sentimientos y creencias, provocar divisiones, difundir el odio, crear tensiones”, como si no hubiese sido precisamente eso lo que durante décadas hicieron por medio de las CEBs y de las pastorales de apoyo a las actividades incendiarias de los movimientos llamados “populares”.

Habiendo sido esos prelados los responsables de promover durante décadas la lucha de clases y el comunismo, son ellos mismos quienes resultan merecedores del apóstrofe que dirigen al presidente Bolsonaro y su Gobierno: “¿Cómo no indignarnos ante el uso del nombre de Dios y de su Santa Palabra, mezclados con discursos y posturas prejuiciosas, que incitan al odio en lugar de predicar el amor, para legitimar prácticas que no condicen con el Reino de Dios y su justicia?”

El Presidente Jair Bolsonaro recibiendo la visita de la Imagen de Nuestra Señora de Fátima en Brasilia

En realidad, lo que los obispos firmantes de la “Carta al Pueblo de Dios” ante todo rechazan, es el apoyo que el Presidente Bolsonaro recibe de los católicos conservadores, y también de dirigentes pentecostales que cuentan con un electorado asimismo conservador en las costumbres.

Paradojalmente, los principales responsables de la pérdida de fieles católicos, y por el crecimiento de esas iglesias pentecostales -tan activas en política-, han sido esos mismos obispos de la “izquierda católica” que hoy se quejan del resultado de sus propios desatinos.

Los propios protestantes no dudan en reconocer que su crecimiento exponencial se produjo en el período en que la corriente de estos prelados, adeptos de la Teología de la Liberación, dirigía la CNBB.

Al apoyar al PT, al MST y a otros movimientos de izquierda, dándole un sentido político a sus pastorales, esos obispos católicos desagradaron a millones de fieles que, al sentirse huérfanos de una verdadera asistencia religiosa, emigraron a las sectas protestantes.

En 2001, el entonces líder de la Convención Bautista del Brasil, pastor Nilson Fanini, resumió para la revista norteamericana Time1, en un comentario –al que no le falta una nota de sarcasmo- cómo y por qué motivo se dio esto: “La Iglesia Católica optó por los pobres, pero los pobres optaron por los evangélicos”. ¿Por qué? Simplemente porque “esas personas estaban hambrientas de algo más que simplemente comida; los evangélicos suplieron mejor las necesidades emocionales y espirituales del pueblo”, declaró a la misma revista el Sr. Enrique Mafra Caldeira de Andrada, director del programa protestante del Instituto de Estudios Religiosos de Rio de Janeiro.

En nombre de la interpretación marxista de la “opción preferencial por los pobres” hecha por la Teología de la Liberación, las Conferencias Episcopales de América Latina le dieron apoyo a la agenda revolucionaria de izquierda. El resultado fue el abandono de millones de almas, sobre todo de las personas más simples, en manos de los pastores protestantes.

Obispo y sacerdotes celebran misa en un asentamiento del MST

Un estudio del Consejo Episcopal Latinoamericano – CELAM reveló , a fines de los años 1990 que, ya en aquellos años, 8.000 latinoamericanos abandonaban la Iglesia Católica por día pasándose a los evangélicos! (2)

En tan sólo cuatro décadas –teniendo en cuenta el crecimiento  poblacional del Brasil-, esa malinterpretada “opción preferencial por los pobres”, de sentido izquierdista, hizo que los protestantes ganaran 30 millones de adeptos y la Iglesia Católica perdiera más de 50 millones de fieles , a éstos o a las diversas sectas, o aún a la irreligión.

Tal es la triste evidencia de los hechos. Prueba flagrante de que ha sido por apoyar corrientes revolucionarias y demagógicas que muchos prelados han llevado a la Iglesia Católica al descrédito ante los pobres y los excluidos. ¡Los mismos “excluidos” que esos obispos “de martillo y hoz” dicen querer liberar!

En 1975, Plinio Corrêa de Oliveira, inspirador de este Instituto que lleva su nombre, en carta a Mons. Arns -entonces Cardenal de San Pablo-, le recordaba que la población de este Estado, aunque siguiera frecuentando los sacramentos y llenando las Iglesias, no iba detrás del clero izquierdista en su subversión. Lo que él advertía, en aquel momento de nuestra historia, bien puede aplicarse a la situación actual. Decía él: “Actitudes como la de los firmantes del documento de Itaici van abriendo un foso cada vez mayor, no entre la Religión y el pueblo sino entre el Episcopado paulista y el pueblo”. (…) “La Jerarquía Eclesiástica, en la medida en que se omite en el combate a la subversión comunista, se va aislando en el contexto nacional. Y nos parece indispensable que alguien le diga que la subversión es profunda e inalterablemente impopular entre nosotros, y que la Jerarquía paulista se va tornando tanto menos venerada y querida cuanto más alienta la subversión”.

Vuestras Excelencias no pertenecen a la misma generación que esos frustrados y fracasados obispos que firmaron la sonada Carta al Pueblo de Dios. Como los jóvenes israelitas nacidos en el cautiverio de Babilonia, Uds. pueden justificadamente murmurar: “Los padres comieron uvas verdes, y perjudicados quedaron los dientes de los hijos” (Jer 31,29). En otras palabras, la actual dirección de la CNBB heredó una situación catastrófica que fue creada por sus inmediatos antecesores. Cumple que Uds. ahora reparen el daño causado.

Para eso han sido consagrados Obispos de la Santa Iglesia y llamados por Dios a la altísima misión de restaurar el Catolicismo en el Brasil, para cuyo cumplimiento pueden contar con el apoyo de los fieles católicos que frecuentan los sacramentos -mucho más numerosos que las menguadas tropas de militantes de las CEBs.

Si Vuestras Excelencias no abandonan con resolución la senda equivocada que tomaron sus predecesores, y entran en clara consonancia con las aspiraciones religiosas profundas del pueblo brasilero, y, en particular, de su propio rebaño católico, el abismo psicológico que separa hoy las ovejas de los pastores no hará sino crecer, con la pérdida adicional de millones de almas!

Cuando Uds. estudiaron en el seminario, el latín ya había sido abandonado en la curricula académica. Pero no les será difícil comprender la frase, otrora famosa, de San Agustín: “Humanum fuit errare, diabolicum est per animositatem in errore manere” (3).

En la actual emergencia nacional, que requiere la unión de todos los brasileros en un proyecto que atraiga a la inmensa mayoría de la población, sería realmente diabólico obstinarse en el error humano que llevó a la trágica pérdida de incontables fieles y al grave perjuicio de todo el País.

Apelamos, por lo tanto, al buen sentido del Consejo Permanente de la Conferencia Nacional de Obispos del Brasil, pidiendo a Vuestras Excelencias que repudien, con máxima energía, el escandaloso documento firmado por 152 de sus hermanos en el Episcopado y lo hagan saber desde lo alto de los púlpitos. Es necesario que le quede claro, a la mayoría conservadora del público brasileño, que esa posición minoritaria no corresponde a la de los obispos del Brasil.

La reforma más importante que el Brasil tanto necesita –y que espera ver enarbolada por sus obispos- es la moral: “Buscad primero el Reino de Dios y su justicia y todo lo demás os será dado por añadidura”.

Es con estas esperanzas que nos dirigimos respetuosamente a Vuestras Excelencias, pidiendo su bendición.

In Jesu et Maria,

Eduardo de Barros Brotero

Director

INSTITUTO PLINIO CORRÊA DE OLIVEIRA  

São Paulo, 4 de agosto de 2020

Fiesta litúrgica de S. Juan María Vianney, Cura de ArsFesta litúrgica de S. João Maria Vianney, o Cura d’Ars

[1]http://content.time.com/time/magazine/article/0,9171,156277,00.html

[2] https://www.ncronline.org/blogs/all-things-catholic/dramatic-growth-evangelicals-latin-america

[3] Sermões 164.14.

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MAGISTRAL CONFERENCIA EN HONOR AL PRESIDENTE MARTIR ECUATORIANO D. GABRIEL GARCIA MORENO –

HABLAN S.A.I.R. DOM BERTRAND DE ORLEANS Y BRAGANZA Y D. JOSE MIGUEL MONTES, DEL BUREAU TFP DE ROMA


 https://youtu.be/5DbQCxVQd-Q


 

LANZAMIENTO DE LA EDICION PORTUGUESA DE LA OBRA CAPITAL “REVOLUCION Y CONTRARREVOLUCION”, DE PLINIO CORREA DE OLIVEIRA


2020-07 – Acaba de aparecer la primera ediçión portuguesa de “Revolución y Contra-Revoluçión”, presentada artísticamente  por la editora “Caminhos Romanos” (de Porto). La obra viene enriquecida con una IV PARTE  e incluye los siguientes Apéndices:

1. Prefacio del autor para la primera edición argentina de Revolución y Contra-Revolución
2. Prefacio para la primera edición francesa por S.A.I.R. Dom Pedro Henrique de Orléans y Braganza
3. Carta del Nuncio  S.E.R. Mons. Romolo Carboni dirigida al autor
4. Cartas de elogio a Revolución y Contra-Revolución (del Cardenal Bernardino Echeverría, del P. Anastasio Gutiérrez CMF, de Mons. Juan Rodolfo Laise, Obispo de San Luis – Argentina)
5. Extractos de cartas de diversas personalidades sobre Revolución y Contra-Revolución, entre las cuales: Zita de Borbón-Parma y Habsburgo, última Emperatriz de Áustria y Reina de Hungría, del entonces Cardenal Thomas Tien, Arzobispo de Pekín, del Cardenal Eugène Tisserant, Decano del Sacro Colegio Cardenalicio, del Barón Maurice de Charrette (Paris), del Profesor Fernando Serrano (de la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense de Madrid), de Mons. Salvador Quesada, Obispo de Aguascalientes, México, de Luis María Sandoval Pinillos (historiador, Presidente de la Escuela Española de Estudios Políticos, Madrid), entre otros.

Un gran paso adelante para la acción contrarrevolucionaria en la nación donde apareció Nuestra Señora de Fátima  para el mundo!

VALIENTES CAMPAÑAS DEL CENTRO CULTURAL CRUZADA, DE COLOMBIA – CONTRA LA IDEOLOGIA DE GENERO Y CONTRA EL INTENTO DE ENTREGAR EL PAIS AL COMUNISMO

 https://youtu.be/8wncnLaL7CI

Contra la Ideología de Género

https://www.youtube.com/watch?v=hUdQTIxfbQM&authuser=1

Contra el proceso de falsa paz en Colombia, denunciando el entreguismo pro-comunista


ULTIMO MOMENTO:LA TFP NORTEAMERICANA LLEGA A ALASKA – REZA EL ROSARIO FRENTE A TODOS LOS CAPITOLIOS ESTADOUNIDENSES PIDIENDO POR LA RESTAURACIÓN DE LA NACION

•Pedimos disculpas a nuestros lectores por no haber tenido tiempo de traducir este envío recién llegado de la TFP norteamericana, pero no hemos querido privarlos de tomar contacto directo con esta gesta bendecida por la presencia de la Sagrada Imagen Peregrina Internacional de Nuestra Señora de Fátima, que derramó lágrimas humanas en Nueva Orléans (1972) – -ver en este site “Peregrinando en una mirada…” (* escribir título en el buscador ‘search’)


“Our Lady Chooses the Weather She Wants” in Alaska

August 13, 2020 | William Siebenmorgan 

“It normally rains a lot here in Juneau,” an Alaskan nodded while surveying the sky. “In fact, it’s been raining straight these past three weeks. But now, all of a sudden, these last two days, we just got clear blue skies. You folks are lucky.”

The sun shone brightly on the morning of July 31 at the Juneau State Capitol Building in Alaska, where some 25 prayer warriors joined with members of the American Society for the Defense of Tradition, Family and Property (TFP) to pray for America’s return to order at all fifty state capitals. At the center of the rally was a statue of Our Lady of Fatima, whose message of prayer, conversion, and final victory is so much needed today.

Rosary Rallies for America


https://youtu.be/_EwW8ckipv8


Video de la campaña recorriendo EE.UU. con la Sagrada Imagen – Tocantes escenas de devoción y entusiasmo:  los pasantes expresan su apoyo con sonoros bocinazos

“We are holding this rally to pray for America’s return to order,” said Ted Huereña, the coordinator of the rally “We lift up our prayers to join with forty-four other rallies that have taken place across the nation, and we will complete this prayer as the forty-fifth in this crusade for the conversion of our country.”

The enthusiasm of the participants allowed the Hail Marys to penetrate the balmy air and reverberated down narrow streets of the otherwise quiet city. Many passers-by nodded in approval and gave thumbs-up for the message of prayer and order, though they seemed afraid to break the silence of the rosary with their horns.

Warning! A Virus Threatens America’s Future and Christian Civilization

The opposition was minimal. One man walked away, booing at the song “God Bless America,” while another drove off shouting “Black Lives Matter” at seeing a “Honk for Our Police” sign.

All the while, Our Lady’s presence and the rosary were having their effects on souls.

One man saw the rally and made the sign of the cross. One lady arrived just as the TFP members were packing up. “Can I see the statue of the Virgin Mary?” she asked. She was visibly moved when the members uncovered Our Lady again and began to pray. “I’m not Catholic,” she said, “but I wanted to see the Virgin Mary and pray to her.”

“Our Lady Chooses the Weather She Wants” in Alaska

“Thank you all so much for coming here to do this,” one lady told a TFP member, “This is just what we need in these confusing times.”

“I am not American,” another participant said. “I come from the Philippines. But I love so much that you are fighting and praying for your country, which is so beautiful. And God bless you for your work.”


Aguila en el cielo de Alaska durante la campaña

The day’s brilliant sun enhanced the beauty of the Fatima statue’s shining appearance, making her stand out. Everyone was commenting on the “luck” of having such clear weather in Juneau.


El tiempo  lluvioso  se calmó durante la campaña: “la Virgen elige el tiempo que ella prefiere…”

“We aren’t lucky,” affirmed TFP member Michael Chad Shibler, “Our Lady chooses the weather she wants.” Before flying out the next day, one member checked the Juneau’s forecast to see if it was real. The forecast called for rain the entire coming week.

Agradecemos la colaboración especial del site pliniocorreadeoliveira.info


 

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