sábado, 1 de agosto de 2020

Nobleza y élites tradicionales análogas – Prólogo, por los Duques de Maqueda – Visión de conjunto (4)


Comienzan los Duques refiriéndose al autor del libro, Prof. Plinio Corrêa de Oliveira, “figura ampliamente conocida en los medios católicos y conservadores de todo Occidente”. Evocan su actuación como diputado federal por la Liga Electoral Católica, y su brillante actividad docente; destacan su condición de conferenciante de gran reputación, y de colaborador asiduo en el mayor diario brasileño, la “Folha de Sao Paulo”, contando –entre libros y artículos- con dos mil quinientos títulos publicados.
Especial realce corresponde a En Defensa de la Acción Católica (1943) y a La libertad de la Iglesia en el Estado Comunista (1963), obras que merecieron significativas alabanzas de la Santa Sede.
En 1981, su manifiesto El socialismo autogestionario: frente al comunismo, ¿barrera o cabeza de puente?, análisis crítico del socialismo de Mitterrand, alcanza gran repercusión mundial, publicado en ciento cincuenta y cinco diarios de gran circulación en el Viejo y Nuevo Mundo, como la expresiva carta de apoyo del Prof. Hayek, premio Nobel de Economía.
Tal vez ninguna de sus obras haya tenido una repercusión tan profunda como el ensayo Revolución y Contra-Revolución, traducido a los principales idiomas. Describe la crisis del mundo moderno, detonada por el Humanismo, el Renacimiento y el Protestantismo, movimientos complementarios de sentido plenamente revolucionario, que dieron lugar a la Ilustración y la Revolución Francesa.
Estas doctrinas y tendencias se quintaesenciaron y dieron origen al marxismo y a la Revolución Rusa. Sobrevino la expansión mundial de la propaganda comunista y la súbita entrada en escena de una revolución cultural inaugurada por el movimiento de la Sorbona y los correlativos fenómenos del rock, movimiento hippie y punk, etc.
El Telón de Acero se desmoronó estrepitosamente y el comunismo pareció entrar en decadencia. Sin embargo Plinio Corrêa de Oliveira vio en estos hechos no tanto una acentuada decadencia, sino una astuta metamorfosis mediante la cual el comunismo, camuflado principalmente en la revolución ecológica de fondo socialista y autogestionario, procura imponer más que nunca al mundo moderno transformaciones radicales, respecto a las cuales el propio capitalismo de Estado no es, en el pensamiento de Marx, sino una etapa.
*       *       *
 A la luz de este ensayo el autor fundó un movimiento de inspiración católica: la Sociedad Brasileña de Defensa de la Tradición, Familia y Propiedad, que se extendió rápidamente fundándose, inspiradas en ella, entidades semejantes en casi toda América. Los ideales de la Tradición, Familia y Propiedad proyectaron su irradiación doctrinal en Europa, donde las TFPs actúan en casi todos los países. Además, se han constituido entidades afines o bureaux de representación en Africa, Asia y Oceanía.
Se formó así el mayor conjunto de entidades anticomunistas de inspiración católica del mundo contemporáneo, que actúan intensamente allí donde existen.

 Es dentro de este enorme acervo de producción intelectual y de actuaciones concretas como ha de comprenderse el alcance de la más reciente obra del profesor Corrêa de Oliveira, a ser difundida en los cinco continentes.
Responde cuestiones fundamentales para el hombre contemporáneo, que duda entre dos modelos de sociedad. Uno, de inspiración nítidamente católica y tradicional, fundado en el supuesto de que las desigualdades proporcionales y armónicas entre las diversas clases sociales están en total consonancia con la doctrina católica y los principios básicos de la Civilización Cristiana.
El otro parte de la idea de que toda desigualdad es injusta, y conduce la sociedad a la lucha de clases y a la esterilidad -o a la sub-producción.
Los que aceptan el primer modelo encuentran simpática e importante la opción preferencial por los pobres, tan encomiada por el Papa Juan Pablo II, y también simpática y esencial para el buen orden social la existencia de élites auténticas, con vigorosa base religiosa y familiar. Pues una sociedad sin élites es como un cuerpo sin cabeza.
Al ilustre pensador brasileño le parece importante preservar esta gran verdad en los medios católicos, minados hoy por una crisis de autoridad y casi diríamos, de identidad, que llevó al Papa Pablo VI a afirmar que “La Iglesia atraviesa hoy un momento de inquietud. Algunos se ejercitan en la autocrítica, se diría que hasta en la autodemolición”; y que se tiene la sensación de que “por alguna fisura ha penetrado el humo de Satanás en el templo de Dios” (cf. Discurso al Pontificio Seminario Lombardo, 7/12/68, y homilía Resistite Fortes in Fide, 29/6/1972, en Insegnamenti di Paolo VI, Tipografía Vaticana, vol. VI, p. 1, 188 y vol. X, p. 707).
Tomando en consideración el carácter esencialmente jerárquico de la Iglesia fundada por N.S.J.C., y la suprema autoridad en el ejercicio de las funciones de enseñar, santificar y gobernar a los fieles, que corresponde a los Soberanos Pontífices, el autor pensó con acierto que, para orientar a las multitudes católicas, nada podría compararse en eficacia a un estudio que diera a conocer los principales documentos pontificios sobre esta materia. Para los millones de católicos que hay en el mundo, ninguna voz se asemeja en prestigio y autoridad a la de los sucesores de San Pedro.
Se trataba de poner en evidencia que, sin perjuicio de la opción preferencial por los pobres, los católicos fieles deben ejercer también una opción preferencial por los nobles.
Este objetivo le llevó a estudiar a fondo las catorce magníficas alocuciones con que Pío XII habló con paternal afecto y entusiasmante sabiduría sobre qué es en nuestros días la Nobleza y cuáles los deberes que le corresponde cumplir, aún cuando, privada de los bienes de fortuna, conserva todavía el brillo del nombre ilustre y las tradiciones de un pasado que ha de ser continuado con fidelidad.
También Pío XII demostró que las puertas de la Nobleza deben abrirse para ciertas categorías nuevas, puestas en relieve en el mundo contemporáneo por las transformaciones sociales y económicas, en un régimen de colaboración y ósmosis gradual.
La Nobleza debe ir extendiendo hacia esas categorías los predicados de una verdadera élite, ayudándolas a ascender gradualmente desde las carencias intelectuales y morales del “nuevo-riquismo” hacia los altos valores de la tradición. Estas deben mostrarse ávidas de asimilarlos en bien propio y para el bien común de la sociedad, transformándose en élites análogas y hermanas de la Nobleza, y no en rivales y adversarias de ésta.
Tenemos la seguridad de que estas enseñanzas, completadas con citas de otros Papas, de Santo Tomás y de otros Doctores de la Iglesia ayudarán a la Nobleza e Hidalguía españolas a conservar celosamente su identidad consigo mismas, y a encontrar la definición precisa de su misión y de su propia razón de ser en la sociedad contemporánea.
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Séanos lícito acentuar junto con el profesor Plinio Corrêa de Oliveira, que la condición fundamental impuesta por Pío XII para que la Nobleza, Hidalguía y élites análogas cumplan sus importantes misiones de modo ejemplar es que perseveren con firmeza en la Fe, en la práctica ejemplar de los Mandamientos y en la vida de piedad, alimentada por la asidua frecuencia de los Sacramentos, pues sin estos recursos sobrenaturales el apóstol de nuestros días nada conseguirá hacer, como nada hubieran hecho los apóstoles de antaño. […]




viernes, 31 de julio de 2020

El riquísimo contenido de "Nobleza y élites tradicionales análogas" - El autor no vaciló en enfrentar los prejuicios antinobiliarios - Visión de conjunto (3)

  1978. Juan Pablo II acaba de ser elegido sucesor de San Pedro.

Su título oficial es el de Obispo de Roma,

Vicario de Jesucristo,

Sucesor del Príncipe de los Apóstoles,

Sumo Pontífice de la Iglesia Universal,

Patriarca de Occidente, Primado de Italia,

Arzobispo Metropolitano de la Provincia Romana,

Soberano del Estado de la Ciudad del Vaticano,

Siervo de los Siervos de Dios

El nuevo Papa da su bendición urbi et orbi:

a la ciudad de Roma y al mundo entero.

Hace 20 años vio la luz Nobleza y élites tradicionales análogas”, con un mensaje al lector que hoy sintetizamos. El histórico acontecimiento tuvo lugar el 19 de marzo de 1993, bajo los auspicios de San José, Príncipe de la Casa de David y Obrero, cuya festividad se celebraba.

El mensaje evocaba los artículos publicados en 1956 por Plinio Corrêa de Oliveira en la revista “Catolicismo”, comentando las alocuciones de Pío XII al Patriciado y a la Nobleza romana.
Los comentarios permiten percibir la penetración de espíritu y personalidad del autor, que no vaciló en enfrentar los prejuicios antinobiliarios difundidos en Occidente, con una actitud considerada “iconoclasta” ante los principios igualitarios de la Revolución Francesa y la comunista, verdaderos ídolos para muchos de nuestros contemporáneos.
Al publicar la obra hizo las necesarias adaptaciones, ampliando y actualizando sus comentarios en función de las cambiadas condiciones del momento, e incluyó textos de alocuciones de Juan XXIII y de Pablo VI –no pudiendo hacerlo con textos de Juan Pablo II por no encontrarse referencias sobre el tema en las publicaciones oficiales del Vaticano.
El interés de la materia suscitaba el deseo de estudiar el asunto también en la doctrina de los antecesores de Pío XII. Siendo imposible remontarse al santo y glorioso pontificado de San Pedro, debió trazarse un límite definido, remontándose hasta Pío IX, cuyo pontificado inaugura la serie de los que se podrían calificar como Papas contemporáneos, posteriores a las convulsiones de la Revolución Francesa.
La lectura de todos esos documentos muestra que sólo Pío XII trató metódicamente el tema, explicando qué es la Nobleza, cuál fue su misión y cual era en los días del recordado Pontífice; misión que continúa siendo fundamentalmente la misma hoy. Por esa razón se ofrece al público de lengua castellana la transcripción de las referidas alocuciones. Se incluyen citas de otros documentos y también la alocución de Benedicto XV al Patriciado y a la Nobleza romana (9.I.1920), por la profundidad y amplitud en que trata el tema.
Pío XII supo soslayar la repetición temática ofreciendo siempre aspectos nuevos del tema, extendiéndolo hasta sus más ricas profundidades.

El lector encontrará también en la obra temas relacionados con el asunto central, como por ejemplo:
• la formación orgánica de las élites tradicionales análogas a la Nobleza;
• los conceptos revolucionaros de libertad, igualdad y fraternidad, esparcidos mundialmente por la Revolución Francesa, en contraposición a los conceptos correlativos de la doctrina católica;
• la doctrina católica sobre las formas de gobierno: monarquía, aristocracia y democracia;
• la indispensable necesidad de que exista la Nobleza en una sociedad auténticamente católica.
Estos asuntos forman una especie de corona en torno al tema central del libro: la función social de la Nobleza y de las élites tradicionales análogas en la sociedad contemporánea. Que han sido objeto de luminosas enseñanzas pontificias y de comentarios de Santos y Doctores de las más variadas épocas. Para satisfacer el deseo de quien quiera profundizar dichos temas, el autor completa la obra con una muy expresiva selección de documentos, y  nuevas reflexiones enriquecedoras.
Nos alegra hoy, 20 años después de su aparición, hacer llegar a nuestros lectores esta visión de conjunto de “Nobleza y élites tradicionales análogas – en las alocuciones de Pío XII al Patriciado y a la Nobleza romana”, para estimular la lectura de una obra “angustiosamente actual” (como la calificó el Cardenal Alfons Stickler), clave para la restauración de un orden temporal católico.

Un joven recluta de la Guardia Suiza Pontificia jura la bandera, en el patio de San Dámaso del Sacro Palacio Apostólico, en el Vaticano

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martes, 21 de julio de 2020

Opción preferencial: ¿qué significa esta expresión? - "Nobleza y élites tradicionales análogas" de Plinio Correa de Oliveira - (Visión de conjunto, 2)



Opción preferencial…
Padre de los nobles – Padre de los pobres

“La opción preferencial por los nobles y la opción preferencial por los pobres no se excluyen, y menos aún se combaten…” – Visión de conjunto (2)

Opción preferencial por los nobles: la expresión quizá pueda sorprender a primera vista a quienes se han familiarizado con una fórmula grata a Juan Pablo II: “opción preferencial por los pobres”. No obstante, es precisamente una opción preferencial por los nobles la que anima este libro.

La gran objeción que esta afirmación puede suscitar es que ex natura rerum -por lo menos- un noble tiene relaciones, es importante y rico. Por lo tanto, si incidentalmente se encuentra en una situación de penuria, cuenta con múltiples medios para salir de ella. La opción preferencial ha sido ya ejercida en su favor por la Providencia, que le ha dado todo lo necesario para recuperar su situación.

Exactamente lo contrario le ocurre al pobre: no es ilustre, no dispone de relaciones útiles, le faltan frecuentemente los recursos para remediar sus propias carencias. En consecuencia, una opción preferencial que le ayude a atender sus necesidades -al menos las esenciales- puede ser de estricta justicia.

Así pues, una opción preferencial por los nobles podría parecer un sarcasmo contra los pobres.
En realidad, esta antítesis entre nobles y pobres tiene cada vez menos razón de ser si se considera, conforme lo recuerda Pío XII en sus alocuciones al Patriciado y a la Nobleza romana, que la pobreza va alcanzando progresivamente un número cada vez mayor de nobles, y que el noble pobre se encuentra en una situación más lamentable que el pobre no noble, pues este último, por las propias limitaciones de su condición, puede y debe despertar el sentido de justicia, así como la generosidad del prójimo.

Por el contrario, el noble, por el propio hecho de serIo, tiene razones para no pedir auxilio, y prefiere esconder su nombre y su origen cuando no le queda otro remedio sino dejar aparecer su pobreza. Es lo que, con expresivo lenguaje, se llamaba otrora pobreza vergonzante.

Atender las necesidades de estos nobles -así como las de los empobrecidos de cualquier otra clase social- era objeto de especial encomio por parte de los antiguos, y la caridad cristiana encontraba mil artificios para aliviar la situación de los pobres vergonzantes, a fin de que recibiesen la ayuda necesaria sin que sintieran herida su propia dignidad [1].
Pero no sólo el pobre en recursos materiales merece una opción preferencial, sino también aquellos a quienes, por las circunstancias de su vida, tienen deberes especialmente arduos para cumplir, y les corresponde una mayor responsabilidad en el cumplimiento de esos deberes, tanto por la edificación que de ahí puede resultar para el cuerpo social, como, en sentido contrario, por el escándalo que su transgresión puede acarrear al mismo.
Como se muestra en la presente obra [2], en estas condiciones se encuentran frecuentemente miembros de la Nobleza contemporánea.

La opción preferencial por los nobles y la opción preferencial por los pobres no se excluyen, y menos aún se combaten, según enseña Juan Pablo II: “Sí, la Iglesia hace suya la opción preferencial por los pobres. Una opción preferencial, nótese; no, por lo tanto, una opción exclusiva o excluyente, porque el mensaje de la salvación está destinado a todos” [3].

Estas diversas opciones son modos de manifestar el sentido de justicia y caridad cristianas que no pueden sino hermanarse al servicio del mismo Señor, Jesucristo, modelo de los nobles y de los pobres, según nos enseñan con insistencia los Romanos Pontífices [4].
Sirvan estas palabras de esclarecimiento para quienes, animados por el espíritu de lucha de clases -de momento en evidente declinio-, imaginan la existencia de una inevitable conflictividad en las relaciones entre el noble y el pobre. Esta intelección equivocada ha llevado a muchos de ellos a interpretar las palabras opción preferencial, usadas por S.S. Juan Pablo II, como preferencia exclusiva. Dicha interpretación, apasionada y facciosa, carece de cualquier objetividad. Las preferencias de alguien pueden incidir simultáneamente y con diversos grados de intensidad, sobre varios objetos; por su propia naturaleza, la preferencia por
uno de ellos no indica de ningún modo una forzosa exclusión de los demás.

Plinio Correa de Oliveira, “Nobleza y élites tradicionales análogas – En las alocuciones de Pío XII al Patriciado y a la Nobleza romana” –

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(Páginas preliminares)
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1) Cfr. Documentos II.
2) Cfr. Capítulo I, 1 y 3; Capítulo II, 1; Capítulo IV, 9 y 10, Capítulo VII, 8.
3) Ad Patres Cardinales et Curiae Romanae Pontificalisque Domus Praelatos, imminente Nativitate Domini coram admissos, 21/12/84 in A AS LXXVII [1985] 511.
4) Cfr. Capítulo IV, 8; Capítulo V. 6: Documentos IV.

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domingo, 19 de julio de 2020

"Nobleza y élites tradicionales análogas", de Plinio Correa de Oliveira: una obra "angustiosamente actual" (Cardenal Stickler) - Visión de conjunto, 1

Carta del Cardenal Alphons Maria Stickler,  S.D.B., al Prof. Plinio Corrêa de Oliveira: “A estos mis votos agrego fervientes oraciones al Señor y a la Madre de la Iglesia, a fin de que le sostengan en la obra tan benéfica como angustiosamente actual para el tiempo que vivimos”.    
(Ilustración de abajo) …transponiendo a las élites del Nuevo Continente el papel que le cabe a la Nobleza en Europa…

 Estas notas van dirigidas especialmente a los numerosos interesados en la misión actual de la Nobleza y de las élites tradicionales, tema central de esta obra cumbre del Prof. Plinio Corrêa de Oliveira.
 Contenido
El importante y documentado libro contiene íntegramente las famosas alocuciones de Pío XII y un estudio analítico. Incluye también enseñanzas de otros Papas,  destacándose la categórica declaración de Paulo VI de que el Magisterio de su predecesor conserva entera actualidad después del Concilio Vaticano II.
La obra constituye un compendio sobre la misión contemporánea de las élites tradicionales, sus deberes y derechos, y su protagonismo en la consecución del bien común de la sociedad, transponiendo al Continente americano el papel que le cabe a la nobleza europea.
Ha merecido elogiosas cartas de apoyo que se brindan al lector, por ejemplo de los Cardenales Ciappi, Oddi y Stickler, y de los teólogos Spiazzi y Fray Victorino Rodríguez y Rodríguez, quienes resaltan la oportunidad y el alcance del Libro.
El Card. Stickler afirmó que se trata de una obra tan benéfica cuanto angustiosamente actual en el tiempo en que vivimos.
Editada inicialmente en España, Italia y Portugal, y luego en Alemania, Estados Unidos, Francia y Austria, su tiraje inicial en castellano fue de 15.000 ejemplares,  prologados por los Duques de Maqueda. La edición portuguesa cuenta con el prólogo de S.A.I.R.  D. Luiz de Orleáns y Braganza, Jefe de la Casa Imperial brasileña; y la francesa, del historiador Georges Bordonove.
La campaña de difusión tiene como objetivo contribuir a que las auténticas élites realicen una acción ejemplar rumbo a la elevación religiosa, moral y cultural de los pueblos hispanos.¡Lo invitamos a participar de ella! Escríbanos…

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miércoles, 15 de julio de 2020

Una Noche de Reyes durante la Fronda


 Ana de Austria tenía toda la presencia y personalidad de una Infanta. Como Reina de Francia le tocará defender el trono de su hijo Luis XIV durante la Fronda. Fueron sus palabras: “si cedo a las exigencias del Parlamento, mi hijo sería poco más que un rey de cartas”
Las costumbres tradicionales en el Ancien Régime, la torta de reyes, la presencia de ánimo de las personas de sangre real ante el peligro y las incomodidades surgen de esta sustanciosa historia
Luis XIII, Rey de Francia, valiente y de buenas costumbres, murió relativamente joven, en 1643, poco después que su todopoderoso Primer Ministro, el Cardenal Richelieu.  Le correspondió ejercer la regencia a su mujer, la vigorosa Reina Ana de Austria, hija del Rey de España, durante la minoridad de su hijo y heredero del trono, Luis XIV. El que, de acuerdo a Funck-Brentano,  “proyectaría sobre el trono de Francia un brillo sin igual –un brillo legendario”, quien a la muerte de su padre, contaba con sólo 5 años.
La política centralista de la Corte y la susceptibilidad, no exenta de tintes revolucionarios, del Parlamento de París, que agitaba al pueblo, no tardaron en causar desavenencias entre la Reina y el Parlamento, que desembocaron en la “Fronda parlamentaria” y la guerra civil.
La Reina decía que, si cediera a las exigencias del Parlamento, “mi hijo sería poco más que un rey de cartas”.
La situación en París se había tornado riesgosa para Ana y el pequeño Luis, en aquella helada noche de Reyes del año 1649. Celebrando la “fiesta de los Reyes Magos”, en cada hogar de Francia se cortaba una torta conteniendo un haba, y a quien le tocaba el haba, era proclamado rey. La inocente costumbre contenía ese año una amarga ironía.
“Fui a ver a la Reina –cuenta Madame de Motteville en sus memorias- “y la encontré en su pequeño cuarto, atendiendo al juego del Rey, sin aires de pensar en otra cosa.
“Madame de La Trémoille, que estaba sentada junto a ella, me dijo muy despacio: ‘se rumorea que esta noche la Reina está dejando Paris’. Me encogí de hombros ante una idea que me parecía fantasiosa…
“La Reina se veía más animada que de costumbre. Los Príncipes y Mazarino vinieron a presentarle sus respetos pero no se quedaron, ya que iban a comer a lo del Mariscal de Gramont, que, en esa noche, recibía siempre con esplendor…
“Para entretener al Rey, la Reina cortó la torta, y el haba le tocó a ella misma… Las damas de compañía comimos como de costumbre en la habitación del guardarropas… y tan bien engañadas estábamos, que todas nos reímos con ganas, con la Reina, de los que habían difundido el rumor de que ella estaba dejando Paris esa noche…”
         El Mariscal de Villeroi dejó dormir al Rey, que tenía 10 años, hasta las tres de la mañana. A esa hora lo despertó, y también al pequeño Monsieur, su hermano, ubicándolos en el carruaje que los esperaba en la puerta del jardín. La Reina fue con ellos por la escalera secreta que conducía al jardín, y cuando llegaron al patio Cours la Reine, la Reina paró a esperar al resto de la familia real. Las calles estaban a oscuras y ella llevaba sólo una pequeña linterna.
El Castillo de Saint-Germain-en-Laye acogió a la Reina y a Luis XIV niño en la helada noche de Reyes en que debieron abandonar París
Acompañados por Gastón de Orleáns y Condé, se dirigieron a la residencia de campo de Saint-Germain. Aún estaba oscuro cuando las carrozas entraron al patio del palacio, en el que no había ni una cama, ni una silla, ni una alfombra. Enviar muebles hubiera despertado sospechas. “Hasta el Rey y la Reina carecían de todo lo necesario para sus sagradas personas”, escribe Jean Vallier, el maître d’hotel.
Entre los acompañantes del Rey se encontraba su joven prima Ana María Luisa de Orleáns. Mademoiselle era la princesa más rica de Francia, nieta de Enrique IV e hija de la sangre real  
Acostumbrada a un servicio de 60 personas, mayor que el que habían tenido sus tías, la Reina de España, la Reina de Inglaterra y la Duquesa de Saboya antes de casarse, no tenía a nadie. Esa noche debió pasarla tiritando de frío sobre un jergón de paja, con una de sus hermanas, niña que –en el palacio vacío- todo el tiempo veía fantasmas.
 Comía con su tío, Monsieur,  cuya mesa “era muy pobre”. “Pero eso no me privó de estar animosa” –cuenta ella misma.  Monsieur me admiraba por no quejarme. Las incomodidades nunca me dejan disgustada, y estoy muy por encima de las pequeñas dificultades”.
Otro tanto ocurría con la Reina: “Nunca he visto a nadie tan alegre como ella”. Hasta se podía pensar que había ganado la contienda.
Ana de Austria se sentía aliviada de poder adoptar una línea brava, luego de tantos meses de concesiones. Así, también, sin duda, se sentía Luis.

Fuentes: Louis XIV, Vincent Cronin, The Reprint Society, London
Histoire de France – II Monarchie Française, F. Funck-Brentano, Flammarion
Larousse gastronomique
La “Fiesta de los Reyes” dio lugar a tortas y roscas llenas de colorido en todos los países cristianos

domingo, 12 de julio de 2020

37a. nota (final) - Siglos de Fe... - Otras maniobras anticatólicas rechazadas por la opinión pública argentina



Siglos de Fe..., 37a. nota (final): Otras maniobras anticatólicas rechazadas por la opinión pública argentina

Nota 37ª (final)
Otras maniobras anticatólicas rechazadas por la opinión pública argentina
Para decir una palabra de lo que ocurrió después del período de 1530-1830, para lo cual el análisis precedente proporciona claves, en 1853 los constituyentes, invocando a Dios como “fuente de toda razón y justicia”, establecerán la obligación del Presidente de ser católico y el sostenimiento del culto. Esta nueva concesión a la catolicidad del pueblo argentino, fue de valor más simbólico que real, pues ya se había instalado en las mentes la idea laicista de un catolicismo restringido al ámbito personal plagado de ideas liberales en lo político.
Un siglo y tres décadas después, en los años ‘80, luego de la fallida experiencia del Proceso de Reorganización Nacional, y en el retorno a la democracia partidista, políticos laicistas ajenos a nuestra Tradición lograron abolir la primera condición. La segunda se mantiene vigente, pero debemos permanecer vigilantes, pues las fuerzas anticristianas procurarán borrar en la primera oportunidad esa reminiscencia del estado católico.
Hoy en día, a pesar de dos siglos y medio de acción perceptible de la Revolución en nuestra historia, se conservan preciosas “mechas que aún humean”, de las que Nuestro Señor puede valerse para darnos nuevamente su Luz, como en los tiempos de las grandes intervenciones marianas, de la gesta milagrosa de San Francisco Solano, de la constancia invencible de María Antonia de Paz y Figueroa y de la heroica Reconquista.
Señaladas gracias que de ningún modo se agotaron en nuestra etapa de nación independiente -¡muy por el contrario!
Heredadas de ese pasado, continúan vigentes expresiones de Fe y de Tradición, a comenzar por la toponimia. Hay síntesis de los dogmas de Fe, como la Ciudad de la Santísima Trinidad y puerto de Santa María de los Buenos Aires, o nombres que nos traen la presencia de la Sagrada Familia, como el trayecto catamarqueño Belén, San José, Santa María, que nos lleva desde de Todos-Santos de la Nueva Rioja a los pies del Señor y la Virgen del Milagro, por rutas amparadas por la Virgen de Luján pobladas de Cristos e imágenes marianas y de santos en las calles, plazas y casas de familia.
En el plano axiológico, los argentinos conservan trazos de una criteriología moral tradicional a pesar de la Revolución en las costumbres, y un afín sentido jerárquico de la familia y de las relaciones sociales.
La cultura general y las costumbres diarias mantienen restos del perfume de otros tiempos en una Argentina de Fe que se manifiesta “de abajo hacia arriba”, como la participación familiar en las  festividades de Semana Santa y Navidad, con los pesebres y villancicos; la vida pautada por el Bautismo, la Primera Comunión, la Confirmación y el Matrimonio; el rezo diario en las escuelas laicas del interior; la generalizada devoción a los Santos, la especial devoción al Sagrado Corazón, al Santo Cristo y a la Virgen María, la vitalidad del rezo del Rosario, las multitudinarias procesiones a los grandes santuarios marianos; la honda conmoción por la muerte, y la oleada de simpatía y dedicación a la persona de S.S., Juan Pablo II, y su sucesor, el Papa Benedicto XVI.
En el plano de la vida religiosa, a pesar del progresismo, en los numerosos católicos practicantes y en la activa vida parroquial, en las prácticas religiosas y la recepción de los sacramentos, la catequesis que, con la colaboración de dedicados seglares, frecuentemente jóvenes, sigue impartiéndose hasta los lugares más recónditos, la afluencia de estudiantes a las instituciones educativas eclesiásticas y la influencia tendencial de la arquitectura religiosa.
En lo que resta del estado católico, v.gr. los feriados religiosos, los usos y costumbres públicos como el juramento por los Santos Evangelios y el Tedeum en las fiestas cívicas, el sostenimiento del culto y la existencia de jurisdicciones eclesiásticas oficiales en un estado laico.
Especialmente promisorias son las reacciones populares que terminaron con los desbordes de gobiernos avasalladores, repudiaron la guerrilla marxista y que se levantan con vigor cuando se ofende a Dios o a su Madre.
Son éstos algunos aspectos que muestran que, de acuerdo a las enseñanzas de San Pío X que citamos al comienzo, la Cristiandad no sólo ha existido sino que existe en Argentina. En lucha, en medio de un ambiente cada vez más hostil que intenta ahogarla, haciendo que los fieles no sean coherentes en su vida con las enseñanzas de la Iglesia, y que acepten pasivamente la degradación moral y las toxinas inoculadas por la TV, y otros medios de guerra psicológica revolucionaria total. Esta “psy-war” mantiene anestesiada a la opinión pública, pero en el momento menos pensado, algún exceso que revele la radicalidad del odio anticristiano, puede despertar energías latentes en el alma argentina que den lugar a una reacción.
Razones de Fe y de orden natural nos dan la certeza de que la ofensiva igualitaria anticristiana, hoy en auge, será derrotada, y de que volveremos a tener en nuestra patria “la paz de Cristo en el Reino de Cristo, (…) la civilización cristiana, austera y jerárquica, fundamentalmente sacral, anti-igualitaria y antiliberal” (cf. Plinio Corrêa de Oliveira, “Revolución y Contra-Revolución”, parte II – La Contrarrevolución – Cap. II).
Para ello luchamos en esta Jornada, bajo el invencible auspicio e inspiración de Santa María, Auxilio de los Cristianos.
Luis María Mesquita Errea
SIGLOS DE FE EN ARGENTINA Y AMÉRICA PREANUNCIAN UN FUTURO GLORIOSO –
La formación de la civilización cristiana y mariana en nuestro suelo y su resistencia a la Revolución igualitaria (ca. 1530-1830) - 
Por una visión católica y señorial de nuestra Historia
II Jornada de Cultura Hispanoamericana por la Civilización Cristiana y la Familia
Cabildo histórico de Salta - 8 de septiembre de 2006 - Natividad de la SSma. Virgen "que alegró a todo el universo..." (San Luis María Grignion de Montfort)
Envíe sus comentarios a civilizacioncristianaymariana@gmail.com
Será un gusto recibirlos 

sábado, 11 de julio de 2020

36a. nota - Batalla de Tucumán - La reforma eclesiástica de Rivadavia – “su conducta infernal” (San Martín)

Belgrano nombrando a la Virgen de la Merced Generala del Ejército argentino

La Virgen del Carmen de Cuyo, designada Patrona del Ejército de los Andes por San Martín

Placa funeraria del sacerdote apóstata Julián Segundo de Agüero

Rivadavia, autor de la anticatólica Reforma religiosa

Siglos de Fe..., 36a. nota: Batalla de Tucumán - La reforma eclesiástica de Rivadavia – “su conducta infernal” (San Martín)

Nota 36ª

Batalla de Tucumán  

El “viraje” en sentido inverso al jacobinismo había comenzado ya, en el Norte, a raíz del repudio a los desmanes anticlericales en el Alto Perú.
Fue preciso ganarse al pueblo recurriendo a la veneradísima figura de la Virgen María para galvanizar las fuerzas desmoralizadas. (Algo similar se repetirá más tarde con Facundo Quiroga y su lema “Religión o muerte”).
En Tucumán, gracias a Nuestra Señora –dice Cayetano Bruno, S.D.B.- renació la patria muerta después de Huaqui, el 24 de septiembre de 1812, festividad de La Merced (p. 153). Y agrega: “Acaso ningún pueblo de la tierra podrá preciarse de haber crecido tan vinculado a la Madre de Dios”.
Después de los desmanes en el Alto Perú es que Belgrano nombra a Nuestra Señora Generala del Ejército y hace una campaña que, en opinión del citado autor, tiene aspectos de cruzada –propios del argentino, como se vio en 1806 y 7.
San Martín adopta similares criterios y nombra a la Virgen Patrona y Generala del Ejército. El Estado chileno, pese al laicismo imperante, le atribuye la victoria de Maipú (Bruno, o.c., p. 369).
Es difícil conocer el pensamiento profundo de nuestros próceres. Pues, en Lima, debe denunciar el Obispo las intromisiones regalistas que llenan el gobierno de San Martín (ibid., p. 376).
El Libertador declaró que quería, en el Perú, un gobierno opuesto a las ideas exaltadas que por desgracia se difundieron después de la Revolución de 1792. No obstante su nieta, que vivió con él, temía que fuese masón.
Sin perjuicio de su envergadura como militar y estadista, no fue -concluye Bruno- un exponente cabal del catolicismo (ibid., p. 406).

La reforma eclesiástica de Rivadavia – “su conducta infernal” (San Martín)
El espíritu anticristiano de la “minoría logista” y su política de centralismo desarticulador de la Argentina orgánica fue causa de la reacción de Santa Fe y Entre Ríos, que derrotan las fuerzas del Directorio en la Cañada de Cepeda (1820). Las provincias recuperan su autonomía y la tendencia federal comienza a imponerse en el interior.  
Buenos Aires será el laboratorio de una nueva experiencia irreligiosa con Bernardino Rivadavia. Aún él buscará rodearse de apariencias de católico para ganar crédito ante la opinión pública y realizar su obra masónica (Bruno, o.c., p. 422).
Mientras intima al judaizante Ramos Mejía a no hacer prácticas contra la religión del país, publica un diario volteriano y es adepto de la ideología republicana de Francia e Inglaterra, en la versión de los liberales españoles.
Posee las obras de Raynal y de Voltaire, y pone en práctica sus lecciones. Comisiona a Sarratea y Pazos Silva para que encarguen un libro al sacerdote apóstata y militante contra la Iglesia Llorente; es la obra clave de la reforma eclesiástica rivadaviana  (ibid., p. 424).
Consistió tal reforma en la intervención descarada en la Iglesia, introduciendo la desobediencia y la relajación moral en las órdenes religiosas, valiéndose de cualquier pretexto para entrometerse en la vida monástica para deteriorarla y acabar con ella, mediante expropiaciones –como la de los Recoletos-, traslados y odiosas medidas de fuerza.
La mejor parte de la sociedad se siente chocada por esta acción, que divide el cuerpo social en dos corrientes, que se irán definiendo como unitarios y federales.
Recluta ideólogos y colaboradores entre sacerdotes extraviados (ibid., p. 426).
Entre éstos se cuenta el Deán Funes.  El Centinela es el nombre del periódico impío donde él y otros se burlan de lo más sagrado, abogando por la abolición de los conventos.
Otro colaborador de Rivadavia es el sacerdote apóstata Julián Segundo de Agüero, primer profesor de Filosofía en Buenos Aires. Como los gnósticos actuales difusores de “El Código Da Vinci”, negaba la divinidad de Nuestro Señor Jesucristo (Bruno, o.c., p. 431).
En suma, la política de Rivadavia consistió en “amarrar la Iglesia al carro del enciclopedismo volteriano” (ibid., p. 461). Para mejor hacerlo, iba a misa todos los domingos, y a su muerte hubo un gran funeral en la Catedral.
La Revolución, afirma Guillermo Furlong, S.J., fue obra de cuatro hombres, que contaban con apoyo popular. La reforma eclesiástica, en cambio, lo fue de un reducido núcleo que carecía de él. El pueblo, con ganas de pasar a las vías de hecho, gritaba “¡a la herejía!”: el Ministro Rivadavia se tornó el hombre más impopular.
El mismo gobierno que persiguió a la Iglesia suprimió los Cabildos. El decreto inspirado en la “conducta infernal” de Rivadavia –como la calificara San Martín-, fue suscripto por el Gobernador Martín Rodríguez y su ministro Manuel García (ibid., p. 446).
Elocuente acción contra “el trono y el altar”… “El trono”, aquí, eran ante todo las instituciones, familias y costumbres destiladas desde el siglo XVI. Destruyendo ese “trono”, “el altar” perdió un apoyo fundamental. Implantado el laicismo de estado, sin gran oposición, como si no dañara profundamente a la Iglesia, se fue perdiendo la concepción católica de la sociedad.
El catolicismo de muchos quedó reducido a la misa dominical y la recepción de algunos sacramentos, o para efectos ceremoniales, ajeno a las grandes cuestiones de fondo de orden temporal. Inestimable victoria del error lograda en base al silenciamiento de la doctrina político-social de los Papas. 
Luis María Mesquita Errea

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La formación de la civilización cristiana y mariana en nuestro suelo y su resistencia a la Revolución igualitaria (ca. 1530-1830) - 
Por una visión católica y señorial de nuestra Historia
36a. nota
Sigue en nota 37a. (final): Otras maniobras anticatólicas rechazadas por la opinión pública argentina