viernes, 3 de mayo de 2013

Regreso al Orden: una propuesta católica para enfrentar la crisis que amenaza a los EE.UU. y al mundo moderno















Una propuesta católica para enfrentar la crisis que amenaza a los Estados Unidos y a al mundo moderno



Presentamos a nuestros lectores puntos esenciales de la Introducción de REGRESO AL ORDEN, impactante obra de John Horvat II, escritor y dirigente de la American Society for the Defense of Tradition, Family and Property - TFP, pujante asociación católica de repercusión mundial por sus campañas y acciones pro-civilización cristiana y pro-vida. La iniciativa es a favor de un orden temporal acorde a las enseñanzas perennes de la Iglesia y las tradiciones y prácticas de la Civilización Cristiana.  El libro(*), fruto de 20 años de investigación, responde a la dura experiencia de una economía exacerbada por la intemperancia frenética, que perjudica la iniciativa privada, la libre iniciativa y todo lo bueno que aún existe en el mundo occidental,  llevando a una crisis sin precedentes y abriendo paso al socialismo.

Es una clarinada para el presente y el futuro.  Una reafirmación de la sabiduría y eficacia de los principios católicos para lograr el bien común y el verdadero progreso, con la ayuda de Dios. Una refutación de las ideas y políticas erradas que han conducido a esta encrucijada, rumbo a una solución.

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 (*) Return to Order –From a frenzied Economy to an Organic Christian SocietyYork Press, York,

 Pennsylvania, 371 pp.  

http://www.returntoorder.org/


La ilusión de un crucero en una fiesta sin fin…
Comentario a la Introducción de una obra clave en el momento actual

Estados Unidos, hoy, podría compararse con un crucero en ambiente de fantasía, desborde y delicia… navegando en una fiesta sin fin. Mientras tanto,  la economía se ha vuelto insustentable, con enormes déficits y quebrantos financieros. La polarización política ha llevado a un estado de inmovilidad. Sumado a la caída de la moral y las costumbres plantea: ¿cómo sobrevivirá esta sociedad?

“La fiesta ha terminado…”

En esta situación, en lugar de enfrentar los problemas con análisis y serenidad, muchos intentan prolongar la fiesta y nadie se anima a declarar que la fiesta ha terminado.
No existe ya la unidad y proyección de otrora, cuando formaba un pueblo sólidamente unido en torno a Dios, la bandera y la familia.
Los desafíos en el orden internacional, los ataques de enemigos inesperados y la falta de respuesta de amigos y aliados sacude las certezas y despierta ansiedad y pesimismo.
 Católicos, movidos por amor a Dios y al país, queremos convocar a todos nuestros compatriotas dispuestos a actuar, a quienes ven la inconveniencia de prolongar dicha fiesta.
En esta encrucijada, las enseñanzas sociales y económicas de la Iglesia, que promovieron el surgimiento de la Civilización Cristiana, nos sirven de faro: contienen visiones valiosas y esclarecedoras por basarse no sólo en materias de Fe sino también sobre la razón y los principios de orden natural.
Si no tenemos el coraje de basarnos en nuestra rica tradición cristiana y poner nuestra confianza en la Providencia, ni evitaremos la tormenta ni llegaremos a buen puerto.
La importancia fundamental de la economía en esta crisis nos motiva a proponer elementos para un debate que apunte en líneas generales a encontrar un remedio.
Lo que está fallando no es el recto y activo sistema de propiedad privada y libre iniciativa, como claman los socialistas, sino algo más profundo y difícil de definir.
El principal problema radica en un insaciable espíritu de intemperancia que continuamente desequilibra nuestra economía. Un manejo frenético que intenta librarse de restricciones y gratificar pasiones, que nos lanza en el seno de una crisis sin precedentes.
La pérdida del espíritu de familia puede convertirnos en “ciber-reclusos” u otras formas de anonimato y soledad

Errores que modelan nuestro estilo de vida: las frustraciones de una exagerada confianza en la ‘sociedad tecnológica’, el aterrador aislamiento del individualismo y el materialismo, la falta del sentido de lo sublime.

Veremos cómo dio lugar a errores que modelan nuestro modo de vida;  y también las frustraciones de una exagerada confianza en la sociedad tecnológica, el aterrador aislamiento del individualismo y el peso del materialismo. Asimismo destacaremos el secularismo que admite pocos elementos heroicos, sublimes o sagrados que den significado a nuestras vidas.
La intemperancia frenética desequilibra el libre mercado y prepara el socialismo. Su trágico efecto es perder el elemento humano esencial para la economía, que se ha tornado fría e impersonal, acelerada y frenética, mecánica e inflexible.
El resultado es una sociedad gobernada por el dinero. Se dejan de lado los valores sociales, culturales y morales, adoptando una serie de valores que da indebida importancia a la cantidad sobre la calidad, la utilidad sobre la belleza y la materia sobre el espíritu. El abandono de las tradicionales restricciones favorece los tratos exorbitantes, la especulación y los exagerados riesgos que han puesto en crisis nuestra economía.
La solución consiste, entre otras cosas, en ponerle freno al espíritu insaciable.
El modelo que presentaremos es el orden socio-económico orgánico desarrollado en la Cristiandad, marco en el que hallamos principios perennes de un orden económico maravillosamente adaptados a nuestra naturaleza. Que hace surgir mercados plenos de exuberante vitalidad y refrescante espontaneidad. Donde se hace sentir la influencia de las instituciones  que naturalmente atemperan la vida de la sociedad –la costumbre, la familia, el estado cristiano y la Iglesia, alma de una economía equilibrada.
La economía auténtica se basa en las virtudes cardinales. En ese orden auténtico, la regla del dinero es remplazada por la que enaltece el honor, la belleza y la calidad. Orden cristiano que es adecuado a nuestra naturaleza decaída y bien adaptado a los sufrimientos y alegrías de este valle de lágrimas. Que nació a la sombra permanente de la cruz, con Cristo como divino modelo.
Nuestra principal preocupación será entender la naturaleza de la tormenta y el puerto que buscamos. Sólo de este modo podremos contribuir a trazar un curso para el futuro.  
Su opinión nos interesa: esperamos su comentario en el sitio o por mail a: donpelayodeasturias@gmail.com



jueves, 2 de mayo de 2013

Primera foto oficial del nuevo Rey y la nueva Reina de Holanda -




Primera foto oficial del nuevo Rey y la nueva Reina de Holanda
De acuerdo a la Hello! Magazine
El Rey Willem-Alexander de los Países bajos y su mujer, la Reina Máxima, han dado a conocer su primera foto como jefes de la Casa de Orange.
La pareja real, casados hace 11 años, estaban resplandecientes en sus vestimentas y mostrándose confiados ante sus nuevos roles.
Luego de una ceremonia el martes a la mañana que mostró a la madre del nuevo monarca Beatriz abdicar como reina luego de 33 años en el trono, el nuevo soberano se convierte en el monarca más joven de Europa.





Algunas fotos del cortejo real





Las encantadoras princesas, hijas del monarca holandés y de la reina argentina




Los flamantes Reyes de los Países Bajos



La distinguida Princesa Sofía de Liechtenstein (perteneciente a la Casa de Baviera) se hizo notar en el cortejo de invitados reales

lunes, 29 de abril de 2013

"Si Lavalle quiere perderse, que se pierda solo" - El guerrero y el caballo en la gesta hispanoamericana - Nota final (11ª)-



Con mulas de marcha lleva la caballada por varios pasos, apoyado por las expediciones auxiliares de San Juan y La Rioja, a través de  la “enorme cordillera, operación que ha sido justamente elogiada por varias escuelas militares del viejo mundo, dada la precisión con que fue ejecutada” (Udaondo).
El 12 de febrero de 1817 en Chacabuco la acción de la caballería criolla es decisiva. El propio San Martín toma en sus manos el estandarte y se pone al mando de los granaderos como lo había hecho en San Lorenzo, y así esa “caballería   maniobrera” tan alabada por su jefe obtiene  su primer gran suceso militar. Horas antes, en la misma fecha, la caballería riojana conducida por Nicolás Dávila tomaba Copiapó, dando a la patria su primer triunfo, de acuerdo a Antonio Zinny (ver nuestro artículo en número anterior de este Boletín).
Después de estas memorables batallas trasandinas, de victorias y derrotas, San Martín vence definitivamente a los realistas en Maipú.
Los Granaderos a Caballo “…fue el cuerpo que recorrió la América en triunfo desde el Plata hasta el Chimborazo y el que dio más generales y jefes de valer al ejército argentino” (Enrique Udaondo).
Entre sus mejores oficiales se encontraba el joven Teniente Juan Galo de Lavalle, quien “se distinguirá a partir de ese momento y llevará a los granaderos a sus más heroicas acciones, montados en caballos criollos”.
Dos acciones de Lavalle -dice Romero Carranza-, enviado por San Martín en auxilio del Mariscal Sucre, dan la pauta de que la excelencia anhelada se había logrado.
En Riobamba, con 96 granaderos, Lavalle carga contra 420 soldados de la caballería enemiga. Finge una retirada para atraerla. En ese momento  Sucre, que presencia la maniobra,  comenta: “si Lavalle quiere perderse, que se pierda solo“, pero el escuadrón rehace las filas,  vuelve la cara y carga a degüello, y en 15 minutos de combate desbarata completamente  a la caballería contraria.
Los granaderos  siguen en el ejército al mando de Alvarez de Arenales, que es vencido por los realistas en Torata y Moquegua.  La protección de la  retaguardia  de los vencidos es encomendada a 300  granaderos que comanda el coronel Lavalle,  que debe lograr que esas tropas puedan embarcarse en el puerto de Illo, rechazando el hostigamiento de 1.000 jinetes realistas al mando del General Carratalá.
En un corredor de 40 kilómetros, los granaderos  dan veinte cargas seguidas   en tres horas y permiten a todo el ejército embarcarse.
“Sólo jinetes de excepción con caballos fuera de lo común pudieron hacer esta hazaña, piensen que en un partido de polo en diez o doce minutos de acción los caballos se agotan y deben ser cambiados” (Romero Carranza, cit.).
Evocar estos hechos ayuda a entender el viejo refrán argentino: “la patria, se hizo a caballo…”. Tradición que, esperamos, nunca ha de morir en este suelo.





BIBLIOGRAFIA

AssunçaO, Fernando O. – “El caballo criollo” – Emecé – Avellaneda, 2003
BENEN CIA, Julio Arturo – “La batalla de la frontera Norte. San Martín y la táctica de Güemes” – en “Historia Argentina” - planeada y dirigida por Roberto Levillier, t. III -  Plaza & Janés – Buenos Aires, 1968
CORNEJO, Lucio – ZENTENO, Francisco – “El Gaucho de Salta” – Ed. Mundo Gráfico – Salta, 2010
CORTÉS Hernán – “Cartas de relación a Carlos V” – Ed. Cambio 92 – Madrid, 1992
CUNNINGHAME GRAHAM, Robert – “Los caballos de la Conquista” – Ed. El Elefante Blanco – Buenos Aires, 1997
FRÍAS, Bernardo - “Historia del Gral. Güemes y de la Prov. de Salta”, t. II - Buenos Aires, 1971 -  
GARCÍA AÑOVEROS, Jesús M. – “Pedro de Alvarado” – Historia 16 – Ed. Quórum - Madrid, 1987
GOYRET, Teófilo – “La guerra de la Independencia”, en “Nueva Historia de la Nación Argentina”, Ed. Planeta, t. IV – Buenos Aires, 2000
LUNA, Félix – “Los Caudillos” – A. Peña Lillo editor – Buenos Aires, 1973
MARAÑÓN, Gregorio – “El Conde-Duque de Olivares” – Austral – Madrid, 1939
MESQUITA ERREA, Luis María – “Aporte de La Rioja a la Emancipación” -  Boletín del Instituto Güemesiano de Salta – nº 34 – año 2010
NAVAMUEL, Ercilia – “El Gaucho” (Artículo) - Salta
PREMOLI LÓPEZ, Apolo N. – del Inst. Güemesiano de Salta – “El ‘Ponchazo’ de Chicoana – Hechos de la vida del Coronel Luis Burela y Saavedra”, en ‘ACTAS del I Congreso Argentino Gral. Martín Miguel de Güemes, héroe nacional’ – Salta, junio 2005 -
ROMERO CARRANZA, Fernando – “San Martín, el caballo criollo y la Guerra de la Independencia” (Artículo) -
ROSA, José María – “Historia Argentina” – tomos III y VII – Ed. Oriente – Buenos Aires, 1992
SAENZ, Jorge – “1817, Batalla del Valle de Lerma” – Secretaría de Cultura – Salta, 2007
SCENNA, Miguel Angel – “Los militares” – Ed. de Belgrano – Buenos Aires, 1980
SOLANET, Emilio – “Pelajes criollos” –  Sainte Claire editora – con prefacio de Aimé Tschiffely – Buenos Aires, 1979
TORINO, Luis Arturo – “El Coronel Luis Burela y la Gesta de Güemes” - Salta
UDAONDO, Enrique et al. – “Grandes hombres de nuestra patria” – Ed. Pleamar, 3 tomos – v. Juan Antonio Alvarez de Arenales – José de San Martín







Notas anteriores

 

1ª nota

lunes, 24 de octubre de 2011

El guerrero y el caballo en la gesta hispanoamericana - 1ª parte


http://aristocraciacatolica.blogspot.com.ar/2011/12/el-guerrero-y-el-caballo-iii-un.html

lunes, 24 de octubre de 2011

El guerrero y el caballo en la gesta hispanoamericana - 1ª parte



miércoles, 9 de noviembre de 2011

El guerrero y el caballo en la gesta hispanoamericana - 2ª parte - Hernán Cortés en la Jornada de las Hibueras


2ª nota

miércoles, 9 de noviembre de 2011

El guerrero y el caballo en la gesta hispanoamericana - 2ª parte - Hernán Cortés en la Jornada de las Hibueras



sábado, 3 de diciembre de 2011

El guerrero y el caballo (3ª nota) - Un estadista que apartaba los toros para las grandes corridas en las dehesas de Madrid


3ª nota


sábado, 3 de diciembre de 2011

El guerrero y el caballo (3ª nota) - Un estadista que apartaba los toros para las grandes corridas en las dehesas de Madrid




lunes, 6 de febrero de 2012

Nuestros prohombres de a caballo - El guerrero y el caballo en la gesta iberoamericana - 4ª nota


4ª nota

lunes, 6 de febrero de 2012

Nuestros prohombres de a caballo - El guerrero y el caballo en la gesta iberoamericana - 4ª nota


5ª nota

El guerrero y el caballo... - 5ª nota - "Tenían armas, equipo, caballos propios y un profundo amor a la tierra...no era una sociedad ovejuna



sábado, 24 de marzo de 2012

El guerrero y el caballo... - 5ª nota - "Tenían armas, equipo, caballos propios y un profundo amor a la tierra...no era una sociedad ovejuna

5ª nota




viernes, 11 de mayo de 2012

Los hacendados salteños resisten al absolutismo - El guerrero y el caballo en la gesta hispanoamericana (6ª nota)




6ª nota

 viernes, 11 de mayo de 2012

Los hacendados salteños resisten al absolutismo - El guerrero y el caballo en la gesta hispanoamericana (6ª nota)


jueves, 28 de junio de 2012

¡Pobre de aquel que se adentraba en aquellos montes impenetrables! - El guerrero y el caballo en la gesta hispanoamericana (7ª nota)



7ª nota

jueves, 28 de junio de 2012

¡Pobre de aquel que se adentraba en aquellos montes impenetrables! - El guerrero y el caballo en la gesta hispanoamericana (7ª nota)





miércoles, 1 de agosto de 2012

Había triunfado una estrategia, fruto de siglos de orgánica herencia hispano-criolla propia de nuestra cultura de patriarcado rural señorial y popular - (8ª nota) El guerrero y el caballo...





8ª nota

miércoles, 1 de agosto de 2012

Había triunfado una estrategia, fruto de siglos de orgánica herencia hispano-criolla propia de nuestra cultura de patriarcado rural señorial y popular - (8ª nota) El guerrero y el caballo...



viernes, 14 de diciembre de 2012

"Debían ser excelentes jinetes, acostumbrados a vivir a caballo" - El guerrero y el caballo en la gesta hispanoamericana (9ª nota)



9ª nota

viernes, 14 de diciembre de 2012

"Debían ser excelentes jinetes, acostumbrados a vivir a caballo" - El guerrero y el caballo en la gesta hispanoamericana (9ª nota)

jueves, 10 de enero de 2013

El antiguo cadete del Seminario de Nobles de Madrid tenía en mente a cuerpos de élite como los granaderos del Rey Sol - (10ª nota) - El guerrero y el caballo en la gesta hispanoamericana


 10ª nota




viernes, 19 de abril de 2013

9ª Jornada de Cultura Hispanoamericana por la Civilización Cristiana y la Familia

                                            Sala de una universidad medieval en Alemania
La civilización cristiana fue fecunda en proveer bienestar espiritual y material
para la  continua elevación de la sociedad - En esta universidad enseñaban grandes
doctores y estudiaban jóvenes nobles y plebeyos
                                           Hacer click sobre las imágenes para agrandarlas
Invitación a la IX Jornada de Cultura Hispanoamericana por la Civilización Cristiana y la Familia - Salta, 30 y 31 de agosto de 2013 - Para quienes deseen soluciones profundas y genuinas para la crisis contemporánea, decorrente del abandono de las vías bienhechoras de la Cristiandad
Constará de charlas, conferencias, presentaciones de libro y debates, para jóvenes y adultos
Un faro y una promesa en los días actuales, con absoluta certeza en el triunfo del Inmaculado Corazón de María prometido por la Ssma. Virgen en Fátima a los tres pastorcitos,  y la restauración de la Cristiandad enseñada por el magisterio pontificio tradicional, muy especialmente del recordado Papa San Pío X

sábado, 6 de abril de 2013

Soñando la civilización del Mar Egeo



Soñando la civilización del Mar Egeo










L
 a plomiza cultura uniformizada de la tv, el jean y el celular, de los gobernantes mal hablados y de los deportistas “gurús”, quiere achatar las mentes, romper los criterios estéticos y borrar las personalidades. Podemos resistir a ese proceso y al mismo tiempo entretener y elevar el espíritu por contraste valorando el arte y la sabiduría de los pueblos en una búsqueda inagotable de lo maravilloso, de valores de Bien, Verdad y Belleza que en definitiva constituyen reflejos del propio Ser divino, como puede ser una flor –aunque se encuentre en un lugar o junto a objetos que no condicen con su belleza.

Adentrémonos así en un lugar sorprendente: los suntuosos palacios de la civilización minoica, brillando en el aguamarina sembrada de oro del Mar Egeo… que lleva el nombre de un rey de tragedia…
Allí despuntó, más de dos mil años antes de Cristo, una original civilización prehelénica, de un refinamiento y exquisitez muy particulares.
Que esto se diera en un pueblo nada ajeno a las sombras y bajezas del paganismo es admirable. Y constituye un enigma, de los tantos que encierran los cofres del Mundo Antiguo.
La cabeza de este collar de ciudades extendido por el mar, desde la Grecia continental al Asia menor, serpenteando a través de Thera y las islas volcánicas -pilares de un invisible puente submarino-, se encontraba en Creta.
Los marinos egeos navegaban teniendo esos promontorios rocosos como torres y guías. ¡No fue el caso del Almirante Colón, Vasco da Gama ni del bravo Magallanes!
En su real palacio de Knossos residía el legendario soberano Minos, y desde allí señoreaba sobre un centenar de ciudades. Creta, “bella, opulenta y bien regada” según Homero,  vivía en paz interior y abundancia, produciendo en sus valles serranos aceite de oliva, cereales y vino, que conservaba en preciosas ánforas;  y comerciaba en ágiles barcos, con proas y popas de delfines y castillos. De estas artísticas naves fue sin duda el Argos, el navío arquetípico de la leyenda protohistórica, en el que los valientes Argonautas recobraron para Grecia el vellocino de oro retenido por un reino del Mar Negro.
Su situación insular le brindó seguridad a la tierra de Minos durante muchos siglos. Knossos no conoció las fortificaciones ciclópeas que se encuentran más tarde, en la fase micénica de la civilización egea, cuando la ciudad de los Atridas, “la rica en oro” (así como Naukratis era “la poderosa en barcos”), la Micenas de los ‘tesoros’ y de las tumbas que eran “verdaderas catedrales subterráneas” al decir de Pijoan, levantaba las murallas infranqueables del palacio-fortaleza de los Leones, que integraba esa familia de residencias reales con las cretenses (Knossos, Phaistos y Hagia Triada),  y la acrópolis o castillo de Tiryns (Tirinto). Moradas “soberbias” –dirían nuestros abuelos- de varios pisos, donde se caminaba sobre el piso de alabastro color miel, se respiraba el mundo submarino en los fabulosos frescos con incrustaciones de piedras, se hacían ruidosas reuniones guerreras en la larga sala de columnas del megarón, y los bardos cantaban las hazañas de los héroes fundadores y defensores de la ciudad en la del heroón.  
Palacios dotados de grandiosas escaleras y de baños e instalaciones sanitarias que marcan un estilo de vida que luego se perdió, con las invasiones de griegos primitivos que sumieron la Hélade en la Edad Obscura;  a la que sucedió una resurrección en los tiempos de las glorias homéricas de la Edad Heroica.
Es que una de las sorpresas que nos da frecuentemente el Mundo Antiguo son los pueblos que parecen no haber tenido infancia, que nacen con altos rasgos de civilización, como Egipto, y luego decaen en períodos de miseria y desolación. Lo refinado precede entonces a lo bárbaro, y cuando se sale de madre y atenta contra el orden y contra sí mismo viene como un castigo el aluvión de la barbarie.

La civilización minoica en sus mejores días fue proverbialmente fecunda. Sus artesanos modelaron y pintaron ánforas de aristocráticas formas esbeltas y audaces, o macizos vasos esféricos poblados de nautilos, peces y corales, o de pulpos que mueven sus tentáculos con la gracia de una danza submarina. El oleaje está vivo en la cerámica minoica y en los frescos de Knossos, con sus focas y pulpos que representan la potencia del propio Minos.
Monarca legendario que estableció su talasocracia –“gobierno del mar”-, imperio naval evocado por Tucídides. Antiguas leyendas lo presentan expulsando a los piratas que asolaban el Mediterráneo oriental, pero cobrando a cambio el insoportable tributo anual de 100 jóvenes, varones y mujeres, para alimentar al monstruoso minotauro, mitad hombre y mitad toro.
Hace su aparición el toro que fascinó por su fortaleza indomable a los pueblos mediterráneos y sus herederos de ultramar, que dio origen a tradiciones y juegos, desde Pamplona hasta los cerros del altiplano boliviano, el “toro encuetillado” que se pone a los pies de la Virgen de la Candelaria en Humahuaca, antes de aterrorizar a los promesantes con sus encaradas, el toro de Casabindo y tantos otros.
Las leyendas griegas -que como dice Pijoan encierran mucha verdad histórica (encendieron la imaginación de Schliemann para volver a la luz del día a Micenas, Tirinto y Troya, que dormían bajo su sepultura milenaria)- evocan al príncipe de Atenas, Teseo, que se rebela contra el salvaje tributo y, ayudado por la princesa cretense Ariadna –la del “hilo” providencial- logra matar al minotauro y salir del laberinto a nuevas aventuras.

E
ntre los esplendores  del Egeo brilla la micénica vaina de un puñal en la que se encuentran finamente grabadas en laminillas de oro escenas guerreras y el ataque de leones. Y estatuillas de marfil que llegaron a Egipto y a la misma Babilonia, y los frescos con el enigmático salto ritual del toro, en que el atleta toreador se tomaba de las astas del animal enfurecido y daba una arriesgada voltereta sobre su lomo, cayendo parado por detrás.
El poder de los Minos –nombre que se hace hereditario como el de faraón- fue quebrantado cerca del 1400 a.C., cuando los helenos estuvieron en condiciones de cruzar el mar y caer sobre el pulpo cretense.
Los príncipes griegos que sacudieron el yugo de la Talasocracia imitaron las costumbres minoicas,  comiendo en vajilla de oro y cargando espadas labradas por artesanos cretenses.
El cetro pasó de Creta a Micenas, y en la liga contra la minoica Troya que narra la Ilíada, Idomeneo, rey de Creta, está en el campo del “Rey de Reyes”, Agamenón de Micenas, jefe de la alianza.
Los arqueólogos fascinados por las culturas egeas admiraron la elegancia de aquellas damas antiguas del Mediterráneo retratadas en coloridos cortejos, en quienes hallaron a las primeras europeas “con cuerpo y alma”, bautizándolas como “parisienses”.
P
refiguras de una lejana aurora de un tipo humano que resurgiría en la Grecia clásica y que, por sucesivos amaneceres y ocasos, florecería plenamente en la Cristiandad medieval y en el Antiguo Régimen europeos. 
De Carlomagno a Luis XIV y María Teresa de Austria, los pensadores y artistas supieron extraer las mejores quintaesencias de los pueblos de la Antigüedad, desechando lo negativo, que no era poco. Al Ancien Régime le sucedió la Revolución Francesa seguida de la Industrial, el socialismo y el comunismo, la Sorbona y el punk, adorador de la negrura, la sordidez y la fealdad. 
Hoy se venden como prendas de moda jeans gastados y rasgados, y se perfora y desfigura el rostro y el cuerpo con incrustaciones y tatuajes. Estos neo-bárbaros voluntarios amantes de la hediondez "punk", hurlent de se trouver ensemble (*) con los tipos humanos de la civilización cristiana y hasta con los modelos clásicos de la Antigüedad. Un sociólogo francés afirma que nos encontramos en el ocaso de la razón...
Ciertamente, es adonde nos quieren llevar. Aquellas culturas carentes del tesoro de la verdadera Fe lograron sin embargo -a pesar de todos sus lados oscuros y negros- dar grandes pasos hacia el ideal de belleza y elegancia... pues "el alma humana es naturalmente cristiana"...
Antecedentes valiosos para medir la decadencia causada por el abandono revolucionario de la Civilización Cristiana y luchar por su restauración, como nos enseñó aquel inmortal Pontífice del siglo XX, San Pío X. Difundir el Bien, la Verdad y la Belleza es central en esta lucha.
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(*) expresión francesa: aúllan de encontrarse juntos.




martes, 26 de marzo de 2013

La Pasión: Observando el semblante de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder


                        Venerada Imagen de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder - Juan de Mesa - Sevilla






Observando el semblante de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder


Cada nuevo paso hacia el Calvario agrava insondablemente el diluvio de dolor que atormenta al Redentor. Tan grande es el sufrimiento que expresan sus ojos, que se diría que la vida se está extinguiendo en su humanidad santísima.
Su mirada parece estarnos diciendo: 'He alcanzado el auge de la postración. Mis fuerzas están extenuadas. Es tan atroz el dolor que tan sólo me resta un pequeño vestigio de vida…; hasta reflexionar me resulta ya casi imposible. Pero resistiré. Llegaré hasta lo alto del Calvario, iré hasta el final, porque esa es la voluntad de mi Padre'.
¡Oh reflexión y determinación inconcebibles! Son las dos primeras notas que llaman la atención al contemplar ese adorable rostro.

¿Qué reflexiones expresa esta mirada divina? Al parecer coinciden en la mente del Salvador, en este momento del Vía Crucis, varios pensamientos. Son las reflexiones que ha ido haciendo desde el comienzo de la Pasión y que ahora forman un cuadro de conjunto profundamente doloroso, lacerante, y que envuelve su alma en una bruma de dolor .
Por una parte, hace un juicio exacto, y por lo tanto severo, de la gravedad del crimen que se  practica en su contra. Agravado por la sensación terrible de la brutalidad con que es tratado, y de la clamorosa injusticia que lo envuelve. Se suma a todo esto un análisis de la ingratitud de los que lo atormentan. Pues todos ellos, cada uno en particular, fue objeto del divino apostolado, fue blanco del ardiente deseo que tenía de salvarnos. Muchos fueron consolados y otros aún perdonados por sus pecados.
Por otra parte parece reflexionar sobre la expiación que es necesario hacer, derramando la totalidad de su sangre, para redimir al género humano. Y, en el origen de todo, una resolución inconmovible, como si dijese: 'quiero llevar a cabo por completo esta expiación supremamente dolorosa’.  Y más allá de todo este mar de ignominia, de ingratitud y de infamia de los hombres, en el rostro del Redentor se transluce la determinación con la que carga el madero de la Cruz. Quiere salvar a los hombres, y lo sufrirá todo para darle la debida gloria al Padre y rescatar al género humano. Este es el pensamiento dominante, el pensamiento central. Los labios parecen murmurar: 'Sé que, sufriendo, rescato a los hombres. Sé que mi Padre acepta este rescate. Por lo tanto, Yo lo quiero!'
'Scio et volo': sé y quiero. He aquí la síntesis supremamente grandiosa de sus divinos pensamientos.
San Francisco de Sales comenta la alegría que siente, en lo más profundo de su alma, el varón justo que sufre la probación en la aridez espiritual. Analizando más atentamente la augusta Faz, se advierte una nota de felicidad que asoma por detrás de ese océano de dolor. La certeza de estar cumpliendo la voluntad del Padre celestial le produce, en el fondo del alma, una felicidad que los dolores que hacen sentir atrozmente su presencia en su fisonomía adorable no permanecen ocultos al observador atento.
¡Qué gran lección para nosotros! Intoxicados por la falacia generalizada de este mundo neopagano en que vivimos, nos resistimos a comprender el significado sobrenatural del dolor y de la muerte. El placer y el gusto constituyen nuestro anhelo de vida. Y al dolor lo vemos como algo monstruoso, que no queremos que perturbe nuestra existencia. Vivir y gozar... El sufrimiento nos aterra. De este modo, nos negamos a reconocer la precariedad de las cosas terrenas; a reconocer el papel sublime del holocausto por amor a Dios, y no aceptamos que la felicidad se encuentra al pie de la Cruz.
Jesús sufre y no devuelve los golpes de sus enemigos. Es torturado con satánica ferocidad. Un espíritu superficial pensaría que tiene, en grado sumo, la mansedumbre y la resignación de un cordero pero no la energía y la capacidad de ataque del león.
¡Qué inmenso y funesto engaño! El que es capaz de soportar tantos tormentos con semejante fortaleza, lo es también de las mayores ofensivas. Tan sólo el hombre dispuesto a sufrir lo inimaginable posee el vigor de alma necesario para los grandes combates. Nuestra capacidad de luchar por Dios estará siempre en proporción a la capacidad de sufrir por Él.  
Para quien sepa analizar esta sagrada Faz -desfigurada por el dolor pero marcada por una inconmovible resolución de cumplir enteramente la voluntad del Padre Eterno- resulta ser la fisonomía del combatiente por excelencia. ¿Qué héroe o cruzado puede presentarnos la Historia que se le pueda comparar?

La piedad popular lo venera bajo la advocación de "Jesús del Gran Poder". ¿Cómo discernir en ella las manifestaciones de tal poder? ,
Las fuerzas del Redentor van disminuyendo a cada instante. De hecho, está 'quebrantado, agotado, aniquilado', como exclamó Bossuet. La fe, no obstante, nos enseña lo que los ojos de la carne no. logran ver.

Es el Hombre-Dios y conserva, velada por su trágico aplastamiento, toda su Omnipotencia. Todo cuanto quiera lo obtendrá inmediatamente del Padre.
Bastaría un mero acto de su voluntad para que todas las heridas se curasen y el vigor retornase a su cuerpo. Bastaría un gesto para que los enemigos cayesen, fulminados. Pero como su deseo es redimir a los hombres, permanece en su tan impresionante y dilacerante flaqueza. Su objetivo es salvarnos  y, en cuanto Salvador, está triunfando.
La epopeya del Divino Redentor no termina en las sombras del sepulcro. Transcurridos tres días de luto sobre toda la tierra, amanecerá el día del triunfo espléndido, la fecha de la gloriosa Resurrección. En ella, el Salvador manifestó, por excelencia, su 'gran poder': el poder de Quien, con sus propias fuerzas, derrota la muerte y vuelve a la vida.
Plinio Corrêa de Oliveira(*)
……………….
(*) Texto extraído de una conferencia, sin revisión del autor

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Recomendamos rezar y meditar el Via Crucis compuesto por el autor, publicado en el sitio
 
LUCES DORADAS DEL TUCUMAN