domingo, 9 de enero de 2011

[Temas de actualidad] En defensa de la aristocrática virtud de la pureza: "La Moral católica y el combate al Sida", documento del IPCO

Vimos, al comentar el Apéndice IV de "Nobleza y élites...", sobre Aristocracia, que el verdadero concepto de ésta es sinónimo de perfección moral, entendida en términos católicos. Por eso el Cardenal Herrera Oria critica la falta de espíirtu aristocrático de los Apóstoles y alaba el espíritu aristocrático de María Santísima. http://aristocraciacatolica.blogspot.com/2009/03/la-falta-de-espiritu-aristocratico-de.html
Una larga tradición liberal y anticristiana siempre se empeñó en mostrar y exagerar -o directamente mentir- la corrupción de costumbres en la Nobleza y la Realeza, omitiendo el principio expuesto precedentemente y los incontables ejemplos de príncipes, nobles, aristócratas e hijos de élites tradicionales en sentido contrario. "Nobleza y élites..." incluye una significativa estadística de la alta proporción de nobles y personas distinguidas que se cuentan entre los santos canonizados por la Santa Iglesia.
Si el deber de todo católico es buscar la excelencia y la perfección en todas las cosas, es un particular deber de estado para quienes nacen de una estirpe selecta. Y una de las virtudes que más contarrestan la tendencia a la degradación que heredamos del pecado original (cf. el teólogo, P. Louis Fillion), es la pureza. Pureza y castidad elevan el espíritu y lo abren al sentido de lo maravilloso, así como el cristal refleja la luz y el barro simboliza lo contrario.
Por eso nos alegramos de publicar la siguiente declaración del Instituto Plinio Corrêa de Oliveira sobre un tema de gran actualidad que dio pie a muchos comentarios vulgares, bajos y torpes, tratado aquí con claridad, precisión y altura, es decir con el espíritu aristocrático propio de verdaderos católicos, más allá de provenir o no de ilustre prosapia. Pues "christianus alter Christus": "el cristiano es otro Cristo", y todos debemos imitar al Hijo de la Virgen, Princesa de sangre real, Purísima e Inmaculada, El que nos enseñó: "Sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto".


Agradecemos a:

http://bastionfamilia.blogspot.com/2011/01/oportunisimo-documento-para-conocer-los.html

La Moral católica y el combate al Sida
En las últimas semanas, los medios de comunicación dieron gran importancia a las repercusiones de las palabras de Benedicto XVI, en su libro-entrevista Luz del Mundo, sobre el uso de preservativos en ciertas circunstancias
[1].
1. Prejuicios ideológicos desdeñan lo que la ciencia y la experiencia demuestran acerca de la supuesta lucha contra el SIDA mediante el uso de “preservativos”
A. La promiscuidad sexual es la principal causa de la epidemia del SIDA
B. El uso de preservativos puede reducir pero no eliminar el riesgo de contagio
C. Campañas de prevención que van a la raíz del problema
D. Prejuicios ideológicos distorsionan el comportamiento sexual de los adolescentes y jóvenes
E. La cultura erótica rechaza la castidad como solución y afirma que el placer sexual es un “derecho humano”
2. La moral católica y la ley natural condenan el uso del preservativo como “intrínsecamente malo”
A. El uso del preservativo es “intrínsecamente deshonesto”
B. Falsa aplicación de los principios del “doble efecto” y del “mal menor”
C. Nota de la Congregación para la Doctrina de la Fe confirma la enseñanza tradicional
3. Pedido filial a S. S. Benedicto XVI
Notas
La interpretación general de los medios de comunicación fue que la Iglesia cambió su posición y ahora permite el uso de estos pseudo-profilácticos, en ciertos casos. Algunos teólogos y dignatarios eclesiásticos de alto nivel adoptaron la misma posición, causando confusión entre los católicos.
El pronunciamiento más importante en este sentido vino del Cardenal Georges Cottier, que fue teólogo de la Casa Pontificia bajo el pontificado de Juan Pablo II. Según el cardenal suizo, las palabras del Papa significa que “es legítimo en ciertos casos utilizar el preservativo para evitar la transmisión del SIDA”, y las personas que se enfrentan a este problema “por lo menos se sentirán aliviadas en conciencia al saber que mediante la adopción de tales medios no hacen el mal “
[2].
En el mismo sentido se pronunció el subsecretario del Consejo Pontificio para la Familia, Monseñor. Carlos Simón, en declaraciones a un periódico de Madrid: “Una persona puede hacer uso de los preservativos de manera responsable para no infectar o producir un mal que daña a la vida. (…) El preservativo es, por lo tanto, un mal menor para evitar un posible contagio”.
[3]
Probablemente inspirado en principios similares, el párroco de la Catedral de Goiás Velho (Brasil) promovió, en el interior del recinto sagrado, la exposición de carteles inmorales, la proyección de un videos y la distribución de kits que contenían preservativos, junto con un folleto explicando su uso, en una colaboración de la Parroquia con la Secretaría Municipal de Salud de esa ciudad. A pesar de que asumió toda la responsabilidad por lo sucedido, hasta hoy que el referido párroco no fue objeto – que se sepa– de ninguna sanción por parte de la Diócesis.
Obviamente, estas declaraciones y acciones son injustificables desde el punto de vista de la moral natural y de la doctrina católica.
En las semanas transcurridas desde el 20 de noviembre –cuando L’Osservatore Romano, publicó las declaraciones del Papa
[4]– se pudo observar el júbilo de los católicos progresistas, así como la sorpresa y perplejidad de muchos católicos comprometidos en la lucha por la vida y la familia. En particular, aquellos que visitan nuestro sitio web y acompañan nuestras actividades.
El Instituto Plinio Corrêa de Oliveira –IPCO– es una organización cívica que se encarga de asuntos temporales, especialmente la defensa de los valores básicos de la civilización cristiana, a los cuales dedicó su vida a la ilustre líder católico brasileño que le da su nombre. Por lo tanto, el IPCO no se siente llamado, normalmente, a pronunciarse sobre cuestiones teológicas, morales y pastorales que, por su propia naturaleza, están fuera de sus fines. Sin embargo, en la actual situación, si las ideas y los comportamientos erróneos antes mencionados siguen diseminándose, vacilará en el espíritu de los brasileños toda la doctrina moral que es el fundamento de nuestra acción, inspirada en la doctrina social de la Iglesia
[5].
El IPCO, por lo tanto, se ve obligado a tratar de esas cuestiones con carácter excepcional, reconociendo que sus miembros no tienen las calificaciones académicas ni la gracia de estado para resolver todas las complejísimas cuestiones teológicas, morales y pastorales involucradas en el caso. Sin embargo, como se sabe, un buen número de los discípulos de Plinio Corrêa de Oliveira son católicos cultos e instruidos, y como muchos otros católicos perplejos, han tratado de seguir los debates que surgen en la esfera eclesiástica sobre estos temas. Y saben discernir, en los antiguos manuales y en los escritos recientes, los ecos del magisterio tradicional de la Iglesia Católica.
Basados en los principios tradicionales de la Moral católica y de la Ley Natural formulamos a continuación las siguientes consideraciones sobre las implicaciones morales del uso del preservativo, teniendo en cuenta previamente lo que dicen la ciencia y la experiencia sobre los resultados de dicho uso.
* * *
1. Prejuicios ideológicos desdeñan lo que la ciencia y la experiencia demuestran acerca de la supuesta lucha contra el SIDA mediante el uso de “preservativos”
A. La promiscuidad sexual es la principal causa de la epidemia del SIDA
Se sabe que la principal causa de la epidemia del SIDA es la infección con el virus VIH, que se propaga principalmente a través de las relaciones sexuales promiscuas o sodomíticas. De modo secundario, se propaga mediante el uso de jeringas compartidas entre los adictos a las drogas o por contacto con sangre contaminada en transfusiones, cirugías, etc., además de la transmisión a los bebés por madres infectadas
[6].
A pesar de los grandes avances logrados en el aumento de la esperanza de vida de las personas infectadas, por el uso adecuado de los medicamentos antirretrovirales, todavía no existe una vacuna o medicamento para prevenir el contagio en caso de contacto con sangre, semen u otros fluidos corporales infectados.
B. El uso de preservativos puede reducir pero no eliminar el riesgo de contagio
El uso de “profilácticos” puede disminuir el riesgo de la transmisión sexual del VIH, pero no la elimina. El tan publicitado “sexo seguro” en las relaciones promiscuas o anti–naturales, es por lo tanto un mito.
Incluso los organismos del gobierno de los EE.UU. que recomiendan el uso de preservativos reconoce que la abstinencia sexual o la fidelidad a una única pareja no contaminada y estable, son la única vías efectivas para evitar la transmisión de enfermedades sexualmente transmisibles, incluido el virus de VIH
[7].
Por la tanto, la única manera eficaz de eliminar la epidemia de SIDA es promover la moralización de las costumbres.
C. Campañas de prevención que van a la raíz del problema
Las campañas contra el SIDA por lo general no buscan denunciar la principal causa de la propagación de la enfermedad –la promiscuidad sexual– y ofrecen un mero paliativo: el uso de “profilácticos”.
Muchas de estas campañas llegan a explotar el miedo al SIDA para desvirtuar la sexualidad, legitimando la promiscuidad sexual y las prácticas aberrantes contra la naturaleza, a condición que se use el preservativo. Se pasa así de un juicio moral de las acciones humanas –en el caso, de la sexualidad– a una evaluación pragmático–científica de las mismas: bueno es lo que “funciona” de un punto de vista científico. Sin embargo, esta opinión se contradice con los datos científicos y empíricos, ya que los preservativos no “funcionan” al cien por cien.
D. Prejuicios ideológicos distorsionan el comportamiento sexual de los adolescentes y jóvenes
Estas campañas, basadas en prejuicios ideológicos, han llevado a la ruptura del patrón moral de la población y ha facilitado la propagación de la pandemia, prometiendo la falsa garantía de un sexo promiscuo, pero “seguro”. Y a pesar de que la promiscuidad sexual es, indiscutiblemente, el principal vector para la propagación del SIDA, tales campañas difunden el mito del “sexo seguro”, en vez de predicar la moralización de las costumbres
[8].
En la perspectiva errónea de estas campañas, se da como cierto de que, siendo los seres humanos dotados con el instinto sexual, es lícito utilizarlo sin ningún tipo de barrera moral; aún más, no dar rienda suelta a ese apetito natural produciría trastornos físicos y psicológicos. Esto no es más que un prejuicio ideológico, porque el hombre debe regirse en todo por la razón, lo que lo distingue de los animales irracionales. Y la razón lleva a los hombres a la formación de la familia, única institución en la que el instinto sexual puede ser ejercido de acuerdo con su fin natural, que es la propagación de la especie humana.
La negación de esta verdad y la adopción del prejuicio ideológico que se acaba de mencionar distorsionan el comportamiento sexual de los adolescentes y los jóvenes, un grupo demográfico con un número creciente de personas infectadas con el VIH y otras enfermedades de transmisión sexual
[9].
Una comparación entre estas iniciativas y las campañas contra el tabaquismo es instructiva.
A partir del momento en que las autoridades de numerosos países concluyeron que el consumo de cigarrillos es peligroso para la salud, los gobiernos comenzaron a adoptar todo tipo de medidas, incluida la jurídica, como la prohibición de fumar en lugares públicos, para desalentar el hábito. No existe, sin embargo, ninguna campaña, nacional o internacional, para promover el “cigarrillo seguro” y fomentar el uso de filtros para reducir el riesgo de cáncer de las vías respiratorias, insuficiencia cardiaca u otras enfermedades relacionadas con el consumo de tabaco. Nadie organiza la distribución masiva de filtros en las escuelas, prisiones, etc., como se hace en el caso de los preservativos. La razón es simple: la mayoría de los principales impulsores de las campañas contra el tabaco están convencidos de que la abstinencia de fumar es la forma más eficaz para reducir los problemas de salud relacionados con el tabaquismo
[10].
¿Por qué, entonces, en el caso del SIDA, se insiste tanto en la promoción del “sexo seguro”, en lugar de abogar por la abstinencia y la fidelidad conyugal, desalentando toda promiscuidad?
E. La cultura erótica rechaza la castidad como solución y afirma que el placer sexual es un “derecho humano”
Conviene insistir en este punto fundamental. La castidad, dentro y fuera del matrimonio está de acuerdo con la Ley natural y la Revelación cristiana y eleva el nivel moral de la sociedad. Además de traer beneficios para la salud, ella es el medio más eficaz de combatir el SIDA y otras enfermedades de transmisión sexual. Sin embargo, debido al referido prejuicio ideológico, la práctica de la castidad es simplemente descartada en favor del mito del “sexo seguro”.
[11]
El ambiente cultural erotizado de nuestros días presenta la práctica de la castidad como imposible o incluso como antinatural, mientras que defiende como “normales” las relaciones homosexuales. Más aún, el placer sexual es considerado un “derecho humano” que cada persona puede ejercer, cualquiera que sea el objeto, las circunstancias o los medios para satisfacerlo, sin tener en cuenta cualquier riesgo de propagación de enfermedades de venéreas, particularmente el SIDA
[12].
Por tanto, estamos ante una verdadera Revolución sexual de efectos catastróficos.
2. La moral católica y la ley natural condenan el uso del preservativo como “intrínsecamente malo”
En el contexto de esa Revolución sexual, la afirmación constante del Magisterio de la Iglesia de que el uso del preservativo en las relaciones sexuales es contrario a la naturaleza de las mismas y por lo tanto “intrínsecamente malo” 13
[13], comienza a ser vista como un absurdo que debe ser combatido por todos los medios, incluso mediante campañas contra la Iglesia Católica a través de los medios de comunicación social.
La Iglesia no puede, sin embargo, cambiar su enseñanza sobre la finalidad propia de la sexualidad humana
[14], ya que su Magisterio se basa en la Ley natural, en la Revelación y en las enseñanzas constantes de los Papas y de los moralistas a lo largo de la historia [15].
A. El uso del preservativo es “intrínsecamente deshonesto”
Santo Tomás de Aquino enseña que “en materia de lujuria se dice que es un acto contra la naturaleza cuando no puede dar lugar a la generación, de acuerdo a su especie común”
[16].
Sin embargo, el uso del preservativo impide que el acto conyugal llegue a su fin natural, y por eso es mecánicamente anticonceptivo. Por lo tanto, su uso es contrario a la naturaleza e intrínsecamente deshonesto
[17].
Cuando se utiliza en las relaciones heterosexuales, el preservativo es un anticonceptivo, por lo que no se puede utilizar entre marido y mujer, aún en los períodos infecundos de ella o cuando uno de los cónyuges es estéril debido a la edad o la enfermedad
[18]. La intención de la persona que utiliza el preservativo no cambia su naturaleza, que es impedir el curso natural del acto conyugal, y por eso su uso es moralmente ilícito.
Los preservativos pueden reducir el riesgo de contagio de enfermedades de transmisión sexual, pero este efecto se obtiene simplemente distorsionando la naturaleza reproductiva del acto conyugal, es decir, por un acto contra la naturaleza. Por eso, tampoco se puede utilizar como profilácticos.
¿Qué decir del uso de preservativos en relaciones sodomíticas, contrarias a la naturaleza, tales como las relaciones homosexuales? ¿Sería legítimo que los empleen en tales relaciones que no pueden ser fructíferas?
Lo que es malo en una relación heterosexual, por desnaturalizar el acto conyugal no puede ser bueno cuando se utiliza en una relación homosexual. De lo contrario, se caería en el absurdo de admitir que lo que es antinatural e intrínsecamente malo (sodomía) podría convertir en bueno otro acto igualmente antinatural e intrínsecamente malo (el uso del preservativo)
[19]. De hecho, el bien siempre proviene de una causa íntegra [20], de modo que el bien y el mal se oponen entre sí [21].
Por lo tanto, el uso de preservativos en las relaciones homosexuales también es ilegítimo. El hecho de que sean irremediablemente estériles no cambia la característica intrínseca del preservativo, que consiste en alterar el curso natural del acto sexual, por lo que su uso sigue siendo ilícito
[22].
Desde el punto de vista subjetivo, el uso de preservativos en las relaciones homosexuales, en el intento frustrado de prevenir la propagación del VIH y otras enfermedades de transmisión sexual, revela un endurecimiento en el mal, porque expresa la voluntad de dar curso a la pasión pecaminosa a pesar del peligro de contraer una enfermedad mortal.
Y como tal uso no elimina el riesgo de contagio, su uso en las relaciones homosexuales, por otra parte, constituye un pecado contra la justicia en relación con otros (riesgo de contaminación de los mismos) y un pecado contra la prudencia en relación consigo mismo (riesgo de contaminarse).
Por último, desde el punto de vista objetivo, el uso de preservativos alimenta una industria perniciosa y fomenta la propagación del mito del “sexo seguro”, así como la cultura hedonista que promueve una falsa doctrina acerca de la finalidad de las relaciones sexuales, que pasan a ser vistas como un mero placer egoísta e irresponsable, en lugar de una participación humana en la obra divina de la perpetuación de la especie en el estado matrimonial
[23].
B. Falsa aplicación de los principios del “doble efecto” y del “mal menor”
Los moralistas presentan una serie de condiciones que justifican el empleo de estos dos principios, pero la regla básica es que nunca se permite que se desee el mal o usar un medio inmoral para conseguir un bien
[24]. Aplicadas al uso del preservativo, en el primer caso se escogería el mal por el mal y, en el segundo, se aceptaría maquiavélicamente que “el fin justifica los medios”.
En ambos casos, se estaría violando el principio primero de la Ley natural, que es el fundamento de toda moral: “se debe hacer y buscar el bien y evitar el mal”
[25].
Monseñor Michel Schooyans, miembro de la Academia Pontificia para la Vida y profesor emérito de la Universidad Católica de São Paulo, explica de modo cristalino que el principio del “mal menor” no se aplica al uso del preservativo: “En Moral, el principio del mal menor es muy simple. Consiste en decir que si alguien se enfrenta a dos males inevitables
[26] debe elegir el menor de ellos. Es casi una cuestión de sentido común. Por ejemplo, volvamos al caso de los preservativos. Tener relaciones sexuales con una persona VIH-positiva, tratando de protegerse con un preservativo, no es algo inevitable. La persona siempre tiene la libertad de no tener ese tipo de relaciones”.[27].
El principio de “doble efecto”
[28] o “voluntario indirecto”, tampoco es aplicable al caso de los preservativos. Debido a que presupone, en primer lugar, que la acción sea, en sí misma, buena o neutra, por otro lado, que no exista otra alternativa libre de efectos negativos. Como ya se señaló, el uso del preservativo es intrínsecamente malo en sí mismo y siempre existe la alternativa, para evitar el contagio, de abstenerse de tener relaciones sexuales.
C. Nota de la Congregación para la Doctrina de la Fe confirma la enseñanza tradicional
Todo lo anterior fue, afortunadamente, reafirmó una Nota aclaratoria difundida, el 21 de diciembre pp, por la Congregación para la Doctrina de la Fe. Su objetivo era rectificar “interpretaciones no correctas, que han creado confusión”
[29] con motivo de la publicación del libro–entrevista con Benedicto XVI, ocasión en la que el Papa habló sólo como doctor privado y no como Sumo Pontífice [30].
Según la Nota, tales interpretaciones falsas “presentan las palabras del Papa como afirmaciones en contraste con la tradición moral de la Iglesia” y “como si se tratara de una ruptura con la doctrina sobre la anticoncepción y con la actitud de la Iglesia en la lucha contra el VIH- SIDA”.
Por el contrario, de acuerdo con la Nota, el uso de preservativos es siempre ilícito, tanto si se utiliza como método anticonceptivo, cuanto si se utiliza como un profiláctico.
En cuanto al uso del preservativo como anticonceptivo, dice la Nota: “La idea de que se puede deducir de las palabras de Benedicto XVI que sea lícito, en algunos casos, recurrir al uso del preservativo para prevenir un embarazo no deseado es totalmente arbitraria y no corresponde a sus palabras ni a su pensamiento”.
En cuanto al uso del preservativo como profiláctico, el párrafo principal de la nota reafirma la doctrina tradicional, en los siguientes términos: “Algunos han interpretado las palabras de Benedicto XVI, utilizando la teoría del llamado “mal menor”. Sin embargo, esta teoría es capaz de interpretaciones engañosas de matriz proporcionalista (cf. Juan Pablo II, Encíclica Veritatis Splendor, párrafos 75-77). Toda acción que por su objeto sea un mal, aunque un mal menor, no puede ser querido lícitamente. El Santo Padre no dijo que la prostitución, haciendo uso del preservativo, puede ser lícitamente escogida como el mal menor, como alguien ha sustentado”.
[31].
3. Pedido filial a S. S. Benedicto XVI
En vista de lo anterior, pedimos filialmente al Papa que, en continuidad con la Nota aclaratoria de la Congregación para la Doctrina de la Fe, adopte medidas eficaces para evitar que en el futuro, altos prelados vuelvan a confundir afirmando ser lícito, o hasta obligatorio, el uso del preservativo en algunos casos, especialmente en el caso de las personas con VIH.
También pedimos que ordene una investigación sobre las responsabilidades en el escándalo –un verdadero sacrilegio– que tuvo lugar en la catedral de Goiás Velho, tomando medidas severas contra todos los responsables. Y que reitere, del modo más categórico, la prohibición de toda y cualquier participación de las organizaciones católicas en programas y eventos, públicos o privados, en los que se haga publicidad y/o se distribuyan preservativos y manuales sobre cómo usarlos.
* * *
Al concluir esta declaración, expresamos nuestro pleno acatamiento al Papa y a la Sagrada Jerarquía en materias de Fe y Moral y repetimos lo que Plinio Corrêa de Oliveira afirmaba al tratar de cuestiones teológicas: Si cualquier principio, en el análisis que hemos presentado, se opone en algo al Magisterio tradicional Iglesia, desde ahora lo rechazamos, porque la Fe católica es la luz de nuestros ojos.
En medio de la invasión desenfrenada de la inmoralidad y la creciente confusión de los espíritus, que también alcanzaron a sectores de la Santa Iglesia, continuaremos nuestra lucha en defensa de la castidad, como el fundamento de la familia cristiana, y de los demás valores de la civilización cristiana, poniendo toda nuestra confianza en Nuestra Señora quien, en sus apariciones en Fátima en 1917, aseguró la victoria final de la virtud sobre la corrupción con la promesa: “Por fin, mi Inmaculado Corazón triunfará”
28 de diciembre, Fiesta de los Santos Inocentes.
Notas
:
[1] Las palabras del Papa fueron los siguientes:
“Papa Benedicto XVI: No había, en este contexto [viaje a África], dado mi opinión en general sobre la cuestión de los preservativos, pero sólo dije –y eso fue lo que causó un gran escándalo– que no se puede resolver el problema con la distribución de preservativos. [...] Es necesario hacer más. Se desarrolló, sin embargo, precisamente en el ámbito secular, la llamada teoría del ABC, que aboga por la Abstinence – Be faithful – Condom (Abstinencia - Fidelidad - Preservativo), siendo este último sólo debe entenderse como una alternativa cuando los otros dos fracasan. [...] Puede haber casos concretos y justificados, tales como el uso del preservativo por un prostituto, en los que el uso del preservativo puede ser un primer paso hacia la moralización. [...] No es, sin embargo, la manera apropiada para controlar el daño causado por la infección con el VIH. Esta realmente tiene que residir en la humanización de la sexualidad.
Peter Seewald: ¿Significa esto que, en principio, la Iglesia Católica no se opone al uso de los preservativos?
Papa Benedicto XVI: Es evidente que ella no la considera como una solución verdadera y moral. En algún caso, aunque se usa para disminuir el riesgo de infección, el preservativo puede ser un primer paso hacia una sexualidad vivida de manera diferente, más humano. “
[2] Cfr. Questions à … Cardinal Georges Cottier, ancien théologien du Pape, propos recueillis par Jean-Marie Guénois, Le Figaro, 22 de noviembre de 2010.
En 2005, el cardenal Cottier defendió esta posición (ver Luis Sergio Solimeo y Raymond Drake, The Church’s Infallible and Immutable Doctrine on Contraception Stands Amid Growing Opposition, 18 de marzo de 2005, http://www.tfp.org/tfp -home/books-and-statements-online/the-churchs-infallible-and-immutable-doctrine-on-contraception-stands-amid-growing-opposition.html).
[3] Cfr. entrevista con Darío Menor, La Razón, Madrid, 21/10/2010, http://www.larazon.es/noticia/2083-el-vaticano-matiza-que-las-palabras-del-papa -hijo-en-intercambio-un-revolucionaria.
En 2004, el cardenal belga Godfried Danneels había ido incluso más lejos, convirtiendo esta supuesta autorización en una obligación positiva, al declarar a la televisión holandesa que “cuando una persona que vive con el VIH dice a su pareja: “Quiero tener relaciones sexuales, debe usar el preservativo . (…) La persona debe usar el preservativo para evitar violar el mandamiento que condena el asesinato, además de violar la prohibición del adulterio.” (http://archive.indymedia.be/news/2004/01/79642.html).
[4] El portavoz de la Santa Sede, padre Federico Lombardi, S.J., aclaró que en su entrevista, el Papa habló “en forma coloquial y no magistral” http://visnews-ita (cf. Salla Stampa della Santa Sede. blogspot.com/2010/11/nota-direttore-sala-stampa-parole-santo.html).
En la presentación del libro a la prensa, el arzobispo Rino Fisichella hizo hincapié en que las opiniones allí expresadas no requieren el asentimiento de los fieles, pero sólo el respeto. (Cindy Wooden, Pope’s teaching in new book deserves respect, says Vatican official, The Catholic Telegraph, 23 de noviembre de 2010, http://www.thecatholictelegraph.com/index.php?option=com_content&view=article&id=1864:popes-teaching-in-new-book-deserves-respect-says-vatican-official&catid=3:world&Itemid=2 ).
[5] En la encíclica Sollicitudo Rei Socialis, el Papa Juan Pablo II insistió en que la doctrina social de la Iglesia es una interpretación a la luz de la Fe de las complejas realidades de la existencia del hombre en la sociedad, a fin de orientar la conducta cristiana, por lo que pertenece al ámbito de la teología moral (véase nº 41).
[6] Véase Cfr. Centers for Disease Control and Prevention, How is HIV passed from one person to another?, http://www.cdc.gov/hiv/resources/qa/transmission.htm; HIV and AIDS among Gay and Bisexual Men, http://www.cdc.gov/nchhstp/newsroom/docs/FastFacts-MSM-FINAL508COMP.pdf.
[7] Cfr. Centers for Disease Control and Prevention, Condoms and STDs: Fact Sheet for Public Health Personnel, http://www.cdc.gov/condomeffectiveness/latex.htm.
[8] En lo que respecta al aspecto ideológico de estas campañas, ver el excelente estudio de Monseñor Michel Schooyans [profesor emérito de la Universidad Católica de São Paulo y miembro de la Academia Pontificia por la Vida], y Anne-Marie Libert, Le terrorisme à visage humain (París: Ed de Guibert, 2008).
[9] Cfr. Centers for Disease Control and Prevention, Sexual and Reproductive Health of Persons Aged 10–24 Years — United States, 2002–2007, http://www.cdc.gov/mmwr/preview/mmwrhtml/ss5806a1.htm; Study: Half of Young Americans to Get Sex Diseases, Maggie Fox, Health and Science Correspondent, http://story.news.yahoo.com/news?tmpl=story&cid=571&nci…; Nastasya Tay, UN says AIDS epidemic slows, infections dropping, http://www.ajc.com/health/un-says-aids-epidemic-751864.html.
[10] Cfr. Tara Parker-Pope, “Safer” Cigarettes: A History, http://www.pbs.org/wgbh/nova/cigarette/history.html.
[11] Sirve para contrastar el hecho de que en lugares como Uganda, donde la castidad es promovida como un medio de lucha contra el SIDA, los resultados han sido excelentes. En sus campañas para prevenir el SIDA, los funcionarios de Uganda hacen hincapié en evitar el riesgo, no sólo reducir el riesgo. En otras palabras, el foco central de las campañas es la abstinencia sexual y la fidelidad matrimonial, y no la distribución y el uso de preservativos. Los resultados han sido muy beneficiosas y estimulantes, especialmente entre los jóvenes (cfr. Edward C. Green, Moving Toward Evidence-Based AIDS Prevention, in Thickstun and Hendricks, eds., Evidence that Demands Action, p. 18).
[12] Véase la Declaración de Derechos Sexuales XIII Congreso Mundial de Sexología, Valencia, 1997, enmendado en el reciente congreso de Hong Kong, http://www.dhnet.org.br/direitos/sos/gays/direitossexuais.html. Educação Sexual: Múltiplos Temas, Compromissos Comuns, Mary Neide Damico Figueiró (org.), Universidade Estadual de Londrina, Ministério da Educação, Londrina, 2009, pp. 22-24; http://www.maryneidefigueiro.com.br/pdf/Educacao_Sexual_Multiplos_Temas.pdf, En Campaña por una Convención sobre los Derechos Sexuales y Derechos Reproductivos, Entrevista con Susana Chiarotti, en Journal of RedeSaude, N º 24, diciembre 2001, http://www.redesaude.org.br/Homepage/JornaldaRede/JR24/Jornal% 20de%% 20Rede 20n% BA% 2024.pdf; y Jennifer Oriel (Universidad de Melbourne), el placer sexual como un derecho humano: dañinos o útiles a las mujeres en el contexto del VIH / SIDA, 2F2005% 2F31% http://www.sciencedirect.com/science?_ob=ArticleURL&_udi=B6VBD-4H103M2-2&_user=10&_coverDate=10 _rdoc = 1 & & & _fmt _orig = alto = search & search = & _sort _origin _docachor = d & view = c & = & _searchStrId = 1562188037 y _rerunOrigin = google y _acct = C000050221 y _VERSION = 1 & _userid _urlVersion = 0 & y = 10 = md5 b91ad7679efb9bf1ecf776b59964d9f9 y searchType = a.
[13] Véase la respuesta del Santo Oficio de 06 de abril 1853: Pregunta 1: ¿Es lícito el uso imperfecto del matrimonio, practicado, de acuerdo al caso, de modo onanístico o condomístico (a través del uso de ese instrumento abominable comúnmente llamado ‘condón ? [...] Respuesta (Decreto 6, publ 19 de abril..): A 1) Negativo, porque es intrínsecamente malo “. Resp. S. Officii (bajo Pío IX), 06 de abril (19), 1853; De usu onanistico matrimonii (Denzinger 2795, Enchiridion Symbolorum, http://catho.org/9.php?d=byg # c4z).
[14] A ese respecto, Juan Pablo II dijo: “De tal norma [moral] la Iglesia no es, ciertamente, ni el autor ni el juez. (…) La Iglesia interpreta la norma moral y la propone a todos los hombres de buena voluntad, sin esconder sus exigencias de radicalidad y de perfección “(Exhortación Apostólica Familiaris consortio http://www.vatican.va/holy_father/ john_paul_ii/apost_exhortations/documents/hf_jp-ii_exh_19811122_familiaris-consortio_po.html;. cf. Pablo VI, Encíclica Humanae Vitae, párrafos 4 y 11).
[15] En lo que respecta, específicamente, a la condena de la contracepción artificial, que “data de los primeros siglos. Son incontestables los textos de Clemente de Alejandría, de San Epifanio, de San Jerónimo, de San Agustín, de San Cesáreo de Arles, de San Martín de Braga, de San Gregorio el Grande, de los Penitenciales, del antiguo Derecho Canónico, de Santo Tomás Santo Tomás de Aquino y otros doctores medievales, del Catecismo Romano, de Sixto V y Gregorio XIV, de San Alfonso María de Ligorio. En el siglo XIX y en la primera mitad del siglo XX, la doctrina que condena la anticoncepción artificial es también firme y sin oposición entre los teólogos y, sobre todo, es sancionada por una veintena de documentos del Santo Oficio y de la Sagrada Penitenciaría, así como por graves pronunciamientos de Pío XI y Pío XII. En vista de la claridad de la Tradición, en la época de Pío XII, los teólogos son unánimes en sustentar que la cuestión estaba cerrada por una definición dogmática del Magisterio ordinario “(A.V. Xavier da Silveira, Pode um católico rejeitar a ‘Humanae Vitae’?, in Catolicismo, n 212/214, agosto-outubro 1968, p. 20).
[16] Véase Aquino, De Malo, XV, a.2 ad.14
[17] Es lo que enseña Pío XI: “Ningún motivo, aún gravísimo, pueden hacer que lo que es intrínsecamente contrario a la naturaleza puede llegar a ser honesto y coherente con la misma naturaleza. Y como el acto conyugal, por su propia naturaleza, está destinado a generar descendencia, aquellos que deliberadamente lo privan de su fuerza y eficacia, actúan contra la naturaleza y cometen una acción torpe e intrínsecamente deshonesta”(Encíclica Casti connubii, nº 20) .
Lo mismo afirma Juan Pablo II: “Pablo VI quiso enseñar, al describir el acto anticonceptivo como intrínsecamente ilícito, que la norma moral es tal que no admite excepciones. Ninguna circunstancia personal o social puede o podrá jamás hacer que tal acto sea lícito.”(cf. Discurso de Juan Pablo II de 12 de noviembre de 1988 en II Congreso Internacional de Teología Moral reunido en Roma para celebrar el vigésimo aniversario de la publicación de Humanae Vitae, nº 5).
[18] Tal es la enseñanza de Pablo VI en su encíclica Humanae Vitae (nº 11): “Estos actos, con los cuales los esposos se unen en casta intimidad y a través de los cuales se transmite la vida humana, son, como recordó el reciente Concilio, “honestos y dignos” (cf. Const. Past. Gaudium et Spes, N ° 49); y no dejan de ser legítimos si, por causas ajenas a la voluntad de los cónyuges, se prevé que serán infecundos, porque quedan ordenados a expresar y a consolidar su unión. De hecho, como lo demuestra la experiencia, no siempre se genera una nueva vida en cada acto conyugal. Dios ha dispuesto con sabiduría leyes y ritmos naturales de fecundidad que, por sí mismos distancian los nacimientos. Pero llamando la atención de los hombres a la observancia de las normas de la Ley natural, interpretada por su constante doctrina, la Iglesia enseña que cualquier acto matrimonial debe permanecer abierto a la transmisión de la vida” (cf. Pío XI, Enc. Casti Connubii, 31 de diciembre de 1930, en AAS 22 [1930], p. 560, Pío XII, en AAS 43 [1951], p. 853). “
[19] Véase Antonio Lanza, Pietro Palazzini, Principios de Teología Moral, II, Las Virtudes: “De hecho, es inconcebible que una acción ilícita en sí puede ser accidentalmente lícita debido a circunstancias particulares” (Madrid: Ediciones Rialp, 1958, p. 195).
[20] Véase Santo Tomás de Aquino, Summa I-II, q. 20 a. 2.
[21] Véase Santo Tomás de Aquino, De Malo, Cuestión I, ad 2 arg 3.
[22] “El uso de preservativos en las relaciones sodomíticas participa de la especie que los actos desordenados malos y no es moralmente bueno, sino moralmente malo –no por que introduzca una nueva especie [de pecado], ya que no hay anticoncepción, sino porque el uso de preservativos es entera y formalmente incluido en la voluntad del acto malo, y está por lo tanto contenido en la especie de tal acto”(Steven A. Long, Remarks of Benedict XVI Regarding Condoms, http://chiesa.espresso.repubblica.it/articolo/1345782) .
A pesar de que intrínsecamente los pecados de sodomía, con o sin preservativos, son moralmente equivalentes, desde el punto de vista extrínseco, el uso del preservativo agrega un nuevo mal: obtener y poseer preservativos causa escándalo, alimenta la industria de la perversión e incita acometer nuevos pecados (Ver Mons. Vincent Foym, A response to Fr. Michael Prieur’s defence of the Winnipeg Statemen, C.I., septiembre de 2005, p. 37, http://catholicinsight.com/online/church/family/article_624.shtml).
[23] Véase Pío XI, Encíclica Casti connubii, N º 6, Juan Pablo II, Familiaris Consortio, n º 14.
[24] Véase San Pablo, Epístola a los Romanos 3.8.
[25] Santo Tomás de Aquino, Summa Theologica, I-II, q. 94, a. 2. Véase también Mons. Giuseppe Graneris, entrada Effect, Double, p. 448; Fr. Ludovico Bender, O.P., entrada Lesser Evil, Choice of, p. 705; e Mons. Pietro Palazzini, entrada Tolerance, pp. 1236-1238, todos em Francesco Card. Roberti e Mons. Pietro Palazzini, Dictionary of Moral Theology (Westminster, Md.: The Newman Press, 1962); Antonio Lanza e Pietro Palazzini, Principios de Teologia Moral (Madrid: Ediciones Rialp, S.A., 1958, vol. I, pp. 152-153).
[26] “La elección del mal menor no es lícita sino cuando no hay ninguna otra alternativa posible y donde los males producidos son inevitables; sólo entonces está permitido elegir entre ellos el mal menor” (cf. Conseil Pontifical Pour la Famille, Lexicon de termes ambigus et controversés sur la famille, la vie et les questions éthiques, p. 871).
[27] Véase Michel Schooyans et Anne-Marie Libert, Le terrorisme à visage humain, Paris: F.-X. de Guibert, 2a ed., 2008, pp. 173-179.
[28] Se trata de una acción voluntaria que tiene dos efectos, uno bueno y otro malo (desde el punto de vista moral). A veces, sin desear el efecto malo, se puede tolerarlo; como en el caso de los sedantes que se utilizan para aliviar a los enfermos terminales (efecto bueno), a pesar de que disminuyan la conciencia y aceleren la muerte (efecto malo). Cuatro son las condiciones requeridas por la Moral para que una acción de doble efecto sea lícita: a) la intención debe ser recta, b) la acción debe ser, en sí misma, buena o neutra, c) el efecto bueno no puede ser una consecuencia del efecto malo; d) no debe haber otra solución alternativa que no produzca el efecto malo, y en todo caso, el buen efecto debe ser de tal magnitud que justifique la tolerancia del mal efecto (cf. Santo Tomás de Aquino, Summa II-II q.64 a. 7; Pío XII, Discurso del 24 de febrero de 1957; Conseil pontifical pour la famille, Lexicon de termes ambigus et controversés sur la famille, la vie et les questions éthiques,, p. 99).
[29] El carácter coloquial de la libro– entrevista se prestó, hasta cierto punto, para dicha confusión al no utilizar el lenguaje técnico de los manuales de teología moral, un hecho que fue puesto de relieve por el portavoz del Vaticano, durante la presentación de Luz del Mundo a la prensa: “La contribución que el Papa quiso dar no es la de una discusión técnica, con el lenguaje científico de los problemas de moral. Ese no es el objetivo de un libro de este tipo: no quiere obstaculizar la labor de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Por eso, no usó “mal menor”, “doble efecto” u otras fórmulas clásicas específicas, sino quiso usar un lenguaje muy coloquial y que todo el mundo pudiera entender”. (http://www.radiovaticana.org/radiogiornale/ore14/2010/novembre/10_11_23.htm).
[30] Es clásica la distinción en la Teología cuando el Papa habla como Supremo Pontífice y cuando lo hace como un teólogo particular. Es sólo en la primera condición que el Papa está protegido por diversas formas de asistencia divina, mientras que en el segundo no se distingue de otros teólogos y es, tanto cuanto ellos, sujeto a errores (véase el cardenal Charles Journet, The Church of the Incarnate Word, vol. I, pp. 438-439).
[31] Lamentamos que la Nota haya perdido una excelente oportunidad para reafirmar con mayor claridad que: a) incluso en un contexto de pecado (adulterio, fornicación o prostitución heterosexual), el preservativo añade un nuevo tipo de pecado (onanismo) al pecado de lujuria; b) en el caso de las relaciones sodomíticas, en sí mismas antinaturales, el uso del preservativo agrega una malicia extrínseca colateral(escándalo, enriquecimiento de la industria de la corrupción, el fomento de nuevos pecados, etc) .
3 Ene 2011 por
Acción Familia Tema: Anticoncepción, Destacados

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domingo, 26 de diciembre de 2010

Minoría fiel y constructiva que dirige vs. minoría infiel : ¿Plantear esto es anacrónico? Lo verdaderamente anacrónico - Respondiendo objeciones

Una persona amiga nos escribe con relación a los dos textos publicados en la entrada anterior, el que se refiere a que la aristocracia y la democracia robustecen a una monarquía católica, y el del entonces Cardenal Ratzinger -hoy S.S. Benedicto XVI- que enseña que hay principios fundamentales que un Estado democrático moderno debe respetar, pues no pueden estar sometidos al juego "mayoría-minoría".
Le agradecemos sus objeciones, que permiten aclarar las cosas, y con todo afecto, le respondemos a quien nos escribió: "...un poco anacrónicas las noticias...":


Querida Isabel:
no son noticias propiamente, sino enseñanzas del magisterio perenne de la Iglesia. El mundo moderno se ha apartado de ellas y por eso tenemos, aplicando las palabras de Pío XII, minorías que oprimen a la mejor parte del país, en general, en todas partes-y el nuestro no es excepción.
Pues democracia, como dice Benedicto XVI (entonces Cardenal, cuando fue entrevistado por El Mercurio), no es la imposición de cualquier cosa en nombre de una mayoría (movida, frecuentemente, por planes trabajar, propaganda y demagogia).
Una verdadera democracia conforme a los principios católicos (como debería existir en los países iberoamericanos, mayoritariamente católicos, sin perjuicio de formas más perfectas de gobierno a las que debemos aspirar), tiene que ser fiel a sus raíces, a sus tradiciones, y en ella debe sentirse la influencia del conjunto de personas que por su fidelidad al magisterio tradicional de la Iglesia, su amor a Dios, sus conocimientos, tienen verdaderas aptitudes para orientar a los menos instruidos y a los menos formados.
Todo país es dirigido por una minoría que:
  • o es fiel al Evangelio y a la tradición,
  • o es destructora de todo (pues, "quien no siembra conmigo, desparrama", enseña N.S.J.C.).

¿Plantear esto es anacrónico?

Lo anacrónico es seguir creyendo que la falsa democracia, atea, populista y demagógica, es una verdadera democracia. ¿No lo crees?

En el Libro "Nobleza y élites tradicionales análogas..." podrás encontrar la ratificación plena de toda la doctrina político-social de los Papas hecha por Juan Pablo II, como no podría ser de otra manera. Si no, tendríamos otra doctrina, una doctrina nueva: seríamos una 'Iglesia nueva', no la de Jesucristo, "hoy y siempre y por los siglos de los siglos".

Gracias por tu mensaje. Un gran abrazo y Feliz Navidad,

Pelayo

viernes, 24 de diciembre de 2010

¡Muy Feliz Navidad, a los pies de Aquel que es el Bien, la Verdad y la Belleza, y defendiendo la Cristiandad!

Hacer click para agrandar la imagen y leer el texto. Gracias.
(Gentileza del sitio ARGENTINA, SEÑORIO y ESPLENDOR)

martes, 21 de diciembre de 2010

[Iglesia y formas de gobierno] "El mejor modo de moderar y robustecer la monarquía es rodearla de aristocracia y democracia", enseña Santo Tomás

Contrastes armónicos: los Emperadores de la Casa de Austria con los nobles, en el ornato de la Corte...
...el Emperador Francisco José de Austria-Hungría recibe paternalmente el homenaje afectuoso de su pueblo

Continuamos publicando el Apéndice III "Las formas de gobierno a la luz de la doctrina social de la Iglesia: en teoría - en concreto", de "Nobleza y élites tradicionales análogas - en las alocuciones de Pío XII al Patriciado y a la Nobleza romana", de Plinio Corrêa de Oliveira (ver los anteriores 11 ítems del Apéndice en este mismo sitio)


12. El mejor modo de moderar y robustecer la monarquía
es rodearla de aristocracia y democracia

A propósito del pensamiento de Santo Tomás de Aquino sobre la forma mixta de Gobierno, comenta Fr. Victorino Rodríguez:

“El régimen mixto, forma teóricamente óptima de gobierno. En esta obra [De Regimine Principum], y concretamente en este capítulo séptimo, tras el análisis de los tres tipos de forma de gobierno (monarquía, aristocracia, democracia), Santo Tomás se inclina por la forma monárquica, bien que sea con un poder moderado, para evitar un absolutismo tiránico: ‘simul etiam sic eius temperetur potestas, ut in tyrannidem ne facili declinare non possit’ (n. 29).

“Esta idea de moderación del poder del monarca le llevó a plasmar, en obras posteriores, la teoría del régimen mixto como forma óptima de gobierno: el mejor modo de moderar y potenciar la monarquía es rodearla de aristocracia y de democracia. Me limito a transcribir los dos textos que me parecen fundamentales y suficientemente claros al respecto:

“ ‘No es comprensible que de las dos formas pésimas de gobierno (tiranía y democracia (2) o demagogia) pueda salir una forma de gobierno óptima. Mucho mejor proceden quienes integran el gobierno de la ciudad de diversas formas de gobierno correctas, pues cuanto más mixto sea tanto mejor será, al tomar más ciudadanos parte en el gobierno de la ciudad’ (In II Politicorum, lect. 7, n. 247).

Nota 2) Con respecto al término democracia, aclara el P. Victorino Rodríguez O.P.: “Este sentido peyorativo de la democracia en esta obra De Regimine Principum es mantenido en los comentarios a los libros de la Ética y de la Política de Aristóteles, donde se le llama también gobierno ‘plebeyo’, gobierno ‘popular’, gobierno ‘de los pobres’, en el que la mayoría numérica de los ciudadanos se impone sobre la minoría más calificada y, consiguientemente, la oprime injustamente (de ahí el sentido peyorativo de esta democracia). (…) Sin embargo, en la Suma Teológica, cuando se hace alusión a las formas de gobierno (v.gr. I-II, 95, 4; II-II, 61, 2) solamente la tiranía aparece como forma incorrecta de gobierno, no la oligarquía ni la democracia, que pueden ser más o menos correctas” (op. cit., pp. 31 y 33).

“ ‘Algunos dicen que el mejor gobierno de la ciudad es el que es como mezcla de los regímenes antedichos (monarquía, aristocracia, democracia). La razón de ello es que así un régimen se modera con la presencia del otro, y deja menos lugar a la sedición, al participar todos en el gobierno de la ciudad, mandando en unas cosas el pueblo, en otras cosas la aristocracia y en otras el rey’ (Ibidem, n. 245).”(1)

1) Op. cit., pp. 61 y 63.

13. Una constitución democrática
debe asumir y proteger los valores de la Fe cristiana,
sin los cuales no podrá subsistir

Nota de la Redacción: los destaques en negrita del siguiente texto son de la redacción de este sitio, "Aristocracia y sociedad orgánica"

Tomando en cuenta las peculiares circunstancias de nuestros días, resulta oportuno el juicioso comentario realizado por el Cardenal Joseph Ratzinger, Prefecto de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe (*), en su entrevista del 12 de junio de 1988 para el periódico “El Mercurio” de Santiago de Chile:

(*) N. de la R.: actualmente, S.S. Benedicto XVI

“Alexis de Tocqueville señalaba ya, hace aproximadamente 150 años, que la democracia sólo puede subsistir si antes ella va precedida por un determinado
ethos.
Los mecanismos democráticos funcionan sólo si este es, por así decir, obvio e indiscutible y sólo así se convierten tales mecanismos en instrumentos de justicia. El principio de mayoría sólo es tolerable si esa mayoría tampoco está facultada para hacer todo a su arbitrio, pues tanto mayoría como minoría deben unirse en el común respeto a una justicia que obliga a ambas. Hay, en consecuencia, elementos fundamentales previos a la existencia del Estado que no están sujetos al juego de mayoría y minoría y que deben ser inviolables para todos.

“La cuestión es: ¿quién define tales ‘valores fundamentales’?¿Y quién los protege? Este problema, tal como Tocqueville lo señalara, no se planteó en la primera democracia americana como problema constitucional, porque existía un cierto consenso cristiano básico –protestante- absolutamente indiscutido, y que se consideraba obvio. Este principio se nutría de la convicción común de los ciudadanos, convicción que estaba fuera de toda polémica. ¿Pero qué pasa si ya no existen tales convicciones? ¿Es que es posible declarar, por decisión de mayoría, que algo que hasta ayer se consideraba injusto ahora es de derecho y viceversa? Orígenes expresó al respecto en el siglo tercero: Si en el país de los escitas se convirtiere la injusticia en ley, entonces los cristianos que allí viven deben actuar contra la ley. Resulta fácil traducir esto al siglo XX: Cuando durante el gobierno del nacional-socialismo se declaró que la injusticia era ley, en tanto durara tal estado de cosas un cristiano estaba obligado a actuar contra la ley. ‘Se debe obedecer a Dios antes que a los hombres’. Pero ¿cómo incorporar este factor al concepto de democracia?

“En todo caso, está claro que una constitución democrática debe cautelar, en calidad de fundamento, los valores provenientes de la fe cristiana declarándolos inviolables, precisamente en nombre de la libertad. Una tal custodia del derecho sólo subsistirá, por cierto, si está resguardada por la convicción de gran número de ciudadanos. Esta es la razón por la cual es de suprema importancia para la preparación y conservación de la democracia preservar y profundizar aquellas convicciones morales fundamentales, sin las cuales ella no podrá subsistir”.

domingo, 28 de noviembre de 2010

El poder en manos de la antítesis de la aristocracia -el gobierno de los mejores-: un flagelo de Iberoamérica

Pío XII enseña con sabiduría la diferencia entre pueblo y masa, como hemos visto reiteradamente en esta página. Si no hay pueblo auténtico, tampoco hay verdadera república o democracia en los términos del magisterio pontificio. Y no hay verdadero pueblo si carece de una clase dirigente tradicional y fiel a su misión que ejerza un rol orientador y ejemplar, e irradie excelencia.
No pocos políticos iberoamericanos y las corrientes que lideran hacen gala de su desprecio hacia las élites tradicionales del continente, que tienen una misión a cumplir en estos tiempos, que requiere de ellas ante todo la fidelidad a su llamado.
La sola idea de élite produce en los igualitarios un efecto semejante al agua bendita sobre el demonio. Al mismo tiempo, frecuentemente vemos a personajes destacados de esa pseudodemocracia imbuida de principios socialistas presentarse como intocables e incorruptibles representantes de la "voluntad general" y servidores del pueblo (que por efecto de este complejo proceso es permanentemente rebajado a la categoría de masa).
Bajo esta ficción de servir al pueblo se esconde una realidad tremenda, como lo muestra un editorial de "La Nación", órgano de prensa que, a pesar de su política editorial oscilante y equívoca, que tantas veces prestigia al sistema abusivo que hoy critica, revela en la nota algo de sus esenciales fraudes y falencias.
La consecuencia salta a la vista: debemos bregar por un verdadero pueblo, que sólo existe dentro de un orden católico, como el que existió en nuestro continente, recordando aquello del Cardenal Herrera Oria: la aristocracia es necesaria en toda sociedad bien constituida.
http://aristocraciacatolica.blogspot.com/2009/05/la-aristocracia-en-el-pensamiento-de-un.html

Editorial I
Mails del kirchnerismo genuino
Los vergonzosos textos del asesor de Ricardo Jaime muestran sin tapujos lo que ha sido la esencia del oficialismo
Domingo 28 de noviembre de 2010 Publicado en edición impresa
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Algo de la transparencia que tanto se le ha reclamado al kirchnerismo finalmente ha hecho su aparición. No la transparencia de procederes, sino la que permite ver en forma directa y casi tridimensional una buena porción de la enorme red de corrupción del oficialismo.
A medida que se va conociendo el contenido de algunos de los más de 20.000 mails secuestrados en las computadoras de Manuel Vázquez, el hombre de confianza y asesor del ex secretario de Transporte Ricardo Jaime, no cesa el asombro ante la desfachatez con que se hablaba de coimas y de aportes ilegales a las campañas del kirchnerismo, al tiempo que aumentan las sospechas sobre un voluminoso e irregular financiamiento de esas campañas, que también pudo haber albergado negociados personales de altos funcionarios.
Por lo pronto, ya aparecieron mails en los que Vázquez menciona a Néstor Kirchner: "Tengo un encargo del presidente para ver si lo puedo ayudar a juntar dinero para la campaña, pues esta elección es estratégica para él. Como sabe de mi relación con ciertos países, me ha dado una lista de empresas locales a las cuales solicitarle una contribución para esto", escribió Vázquez, en julio de 2005, a Miguel Angel Lorente, su socio español en una consultora que intermedió en algunos negocios turbios.
Se refería a las elecciones parlamentarias de octubre de ese año en las que Cristina Kirchner obtuvo su banca de senadora por la provincia de Buenos Aires y desplazó a Hilda Duhalde y, con ella, al duhaldismo.
A continuación, Vázquez tipeó una lista de grandes empresas españolas muy vinculadas con la Argentina, como Edesur, Repsol, Telefónica, Aerolíneas Argentinas, etcétera. "Supongamos 20 empresas que pongan a un promedio de US$ 500.000 a 1.000.000", siguió, para luego agregar: "Podríamos hablar de 7,5/10% en «derechos» sobre esos aportes".
Derechos serían las eventuales comisiones de Vázquez y su socio español por recaudar.
A su vez, Jorge Molina, ex director de Aerolíneas Argentinas y ex representante de la empresa española Marsans, confirmó que Jaime lo llamó por teléfono para pedirle 1.500.000 dólares para la campaña y anunciarle que Vázquez iría a verlo.
Molina explicó que, finalmente, Marsans Internacional hizo un aporte de 380.000 pesos y agregó que Jaime era "un recaudador oficial de Néstor Kirchner, no actuaba en forma independiente". Según Molina, Jaime se mostró insatisfecho y luego Aerolíneas Argentinas sufrió las represalias.
Como ya hemos dicho en esta columna, no hay novedad en los procedimientos que revelan los mails de Vázquez. Es sabido que otros partidos, además del peronismo, recurren a aportes muy superiores a los permitidos por ley. Y es sabido también que no todo el dinero recaudado para las campañas se destina a tal fin y que una parte queda en manos de dirigentes.
La virtud de los mails de Vázquez, si puede hablarse de virtud en medio de la cuasilegalidad de los textos, es la franqueza con la que explica, planifica y pide lo que la ley no le permite. No hay aquí alusiones ni medias palabras, no hay elipsis ni lenguaje cifrado.
Es que en estos asombrosos correos es la quintaesencia del kirchnerismo la que habla -o escribe- a calzón quitado y se muestra desenmascarado. No es el kirchnerismo tan propagandeado de los derechos humanos y del progresismo, sino el kirchnerismo profundo y real, el que nació en Santa Cruz cuando Kirchner accedió a gobernar la municipalidad de Río Gallegos y luego Santa Cruz.
Es el kirchnerismo que, al hacerse con la Presidencia, trasladó al ámbito nacional su ya inveterada voracidad por los negocios personales mientras se manejan los del Estado, hasta a veces confundirlos y, de paso, multiplicar varias veces la fortuna de quien ejerce la Presidencia.
Notas relacionadas

miércoles, 27 de octubre de 2010

"...el noble hogar fue modelo de seriedad y bienandanza...en medio de la corrupción de costumbres"

La Emperatriz Da. Isabel de Portugal, mujer de Carlos V, por Tiziano (s. XVI)
Da. Isabel de Zúñiga, Condesa de Monterrey, por Juan Carreño de MIranda (s. XVII)
Los historiadores y publicistas revolucionarios se dedicaron a denigrar sistemáticamente la Nobleza sembrando prejuicios igualitarios que dificultan al hombre de nuestros días comprender los tesoros de tradición encarnados en las familias señoriales. Saben que por el orden natural de las cosas debe existir una clase dirigente y tratan de impedir así que ésta sea tradicional, que sea un modelo de excelencia y de vida elevada y conforme a la ley de Dios, cuya vigencia en la sociedad combaten con todo su furor y mala fe.
Poniendo las cosas en su lugar, la doctrina tradicional de la Iglesia enseña que la virtud es la primera condición de la auténtica Nobleza o de la aristocracia. Y que la condición noble es propicia para la práctica de virtudes, lo que se comprueba con la gran cantidad de santos nobles, desde San José, Príncipe de la Casa de David, y la Santísima Virgen ("fulgurante, nacida de sangre real", como le canta la liturgia - ver en este sitio comentario al texto de San Pedro Julián Eymard) en adelante.
Transcribimos el siguiente texto, de la pluma vivaz de Gregorio Marañón. El renombrado médico y escritor madrileño pinta un momento histórico particular, en que "virtuosísimas" señoras aristocráticas, modelo de madres de familia de todas las clases, sostenían su hogar en una época de corrupción de costumbres y decadencia.
Tal realidad histórica podemos admirarla en los magníficos retratos de la Emperatriz Isabel y de Da. Isabel de Zúñiga, Condesa de Monterrey, que reflejan al vivo el ambiente y la formación noble en una civilización cristiana:
“…había una Doña Francisca, que poseía la nobleza suprema de la hermosura; y por ser bellísima casó nada menos que con el tercer Conde de Fuensalida, una de las más altas figuras de la Nobleza toledana.
Murió pronto Don Pedro en aquel palacio vecino de la iglesia de Santo Tomé, que guarda el milagro del Conde de Orgaz en el lienzo de el Greco; quizá en el mismo aposento donde, más adelante, había de morir también la gran Emperatriz Doña Isabel.
El otro Don Pedro, el de Olivares, vencedor de los comuneros, y en edad y condiciones de casarse, se fijó en esta “viuda de poca edad, rica y muy hermosa”; de jerarquía insigne, por su sangre y por su primer matrimonio; y, sobre todo esto, virtuosísima.
Hubo boda; y la vida confirmó el acierto de la elección del guerrero, pues el noble hogar fue modelo de seriedad y bienandanza; tradición que heredaron los de su hijo y nieto, en medio de la corrupción de costumbres que invadía ya la sociedad española y aseguraba el ocaso del Imperio.
Son las tres Condesas de Olivares, a saber: esta Doña Francisca de Ribera y Niño, esposa de Don Pedro; Doña María Pimentel, consorte de Don Enrique, y Doña Inés de Zúñiga, la del Conde-Duque (*), tres ejemplares admirables de esas mujeres españolas, de todos los tiempos y de todas las clases sociales, colaboradoras calladas de la obra del esposo, sostén y lustre del hogar; de fina inteligencia; rectas hasta el heroísmo (…). Sin duda, han sido y son ellas las depositarias de las virtudes esenciales de la raza y las transmisoras de su vitalidad moral a través de los accidentes infinitos de nuestra historia”.
G. Marañón, El Conde-Duque de Olivares, p. 13
(*) Nota: anterior a la retratada por Carreño de Miranda
**************************************************
Algunos textos
Siendo la aristocracia elemento necesario de una sociedad bien constituida, parece natural… que se salven las aristocracias históricas, que de ordinario conservan grandes virtudes; y que al mismo tiempo se creen otras aristocracias.
Plinio Corrêa de Oliveira

"Aristócratas son los mejores", de acuerdo al sentido etimológico de la palabra, que "lleva embebida en sí la idea de perfección…, de virtud".
… "la aristocracia tiene hábitos virtuosos". … por los cuales sobresale.
Son virtudes fundamentales de ella "la perfección moral y el amor al pueblo".
Cardenal Herrera Oria
Ver textos completos en este mismo sitio - Apéndice IV de "Nobleza y élites tradicionales análogas" : "La aristocracia en el pensamiento de un Cardenal español...": http://aristocraciacatolica.blogspot.com/2009/05/la-aristocracia-en-el-pensamiento-de-un.html

jueves, 21 de octubre de 2010

[Iglesia y formas de gobierno] La monarquía constituye en sí misma el mejor régimen de gobierno por ser el que más fácilmente favorece la paz

11. La monarquía constituye en sí misma el mejor régimen
de gobierno por ser el que más fácilmente favorece la paz

Además de los textos pontificios anteriormente citados como testimonio de la doctrina social de la Iglesia sobre la presente materia, juzgamos oportuno añadir algunos textos representativos del pensamiento de Santo Tomás de Aquino sobre el mismo tema, tomando en consideración el destacado lugar que la doctrina de este Santo Doctor ocupa en la formación tradicional católica.

Enseña Santo Tomás de Aquino en
De Regimine Principum:

“12. Sentadas estas premisas [a saber, que compete a los hombres vivir en sociedad y es indispensable para ello que sean rectamente gobernados por algún jefe], es necesario indagar qué conviene más a la provincia o ciudad, si ser gobernada por muchos o por uno solo. Para ello debemos atender al fin del gobierno.

“En efecto, la intención de cualquier gobernante debe mirar a esto, a procurar la salud del pueblo que tomó bajo su mando, como es función del gobernador de la nave llevarla al puerto de salvación eludiendo los peligros del mar. Por tanto, siendo el bien y la salud de la sociedad la conservación de su unidad, que es la paz, sin la cual desaparece la utilidad de la vida social, y siendo la disensión tan perjudicial a la misma sociedad, lo que debe intentar ante todo el rector de la sociedad es procurar la unidad de la paz. La paz social no es materia de consejo para el gobernante, como no es materia de consejo para el médico la salud del enfermo que se le confía. Pues nadie debe someter a consejo el fin intentado, sino los medios para conseguirlo. Por eso el Apóstol, recomendando la unidad del pueblo fiel, dice a los Efesios, 4, 3, que sean solícitos en conservar la unidad del espíritu mediante el vínculo de la paz. Por consiguiente, cuanto más eficaz sea un gobierno para conservar la unidad de la paz, tanto más útil será, ya que llamamos más útil a lo que mejor conduce al fin. Ahora bien, es manifiesto que mejor puede causar la unidad lo que es de suyo uno que lo que es múltiple, lo mismo que la causa más eficaz para calentar es lo que es cálido por naturaleza. Es, pues, más útil el gobierno de uno que el de muchos.

“13. Es también cierto que si muchos disienten entre sí son incapaces de conservar la multitud. Pues tratándose de muchos se requiere una cierta unidad para que puedan gobernar de algún modo, al igual que necesitan unir fuerzas los operarios que quieran arrastrar la nave a un determinado sitio. Ahora bien, la unión resulta de la aproximación a la unidad. Por tanto mejor gobierna uno que muchos que se acercan a la unidad.

“14. Es más, las cosas naturales proceden perfectamente, pues en cada una obra la naturaleza, que es lo perfecto. Ahora bien, todo régimen natural obedece a un solo principio, pues entre la multitud de los miembros hay uno que mueve a los demás, esto es, el corazón; y entre las partes del alma hay una facultad principal que preside a las demás, esto es, la razón. También las abejas tienen un rey, y en el mundo universo un solo Dios es el autor y gobernador de todo. Todo lo cual es muy razonable, pues toda multitud se deriva de la unidad. Por consiguiente, si las cosas que proceden según arte imitan a las que proceden según naturaleza, y la obra de arte tanto es mejor cuanto más se asemeja a lo que es natural,
hay que reconocer que el mejor régimen en la sociedad humana es el monárquico.

“15. Esta misma conclusión comprueba la experiencia, porque las provincias y ciudades que no son gobernadas por uno solo sufren disensiones y fluctúan sin paz, de modo que parece cumplirse lo que lamenta el Señor por el profeta Jeremías, 12, 10, diciendo: Muchos pastores han entrado a saco en mi viña. Por el contrario las provincias y ciudades regidas por un solo rey gozan de paz y florecen en justicia y gozan de abundancia de bienes. De ahí que el Señor prometa a su pueblo por los profetas como un gran don darle un solo jefe y que haya un solo príncipe en medio de ellos.”1

A esta explicación del Doctor Angélico, el eminente tomista P. Victorino Rodríguez, O.P. 2 añade la siguiente glosa que enriquece con otros textos del propio Santo Tomás:

1) Libro I, cap. II.
2) Fiel discípulo del renombrado P. Santiago Ramírez O.P., su maestro de Filosofía Escolástica, ha publicado más de 250 libros y artículos sobre temas filosóficos y teológicos. Entre los primeros se destacan: Temas clave de Humanismo Cristiano y Estudios de Antropología Teológica.
El P. Victorino Rodríguez, O.P., actualmente Prior del convento de Santo Domingo, el Real, de Madrid, fue profesor en la Facultad de Teología de San Esteban de Salamanca, y Catedrático en la Pontificia Universidad de dicha ciudad. Es actualmente profesor del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de Madrid, miembro de la Real Academia de Doctores de la misma ciudad, y de la Pontificia Academia Romana de Teología.

“Preferencia del gobierno monárquico para conservar la paz social. Es indudable que la paz, en su sentido positivo y dinámico de ‘tranquila libertad’ (Cicerón, II Philipp., c. 44) o ‘tranquilidad del orden’ (San Agustín, De Civitate Dei, XIX, 13, 1), es factor principalísimo del bien común, por no decir síntesis de todos sus elementos integrantes, aspiración de todo gobierno honesto. Ahora bien, la paz, en lo que tiene de orden o unidad, tiene naturalmente más directa y estrecha vinculación con una forma unitaria o monárquica de mando que con otras formas de gobierno más pluralistas o diversas. Es un aspecto de preferencia de la forma de Estado monárquico bien subrayado en estos capítulos: por razones intrínsecas de unidad, por analogías con el orden natural, por la enseñanza de la historia y por su conformidad con el gobierno teocrático. Luego veremos también en qué sentido un gobierno democrático tiene sus ventajas en orden a la paz social.

“Sobre el aspecto subrayado aquí nos dejó [Santo Tomás] otra página espléndida en la Suma Teológica, I, 103, 3: ‘El mejor gobierno es aquel que se hace por uno solo. La razón es porque gobernar no es otra cosa que dirigir las cosas gobernadas a su fin, que es algún bien. Ahora bien, la unidad es de la esencia de la bondad, como prueba Boecio, en el III De consolatione, por el hecho de que así como todas las cosas desean el bien, así desean la unidad, sin la cual no pueden existir, pues en tanto una cosa existe en cuanto es una; por eso vemos que las cosas resisten a su división cuanto pueden, y que su desintegración proviene de la deficiencia de su ser. Por consiguiente la intención de quien gobierna una multitud es la unidad o la paz. Ahora bien, la causa propia de la unidad es aquello que es uno, pues es claro que muchos no pueden unir y concordar lo que es diverso si ellos no están de algún modo unidos. Por tanto lo que es esencialmente uno puede ser mejor y más fácilmente causa de la unidad que muchos unidos. En conclusión, la multitud es mejor gobernada por uno que por muchos.’”1


1) Santo TOMAS DE AQUINO, El Régimen Político, Introducción, versión y comentarios de Victorino Rodríguez O.P., Fuerza Nueva Editorial, Madrid, 1978, pp. 37-39.

Fuente: Plinio Corrêa de Oliveira, "Nobleza y élites tradicionales análogas - en las alocuciones de Pío XII al Patriciado y a la Nobleza Romana" - APENDICE III - "Las formas de gobierno a la luz de la doctrina social de la Iglesia: en teoría - en concreto - A- Textos pontificios y de otros autores sobre las formas de gobierno:
monarquía, aristocracia y democracia" (t. I, pp. 213 y ss.).


domingo, 3 de octubre de 2010

La verdadera democracia no es incompatible con la monarquía, puede darse en las monarquías como en las repúblicas (Apéndice III)


El Kaiser Francisco José de Austria, como joven Emperador (1), y rodeado de su pueblo (2)

5. La Iglesia Católica no encuentra dificultades
en ponerse de acuerdo con las diversas formas de gobierno

De la encíclica Dilectissima nobis (3/6/1933), de Pío XI:

“La Iglesia Católica no tiene preferencias por una u otra forma de gobierno y, con tal que sean salvaguardados los derechos de Dios y de la conciencia cristiana, no encuentra dificultades en ponerse de acuerdo con cualquier sistema político, sea monárquico o republicano, aristocrático o democrático.”2

2) AAS XXV [1933] 262.

6. La verdadera democracia
no es incompatible con la monarquía


Del radiomensaje pronunciado por Pío XII en Navidad de 1944:

“La democracia, entendida en sentido amplio, admite varias formas, y puede darse tanto en las monarquías como en las repúblicas. (…)

“El Estado democrático, sea monárquico o republicano, debe –como cualquier otra forma de gobierno- estar investido del poder de mandar con una autoridad verdadera y efectiva.”1

1) Discorsi e Radiomessaggi, vol. VI, pp. 238, 240

7. La Iglesia Católica admite cualquier forma de gobierno
que no contradiga los derechos de Dios ni los de los hombres

De la alocución de Pío XII al Consistorio secreto extraordinario (14/2/1949):

“La Iglesia Católica (…) admite cualquier forma de gobierno, siempre que no contradiga los derechos de Dios ni los de los hombres. Si esto ocurre, los sagrados Obispos y todos los fieles conscientes de sus propias obligaciones deben oponerse a las leyes injustas.”2

2) Discorsi e Radiomessagi, vol. X, p. 381

8. Para determinar la estructura política de un país,
es necesario tomar en consideración
las circunstancias de cada pueblo

De la encíclica Pacem in Terris (11/4/63), de Juan XXIII:

“No se puede establecer una norma universal sobre cual es la forma de gobierno más conveniente, ni sobre cuales son los sistemas más adecuados para que los gobernantes ejerzan sus funciones, tanto las legislativas como las administrativas, y como las judiciales.

“En realidad, al determinar cómo ha de gobernarse un país o de qué modo han de ejercer sus cargos los gobernantes no se puede dejar de tener muy en cuenta la situación actual y las circunstancias de cada pueblo, las cuales, evidentemente, cambian según los lugares y las épocas.”3

3) AAS V [1963] 276.


Comentario de Pelayo
Los textos anteriores dejan en claro dos principios muy importantes, que la mayoría de las personas lamentablemente desconocen:




  • que la democracia puede darse en una república como en una monarquía;


  • y que la Iglesia admite cualquier forma de gobierno que no contradiga los derechos de Dios ni de los hombres.


Los sistemas populistas contradicen los derechos de Dios y de los hombres. En ese caso, enseña Pío XII, los Obispos y los fieles tienen la obligación de oponerse. ¡Qué importante es recordar esta verdad silenciada!

9. La Iglesia no manifiesta preferencia por
sistemas políticos o soluciones institucionales

De la encíclica Sollicitudo Rei Sociales (30/12/1987), de Juan Pablo II:
“La Iglesia, por lo tanto, no propone sistemas ni programas económicos y políticos, ni prefiere unos u otros con tal que la dignidad del hombre sea debidamente respetada y promovida, y se le deje a Ella misma el espacio necesario para ejercer su propio ministerio en el mundo.”

De la encíclica Centesimus Annus (1/5/1991), de Juan Pablo II:
“La Iglesia respeta la legítima autonomía de orden democrático, pero no puede imponer a su antojo uno u otro tipo de ley o constitución. La contribución por ella aportada en este orden es precisamente aquella visión de la dignidad de la persona, que se revela en toda su plenitud en el misterio del Verbo encarnado.”

10. La estructura fundamental
de la comunidad política es fruto de la
índole de cada pueblo y del curso de su historia
De la Constitución Gaudium et Spes (1965), del Concilio Vaticano II:
“Los hombres, las familias y los diversos grupos que constituyen la sociedad civil son conscientes de su propia insuficiencia para organizar una vida plenamente humana, y comprenden la necesidad de una comunidad más amplia, dentro de la cual reúnan todos cotidianamente sus fuerzas, siempre en busca de lo mejor para el bien común. Por eso constituyen los hombres comunidades políticas de acuerdo con diversos modelos. La comunidad política nace, pues, por causa del bien común, en el cual encuentra su plena justificación y sentido, y del cual recibe su autoridad primigenia y propia. (…)
“Las formas concretas mediante las cuales la comunidad política dispone su propia estructura y la organización de sus poderes públicos pueden variar según las diferentes índoles de los pueblos y el curso de su historia; siempre han de servir para formar un hombre cultivado, pacífico y benéfico para con todos, en provecho de toda la familia humana.”1
1) Sacrosanctum Oecumenicum Concilium Vaticanum II – Constitutiones, Decreta, Declarationes, Typis Polyglotis Vaticanis, 1974, pp. 801-802, 803..

domingo, 26 de septiembre de 2010

El igualitarismo es soberanamente contrario a la naturaleza y subversor de todo orden social (San Pío X)

3. Una u otra forma de gobierno
puede ser preferible por adaptarse mejor al carácter
o a las costumbres del pueblo a que se destina
De la encíclica Au milieu des sollicitudes (16/2/1892), de León XIII:
“A lo largo del presente siglo se han ido sucediendo en Francia diversos regímenes políticos, cada uno con su forma característica: imperios, monarquías, repúblicas. Encerrándose en el terreno de la abstracción, se llega a determinar cuál es la mejor de estas formas consideradas en sí mismas. Se puede afirmar igualmente, con toda verdad, que cada una de ellas es buena siempre que sepa dirigirse directamente a su fin, es decir, al bien común, para el cual está constituida la autoridad social. Conviene añadir, por fin, que desde un punto de vista relativo tal o cual forma de gobierno puede ser preferible por adaptarse mejor al carácter y costumbres de esta o aquella nación. Dentro de este orden especulativo de ideas, los católicos tienen, como cualquier ciudadano, plena libertad para preferir una forma de gobierno sobre otra, precisamente porque ninguna de ellas se opone por sí misma a las exigencias del sentido común o a los dogmas de la Doctrina Católica.” 3
. . . . . . . . . . .
3) ASS XXIV [1891-92] 523

4. Error de le Sillon: sólo la democracia
inaugurará el reino de perfecta justicia

De la carta apostólica Notre charge apostolique (25/8/1910), de San Pío X:

“Le Sillon (…) siembra, pues, entre vuestra juventud católica, nociones erróneas y funestas sobre la autoridad, la libertad y la obediencia. No actúa de diferente modo en lo que concierne a la justicia y a la igualdad. [Le Sillon] se esfuerza, así lo dice, en realizar una era de igualdad, que será, por eso mismo, una era de justicia mejor. Así, pues, ¡toda desigualdad de condición es para él una injusticia o, al menos, una justicia menor!; principio éste soberanamente contrario a la naturaleza de las cosas, generador de envidia e injusticias y subversor de todo orden social. De este modo, ¡tan sólo la democracia inaugurará el reino de la perfecta justicia! ¿No es esto una injuria contra las demás formas de gobierno, que son rebajadas así al rango de gobiernos impotentes, apenas tolerables?

“Por lo demás, le Sillon tropieza también en este punto con la doctrina de León XIII. En la ya citada encíclica sobre el principado político [Diuturnum illud] habría podido leer que, ‘salvaguardada la justicia, no está prohibida a los pueblos la adopción de aquel sistema de gobierno que sea más apto y conveniente a su manera de ser o a las instituciones y costumbres de sus mayores’, y la encíclica hace alusión a las tres formas de gobierno bien conocidas. Supone, por lo tanto, que la justicia es compatible con cada una de ellas. Y la encíclica sobre la condición de los obreros ¿no afirma claramente que es posible restaurar la justicia en las organizaciones actuales de la sociedad, una vez que indica los medios para ello? Ahora bien, León XIII quería hablar, sin duda alguna, no de una justicia cualquiera, sino de la justicia perfecta. Por tanto, al enseñar que la justicia es compatible con las tres formas de gobierno conocidas enseñaba que la democracia no goza de un privilegio especial bajo este aspecto. Los sillonistas, que pretenden lo contrario, o bien rehúsan oír a la Iglesia, o bien se forman de la justicia y de la igualdad un concepto que no es católico.”1

1) AAS II [1910] 618-619

martes, 22 de junio de 2010

Las formas de gobierno a la luz de la doctrina social de la Iglesia - Apéndice III del Libro de la Nobleza

Coronación de Carlomagno como Sacro Emperador por el Papa
(Nota: el Apéndice III del Libro de la Nobleza que comenzamos a publicar es ilustrado por una vista del interior de la Basílica de San Pedro, con la imagen del Príncipe de los Apóstoles y primer Papa en su trono)

"Nobleza y élites tradicionales análogas - en las alocuciones de Pío XII al Patriciado y a la Nobleza romana", por Plinio Corrêa de Oliveira

Apéndice III
Las formas de gobierno a la luz de la doctrina social de la Iglesia:
en teoría – en concreto
A – Textos pontificios y de otros autores
sobre las formas de gobierno:
Monarquía, aristocracia y democracia


1. El régimen monárquico es la mejor forma de gobierno

De la alocución de Pío VI al Consistorio secreto del 17 de junio de 1793 a propósito de la ejecución de Luis XVI:
“Esta [la Convención], en efecto, una vez abolida la forma de gobierno monárquica, que es la mejor, había colocado todo el poder público en las manos del pueblo”. 1
. . . . .
1) Pii VI Pont. Max. Acta, vol. II, p. 17

2. La Iglesia no desaprueba ninguna forma de gobierno
que sea justa y garantice eficazmente el bien común

De la encíclica Diuturnum illud (29/6/1881), de León XIII:
“No se ha procurado estudiar aquí las diversas formas de gobierno, pues no hay razón para que la Iglesia desapruebe el gobierno de un solo hombre o de muchos, siempre que sea justo y esté dirigido al bien común. Por tanto, salvaguardada la justicia, no les está prohibido a los pueblos adoptar aquel sistema de gobierno que esté más de acuerdo con su propia índole o bien con las instituciones y costumbres de sus mayores.” 1

De la encíclica Immortale Dei (1.11.1885), también de León XIII:
“La soberanía, en sí, no está necesariamente vinculada a ninguna forma de gobierno. Puede adoptarse lícitamente una u otra, con tal que ésta garantice eficazmente el bien común y la utilidad de todos (…)
“Si se quiere juzgar rectamente, ninguna de las diversas formas de gobierno es en sí misma censurable, pues nada contienen que se oponga a la doctrina católica y, si son practicadas con prudencia y justicia, todas ellas pueden mantener a la sociedad en perfecto estado.” 2

[Comentario del Dr. Plinio Corrêa de Oliveira]

En los textos transcriptos, León XIII supone el caso de una nación cuyos habitantes se encuentren en la contingencia de tener que elegir entre la vigente forma de gobierno u otra nueva, sin que haya habido violación del principio de autoridad ni de derechos adquiridos.

Las enseñanzas aquí impartidas se aplican también, mutatis mutandis, a una persona que se vea obligada a hacer una opción semejante en cuanto mero particular, por ejemplo, al depositar su voto en un plebiscito convocado para optar entre monarquía, república aristocrática o república democrática, o al elegir un partido político al que afiliarse.
1
) ASS XIV [1881] 5.
2) ASS XVIII [1885] 162, 174.

Comentario de Pelayo

Nos alegramos de retomar la publicación de esta nobilísima y estratégica obra del Dr. Plinio Corrêa de Oliveira, que abre inmensos y luminosos horizontes en el cielo oscurecido por las ideas, doctrinas y prácticas de la Revolución gnóstica e igualitaria mundial. La que intenta hacer creer a la mayoría de los hombres que no hay otra forma de gobierno que la basada en el sufragio universal, la demagogia y la masificación.

El Apéndice III , que hoy presentamos, es una formidable exposición de textos pontificios y teológicos de la mayor importancia, que revela las insanables falencias de las ideas, praxis y estilos de la falsa democracia revolucionaria, como también la sabiduría, equilibrio y excelencia de las formas de gobierno nacidas de los principios del Evangelio, aplicados en concreto por la Cristiandad y explicitados por los Sumos Pontífices y Santo Tomás. En el texto inicial, queda claro que, para la Iglesia, la forma de gobierno monárquica es la mejor. Iremos viendo por qué y en qué condiciones, pues la monarquía orgánica o atemperada, expuesta con sabiduría por Santo Tomás de Aquino, es muy diferente de su deformación -el absolutismo- que preparó los sistemas de agobiante estatismo vigentes. Quedamos a su disposición para cualquier comentario, duda o sugerencia. Cordialmente, en Cristo Rey y María Reina,

Pelayo

donpelayodeasturias@gmail.com


domingo, 18 de abril de 2010

San Jorge, intrépido modelo y Patrono de la Caballería




Paladines de la Cristiandad:El noble caballero San Jorge


Finalizaba el siglo III de la era cristiana. En el Imperio Romano, el cristianismo iba iluminando paulatinamente tres continentes sumidos en la oscuridad del paganismo, con su adoración de ídolos y serpientes, y sus sacrificios humanos.
Junto a una ciudad de Libia vivía en un lago un monstruoso dragón que atormentaba los habitantes con su soplo pestilencial que llegaba a matar. Era costumbre pagana (del Viejo y del Nuevo Continente) “aplacar los dioses” entregándoles jóvenes para el sacrificio. Así comenzaron a hacerlo allí.
Le tocó el turno a la hija del rey. Al dirigirse al suplicio, se da con un tribuno romano bien armado y montado, que le promete salvarla por Jesucristo: era San Jorge. Al ver que el dragón se acercaba, enristra la lanza, clava espuelas y lo acomete con un tremendo lanzazo, dejándolo por tierra y sin fuerzas. La doncella, usando de cabresto un cinturón, lleva la bestia, totalmente dominada, a la ciudad, ante la vista de los despavoridos moradores. San Jorge los tranquiliza; les comunica que es Jesucristo quien lo ha enviado a salvarlos y que, si se hacen cristianos, matará al dragón, quedando libres para siempre.
Veinte mil nuevos cristianos se bautizan. Desenvainando su espada, San Jorge cumple su promesa y se despide. El rey, infinitamente agradecido, erige una iglesia en honor de la Ssma. Virgen y del santo protector; debajo del altar, brota una fuente que cura a los enfermos… (Jacques de Voragine, “La Légende Dorée”).
* * *
Entretanto, arreciaban las persecuciones del sanguinario emperador Diocleciano. Miles de mártires derramaban su sangre por Nuestro Señor, que la convertía en preciosa “simiente de cristianos”. Otros (llamados “lapsos”), renegaban de la Fe para salvar su vida…
San Jorge, conmovido, se lanza resueltamente a combatir el paganismo y a obtener la corona del martirio –vocación propia de aquel momento crítico de la Iglesia naciente, a la que se siente llamado. Se presenta ante el presidente Dacio y exclama: “¡Todos los dioses de los gentiles son demonios, pues sólo Dios ha creado los cielos!”
-¡Quién eres y cómo te atreves a decir eso de nuestros dioses!, le pregunta, indignado. “¡Soy de noble estirpe de Capadocia –le contesta Jorge; he vencido a Palestina por el favor de Jesucristo, pero he dejado todo para servir más libremente al Dios del cielo!”.
El pagano lo hace quemar con antorchas y frotar sus llagas con sal, y aplicarle un garfio para desgarrar sus miembros. Una noche se le aparece el Salvador, envuelto en inmensa luz, confortándolo de tal modo que San Jorge olvida sus dolores.
Le aplican nuevos tormentos: una rueda de espadas filosas que se quiebra cuando lo atan a ella, y una caldera de plomo fundido que se transforma en baño reanimador. Un mago le da vino envenenado. San Jorge lo toma después de persignarse, y nada le pasa! El mago, a sus pies, pide ser admitido entre los cristianos. Muere decapitado testimoniando la Fe.
Muy preocupado, intenta Dacio atraerlo con amabilidades, asegurándole el favor de los dioses y del Imperio si abandona sus “supersticiones” y sacrifica a los dioses.
“¡Cómo no me has tratado así desde el principio, en lugar de atormentarme de tal manera!”, le dice Jorge, sonriendo; y le da a entender que accederá a su pedido. Interiormente, pide a Dios que le haga dar un golpe contundente a sus enemigos.
Muchos paganos se congregan en el templo, ávidos de ver al rebelde caballero católico adorar los “dioses”. Pero el edificio se derrumba destruyendo ídolos y sacerdotes. La tierra se abre, tragando hasta sus últimos restos. El hecho es comentado con admiración nada menos que por San Ambrosio, Padre de la Iglesia.
No sabiendo ya qué hacer, se dirige Dacio a su mujer, la Reina de los persas, buscando su apoyo. Pero ella le reprocha su maldad y le anuncia valientemente su voluntad de hacerse cristiana. Es colgada luego del pelo y azotada a morir. Le preocupa una sola cosa: no haber recibido aún el bautismo. San Jorge, bondadoso, la tranquiliza con palabras que evocará San Ambrosio de Milán: “El rocío de su sangre le abrió las puertas del cielo”.
Dacio tiembla pero la ceguera puede más; sigue intentando destruir al santo, quien le dice con osadía: “Infeliz, ¿cómo podrán salvarte esos dioses que no han podido salvarse a sí mismos?” Ordena entonces que lo arrastren por la ciudad y le corten la cabeza.
Antes de derramar su sangre por Jesucristo, le pide un último e importante favor, providencial para sus futuros devotos: que todos los que en situación de peligro invocaren su ayuda, puedan ser auxiliados por el santo caballero. Le contesta una voz potente que estremece a Dacio: “¡Así se hará!”
Concluido el martirio, sigue una aparente calma. Momentos después, Dacio recibe un contragolpe inesperado: se precipita sobre él y sus guardias fuego del cielo, y caen fulminados: San Jorge inauguraba una larga serie de auxilios providenciales a la causa de Dios, librando a los fieles de sus perseguidores. Al punto que se dirá que fue, en la tierra, al servicio de la Virgen, lo que es San Miguel, príncipe de la milicia celestial, en el paraíso.
Pasan los siglos. En la I cruzada, un joven radiante anuncia a un capellán que San Jorge es el general del ejército católico, que los asistirá en batalla. Era el sitio de Jerusalén. Se aparece con vestimentas blancas y cruz de vivo color rojo, haciendo señas a los cruzados para que lo sigan. La plaza es conquistada (“La Légende Dorée”, cit.). Los caballeros recuperan el Santo Sepulcro y frenan al Islam, salvando al Occidente cristiano; un nuevo capítulo se abre en la historia…
Su intrepidez sin igual, su amparo a los perseguidos por su fidelidad al verdadero Dios, la serenidad que transmite en las horas de peligro y su destreza con el caballo y la lanza, hacen de San Jorge un Arquetipo de la Caballería. Su inspirada estrategia le permite usar alternativamente, al servicio de Dios, las armas de guerra y las de la polémica. Glorioso Patrono de la Caballería, y de ciudades y naciones cristianas, es un poderoso protector e intercesor para quienes combaten en todos los tiempos por la causa del bien.
Le pedimos, en su fiesta (23 de abril), que destruya las tramas de los enemigos de la civilización cristiana, que promueven la inmoralidad y la masificación, leyes que legalizan aberraciones morales y destruyen la familia y la vida, que trabajan por someter la humanidad a una tiranía materialista, igualitaria y atea mil veces peor que la de Diocleciano.
Sugerimos leer "El ideal cristiano de la Caballería" en el sitio Argentina, Señorío y Esplendor
Si desea ejemplares para difundir, o recibir los siguientes boletines, puede solicitarlos a:
civilizacioncristianaymariana@gmail.com






viernes, 5 de febrero de 2010

Hispánica magia de los caballos señoriales de Velázquez


Velázquez inmortalizó la España de la Casa de Austria en ambientes reales, aristocráticos y populares del hidalgo pueblo español. Esa nota peculiar de la España del Siglo de Oro que colonizó América se transmitió con vitalidad al Nuevo Continente. Argentina no es la excepción: un estudioso de nuestro folklore considera al Tucumán (N.O.A. hasta el Norte de Córdoba) como el "salón habsburguiano".
Entre las tradiciones vivas heredadas de España, el amor a la equitación y al caballo está entre las primeras, y es frecuente encontrar asociadas las fiestas patronales de los pueblos norteños -y sin duda, de otras regiones argentinas- a los vistosos contingentes de alféreces a caballo, que galopan en honor de los santos patronos haciendo garbosas venias con sus banderas o estandartes de colores.
En estos bocetos, Velázquez vuelca con espontaneidad su gran sentido de observación, gracia y categoría. Son caballos robustos y señoriales, prontos para las destrezas, el desfile emblemático o el entrevero, profundamente diferentes del deleznable complejo de "light" difundido por la moda y los medios masificantes de comunicación. Caballos para hombres, para varones, para gauchos nada "light", o también para elegantes amazonas entre las que deberíamos citar en primera línea a la gran Isabel la Católica, capaz de cabalgar largas horas para llegar a un determinado punto de su reino en momentos claves, o para dirigir las tropas contra los enemigos de las Españas y de la Cristiandad. Aquellas cabalgatas gloriosas tienen su eco en nuestros días ya que su espíritu épico es perenne y, adaptado a los tiempos, constituye una reserva de nuestra identidad católica y tradicional, la de la verdadera Argentina e Iberoamérica. (Nota: próximamente continuaremos presentando los cuadros ecuestres de Velázquez. Invitamos a nuestros estimados lectores a hacer sus comentarios).