domingo, 3 de junio de 2012

Los huevos de Pascua de Fabergé


Huevo de Pascua "Pedro el Grande" - 1903



Huevo conteniendo el Palacio Gatchina, 
presente del Zar Nicolás II a su madre.

Para la Pascua de 1883, el zar Alejandro III le encargó al orfebre Peter Carl Fabergé un huevo para regalarle a su mujer, la zarina María. Se trataba de un huevo de Pascua con cáscara de platino que contenía dentro uno más pequeño de oro. Al abrirse este último, se encontraba un ave en miniatura que tenía sobre su cabeza una réplica de la corona imperial rusa. Este particular Huevo de Pascua le gustó tanto a la emperatriz que el zar le encargó a Fabergé que realizara uno nuevo para cada Pascua.
Once fueron en total los huevos que Alejandro III le regaló a su mujer. Luego, su hijo Nicolás II continuó con esta tradición y mandó realizar otros para regalarle a su mujer y a su madre.

Los huevos de Pascua de Fabergé servirán siempre como recordatorio del esplendor y encanto de la Rusia de los zares, y de la sangrienta e igualitaria  revolución que la destruyó.

En este enlace, se puede apreciar algunas de las obras de arte del legendario orfebre.

viernes, 25 de mayo de 2012

Nobleza de una dama salteña, Señora de Olañeta, en tiempos de la Emancipación

                                                        Princesa Antonia Carolina de Borbón, por F. X. Wintelhalter
                     Conde d'Eu, por F. X. Winterhalter -                                   

                                                    Abajo: Condesa Pushkin, por F. X. Winterhalter


La nobleza de una dama salteña de los tiempos de la Emancipación, la Señora de Olañeta
Las crónicas de los viajeros nos pintan los ambientes y personas que dejaron en ellos las impresiones más vivas. Leyendo estas descripciones de contemporáneos notamos la presencia marcante de nobles valores de alma y de cuerpo que, sin ser exclusivos de ellas, aparecían con particular brillo  -es natural- en las clases más elevadas. Es tocante, atractiva y sincera la descripción que el inglés J. Andrews (a pesar de muchos prejuicios de su típica mentalidad anglo-sajona) hace de la distinción, valor y fidelidad de esta dama salteña que acompañó en el esplendor y en la desgracia a su marido, el bravo General Olañeta, que mantuvo su fidelidad al Rey de España hasta dar su vida. La influencia europea en la educación y en los trajes de la élite hispanoamericana hasta entrado el siglo XX es notoria. No contando con un retrato de la Señora de Olañeta evocamos personajes y ambientes del siglo XIX con dos excelentes retratos femeninos y uno de niño de Franz X. Wintelhalter que, aunque posteriores, reflejan sutilmente valores perennes como elegancia, estilo, prestancia, "maintien"..., que ilustran el comentario que hoy presentamos a nuestros lectores. Esperamos con interés sus opiniones. 
 
Jamás olvidaré mi despedida de la señora viuda de Olañeta. Esta dama era mujer de treinta años, más o menos, con facciones que se dirían bellas más bien que hermosas, esbelta de formas y de modales graciosamente cautivadores, detalle muy común en las damas salteñas.
Realzaba estas cualidades una expresión de tristeza en el rostro que armonizaba con el luto de su vestido y la situación del momento. La soledad había aumentado su abatimiento, pero aún así, su natural dulzura y bondad de corazón dejábanse ver en todo. La comparé con una linda flor trasplantada de la luz a la sombra; palidecían sus colores y sin embargo conservaba su perfume y belleza en tanto que su situación fuera de lugar tornábala sumamente interesante.
El héroe de Ayacucho, general Sucre, habíala prestado solícita protección contra la anarquía que sobrevino a raíz de la caída de su esposo, muerto en una sublevación de tropas en Tumusla, cerca de Tupiza. Dotada de gran valor, no llegaba éste a eclipsar lo femenino de sus gracias y prendas que la hacen tan distinguida. Su exquisita educación y la afabilidad de sus cautivadoras maneras, envueltas en suave tristeza, cautivan al momento el espíritu del que por primera vez la trata, dejando profunda huella.
La adhesión de Olañeta a la causa de Fernando, adhesión que sólo terminara con su vida es, entre sus enemigos, tema de encomiástico comentario, honroso para su memoria. (…)
El excelso espíritu de la señora de Olañeta  consoló a su esposo hasta los últimos momentos de su vida. Compañera en sus triunfos, fue también ángel guardián en la adversidad.

Sobre la generosidad heroica de Don Pedro Antonio de Olañeta, vizcaíno, nacido en 1777, radicado en América a los doce años,  comenta el autor:

Propietario principal de las ricas minas de Chiromo, puso todos sus recursos e intereses a disposición de la causa realista (…). Después de la batalla de Ayacucho, su actuación desenvolvióse en constante incertidumbre hasta su muerte. En cierta ocasión entró en correspondencia con el general Sucre y aunque le propusiera el distinguido oficial patriota salvarle generosamente la vida y hacienda, ni aceptó comprometer su honor con tal solicitud, ni así dañar la causa del rey (…). (…) sólo puede encontrarse explicación de su conducta en la esperanza de un milagro que le sacara del apuro (…). Combatió Olañeta hasta el último momento, acompañado por algunos fieles amigos (…).
J. Andrews, “Viaje de Buenos Aires a Potosí y Arica”, ed. Hyspamérica, pp. 140-1

viernes, 11 de mayo de 2012

Los hacendados salteños resisten al absolutismo - El guerrero y el caballo en la gesta hispanoamericana (6ª nota)

No era una sociedad ovejuna y dependiente donde el absolutismo iba a intentar imponerse. Tal vez no hubiera estado en sus objetivos si no fuese que las fuerzas de ocupación necesitaban remontar sus caballadas y alimentar sus combatientes. No tardaron en enviar contingentes militares para incautarse de reses y montas. Los hacendados salteños, justamente alarmados, se dispusieron a defender el fruto de su trabajo y el sustento de sus peones y familias (texto final de la entrada anterior).



Don Luis Burela los convoca a la resistencia armada, a la salida de la misa dominical, como lo cuentan Luis Arturo Torino y otros autores.


-“… ¿con qué armas? , le preguntaron.


-“¡Con las que les quitaremos!”, respondió presto Burela, y a pedido de los presentes se puso al frente de la resistencia.


Cumplía esta misión confiscatoria el Teniente cuzqueño Ezenarro, que dirigía una partida de 30 soldados de caballería. Soberbio y altanero, se incautaba de los animales que encontraba, sin pagar nada. Tres horas después regresaba Burela, con sus peones y los paisanos de sus amigos, cayendo sobre el pelotón, desarmándolo y haciéndolos prisioneros, jefe incluido.


No se quedó allí pues había decidido arriesgar su holgada situación económica y el plácido entorno familiar que endulzaba su pacífica y bucólica existencia poniéndose a la cabeza de sus gauchos.


Sin esperar la reacción de los realistas, salió a campaña, capitaneando 60 hombres armados de tercerolas y sables quitados al enemigo. Avanzó en dirección a Salta a esperar a los efectivos que saldrían a castigar su rebelión, lo que ocurrió a la madrugada siguiente.


Escondiendo sus efectivos en la espesura, les cayó de súbito por la retaguardia, consiguiendo con la sorpresa apresarlos a todos. Luego los remitió con los anteriores a Tucumán, a disposición de la autoridad militar. ¡Admirable golpe!


A su vez don Pedro de Zabala, propietario de El Carril, se levantaba en actitud belicosa, organizando los gauchos de sus dominios de San Agustín, formando el “Escuadrón de Zabala”, para pelear en la Guerra Gaucha con 60 hombres.


En Salta, con la victoria lograda poco después por Güemes sobre Saturnino Castro en el Tus cal de Velarde, la guerra de partidas avanza.


“Velarde es en esta guerra de recursos un modelo de emboscada táctica. A una legua de Salta, entre los espesos montes que flanquean el camino, ocultó el caudillo la fuerza de la encamisada [nota: ataque que en la guerra antigua se hacía de noche con camisas blancas]. Una partida empieza a tirotear las avanzadas y Castro, con ochenta dragones, sale a exterminarla. Hábilmente lo conducen al lugar elegido donde surgen del monte con gran ruido los jinetes salteños. Unos pocos enemigos, a uña de caballo, se salvan de los sables y machetes de los gauchos” (Be nencia).


Los gauchos se van adueñando también de la periferia de Salta, obstruyendo las comunicaciones de los invasores con Jujuy.


Había refriegas casi diarias dentro de las mismas calles del pueblo, en que se manifestaba su forma típica de pelea: arrebataban con el lazo, según palabras de Pezuela, a todo soldado realista que se alejara, aunque fuera a una cuadra de la plaza principal.
(continúa próximamente)

sábado, 14 de abril de 2012

"...fue la chouannerie, flor caballeresca y santa, nacida del apostolado de San Luis María Grignion de Montfort..."


“Cuando en 1789 la creciente lo arrastraba todo, y los ‘imprevisores’ lloraban, transigían, huían o morían, sólo chocó contra un obstáculo. Fue la Chouannerie, flor caballeresca y santa, nacida del apostolado de San Luis María Grignion de Montfort. Son los premios de quienes saben prever” (**).

Plinio Corrêa de Oliveira

Notas y fuentes bibliográficas

(*) “Revolución y Contra-Revolución”, edición on line, Introducción a la edición argentina. Tradición, Familia, Propiedad, 1992.

(**) Plinio Corrêa de Oliveira, “El Reino de María, realización de un mundo mejor”, Catolicismo nº 55, julio de 1955).

Leer texto completo en el portal amigo Argentina señorío y esplendor, 14 de abril de 2012
ARGENTINA, SEÑORIO Y ESPLENDOR

sábado, 24 de marzo de 2012

Un joven elegantísimo y de rara belleza: el Arcángel Gabriel - Contraste con el miserabilismo presentado como "simplicidad"


El orden común de ilustrar a los espíritus angélicos
Habló Su Majestad Divina al santo arcángel Gabriel con aquella voz o palabra con que les intima su santa voluntad. Y aunque en el orden común que sigue Dios para ilustrar a los espíritus angélicos comienza por los superiores, para que purifiquen e iluminen a los inferiores por su orden hasta llegar a los últimos, en esta ocasión no fue así, porque inmediatamente recibió este santo Arcángel del mismo Señor la embajada.
Esplendores, belleza y elegancia de los ángeles en su forma visible
Obedeciendo con especial gozo el soberano príncipe Gabriel al divino mandato, descendió del supremo cielo acompañado de muchos millares de ángeles hermosísimos que le seguían en forma visible. La de este Príncipe y legado era como de un joven elegantísimo y de rara belleza; su rostro estaba refulgente y despedía muchos rayos de resplandor; su semblante era grave y majestuoso, sus pasos medidos, las acciones compuestas, sus palabras ponderosas y eficaces, y todo él representaba, entre severidad y agrado, mayor semejanza con la Divinidad que otros ángeles de los que había visto la divina Señora hasta entonces en aquella forma. Llevaba diadema de singular resplandor, y sus vestiduras rozagantes descubrían varios colores, pero todos refulgentes y brillantes; y en el pecho llevaba como engastada una cruz bellísima que descubría el misterio de la Encarnación, a que se encaminaba su embajada, y todas estas circunstancias solicitaron más la atención y afecto de la Reina, Nuestra Señora.
Fuente: “Vida de la Virgen María”, según la Venerable Sor María de Jesús de Agreda
– Barcelona – Montaner y Simón, editores – pp. 76 y siguientes



Comentario: Dios ama la jerarquía y la elegancia. ¿Qué pensará de tantos ambientes, inclusive en lugares sagrados, donde reina la farándula y la falta de elegancia, so pretexto de "espontaneidad", "simplicidad" y "humildad"? ¿No son una contestación miserabilista a la voluntad divina?

El guerrero y el caballo... - 5ª nota - "Tenían armas, equipo, caballos propios y un profundo amor a la tierra...no era una sociedad ovejuna"

Estanciero boleando suris - Cuadro de Rugendas

Luego de Vilcapugio y Ayohuma, el Ejército del Alto Perú estaba reducido a “los tristes fragmentos de un ejército derrotado” –según escribió San Martín al Triunvirato. Así, la entrada de los realistas vencedores a nuestro territorio se encontraba expedita. El 16 de enero de 1814, el General español Juan Ramírez y Orozco ocupa Jujuy; desde allí manda a Salta una avanzada al mando del Coronel Saturnino Castro, que procede a tomarla cinco días después.

La situación era perturbadora para los pueblos del Valle de Lerma, acostumbrados a la amable existencia rural de poblados, fincas y haciendas que constituían su característico modo de vida.

Julio Be nencia traza un admirable cuadro de aquella sociedad criolla fronteriza, “rudimentaria y vigorosa”. “Estos campesinos, que utilizaban diestramente el lazo, seguros baquianos, expertos en seguir huellas, se habían endurecido en el trabajo rural, dominando a los toros bravos y a las reses cerriles que poblaban los montes. Dotados de una fortaleza física excepcional, eran tanto o más duros que sus hermanos de las pampas. No ignoraban el arte de la guerra y desde fines del siglo anterior hasta 1808, la hicieron contra los indios infieles de la frontera chaqueña, integrando milicias voluntarias, acreditando arrojo y sobriedad en una lucha en la cual no se perdonaba la vida al vencido.

“No eran desheredados; arrendaban parcelas de la finca pagando el canon en especies. Creyentes sinceros e infaltables a las funciones religiosas, practicaban noblemente las leyes de la hospitalidad. Tenían armas, equipo, rebaños, caballos propios y por encima de todo un profundo amor a la tierra, germen del futuro federalismo.

“La familia y la chacra, situada casi siempre en el fundo de sus antepasados, absorbían sus cuidados. A esta última dedicaban los momentos libres de las tareas pastoriles. El terruño y los afectos los hicieron propensos al idealismo, lo que no disminuía la fiereza heredada de los antiguos humahuacas y calchaquíes”.

No era una sociedad ovejuna y dependiente donde el absolutismo iba a intentar imponerse. Tal vez no hubiera estado en sus objetivos si no fuese que las fuerzas de ocupación necesitaban remontar sus caballadas y alimentar sus combatientes. No tardaron en enviar contingentes militares para incautarse de reses y montas. Los hacendados salteños, justamente alarmados, se dispusieron a defender el fruto de su trabajo y el sustento de sus peones y familias.

Comentario
El criollo supo luchar por su amor al terruño y su independencia, derivada de su carácter de propietario, grande o pequeño. No era una sociedad ovejuna y dependiente como la que quieren imponer ciertos políticos y gobernantes que avasallan todas las libertades legítimas y temen al verdadero pueblo.

jueves, 15 de marzo de 2012

Un Apóstol contrarrevolucionario en la tormenta de la Rev. Francesa - En lucha con gobernantes anticristianos y eclesiásticos colaboracionistas






Retrato del santo tomado de:




"Der heilige Klemens Maria Hofbauer - Ein Lebensbild"




Johannes Hofer C.SS.R. - Freiburg im Breisgau 1923 - Herder


San Clemente María Hofbauer,
un apostol contrarrevolucionario
Reedificó las murallas del Sacro Imperio y de las almas
en la tormenta de la Revolución Francesa



No muchos lectores conocen la vida llena de luchas y aventuras de un gran santo de la época contemporánea: San Clemente María Hofbauer, elevado a los altares y designado Patrono de Viena por San Pío X.
Como santo que era, fue contrario en ideas y espíritu a la Revolución anticristiana (v. “Revolución y Contra-Revolución” del Prof. Plinio Corrêa de Oliveira, ed. digital); y lo que más se destaca de su acción es la lucha incansable contra las tendencias e ideas revolucionarias de su tiempo.
La infancia transcurrió en su natal Moravia, pequeño y fértil país perteneciente entonces al Imperio Austríaco, heredero directo del Sacro Imperio Romano Germánico cuyo fin fue provocado por las armas de Napoleón, que exportó la Revolución Francesa y era llamado entonces “el Anticristo”.
De familia campesina saludable y numerosa, hijo de un pequeño propietario, recibió -especialmente de su madre- una eximia educación católica, basada en el sacrificio y el hacerle frente a las pruebas, el rezo del Rosario y la Historia Sagrada.
Cuando en clase se narraban hechos heroicos protagonizados por los justos de cualquier tiempo y lugar, él transbordaba de entusiasmo y daba vivas al héroe. A veces soñaba que estaba la maternal Emperatriz María Teresa rodeada de feroces turcos mahometanos y él llegaba a caballo a liberarla.
Se fue formando en su espíritu la idea de seguir la carrera militar, como sus hermanos mayores, al par que admiraba, como otra especie de milicia, la vocación misionera.

La madurez del joven le fue haciendo ver cuánta necesidad había de luchadores por la Fe católica, en una época en que las ideas de la Revolución Francesa destruían las tradiciones y el estilo de vida de la Cristiandad.
Esto lo decidió por la vocación sacerdotal, probando en monasterios e institutos religiosos, sin encontrar lo que buscaba. Por todas partes chocaba con el espíritu de la "Ilustración", que envenenaba las almas con veleidades deístas y teorías igualitarias que repugnaban su simple y profunda formación tradicionalista.
Peregrino y emprendedor inagotable, la mano de Dios lo llevó a la Congregación fundada poco antes por San Alfonso María de Ligorio, quien tuvo una visión consoladora, antes de morir, contemplando el futuro glorioso de su obra por la fidelidad del enérgico joven germano, ordenado sacerdote redentorista en 1785.

La inestable situación política provocada por la Revolución Francesa lo disuadió de actuar en tierras de la Casa de Austria, dirigiéndose a Varsovia donde formó un vigoroso movimiento católico en torno a la Iglesia de San Benno, lo que le atrajo el odio de poderosos enemigos de la Cristiandad.
Curiosamente, éstos se apoyaban no poco en clérigos y dignatarios eclesiásticos para perseguir más cómodamente al Padre Hofbauer y sus valientes colaboradores. El Rey de Prusia –protestante- exigía la aprobación previa de los párrocos católicos para cualquier prédica que quisieran hacer los hofbauerianos en sus tierras.
Entre tanto, San Clemente hacía permanentes viajes a distintos puntos donde pensaba extender la Congregación. Pero las ideas liberales anticristianas habían avanzado terriblemente inclusive en el Clero.
Un ejemplo es la persecución que sufrió al comenzar su misión en la Iglesia de Santa María del Pino, en la Selva Negra. El cuño tradicional de su apostolado la atraía muchedumbres de pueblo fiel, al par que las iglesias de sacerdotes tibios o revolucionarios quedaban vacías. Los malos párrocos se quejaban, furiosos, y levantaban en su contra toda especie de calumnias, como lo hacían los jansenistas en Francia contra San Luis María Grignion de Montfort. Uno de ellos llegó al extremo de amenazar negarles la comunión pascual a los fieles que asistiesen a estas meditaciones (cf. E r win Dudel, "Klemens Hofbauer", Bonn, 1970, p, 91),

Por detrás de estos acontecimientos, se hacía sentir la acción del Obispo Wessenberg, ligado a la secta de los Iluministas de Baviera, precursores del comunismo que promovían “la abolición de la Religión, la Familia y la Propiedad”, como dice el Abbé Barruel en sus famosas Memorias para servir a la historia del Jacobinismo. Este Obispo comprometido con las logias prestaba oídos a todas las quejas contra el P. Hofbauer. La región pertenecía al Archiduque Fernando, protector del santo, pero al perderlas, quedó Mons. Wessenberg a sus anchas para suspender arbitraria y totalmente la actuación de los redentoristas. “Nunca hubiese pensado que vuestro bondadoso corazón fuese capaz de castigarme con tanta dureza”, le escribió San Clemente al Obispo (ibid., p. 99). Pero todo fue inútil y tuvieron que irse. El pueblo fiel los acompañó un largo trecho, pues su sentido católico le indicaba quiénes estaban del lado de Dios.
La injusticia produjo tal indignación que estalló un desorden y el párroco Höhn –principal instigador- tuvo que huir, sin poder regresar jamás.

Polonia había caído en manos de Napoleón, “el jacobino coronado” (cf. Ranke), quien se interesaba personalmente y en detalle por las actividades del P.Hofbauer. ¡El olfato de los enemigos de la Iglesia no se equivoca!
No tardó en hallar un pretexto para clausurar la misión de San Benno y expulsar a quien tanto había hecho por Varsovia. La obra de 20 años quedó reducida a cenizas, aunque sin duda vive en la catolicidad del pueblo polaco. San Clemente María Hofbauer, con 57 años, debía comenzar todo de nuevo desde cero. Paradójicamente, no era el ocaso sino el auge de la acción lo que se venía.

Comenzaba su apostolado inmortal en la esplendorosa capital del Imperio. La juventud aristocrática, los encumbrados miembros del Congreso de Viena y de la Corte imperial, los partidarios del orden de los más diversos orígenes y numeroso pueblo fiel son el impresionante campo de acción del ya entonces célebre Vicario General Hofbauer. Funda asociaciones, inspira círculos de personas influyentes que a su vez establecen colegios y otras sociedades, interviene en cuestiones políticas esenciales para la sociedad temporal católica, y se convierte en foco de irradiación que ilumina a Viena y desde allí se difunde por todo el orbe católico. Escritores prestigiosos como Schlegel, Adam Müller, Eichendorff, Brentano, reflejan en su prolífica obra mucho del espíritu hofbaueriano.
Pero sus enemigos tampoco permanecen inactivos. El Canónigo Gruber, Vicario capitular de la Catedral de San Esteban lo visita al regente del Imperio, Archiduque Rainiero, llevándole para su firma un decreto de expulsión del P. Hofbauer. El Archiduque lo oye en silencio, y cuando termina, lo despide con las siguientes palabras: "Si me permite darle mi opinión, concisamente, estimo que aquí no hace falta un Padre Hofbauer sino por lo menos seis como él. ¡Buenas tardes, señor Vicario capitular!".
El Emperador Francisco I, a su vuelta de Roma, lo llama a San Clemente María y, luego de abrazarlo, le autoriza por fin el establecimiento del primer convento redentorista en Austria. Gruber se entera y cae en cama, para no levantarse más... ("El Pe. Hofbauer –el portaestandarte de Dios", W. Hünermann, Innsbruck, pp. 321 y ss.).

Se realizaba así una profunda aspiración del Padre Hofbauer. Fue una gracia que recibió de Nuestra Señora poco antes de su muerte, ocurrida el 15 de marzo de 1820, fecha en que la Iglesia celebra su fiesta. Para darle el último adiós se abrió la puerta gigantesca de la catedral de San Esteban, como se hacía sólo para despedir a los grandes del reino -¡y éste lo era, realmente, por su alta vocación que renovó los fundamentos del Imperio y de la civilización cristiana en las almas! Multitudes llenaban las calles llevando antorchas, toda Viena estaba iluminada. Un paladín de la Iglesia militante entraba triunfalmente al reino de los Cielos.
¡Qué santo extraordinario! No merece el olvido en que se lo tiene, máxime cuando las analogías profundas de situación respecto de nuestro días son tan notables. Que en este 15 de marzo nos sea propicio desde su trono celestial e interceda para que la Emperatriz de la Cristiandad disipe las tinieblas que nos abruman.

“…salvo los actuales demócratas y anarquistas, que no nos miran con buenos ojos y nos consideran siervos pagados por los reyes para acostumbrar al pueblo a la servidumbre y privarlo de su libertad, que merecemos ser ahorcados, nadie tiene nada que decir de nosotros, y así, en el fondo, esto no nos preocupa. Sólo lamentamos no poder hacer más por el bien de los necesitados (…).” Joh. Clemens M. Hoffbauer, Congregation. Ssimi Redemptoris – Vicar. Gen.
Carta al ministro Otto von Voss, fechada en Varsovia, el 12 de septiembre de 1800 (“Monumenta Hofbaueriana”, Cracovia, 1915, Imprenta de los PP. Redentoristas).



viernes, 17 de febrero de 2012

Vulgaridad aplastante del demagogo "bolivariano" llamándolo "cochino" a un rival político



"Debajo de la crítica" es una frase muy brasileña para los casos que no merecen ni siquiera una crítica.
Bregamos por un orden temporal católico y por la elevación de todos los estamentos de la sociedad, para lo cual la doctrina tradicional de la Iglesia (¡tan silenciada!) considera esencial que existan élites tradicionales que tienen como misión impulsar el conjunto social hacia adelante y hacia lo alto.
El Cardenal español Herrera Oria (ver en entradas anteriores) afirma que la aristocracia no puede faltar en una sociedad bien constituída. Porque las buenas maneras y la búsqueda de la excelencia que le son propias constituyen un alto bien moral, que da gloria a Dios y que irradiándose naturalmente -no por el aparato publicitario del poder- crea lazos de afectividad y cooperación en las diversas camadas de la sociedad, unidas en una gran familia: eso es un pueblo. Y la polifacética misión de la aristocracia incluye de modo sobresaliente la de ser guía de los sectores más populares, lo cual supone que esté constituida por elementos virtuosos y católicos.
Por el contrario, cuando un jefe de estado agrede de manera tan baja a un rival, cae sobre el infortunado pueblo que lo padece una catarata de vulgaridad, chabacanería y brutalidad, una verdadera opresión y un oprobio que conduce al odio y la violencia tan al gusto de los regímenes revolucionarios.
Por algo los tiempos en que tenía plena vigencia la civilización cristiana se caracterizaban por la famosa "dulzura de vida". Hasta los niños de edad escolar lo intuyen cuando, para las fiestas patrias, se visten como damas y caballeros antiguos, vendedores ambulantes y otros personajes típicos surgidos espontáneamente: sociedad orgánica...
Estas consideraciones, lejos de ser un estéril lamento, son un llamado a darle el debido valor concreto a las enseñanzas pontificias excelentemente analizadas y comentadas por Plinio Corrêa de Oliveira en "Nobleza y élites tradicionales análogas", obra que constituye una clarinada en estos tiempos tan degradados en materia de respeto y caridad auténtica como las declaraciones del dictador bolivariano evidencian.

Las declaraciones comentadas pueden verse en "El Mundo" (España) de hoy:
ELECCIONES Campaña de descalificaciones
Chávez a Capriles: 'Tienes rabo y orejas de cochino, eres cochino, no te disfraces'
El presidente venezolano arremete contra el líder de la oposición a medio año de las elecciones que decidirán el futuro del país.

lunes, 6 de febrero de 2012

Nuestros prohombres de a caballo - El guerrero y el caballo en la gesta iberoamericana - 4ª nota

Don Gabriel García Moreno, Presidente católico mártir y hombre de a caballo

(...Y es interesante para la consideración de este tipo humano que era uno de los mejores caballistas de España y que cabalgó casi hasta el día de su muerte. Y que en medio de sus graves responsabilidades de gobernar un Imperio fabuloso jamás visto en la historia (Busaniche), no se sentía él si no iba en persona a las dehesas de Madrid a apartar los toros para las grandes corridas.)
¡Qué familiar resulta esta afición ecuestre con la de nuestros prohombres de a caballo, anteriores a la expansión de la Revolución Industrial! Mencionemos aquí al gran Presidente ecuatoriano García Moreno (1821-1875), que al enterarse de una amenaza de invasión peruana en las fronteras se hizo cauterizar una herida con hierro candente y cabalgó de inmediato a conjurar el peligro.
O al austero General Arenales, héroe de Pasco y La Florida, cuyas prendas privilegiadas eran su mula de marcha y su caballo de batalla, que él mismo ensillaba y herraba.
Y así adentrados en el siglo XIX, evocando a Güemes, digamos algo de los combatientes que fueron pilares de nuestra historia en la Emancipación: los gauchos de la epopeya güemesiana y los granaderos a caballo, representantes de dos modalidades de pelea muy diferentes y geniales. En las que no puede faltar el equino y un jinete que sepa maniobrarlo y pueda “vivir a caballo”.

Hombres de la Argentina profunda, como el Chacho, que en la Tablada y Oncativo, en el Rincón y en la Ciudadela, hará “la fabulosa hazaña de enlazar los cañones enemigos para arrastrarlos fuera de las líneas. No es fácil imaginar la destreza criolla requerida para semejante maniobra…” (Félix Luna). Y que recorrerá Córdoba, Cuyo y el Norte, y cruzará la cordillera, muchas veces con su mujer, la fiel Doña Victoria Romero, galopando al infinito para resistir al centralismo (unitario o rosista, en esencia, lo mismo daba), que quería subyugar esa Argentina. Quien, tal vez inspirado en Güemes, o hijos ambos de esa tradición histórica, ejercía una patriarcal atracción sobre los gauchos, a quienes guiaba por medio de consejos: “El ejército del general Peñaloza era de milicias; arrieros y pastores que guardaban en sus ranchos la lanza y el sable, y cuando venía la convocatoria verbal transmitida por un chasqui, ensillaba el mejor caballo y con otro de tiro se iban a Guaja. Sus jefes eran estancieros o mineros, y los hijos de éstos formaban el cuadro de oficiales” (J. M. Rosa).

sábado, 24 de diciembre de 2011

¡Feliz y Santa Navidad! - Recordando magníficos comentarios sobre la Nobleza del Niño Jesús



Cuadro de Fra Angelico (haga click sobre la imagen si desea agrandarla)





SAN PEDRO JULIAN EYMARD COMENTA LA NOBLEZA DEL NIÑO JESUS, DE LA VIRGEN Y DE SAN JOSE


http://aristocraciacatolica.blogspot.com/2008/12/esclareciendo-frente-una-interpretacin.html

sábado, 3 de diciembre de 2011

El guerrero y el caballo (3ª nota) - Un estadista que apartaba los toros para las grandes corridas en las dehesas de Madrid

Velázquez - Cuadro del Infante don Baltasar Carlos en su "jaquita"








El Conde-Duque de Olivares a caballo, por Velázquez




Así se gestaba una tradición histórica hispano-americana, con protagonistas castellanos e indígenas. …En los tiempos de la Casa de Austria, de los descendientes de la gran Isabel, que estaba a la altura del más aguantador jinete, que se presentaba en los campos de batalla, construía Santa Fe en piedra -para tomar Granada-, cuando el incendio consumía las tiendas; que galopaba días y noches enteros para cumplir su vocación de reina católica.
La España de los “Austrias menores” en el siglo XVII no tenía tal vez toda la garra de la España de Isabel y de Felipe II. Pero era como un galeón grandioso, con su arboladura dañada por los cañonazos, con una cuota de esplendor de “Siglo de oro” que repercutió en toda Europa y marcó la Francia del Rey Sol, hijo de Ana de Austria y marido de María Teresa, princesas españolas Habsburgo.
Encontramos la figura voluminosa y compleja del Conde Duque de Olivares y la de aquel florón tierno y varonil del Infante don Baltasar Carlos. A ambos los pintó Velásquez en inmortales escenas ecuestres que marcaron época.
Podemos enrostrarle al Conde Duque los errores que tanto costaron al mundo hispánico en desmedro de su misión histórica y en beneficio del anglo-sajón protestante y positivista. Pero no se puede negar que consagró sus mejores años a servir, mal o bien, a España.
Y es interesante para la consideración de este tipo humano que era uno de los mejores caballistas de España y que cabalgó casi hasta el día de su muerte. Y que en medio de sus graves responsabilidades de gobernar un Imperio fabuloso jamás visto en la historia (Busaniche), no se sentía él si no iba en persona a las dehesas de Madrid a apartar los toros para las grandes corridas (Marañón).






Nota: ver 1ª y 2ª en este mismo sitio - la primera en: http://aristocraciacatolica.blogspot.com/2011/10/el-guerrero-y-el-caballo-en-la-gesta.html (ya hemos publicado la 4ª nota, que continúa la presente, el 6 de febrero de 2012, en este sitio)

domingo, 13 de noviembre de 2011

De familias fundadoras de Jujuy, el sacerdote mártir Don Pedro Ortiz de Zárate - derramó su sangre junto al P. Solinas y los otros Mártires del Zenta

Lea esta edificante biografía en el sitio "Luces del Tucumán" - ¡Cuántos de los que hablan contra los colonizadores españoles, que edificaron nuestras raíces cristianas, estarían dispuestos a hacer lo que ellos por nuestros aborígenes...!



miércoles, 9 de noviembre de 2011

El guerrero y el caballo en la gesta hispanoamericana - 2ª parte - Hernán Cortés en la Jornada de las Hibueras



Agradecemos a este sitio las espléndidas fotos de caballos http://www.duiops.net/seresvivos/galeria/caballos/Animals%20Horses_Bint%20Faloo,%20Arabian%20Mare.jpg




Conferencia en el Instituto Güemesiano


Salta, junio de 2011



A Cortés, dice Cunninghame Graham, se lo mira habitualmente bajo su faz de guerrero y gobernante, pero no era menos un explorador y hombre de campo de primera. Condiciones que recuerdan las de héroes como Martín Miguel de Güemes, dotados de una personalidad poli-facética que explica las proezas que pudieron realizar.
Podemos reconstruir esta travesía por aquellos bosques paradisíacos e infernales, donde bullían pájaros, monos y garzas, en cuyas aguas flotaban troncos que, al acercárseles, resultaban caimanes que se escabullían o se reposicionaban para el ataque, envueltos en una neblina como la de los ambientes de Watteau, visión irreal... En un lago, cerca de Chi chén Itzá, cazan venados que “alancearon muy a su placer”… especie de locura, para C. Graham, en la que muere un caballo; sin duda necesaria para evitar el peor de los males para una fuerza, la inacción y la depresión, contrarrestada con correría vigorosa y exquisito alimento contra el hambre y las privaciones, que habrán celebrado con canciones, músicas y cuentos.
La larga caravana encabezada por Hernán Cortés sigue marchando por el Paso del Alabastro o Sierra de los Pedernales. El valeroso “morcillo”, ¡ay!, se hinca una astilla en el casco, y debe dejárselo a un cacique amigo, en el lago Petén Itzá, poblado de islas misteriosas…
Con el tiempo la encendida imaginación de los naturales que lo cuidaron y no pudieron evitar su muerte, lo tratarán como divinidad, harán una réplica del caballo y lo pondrán en un templo.
Cortés no llegará a enterarse, pues hasta que los cristianos volvieran a pasar por allí transcurrirían más de 150 años. Fue en 1697, con la expedición de Ursúa, en la que un cacique, impresionado por los movimientos y relinchos de los caballos, al llegar los españoles, juega como un niño imitando sus movimientos y sonidos. Esta belleza será la puerta para su conversión al Dios de los tres trascendentales, bonum, verum y pulchrum (belleza); contento, se hace bautizar con el nombre de Pedro Caballito. ¿Habrá imaginado Cortés que su caballo sería adorado en un templo, y que el esplendor de la especie hará de puente con los indígenas?
El conquistador llevaba un promedio de seis leguas por jornada, bueno en circunstancias tan difíciles. Cada tanto herraban las bestias con herraduras parecidas a las de los moros, de quienes los caballeros españoles habían aprendido a montar “a la jineta”, estribando corto, maniobrando rápido y con la firmeza de sus altos arzones, que se mantendrán, acortados, en la montura de campo norteña y cuyana. Y también se mantendrá lo esencial de esa forma de montar en lo que siglos después será llamado por el Gran Capitán “caballería maniobrera”.
Llega por fin la hueste a las montañas que dividen Méjico de América Central, “una de las maravillas más grandes que en todo el mundo pudiera contemplarse”. No pensaban que tardarían doce mortales días en cruzar sus ocho leguas, que los diezmarán peor que un desastre militar: sesenta y ocho caballos (¡) mueren por exceso de trabajo, cambios climáticos bruscos al pasar de llanuras cálidas a temperaturas árticas, despeñados en los precipicios y desfiladeros. Y por la sed, que casi mata a hombres y animales, si no hubieran guardado agua en sus pavas de cobre.
Cortés vertió lágrimas de sangre, pero la prueba no había terminado. Llevaban “del diestro” los animales sobrevivientes, de los que hasta el último sano quedó inutilizado.
Atraviesan el paso, descansan, y al cruzar un río a nado dos yeguas son arrastradas por la correntada. Encuentran un río grande con una carabela abandonada: ¡providencial hallazgo! Carga a todos los que puede: sólo 40 españoles están en condiciones de llevar armas y sólo 50 mexicas sobreviven aún. El esfuerzo de la Conquista fue sobrehumano… Bernal Díaz del Castillo, el cronista genial por sus ideas, expresividad y militar simplicidad, conduce por tierra los pocos caballos aún vivos. Transcurren nueve días de navegación hasta que llegan al actual Puerto Cortés, en Honduras, que por sobradas razones lleva su nombre.
La maravillosa expedición había terminado…
Según los expertos, se trata de una de las más extraordinarias de la humanidad. Ni siquiera comparable con la Anábasis griega, pues Xenofonte y sus 10.000 sabían a dónde y por dónde iban, avanzando heroicamente por un camino. Cortés, en cambio, hacía el camino, aunque fuera pisando sobre los caimanes y las flores acuáticas…
El y sus hombres estaban fundidos en el molde de los héroes, dice C. Graham, pero no olvidemos que eran héroes formados en la escuela de heroísmo cristiano, como los nuestros.
Agrega este escocés de las pampas que tenían cuerpo de hierro y almas de acero, a prueba de toda clase de peligros y privaciones. Que sus caballos fueron dignos de ellos, marcharon hasta caer muertos, siempre dispuestos a galopar cuando la necesidad lo requería. Que tuvieron la única recompensa a la que podían aspirar en esta tierra: saber que su esfuerzo fue llevado al máximo, sin titubeos ni quejas. Y que un caballo fue erigido en divinidad…
Continúa próximamente

domingo, 6 de noviembre de 2011

Doña Juana Francisca Cabral, una católica dama de la aristocracia correntina



Recomendamos este interesante artículo en el sitio "Argentina, señorío y esplendor"



Doña Juana Francisca Cabral, por Francisco J. Scaramellini Guerrero






lunes, 24 de octubre de 2011

El guerrero y el caballo en la gesta hispanoamericana - 1ª parte

Hernán Cortés, gallardamente montado en su caballo porcelano -

Así podemos imaginarlo partiendoa la épica Jornada de las Hibueras

El guerrero y el caballo en la gesta hispanoamericana
Instituto Güemesiano de Salta - Conferencia
Luis María Mesquita Errea

La historia épica de Hispano-América gira en torno a la defensa heroica de los valores más altos, que llevan a jugarse el todo por el todo en lances de supremo coraje y belleza.
Los pueblos de las Españas concebían la vida como una lucha y esta visión arraigó con ropajes propios en suelo americano.
Frecuentemente el guerrero fue, de este lado y del otro del Atlántico, caballero en el sentido pleno: un luchador de a caballo. Desde el Cid y San Fernando de Castilla, peleando contra ágiles jinetes y corceles árabes, al Emperador Carlos, “el Príncipe de la caballería ligera”, con su oscuro azabache de gualdrapa borgoña glorificado por Tiziano; de Hernán Cortés con su porce lano y su penacho movedizos y albos como el viento blanco, a Jerónimo Luis de Cabrera –el criollo estratega defensor del Tucumán en el Gran Alzamiento, nieto de dos fundadores; del santafesino Echagüe y Andía, que amanecía en los montes enfrentando las flechas, ganándose el respeto, la sumisión y la conversión de los indígenas, al Alférez Martín Miguel de Güemes, galopando a tomar el Justina; del Caballero del Ande a Quiroga y Rosas, a Arenales, Lavalle y La Madrid, indisociables del fiel caballo de guerra .
En escenarios dispares, de la desolada puna a las selvas hondureñas trepadas a las ruinas mayas, el heroísmo del hombre de a caballo tejió las páginas más admirables y formativas de nuestra Historia. Pues el caballo es el complemento supremo del hombre de gesta y por eso fue destinado a hacer retumbar con sus cascos musicales el gran parche del campo de batalla, a mezclar su relincho con los toques del clarín de guerra y a ser la monta en la que, de acuerdo a las Sagradas Escrituras, vendrá el propio Hijo de Dios “en poder y majestad” a pelear la batalla final de la Historia.
De la colorida serie de gestas hispano-americanas, evocaremos en estas páginas la famosa Jornada de las Hi bueras, en que Hernán Cortés se puso a sí mismo, a sus hombres y a sus cabalgaduras en máxima prueba.
Nos vamos a las selvas hondureñas, que el extremeño pretendía explorar, para lo cual había que atravesar selvas y pantanos, cruzar la cordillera que separa Méjico de América Central, y llegar al mar.
Montaba su renegrido favorito, el del sitio de Méjico, partiendo a lo inexplorado tan intrépidamente como lo hiciera Colón al Oeste, y con similar conocimiento -apenas genérico- de la ruta a seguir, intentando descubrir, para engrandecer el Imperio y extender la Fe, una región inhóspita en que a cada paso acechaban sorpresas y peligros, que ni siquiera los guías locales conocían bien, pues se manejaban en canoas. Contaba sólo con una pequeña brújula y un tosco mapa trazado por un buhonero indígena.
Partió con 250 hombres entre los cuales se contaban 90 jinetes. A éstos se sumaban 300 cargadores mejicanos, inaptos para la pelea; y seis músicos, dos halconeros, un juglar y un piruetero flautista, para alegrar y distraer. Más una tropilla de cerdos…
A poco de andar, se presentaron las primeras sombras en el horizonte. En ausencia del jefe, cundía la rebelión en Méjico. Y aparecían dificultades insospechadas en la marcha, que superan toda exageración, que hicieron de ella una de las más arduas de la historia…, resultando aplicable la fórmula, frecuente en las crónicas: “Porque después de Dios, debimos la victoria a los caballos”. A aquellas monturas de corazón fuerte, de paso vigoroso en la tierra y el agua, que infundían terror a los indígenas, que pensaban que mordían más terriblemente que los perros. Las que así pintaban los pensadores de entonces, como Pedro Conde, que proclamando a las cabalgaduras: defensa y baluarte de reyes… la más noble bestia…, el más hermoso, veloz y de mayor coraje de los animales domesticados.
Compañeros del hombre a un punto que hoy, lejos del campo, no se entiende, y que permitió a España –a diferencia de otras naciones- conquistar lo desconocido, los lugares de los que no se tenía noción de hacia dónde se iba ni de qué les aguardaba.
La marcha de Cortés en el impenetrable hondureño se hacía cada vez más difícil. Pasaban de ciénagas de leguas de extensión a las altas montañas; debían cruzar ríos en que no había puentes; a lo que se añadía la desventaja del insuficiente pasto y de los insectos que acometían noche y día.
Se topan con el Río San Pedro, de casi 300 metros de ancho, correntoso y poblado de voraces caimanes.
Por intermedio de la cacica Marina, su intérprete, le explica a los indígenas lo que deben hacer; y éstos construyen un puente “virilmente y con pujanza”. Estos “Puentes de Cortés” quedarían para la historia de las selvas hondureñas, ya que superaron el medio siglo de vida útil. Y eran imprescindibles para ayudar no sólo a los hombres sino también a los caballos, cuya pérdida -en términos militares- equivalía a la de veinte hombres.
Vencido el río, los recibe, poco después, “La Laguna”: ¡tremenda! Los caballos se hundían hasta las orejas en el fango. “Perdimos toda esperanza de salvación y de cruzar”, escribió el conquistador en sus cartas a Su Majestad Cesárea, Carlos I de España y V de Alemania. Pero el vasallo que enfrentaba tales pruebas era el arquetipo del conquistador, un heredero del espíritu de Fe y de cruzada de la Reconquista, sin perjuicio de las influencias neopaganas del Renacimiento, que en los conquistadores afloraban, como lo cuenta Bernal Díaz del Castillo. Ante las dificultades, su espíritu se elevaba, como cuando quemó los barcos para conquistar o morir, o cayó preso en la “noche triste”, y estuvo al borde del sacrificio.
Sin perder la serenidad y confiando en la Providencia, dispuso que hicieran fardos de juncos que harían las veces de flotadores; y yendo y viniendo, maniobrando como mejor pudieron, avanzaron penosamente hasta encontrar un canalito por donde los caballos pudieron mover sus remos y nadar.
Con la ayuda de Dios, al cabo de la acometida, estaban todos salvados, tan fatigados que apenas podían pararse: ofrecieron su acción de gracias al Señor de los Cielos pues hubiéramos perecido, hombres y caballos. Visión maravillosa y patética la de los hombres extenuados, arrodillados junto a sus cabalgaduras, bajo el sol tropical. El Emperador, varón de a caballo y de guerra, leyó con vivo interés este cuadro animado de lo que podía su gente en el lejano continente americano.

(continúa próximamente 2ª parte).
Salta, 17 de junio de 2011

domingo, 7 de agosto de 2011

Invitación a la VII Jornada de Cultura Hispanoamericana por la Civilización Cristiana - 26 y 27 de agosto de 2011 en Salta



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Centro Cultural Gral. Juan Ramírez de Velasco
Gobernador del Tucumán
Salta – NOA – La Rioja
E-mail: civilizacioncristianaymariana@gmail.com - Tel. 0387-156851531


VII JORNADA de CULTURA HISPANOAMERICANA
por la CIVILIZACIÓN CRISTIANA
“Por el renacer del espíritu de gesta...”

Cabildo histórico de Salta - 26 y 27 de agosto de 2011
Declarada de interés provincial por el Superior Gobierno de la Provincia de Salta
y de interés legislativo por la Hon. Cámara de Diputados de Salta

Bosquejo de programa
DISERTANTES Y PONENCIAS


Prof. Elena B. Brizuela y Doria de Mesquita (Sañogasta, La Rioja), “La sociedad orgánica y cristiana: participativa, familiar y con sentido de jerarquía”

D. Federico Curutchet (Salta): “El espíritu de Covadonga”, y Dr. Tomás Méndez (Salta): “Los mártires de la Civilización Cristiana”

D. Alejandro Ezcurra Naón (Lima, Perú), “La ′neo-revolución cultural′ y el futuro de la familia”

PANEL-DEBATE: “La juventud de hoy: entre el riesgo, la comodidad y el heroísmo cristiano” - Profs. Margarita Fleming de Cornejo (Salta), José de Guardia de Ponté (Salta), Luis Mesquita Errea (La Rioja), et al.
Se invita especialmente a los jóvenes a intervenir en el debate

D. José de Guardia de Ponté, Webmaster de la Hon. Cámara de Diputados: “Salta y su tradición viva” – Presentación de la EDI Salta, Enc. Digital Salta


Cnel. de Caballería y E.M.G. (R.) Carlos A. E. Hofmeister Poli (San Pablo, Brasil), “¿Cómo entender la actual crisis de la Iglesia y la civilización cristiana?”

Lic. María Elena Luna Olmos (La Rioja), “Tradiciones del Oeste riojano”

Lic. María de los Angeles Mainardi de Colom (Buenos Aires), "La participación ciudadana en el marco de la Doctrina Social de la Iglesia"

D. Hugo Martinez Moreno (Santiago del Estero), “El culto mariano en Santiago del Estero”

Prof. Luis María Mesquita Errea (Sañogasta, La Rioja), “Incursión en la Argentina profunda: …la de santos, alférez y Mayorazgos, ′la de las nubes combativas′, la de estancieros que luchan y rezan, la de guerreros y poetas, la de jinetes que toman fragatas, la de promesantes que caminan cientos de km, gauchos Caballeros de la Virgen, y defensores de Catedrales”

Lic. Susana Mirande de Casal (Salta), “La post-modernidad y el Reinado de Cristo”

Dr. Félix Montilla Zavalía (San Miguel de Tucumán), "Las Ordenes de Caballería cristiana en la actualidad"

Prof. Ercilia Navamuel (Salta), “El gaucho salteño y su identidad”

Senadora Liliana Teresita Negre de Alonso (San Luis), "Legislar para la familia"

Pbro. Dr. Federico Premoli (Salta), “Desarrollo de la cultura argentina en el bicentenario”

Prof. Ignacio Tejerina Carreras (Córdoba), "El avance del progresismo en la cultura actual"

Mg. Arq. Susana Villavicencio de Castellanos (San Miguel de Tucumán), “Arte sacro en el siglo XX”

ACTIVIDADES en el marco de la JORNADA
Miércoles 24 , 18 hs.:
En Casa de Hernández (Peatonal La Florida 97, esq. Alvarado): “Conferencia por la familia y la civilización cristiana”: Cnel. Poli: Disertación con slides: “Argumentos de carácter psicológico ante la ofensiva actual contra la familia, las costumbres y las instituciones”

Jueves 25,
A la mañana (después de misa de 11.30):
Veneración en recogimiento al Señor y a la Virgen del Milagro – Pediremos por las intenciones de la Jornada en bien de la patria y de la Iberoamérica cristiana
A la tarde:
Iglesia San José, después de misa de 6: renovación de la consagración de la Jornada a la Virgen del Milagro

*A CONFIRMAR :
Viernes 26 (de 21.30 a 23.45 hs): “Velada a la Argentina Tradicional”: en restaurant o salón en zona cercana a la Plaza, con coplas, palabras, rimas, cantos folkóricos, a cargo de los participantes de la Jornada.
Sábado 27 (21.45 hs): Comida de despedida - Club 20 de febrero
Oportunamente se informará el precio de la tarjeta, plazo para reservar lugar y personas encargadas de ambas reuniones

**A CONFIRMAR (oportunamente se dará a conocer el lugar)
Viernes 26, 8 hs de la mañana: Desayuno de trabajo: sobre la problemática de la familia y la vida, con legisladores, invitados especiales y disertantes de la Jornada – Moderación a cargo de un prestigioso periodista salteño (se difundirá por TV)

Informes y consultas:
civilizacioncristianaymariana@gmail.com

Agradecemos su difusión



lunes, 18 de julio de 2011

Democracia legítima no es dominio de clases más numerosas sobre menos numerosas sino justa influencia de clases, familias, regiones y grupos sociales

Proposición falsa o peligrosa:
La democracia cristiana consiste en el Gobierno del pueblo, esto es, de la mayoría.

Proposición cierta:
La “DEMOCRACIA CRISTIANA” es una expresión usada para indicar cualquier Gobierno que promueva el bien común bajo la ley de Dios, sea ese gobierno monárquico, aristocrático o democrático. Es lo que enseña León XIII cuando dice que la democracia cristiana “No debe absolutamente tener preferencias por ninguna forma de Gobierno” (Encíclica “Graves de communi”).

La forma democrática de Gobierno es compatible con la doctrina de la Iglesia en la medida en que significa la participación del pueblo en los negocios públicos. Pero por “PUEBLO” la Iglesia no entiende la mayoría numérica, inorgánica, esto es, la masa, sino toda la población, teniendo en cuenta las legítimas diferencias de clases, de región, etc. Así, la democracia legítima no es el dominio de las clases más numerosas sobre las menos numerosas, de la masa sobre la clase distinguida, sino la justa y proporcionada influencia de las clases, familias, regiones y grupos sociales, en los asuntos públicos.

EXPLANACION
La diferencia ente el concepto católico y el concepto corriente de democracia procede de la manera diferente de entender la palabra “Pueblo”. Para la Iglesia, pueblo es, en cierto sentido, contrario a masa. Pío XII dice:
“Pueblo y multitud amorfa o, como se acostumbra a decir, masas, son dos conceptos diversos. El pueblo vive y se mueve por sí mismo; la masa es por sí misma inerte, y sólo puede se movida desde el exterior. El pueblo vive de la plenitud de la vida de los hombres que lo componen, cada uno de los cuales –en su propia posición y según su modo propio- es una persona consciente de las respectivas responsabilidades y convicciones. La masa, por el contrario, espera el impulso del exterior, fácil juguete en manos de quien quiere explotar los instintos y las impresiones, pronto a seguir, alternativamente, hoy esta bandera y mañana aquélla. Por su exuberancia, la vida de un verdadero pueblo se difunde, abundante, rica, en el estado y en todos sus organismos, comunicándoles con vigor, incesantemente renovado, la conciencia de su propia responsabilidad, el verdadero sentido del bien común” (Alocución de Navidad de 1944).

Por consiguiente, para la mayor parte de los demócratas el pueblo es precisamente lo que Pío XII llama masa. Es lo que se desprende de las palabras del Papa gloriosamente reinante:
“Por todas partes la vida de las naciones está disgregada por el culto ciego del valor numérico. El ciudadano es elector; pero, como tal, no es en realidad sino una de las unidades cuyo total constituye una mayoría o una minoría, que el simple desentono de algunas voces, cuando no una sola, basta para cambiar. Desde el punto de vista de los partidos, el elector no cuenta sino por su poder electoral, por el concurso que su voto da: En su situación y en su papel dentro de la familia y de la profesión no se piensa” (Alocución a los dirigentes del Movimiento Universal pro-Confederación Mundial en 1951).

La democracia, en el sentido aceptable de la palabra, jamás se identifica con el mito revolucionario de la soberanía popular. Todo poder viene de Dios. El pueblo –y por “pueblo” entiéndase, como arriba se dijo, por oposición a masa- apenas puede escoger los que le han de gobernar con autoridad que les viene de Dios”. (pp. 133-35).
(fin proposicion 79).


Nota: los destaques en negrita son de "Aristocracia y Sociedad Orgánica"

* * *
Fuente: “Problemas del Apostolado Moderno – Seguido de un compendio de VERDADES OPORTUNAS QUE SE OPONEN A LOS ERRORES CONTEMPORANEOS” – Antonio de Castro Mayer, Obispo de Campos (Brasil), Ed. Librería Católica ACCION, Buenos Aires, 1959

jueves, 2 de junio de 2011

Actos güemesianos - Salta - programación del 7, 17 y 18 de junio de 2011























El Instituto Güemesiano de Salta, invita a los actos conmemorativos que se llevarán a cabo los días 7, 17 y 18 de junio.




- Día 7 a las 10,00 en el monolito de plaza Belgrano: Ofrendas florales y palabras alusivas a la fecha, a cargo de la presidente de la Institución Ercilia Navamuel





A las 19,00 en la Sede del Instituto, España 730: Acto Académico y presentación del Boletín Nº 35 y de la Publicación Especial Vínculos y Mestizaje en torno al general Güemes, de Rodolfo Leandro Plaza Navamuel, cuyas cubiertas se adjuntan (ambas declaradas de Interés Cultural por la Secretaría de Cultura de la Provincia de Salta). Se referirá a las obras, el vicepresidente y director de publicaciones Rodolfo Leandro Plaza Navamuel. Al final del acto se distribuirán las publicaciones al público presente.





- Día 17 a las 19,00 en la Sede del Instituto, España 730: Acto Académico a cargo de disertantes varios con temas referentes a la vida y obra del general Güemes.





- Desde el 8 al 16 en la Sede del Instituto, habrá una exposición de numismática y filatelia, acompañada de charlas explicativas y visitas guiadas.





- Día 18 a las 9,00: Salida desde el Instituto Güemesiano de Salta para realizar un acto conmemorativo en Capilla y cementerio de El Chamical, con visita al museo de finca La Cruz y monolito en quebrada La Horqueta.








Nota: entre las disertaciones del 17 de junio a las 19 hs., en la Sede del Instituto Güemesiano, se contará El Caballo y el Guerrero en la Gesta Hispanoamericana, a cargo de Luis Mesquita Errea