sábado, 26 de julio de 2014
El Papado sostenido por Pipino, rey de los francos y "Patricio de los Romanos" - Germina el Sacro Imperio
La respuesta de Pipino al llamado pontificio no se hizo esperar: llegaron a Roma sus embajadores, el Obispo de Metz, Chrodegang, y el legendario duque Augier, popular en Francia por un tradicional juego de cartas. Los emisarios invitaron al Pontífice a trasladarse a donde Pipino se encontraba.
El Papa y sus clérigos correspondieron, homenajeando a su vez a Pipino como monarca católico y defensor de la Iglesia, vestidos de cilicios, cubiertas sus cabezas de ceniza y suplicándole pusiese mano en la defensa de “la causa de San Pedro y de la República de los romanos”. También le rogó el Pontífice hacer restituir el Exarcado de Ravena a su legítimo posesor, el emperador, supremo acto de condescendencia de Esteban II con respecto a la infiel Constantinopla.
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Godofredo Kurth, “Los orígenes de la civilización occidental”, Emecé Editores, Buenos Aires
viernes, 18 de julio de 2014
X Jornada de Cultura Hispanoamericana por la Civilización Cristiana y la Familia - Salta, 29 y 30 de agosto de 2014 - Cómo vencer en el combate por la Civ. Cristiana y la Familia
04/07/2014[edit]

X JORNADA DE CULTURA HISPANOAMERICANA por la CIVILIZACION CRISTIANA y la FAMILIA – SALTA 29 y 30 de AGOSTO DE 2014
Santa Juana de Arco era una joven campesina que un buen día oyó la voz del Arcángel San Miguel convocándola a defender a Francia, “hija primogénita de la Iglesia”. Así, la Providencia se valió de una desconocida doncella del campo para la alta misión de preservar un emblemático reino en que abundaban los guerreros, los pensadores, los príncipes católicos...



San Francisco Solano, con su “violín
milagrero”, se internó solo en las selvas y cerros del continente,
destacadamente en El Tucumán (NOA), y con su música, su palabra y sus
notorios hechos sobrenaturales convirtió a la verdadera Fe y
civilización a miles de aborígenes, edificó una cristiandad de más de 30
poblaciones indígenas y sostuvo las incipientes ciudades católicas que
constituyeron la armazón de nuestra querida Argentina, fundando
imperecederas ceremonias y tradiciones. Por esa gesta digna de figurar
en la Légende Dorée fue llamado “el Apóstol de América”.
Son ejemplos de lo que pueden los hombres cuando se disponen a oir la gracia de Dios. Pues:

“Cuando los hombres resuelven cooperar
con la gracia de Dios, se operan las maravillas de la Historia: es la
conversión del Imperio Romano, es la formación de la Edad Media, es la
reconquista de España a partir de Covadonga, son todos esos
acontecimientos que se dan como fruto de las grandes resurrecciones de
alma de que los pueblos son también susceptibles. Resurrecciones
invencibles, porque no hay nada que derrote a un pueblo virtuoso y que
verdaderamente ame a Dios” (“Revolución y Contra-Revolución”, Plinio
Corrêa de Oliveira, parte II, cap. IX).
¿Qué harían personas de Fe como San Francisco Solano y Santa Juana de Arco en nuestros conturbados días? …
Animados por esos ejemplos, y ante la crisis moral e ideológica de la sociedad actual, convocamos a todos los que quieran defender nuestro estilo de vida y raíces católicas tradicionales a participar de la
X JORNADA de CULTURA HISPANOAMERICANA por la CIVILIZACION CRISTIANA y la FAMILIA
Museo de la Ciudad Casa de Hernández –Salta, 29 y 30 de agosto de 2014
Declarada de interés por el Poder Ejecutivo y la Hon. Cámara de Diputados de la Provincia de Salta
Próximamente daremos a conocer más detalles.
COMISION ORGANIZADORA
Informes e inscripción: civilizacioncristianaymariana@gmail.com
Analicemos estas palabras, de las que hemos citado una parte en la clarinada anterior:
“Existe una fuerza propulsora de la Contra-Revolución, así como existe otra para la Revolución.
1. Virtud y Contra-Revolución
Señalamos como la más potente fuerza
propulsora de la Revolución, el dinamismo de las pasiones humanas
desencadenadas en un odio metafísico contra Dios, contra la virtud,
contra el bien y, especialmente, contra la jerarquía y contra la pureza.
Simétricamente, existe también una dinámica contra-revolucionaria, pero
de naturaleza por completo diversa. Las pasiones, en cuanto tales
-tomada aquí la palabra en su sentido técnico- son moralmente
indiferentes; es su desarreglo lo que las vuelve malas. Sin embargo, en
cuanto reguladas, son buenas y obedecen fielmente a la voluntad y a la
razón. Y es en el vigor de alma -que le viene al hombre por el hecho de
que en él Dios gobierna la razón, la razón domina la voluntad, y ésta
domina la sensibilidad- donde es preciso procurar la serena, noble y
eficientísima fuerza propulsora de la Contra-Revolución.
2. Vida sobrenatural y Contra-Revolución
Tal vigor de alma no puede ser concebido
sin tomar en consideración la vida sobrenatural. El papel de la gracia
consiste exactamente en iluminar la inteligencia, en robustecer la
voluntad y en templar la sensibilidad de manera que se vuelvan hacia el
bien. De suerte que el alma lucra inconmensurablemente con la vida
sobrenatural, que la eleva por encima de las miserias de la naturaleza
caída y del propio nivel de la naturaleza humana. Es en esa fuerza de
alma cristiana que está el dinamismo de la Contra-Revolución.
3. Invencibilidad de la Contra-Revolución
Se puede preguntar de qué valor es ese
dinamismo. Respondemos que, en tesis, es incalculable, y ciertamente
superior al de la Revolución: “Omnia possum in eo qui me confortat”
(Filip. 4, 13) (1).
Cuando los hombres resuelven cooperar con
la gracia de Dios, se operan las maravillas de la Historia: es la
conversión del Imperio Romano, es la formación de la Edad Media, es la
reconquista de España a partir de Covadonga, son todos esos
acontecimientos que se dan como fruto de las grandes resurrecciones de
alma de que los pueblos son también susceptibles. Resurrecciones
invencibles, porque no hay nada que derrote a un pueblo virtuoso y que
verdaderamente ame a Dios”.
Plinio Corrêa de Oliveira
———————————–
(N. del E. 1): “Todo puedo en Aquél que me da fuerzas”.
ººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººº“Revolución y Contra-Revolución”, Cap. IX – La fuerza propulsora de la Contra-Revolución
viernes, 11 de julio de 2014
Deshaciendo objeciones previas - Nobleza y élites tradicionales análogas - Cap. I - Visión de conjunto
Nobleza y élites tradicionales análogas:
DESHACIENDO OBJECIONES PREVIAS
Visión de conjunto – Capítulo I
Presentamos el capítulo inicial de la obra en que el autor, Plinio Corrêa de Oliveira, aborda la misión esencial de la Nobleza y élites tradicionales análogas -y dirigentes auténticos de todo nivel en nuestros días.
Comienza dando respuesta a algunos
interrogantes que surgen en el espíritu de los lectores, que sufren la
influencia de los sofismas igualitarios difundidos por todas partes.
Enfrenta así con el coraje y fidelidad al Papado que caracterizaron toda
su existencia –reconocidos por expresivos documentos de la Santa Sede-
la acción de los avasalladores medios de difusión revolucionarios y de
los difusores de tales sofismas.
No pretendemos sino continuar brindando
una visión de conjunto, necesariamente resumida y limitada, recomendando
vivamente la lectura de esta obra que está a disposición de quien desee
adquirirla (nota: los subtítulos y textos en bastardilla pertenecen a
nuestra Redacción; los subtítulos numerados y en letra normal son
tomados del original).
***
Imagen del maquinista antes de iniciar el viaje
Cuando la psicología de muchos lectores
parece prevenida respecto a la materia a tratar, la situación del
escritor es como la de un maquinista de tren que advierte que la vía
está abarrotada de obstáculos, y que el viaje sólo podrá comenzar
apartándolos. Son tantos los prejuicios respecto a la Nobleza y élites
tradicionales análogas, que el asunto sólo puede tratarse después de
apartarlos.
1. Sin prejuicio de una justa y amplia acción en pro de los trabajadores, oportuna actuación a favor de las élites
Hablar de reivindicaciones a favor de
los trabajadores es altamente loable. Pero insistir unilateralmente en
ellas sin considerar los problemas y necesidades de otras clases
–cruelmente afectadas por la gran crisis contemporánea- supone olvidar que la sociedad se compone de clases diversas, con funciones, derechos y deberes específicos y no únicamente de trabajadores manuales.
Asimismo, la formación de una sociedad
sin clases es una utopía que ha sido tema invariable de los sucesivos
movimientos igualitarios desde el siglo XV, predicada en nuestros días
por socialistas, comunistas y anarquistas.
Las TFP y entidades afines son favorables a que se hagan para la clase de los trabajadores todas las mejores oportunas, pero sin que implique la desaparición de las demás clases, o
una tal mengua de su significado, deberes, derechos y funciones
específicas en favor del bien común que equivalga a su virtual
extinción.
Resolver la cuestión social achatando todas las clases en ilusorio beneficio de una sola, supone provocar una auténtica lucha de clases,
ya que suprimirlas en beneficio exclusivo de la dictadura de una sola
–el proletariado- supone reducir a las demás a la alternativa de aceptar
su legítima defensa o la muerte.
Es menester que nuestros contemporáneos
bien orientados, en colaboración con las iniciativas en pro de la paz
social por medio del justo y necesario apoyo a los trabajadores,
desenvuelvan en favor del orden social una actuación opuesta a la de
socialistas y comunistas, que lleva hacia la lucha de clases. Y para que el orden social exista, es condición que a cada clase le sea reconocido lo que en derecho le corresponde
para subsistir dignamente y que, respetada en sus derechos específicos,
se sienta capaz de cumplir los deberes que le corresponden en orden al
bien común.
Así, es indispensable que la acción a favor de los obreros se conjugue con otra a favor de las élites.
La Iglesia no se interesa por la cuestión
social porque ame exclusivamente a los obreros; no es un partido
laborista fundado para proteger una sola clase; Ella ama, más que a las
diversas clases consideradas aisladamente y sin nexo con las demás, la
Justicia y la Caridad, y por eso ama a todas las clases sociales… incluso a la Nobleza, tan combatida por la demagogia igualitaria (cfr. Caps. IV, 8, y V, 6).

Pío XII reconoce a la Nobleza una importante y peculiar misión -que corresponde análogamente a otras élites sociales. Lo hace en quince alocuciones concedidas al Patriciado y a la Nobleza romana (1940 a 1958).
Nadie ignora la multiforme ofensiva para
mengua o extinción de la Nobleza y demás élites, ejerciendo una
avasalladora presión para hacer abstracción, replicar o disminuir su
papel.
En alguna medida, pues, la actuación a favor de la Nobleza y élites es hoy más oportuna que nunca.
“Cabe por tanto formular con arrojo y serenidad la siguiente
afirmación: en nuestra época, en la cual tan necesaria se ha vuelto la
opción preferencial por los pobres, también se hace indispensable una
opción preferencial por los nobles” y otras élites tradicionales
“expuestas al riesgo de desaparecer y dignas de apoyo”.
(…)
“No, si la Nobleza debe ser considerada
una clase parasitaria de dilapidadores de sus propios bienes; pero esta
imagen de la Nobleza, que forma parte de la leyenda negra de la
Revolución Francesa de 1789 y de las que la siguieron…es rechazada por
Pío XII. Aun cuando afirma claramente que se han dado en sus medios
abusos y excesos…dignos de severa censura…describe, en términos
conmovidos, la consonancia de la misión de la Nobleza con el orden natural de las cosas instituido por el propio Dios, así como el carácter elevado y benéfico de esa misión”.
2. La Nobleza: una especie dentro del género élites tradicionales
La expresión élites tradicionales
designa una realidad socio-económica. Según los textos pontificios, la
Nobleza constituye una élite, la más alta de ellas; pero no es,
ciertamente la única.
Hay élites no nobiliarias ni hereditarias
ex natura propria. V.gr. la condición de profesor universitario
incorpora a sus titulares a lo que se puede llamar élite de una nación,
como la condición de militar, diplomático y otras análogas. No pocos
nobles se dedican a ellas sin que decaigan ipso facto de su condición;
por el contrario, el ejercicio de esas actividades da fácilmente ocasión
a que el noble marque su actuación en ellas con la excelencia de los
atributos específicos de la Nobleza.
No se debe olvidar a las élites que
propulsan la vida económica de una nación en la industria y el comercio,
funciones lícitas, dignas y de evidente utilidad, cuya meta específica
es el enriquecimiento de quienes las ejercen; enriqueciéndose, por una
consecuencia colateral, enriquecen a la nación.
Esto no basta para dotar de un carácter de Nobleza a quienes las ejercen. Es
indispensable una particular dedicación al bien común –especialmente a
lo que tiene de más precioso, el cuño cristiano de la civilización- para
que se pueda conceder esplendor nobiliario a una élite. No
obstante, cuando las circunstancias proporcionan a industriales y
comerciantes la ocasión de prestar servicios notables con sacrificio
relevante de intereses personales legítimos, ese esplendor brille
también en quienes los hayan prestado con la correspondiente elevación
de espíritu.
Si una familia no noble, por una feliz
conjugación de circunstancias, ejerce a lo largo de varias generaciones
alguna de estas actividades, bien puede ser suficiente para elevarla a
la condición de noble, como ocurrió con la Nobleza veneciana
–habitualmente de comerciantes- que ejerció el gobierno de la Serenísima
República y tuvo en sus manos el propio bien común de aquel Estado,
elevándolo a la condición de potencia internacional. No sorprende que
hayan accedido a la condición de nobles de modo tan efectivo y auténtico
que asumieron todo el alto tono de cultura y maneras de la mejor
Nobleza militar y feudal.

Hay élites tradicionales fundadas
desde su inicio en capacidades y virtudes cuya transmisibilidad
–genética y del ambiente y educación familiares- es patente. Así se constituyen familias y aún vastos conjuntos de familias que se destacan por sus señalados servicios al bien común: surge así una élite tradicional.
“En ella se alía a la condición de élite el valioso predicado de ser tradicional;
y muchas veces no se constituye formalmente como clase noble por el
mero hecho de que la legislación de muchos países –influenciada por las
doctrinas de la Revolución Francesa- veda al Poder público el
otorgamiento de títulos de Nobleza. En ese caso se encuentran no sólo
ciertos países europeos, sino también los del continente
iberoamericano”.
Las enseñanzas pontificias sobre Nobleza
son en gran medida aplicables a esas élites tradicionales por fuerza de
analogía de situación; de ahí la importancia y actualidad de esas
enseñanzas para quienes, aun siendo portadores de auténticas y elevadas
tradiciones familiares, no hayan sido honrados con un Título de Nobleza,
pero a quienes corresponde una noble misión en sus respectivos países a favor del bien común y de la Civilización Cristiana.
Lo mismo se puede decir de las élites no tradicionales, en la medida en que se van haciendo tradicionales.
(Continúa en el próximo boletín)
Será un gusto recibir sus consultas o comentarios a través del site o por mail a: donpelayodeasturias@gmail.com –
Tagged as: Nobleza y élites tradicionales análogas – Visión de conjunto
lunes, 9 de junio de 2014
Opción preferencial: ¿qué significa esta expresión? Test sobre Nobleza y élites tradicionales análogas
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RESPUESTA AL Test sobre
Nobleza y élites – Opción preferencial: ¿qué significa esta expresión? –
“La opción preferencial por los nobles y la opción preferencial por los
pobres no se excluyen, y menos aún se combaten…” – (Visión de conjunto –
2) -
¿Cuál es la opción preferencial que anima este libro?
Una opción preferencial que ayude a los pobres a atender sus necesidades…
La antítesis entre nobles y pobres, ¿tiene razón de ser? ¿Por qué?
El noble pobre, ¿se encuentra en una situación más lamentable que el pobre no noble?
¿Sólo el pobre en recursos materiales merece una opción preferencial?
De acuerdo a lo enseñado
por Juan Pablo II, la opción preferencial por los nobles y la opción
preferencial por los pobres, ¿se excluyen?
¿Qué utilidad tiene la opción preferencial por los nobles expresada en este libro?
Referencias para las respuestas:
* Entradas de este sitio con el “tag” Nobleza y élites tradicionales análogas – Visión de Conjunto, Test sobre Nobleza y élites
RESPUESTA AL Test sobre
Nobleza y élites – Opción preferencial: ¿qué significa esta expresión? –
“La opción preferencial por los nobles y la opción preferencial por los
pobres no se excluyen, y menos aún se combaten…” – (Visión de conjunto –
2) -
¿Cuál es la opción preferencial que anima este libro?
A) Una opción preferencial por los ricos.
B) Una opción preferencial por los pobres.
C) Una opción preferencial por los nobles.
Una opción preferencial que ayude a los pobres a atender sus necesidades…
A) Es obligatoria.
B) Puede ser de estricta justicia.
C) Es una injusticia para las demás clases sociales.
.
La antítesis entre nobles y pobres, ¿tiene razón de ser? ¿Por qué?
A) No; cada vez tiene menos razón de ser, pues la pobreza va alcanzando un número creciente de nobles.
B) Sí; basta que existan nobles y pobres para que surja espontáneamente el conflicto de clases.
C) Sí, porque los nobles son cada vez más ricos, y los pobres cada vez más pobres.
El noble pobre, ¿se encuentra en una situación más lamentable que el pobre no noble?
A) No, porque sin más recurre a sus parientes nobles y ricos y asunto solucionado.
B) Sí, porque el hecho de ser noble lo lleva a no pedir auxilio y esconder su nombre.
C) No, porque la sociedad actual se apresura a socorrer a los nobles pobres.
¿Sólo el pobre en recursos materiales merece una opción preferencial?
A) Sí, únicamente el pobre en recursos materiales merece una opción preferencial.
B) No, únicamente el noble merece una opción preferencial.
C) También merecen una opción preferencial
aquellos que tienen deberes especialmente arduos a cumplir y les
corresponde una mayor responsabilidad en su cumplimiento. En esas
condiciones se encuentran frecuentemente miembros de la Nobleza
contemporánea.
De acuerdo a lo enseñado
por Juan Pablo II, la opción preferencial por los nobles y la opción
preferencial por los pobres, ¿se excluyen?
A) S.S. Juan Pablo II enseñó que la opción
preferencial por los pobres no es exclusiva ni excluyente, pues el
mensaje de la salvación está destinado a todos.
B) Juan Pablo II siempre ha enseñado que su opción es por los pobres; por tanto, excluye una opción preferencial por los nobles.
C) Cristo vino a salvar a los pobres; los
ricos y los nobles no son pobres, y por tanto el mensaje de salvación ni
está destinado a ellos, ni ellos lo quieren escuchar. La opción
preferencial por los nobles no existe.
¿Qué utilidad tiene la opción preferencial por los nobles expresada en este libro?
A) Darle ánimo a los nobles en su enfrentamiento con los pobres.
B) Mostrar que no existe la lucha de clases.
C) Esclarecer a los que, animados por el
espíritu de lucha de clases, imaginan que existe una inevitable
conflictividad en las relaciones entre el noble y el pobre. Evitar que
la “opción preferencial” expresada por el Pontífice sea interpretada (de
manera apasionada y facciosa) como “preferencia exclusiva”. La
preferencia de un objeto entre varios no indica la forzosa exclusión de
los demás.
Referencias para las respuestas:
* “Nobleza y élites tradicionales análogas”, Introducción
* Opción preferencial: ¿qué significa esta
expresión? – “La opción preferencial por los nobles y la opción
preferencial por los pobres no se excluyen, y menos aún se combaten…” –
Visión de conjunto (2)
* Entradas de este sitio con el “tag” Nobleza y élites tradicionales análogas – Visión de Conjunto, Test sobre Nobleza y élitesPlinio Correa de Oliveira, “Nobleza y élites tradicionales análogas – En las alocuciones de Pío XII al Patriciado y a la Nobleza romana” –
sábado, 7 de junio de 2014
Clarinadas - Epopeya de San Fernando de Castilla - Acción estudiantil frena misa negra en Harvard - Día campero de Fe y Tradición - Actos güemesianos - Congreso Red Fed. de Familias - Homenaje fundación de Barco
Clarinadas – La epopeya de San Fernando III de Castilla – Acción estudiantil católica impide misa negra en Harvard – Día campero de Fe y Tradición en Sañogasta -Patrióticos actos güemesianos en Salta – Congreso de la Red Federal de Familias en Corrientes – Homenaje a la fundación de la Ciudad del Barco en Tucumán
07/06/2014
LA EPOPEYA DE SAN FERNANDO DE CASTILLA (video)
En este video, nuestros lectores encontrarán imágenes muy valiosas, especialmente la de San Fernando como joven rey de imponente y sacral varonilidad y más tarde, en la edad madura, llegando a adquirir un notable parecido con Cristo Rey.
Los historiadores intervinientes brindan interesantes informaciones de su obra, como su promoción del castellano, la difusión del Fuero Juzgo, su carácter de gran conquistador, la toma de Sevilla a los musulmanes atacándola por mar y tierra, la construcción de bellas catedrales y su espíritu mariano en su incansable batallar contra el Islam, siempre victorioso. Fue el arquetipo de rey español, brillante en el campo de batalla, como estratega, político, y verdaderamente progresista. Muere queriendo llevar la Reconquista al continente africano. ¿Qué habría ocurrido con la Reconquista si hubiese tenido herederos a su altura? La respuesta, en el video…
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VICTORIOSA ACCION ESTUDIANTIL CATOLICA CONTRA LA MISA NEGRA PROGRAMADA EN LA UNIVERSIDAD DE HARVARD –
Pío XII enseña que los miembros de las élites tradicionales y dirigentes auténticos deben tener una fortaleza de ánimo que ni las más duras pruebas puedan abatir, que los convierta en perfectos soldados de Cristo, animadores y sustentadores de los tentados a dudar y ceder. Asimismo les recomienda prontitud para la acción, no desanimar ante los sacrificios hoy exigidos por el bien común, fervor en cumplir el deber de católico y ciudadano que los preserven de un abstencionismo que sería gravemente culpable estando en juego los intereses más vitales de la religión y la patria.
Es lo que ha inspirado a los jóvenes
de la TFP Student’s Action a oponerse públicamente a que la Universidad
de Harvard (ver fotografía), la más antigua y prestigiosa de los Estados
Unidos, fuese usada por los satanistas para su abominable propósito.
Parafraseando a Santa Juana de Arco, podemos decir: “los hombres lucharon y Dios concedió la victoria”.
http://www.tfpstudentaction.org/what-we-do/news-and-updates/black-mass-stopped-how-god-won-at-harvard.html
http://www.tfp.org/tfp-home/catholic-perspective/harvard-s-black-mass-and-demonic-action.html
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8
DE JUNIO: DIA CAMPERO DE FE Y TRADICION EN HONOR DE LA VIRGEN DE LA
CANDELARIA, en el antiguo MAYORAZGO DE SAN SEBASTIAN DE SAÑOGASTA, LA
RIOJA
“Parece gente despidiéndose para una cruzada” (Plinio Corrêa de Oliveira)
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17 DE JUNIO: ACTOS GÜEMESIANOS EN SALTA
INSTITUTO GÜEMESIANO DE SALTA
GENERAL MARTÍN MIGUEL DE GÜEMES
HÉROE NACIONAL LEY 26.125
Salta, Junio de 2014
El Instituto Güemesiano de Salta, se complace en invitar a Ud. /s. a los actos en homenajes al Gral. Martín Miguel de Güemes, que se llevarán a cabo los días: 7, 17 y 18 del corriente.
Día 7: A horas 10,00: En el Monolito de Plaza Belgrano, lugar donde el Gral. Güemes fue herido. Apertura del acto a cargo de la Sra. presidente del Instituto Güemesiano de Salta, Prof. Ercilia Navamuel. Colocación de Ofrenda Floral y Palabras alusivas a la fecha, a cargo del Sr. Guillermo Echazú.
Día 17: A horas 19,00: Acto Académico conmemorando el 193º aniversario del fallecimiento del Gral. Martín Miguel de Güemes, en Museo de la Ciudad Casa de Hernández, Florida 97, Salta.
*Apertura y palabras alusivas de la Sra. presidente del Instituto Güemesiano Prof. Ercilia Navamuel.
* Presentación de Banderas, Himno Nacional Argentino e Himno al Gral. Martín M. de Güemes.
CONFERENCIAS:
* Presentación del libro “Guardián del Norte” del Dr. D. Julio C. Borda, a cargo del vicepresidente del Instituto Güemesiano de Salta, DUGH Leandro Plaza Navamuel.
* Tema, “Doña Magdalena de Goyechea y de la Corte” a cargo de la Dra. Marta de la Cuesta.
* Tema, “Señorío y patriotismo” a cargo del Prof. Luis María Mesquita.
* Tema, “El Coronel Moldes y el Gral. Güemes” a cargo de la Prof. Margarita I. González.
* Tema, “Güemes Héroe Nacional” a cargo del Dr. Marcelo Rubial.
21,00 Hs. Retiro de las Banderas y cierre del Acto.
Día 18: A horas 09,00: Salida desde Avda. Belgrano y Sarmiento, para realizar un acto conmemorativo en Capilla y Cementerio del Chamical, sitio donde en 1821 fue sepultado el Gral. Güemes.
Visita al museo de finca La Cruz y al monolito de la Quebrada de la Horqueta.
http://argentinagrandeza.blogspot.com.ar/2014/06/v-behaviorurldefaultvmlo.html
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20 y 21 de junio: CONGRESO DE LA RED FEDERAL DE FAMILIAS EN CORRIENTES
Informan los organizadores:
Estan cordialmente invitados a participar del IV Congreso Nacional de Familia y Vida que se organiza para este 20 y 21 de junio en Corrientes.
Importantes temas, destacados disertantes, oportunidad de contactarse y compartir la Cultura de la VIDA!!!
¡¡ya va siendo hora de ponerse al día, y luchar por la vida y la familia!!!
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28 de junio: TUCUMAN: II EVOCACION DE LA FUNDACION DE LA CIUDAD DE BARCO -
Homenaje por los 464 años de la fundación de la Ciudad de Barco, ocurrida el 29 de junio de 1550.
EL INSTITUTO TUCUMANO DE CULTURA
HISPÁNICA, tiene el agrado de invitar a Ud. y en su caso a la
institución que pertenece, al acto de Homenaje por los 464 años de la
fundación de la Ciudad de Barco, ocurrida el 29 de junio de 1550.
Esta marcha de conmemoración y acto de
homenaje, será la segunda comitiva evocando el origen de la
argentinidad, la confluencia étnica y la entidad de la nacionalidad. La
primera que realizamos el año pasado tuvo calificada concurrencia,
además de adhesiones de todo el país e internacionales. Este año, por
cuestiones logísticas, realizaremos el acto el sábado 28 de junio.
Dr. Justino Terán
Presidente
Participación: cel. 0381 155 290682 Adhesiones: j_teran@arnet.com.ar
Acompañamos: Programa y también crónicas y fotos del acto del año 2013.
http://argentinagrandeza.blogspot.com.ar/2014/05/invitacion-ciudad-de-barco-homenaje-los.html
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jueves, 15 de mayo de 2014
INVITACION - "Argentina 2014 - La crisis, las causas, la solución - Razones de esperanza" - Conferencia de Alejandro Ezcurra Naón
El jueves 22 de Mayo a las 19 horas,
Alejandro Ezcurra Naón
disertará sobre:
“Argentina 2014 - La crisis, las causas, la solución
Razones de esperanza”
Invitan:
Asociación Civil Fátima La Gran Esperanza
fatimalagranesperanza@speedy.com.ar – (011) 48128926
Fundación Argentina del Mañana
fadm@fadm.org.ar –
(011) 48014681
y
Por la Paz del Campo
Palacio Balcarce: Av. Quintana 161 Ciudad de Buenos Aires
sábado, 10 de mayo de 2014
Sacralidad medieval: Pipino ungido Rey de los Francos por San Bonifacio, Apóstol de Germania y Legado papal
09/05/2014
“El propio San Pedro ha ungido a Pipino
constituyéndolo en el libertador y el defensor
de la Iglesia” (Esteban II Papa)
Pipino el Joven (Alemania) o Pipino el breve (Francia), “era de baja estatura pero singularmente robusto, y los cronistas nos han transmitido anécdotas épicas a su respecto. Su carácter era lleno de fuego y audacia. En la energía de sus resoluciones y la rapidez con que las ejecutaba recordaba a su padre, Carlos Martel”.
Así nos lo presenta Funck-Brentano, a los 37 años, sin conflictos con su hermano Carlomán, que había renunciado a sus derechos, atraído por la vida monástica. En sus documentos, el padre de Carlomagno hacía constar esta fórmula: “aquel a quien el Señor ha confiado la responsabilidad de gobernar”, manifestando conciencia de su misión corroborada por los hechos.
En 751 envía al Papa San Zacarías la célebre embajada integrada por Fulrad, Abad de Saint-Denis, y Burchard, Obispo de Würzburg, a consultarle “con respecto al rey que reinaba sobre los francos sin autoridad”.
Se trataba del rey, considerado miembro de la estirpe fundada por Clodoveo y Santa Clotilde dos siglos y medio antes, que él y Carlomán habían llevado a salir del monasterio para ocupar formalmente el trono (sin poder real), y así cumplir con la tradición del pueblo y mantener el orden en el respeto a las costumbres.
La dinastía merovingia había decaído terriblemente y desde hacía varias generaciones estaba limitada a una función meramente ornamental, mientras los carolingios ascendían orgánicamente, prestando históricos servicios al reino y la Cristiandad, verdaderas proezas! (*).
Esa situación anómala se desprende a las claras de un documento de Carlomán, heredero del gobierno de la mitad del reino que, al fin de su vida, le entregara su padre, Carlos Martel, al dividirlo en dos partes –una para cada hermano. El documento reza:
“Childerico, rey de los Francos, al eminente Carlomán, Mayordomo del Palacio, que nos ha establecido sobre el trono…”.
Tal era esa regresión que la historia designa a los merovingios de la decadencia “rois fainéants” (“reyes que no hacen nada”), expresión que muchos textos históricos traducen como “reyes holgazanes”.
Pero más allá de estas circunstancias importantes, en un plano más alto aún, impregna este nuevo período una clave esencial para “conocer la civilización cristiana al vivo”. El brillante historiador Louis Halphen abordó el asunto con especial interés. Es el aspecto místico, simbólico, altamente significativo, del carácter que asumió la monarquía del primer soberano carolingio, Pipino, que dará, con la bendición del Papa, el necesario paso de reinar no sólo de hecho sino de pleno derecho, substituyendo legítima y ordenadamente al rey figurativo.
El ambiente sacral y orgánico que iba germinando en esa monarquía rumbo a su plena definición se percibe en otro documento de Carlomán, antes de consagrarse a la vida religiosa:
“En nombre de Nuestro Señor Jesucristo, Yo, Carlomán, duque y príncipe de los francos, en base al consejo de los servidores de Dios y de mis grandes, he reunido a los Obispos y a los sacerdotes que hay en mi reino…para que ellos me den consejo sobre el medio de restaurar la ley de Dios y de la Iglesia, corrompidas en tiempos de los anteriores príncipes, a fin de que el pueblo cristiano pueda asegurar la salvación de su alma y no se deje arrastrar a su pérdida por falsos sacerdotes” (cit. por L. Halphen).
Es una muestra al vivo de monarquía orgánica medieval: un príncipe que, “en su reino”, no actúa como rey absoluto sino teniendo en cuenta a los Obispos y grandes señores. La aristocracia entonces vigente, dentro del orden monárquico, implicaba la obligación de sus miembros de aconsejar lealmente a la cabeza del reino. Es un exponente, asimismo, de monarquía sacral, ejercida “en nombre de Nuestro Señor Jesucristo”, con la expresa finalidad de que “el pueblo cristiano pueda asegurar la salvación de su alma”. ¡Bella interpenetración del orden temporal y el espiritual, una suma de esfuerzos en que cada orden mantenía su naturaleza y ámbito propios!
Estas medidas, consigna Louis Halphen, tienden todas a la restauración de la Iglesia franca bajo la égida de San Bonifacio, “enviado de San Pedro” -a quien ya Carlos Martel había brindado su imprescindible apoyo (*). El gran misionero anglo-sajón había sido llamado por Carlomán y Pipino para regenerar la práctica de la Fe y los mandamientos en sus Estados.
Los apóstoles medievales –como se desprende del artículo de Plinio Corrêa de Oliveira, “Los dedos del caos y los dedos de Dios”- tenían la excelsa misión de ir limpiando las almas de la terrible barbarie germánica. Causa pavor evocar las escenas de sangre y terror de las ceremonias paganas que se desarrollaban frecuentemente en los bosques, antes de la conversión de estos pueblos.
La lucha de San Bonifacio no era sólo contra los brujos paganos que, entregados al demonio, las promovían, más allá del Rin. Las malas costumbres habían cundido también entre los sacerdotes católicos de la Galia.
Tenía, así como los Papas y los carolingios, grandes horizontes, grandes sueños apostólicos y grandes luchas para hacerlos realidad. Se había empeñado a fondo en cambiar las mentalidades y formas de vida. Ocurre que para reformar al mundo era preciso reformar primero a la Iglesia, empezando por reformar a sus miembros consagrados. San Bonifacio lo había comprendido así; mucho tiempo antes de poder convocar los concilios nacionales, uno de sus más hermosos títulos de gloria, “había declarado la guerra al clero corrompido de su tiempo…” (Kurth).
* * *
A mediados del siglo VIII, en 747, acompañado por muchos nobles y caballeros, Carlomán se dirige a Roma para abrasar la vida monástica, siendo acogido paternalmente por el Papa Zacarías.
A Pipino lo vemos ejerciendo las duras tareas de gobierno en su palacio de Attigny, “rodeado de sus grandes” –Obispos, Duques y Condes del reino-, ejerciendo el poder “que le ha sido confiado por Dios”.
Las cosas habían ido madurando. Ya era tiempo de que la corona de la monarquía franca pasara a los verdaderos soberanos, los señores de Heristall. Es entonces cuando Pipino envía, como vimos, al Abad Fulrad y al Obispo Burchard a hacer la crucial consulta al Sumo Pontífice acerca de “los reyes que en Francia, en ese tiempo, no detentaban el poder real”, para saber “si estaba bien o no que así fuera”.
A lo que el santo Pontífice respondió: “que era mejor llamar rey al que tenía, más que a aquel que no tenía, el poder real” (cf. Anales Reales, ap. L. Halphen, cit.). Pues, consideraba el Vicario de Cristo, “el que está investido de poder legítimo debe también llevar su título para que no se perturbe el orden“, (Ann. Lauriss., año 751).
El parecer del Papa se difundió a los cuatro vientos, con imaginable impacto en la opinión pública. En 751, Pipino decidió dar el paso definitivo de reenviar a Childerico al convento –para que continúe su vida de monje, interrumpida por su breve reinado formal. Nadie resistió esta decisión que no parece haber causado sorpresa alguna.
A continuación convocó a los francos a una gran asamblea en la emblemática Soissons, donde – a la usanza tradicional, more Francorum-, fue alzado por los guerreros sobre un gran escudo pasando a revestir el carácter de rey electo. No fue, por tanto, como dicen algunos historiadores con espíritu racionalista y esquemático ajeno a los tiempos, una usurpación, sino el punto final de una gradual maduración. Pues, constituía una anomalía chocante ver a los soberanos designados con otro nombre -mayordomos de palacio- que el que les correspondía, y que la corona no estuviese sobre la cabeza del héroe en cuyas manos estaba el cetro en razón de un derecho hereditario.
Algo trascendente estaba ocurriendo para la Cristiandad y la historia del mundo. En aquella jornada memorable, el nuevo rey electo recibió a seguir la unción santa de manos del Obispo de Germania, San Bonifacio, enviado personal del Papa.
El representante del Vicario de Cristo dejaba ver a los francos que el nuevo orden tomaba forma en total conformidad “con aquel que debía ser considerado el más legítimo intérprete de la voluntad divina” (L. Halphen).
El gesto del gran Apóstol de germanos y de francos, al derramar óleo santo sobre la cabeza de Pipino, hacía del príncipe carolingio el elegido de Dios al mismo tiempo que el elegido del pueblo.
Renovada de los tiempos bíblicos, la coronación-unción (le sacre), retomaba a los ojos de todos su antiguo valor. Así como habían sido Saúl y David, Pipino era “el ungido del Señor”. En ese espíritu, era su mandatario; de El tenía el cargo del que estaba investido.
“Verdadero sacerdocio” dice Halphen, (que obviamente no se confunde con el Orden Sagrado), que implicaba graves responsabilidades que pesaban en las conciencias de los medievales.
En el nuevo mundo que amanecía, la historia de Saúl y David estará muy presente, y será vista como una especie de prototipo de la propia historia carolingia. Era una realidad de Légende Dorée! Era ver lo maravilloso manifestándose realmente en la Historia –aunque hoy a los que están ciegos a las realidades superiores y reducen todo al entrechoque de intereses egoístas y afán de poder, les cueste entenderlo.
Daban el tono quienes debían darlo, varones como San Bonifacio, que ejercía una acción irresistible sobre las masas. Sin duda Dios no habrá dejado de apoyarlo con la presencia angélica afín a la luz de las feéricas cúpulas y vitrales de la Abadía de Saint-Denis, el canto sagrado, y una ceremonia como la de Soissons, en que el Legado papal consagra la elevación al mayor poder temporal de Occidente de “uno de los príncipes más notables de la Edad Media”, “de incomparable majestad”, como expresa, admirado, Godofredo Kurth.
El espíritu de la civilización cristiana contenía las simientes de una concepción sacral de la autoridad. Ya en el siglo VI, el cristiano rey merovingio Gontrán se sentía inspirado por las palabras de la Sabiduría: “Per me regnant reges…”. “Es por Mí que reinan los reyes y que los legisladores ordenan lo que es justo; por Mí los príncipes mandan y los poderosos dictan justicia” (Proverbios, VIII, 15-16).
Pipino puede ahora decirle al Señor, con Salomón: ‘Tú me has elegido rey’. Sus descendientes serán “reyes por la gracia de Dios”, es decir: “Con la ayuda de Dios, que nos ha puesto en el trono” (Halphen).
No se trataba de puras fórmulas protocolares, sino de la afirmación de una doctrina: el Rex Francorum, a partir de aquí, ha recibido de Dios la misión personal de reinar sobre el pueblo franco “y de trabajar apoyándose sobre El para el triunfo de la religión de Cristo” (ibid.).
La voz de Pedro había resonado en el Occidente cristiano. La mano de su Pontífice había elevado al rey de los francos ante todos los pueblos a un prestigio que no había tenido ninguno de sus predecesores.
El reconocimiento de los carolingios no se hizo esperar ; el Papa había afirmado el trono carolingio con sus bendiciones; así también ellos iban a sostener el del Pontífice con sus armas. “Tiempo era, en verdad, de que una espada poderosa saliese en defensa del jefe de la cristiandad…” (Godofredo Kurth).
Por qué y cómo, intentaremos mostrarlo en la próxima nota.
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Ver las notas anteriores en este mismo sitio -
* Un linaje que surgió de la resistencia al Islam y el amor ardiente al Papado
** “La hora de la aristocracia”: héroes y santos fundan la estirpe carolingia
*** Carlos Martel, héroe del linaje carolingio, frena al Islam y es ‘campeón invencible de la civilización cristiana’
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BIBLIOGRAFIA CONSULTADA:
Plinio Corrêa de Oliveira, “Os dedos do caos e os dedos de Deus”, “Catolicismo”, n° 499, Julio de 1992 (www.catolicismo.com.br)
Louis Halphen, “Charlemagne et l’empire carolingien”, serie L’évolution de l’humanité, Albin Michel, Paris, © 1968
Godofredo Kurth, “Los orígenes de la civilización occidental”, Emecé Editores, Buenos Aires
Frantz Funck-Brentano, “Les Origines”, L’histoire de France racontée à tous, 10ª ed., Hachette, Paris
Henri Pirenne, “Mahoma y Carlomagno”, Ed. Claridad, Buenos Aires, 2013
lunes, 28 de abril de 2014
Carlos Martel, héroe carolingio, frena al Islam y es "campeón invencible de la civilización cristiana"
Carlos Martel, el “martillo” de
los enemigos de la Cristiandad, con su hacha guerrera deshizo los
planes de conquista del mahometano Abderramán, que quería borrar la cruz
e implantar la media luna
Cinco potencias, a comienzos del siglo VIII, marcaban el curso de los acontecimientos en el Occidente cristiano (*).
Los árabes, que querían implantar el Islam y borrar la civilización cristiana;
el Imperio bizantino, de antiguo prestigio cada vez más declinante;
los
reinos franco y lombardo, únicos sobrevivientes de los estados germanos
de aquellos “siglos salvajemente movimentados” de principios del
Medioevo.
Sobre el poder restante dice Paul Kirn:
“De esencia ante todo moral, constituía en su índole propia una potencia incomparable: el Papado”.
De
un solo golpe había caído el decadente reino visigodo de España en
manos de los sarracenos, sumido en la traición y la complicidad de
personajes ruines como el Conde Julián o el Obispo Don Opas. Los “hijos
del desierto” anhelaban implantar la media luna desde el Atlántico hasta
el Báltico, y proclamar el nombre de Mahoma en la propia alma de la
Cristiandad y sede del Papado, Roma, y pisar con los cascos de sus
caballos el suelo de San Pedro.
La
única potencia temporal que podía, al menos en principio, hacerle
frente, era el reino franco, comparable en ese momento a una medalla de
hierro con dos caras.
De
un lado la dura realidad de un pueblo heterogéneo en gestación. Que
lidiaba con dos barbaries, la del antiguo paganismo del mundo romano
convertido a medias, y la del teutónico y tribal al norte del Rin.
Mentalidades, atavismos e intereses contrapuestos en constantes luchas,
edificios sociales que se
levantaban para caer al cabo de un tiempo, con una dinastía que muchas
veces no parecía la heredera de Clotilde y Clodoveo.
De
otro lado, era un mundo nuevo (Pirenne) que iba surgiendo, como el
lucero del alba, al que el Redentor parecía dirigir estas palabras del
Padre Eterno al Hijo, que consigna Gregorio de Tours en sus disputas con
los arrianos: “Je t’ai engendré dans mon sein avant l’étoile du jour”; te he engendrado en mi seno antes de la estrella matutina…
El
mundo de la promesa de que Dios jamás abandona a su pueblo, a su
Iglesia, que siempre ha de triunfar por la fidelidad de los buenos,
reunidos en torno de su Madre, “porque la asiste Vuestra protección”
(Plinio Corrêa de Oliveira).
Pues
la Providencia había suscitado una “hija primogénita” para realizar una
alta misión. Presentida por los “apóstoles de la sublimidad” (de que
habla el mismo autor), el ideal de un ascenso ilimitado, semejante a las
agujas de una catedral gótica por construir entre todos…
Se
da entonces, afirma Godofredo Kurth, “uno de los espectáculos más raros
de la historia: el de una sucesión de hombres ilustres transmitiéndose
de uno en otro el genio con la sangre”.
Era
la estirpe carolingia, “que tuvo la gran fortuna de reunir muy temprano
en su seno a los descendientes de Arnulfo y a los de Pipino, heredando
así el prestigio de ambos. Salida de dos troncos tan gloriosos, era
desde entonces la verdadera familia real de Austrasia”.
Este
proceso muestra cómo se eleva una sociedad por sus familias dirigentes
cuando, fieles a su misión, desarrollan sus cualidades propias: ”La
Germania cristiana se complacía en admirar su propio vigor moral en los
miembros de la familia carolingia…que aparecían como los frutos más
sabrosos de una raza regenerada por el cristianismo” (ibid.).
¡Qué
diferencia con la realidad actual! “Ni aún en la cima más elevada de
las prosperidades humanas perdieron de vista las cosas de la eternidad, y
toda una pléyade de santos y santas florecieron en las múltiples ramas
del tronco carolingio”. Los francos “la sirvieron con fidelidad
duradera, porque veían en ella a los mejores elementos de su raza”.
Escultura
que muestra la conciencia de su misión plasmada en los rasgos varoniles
del legendario Carlos Martel, gran exponente del linaje carolingio, en
su tumba en la Abadía de St Denis – Foto de J. Patrick Fischer
El
rasgo más característico del santo es su heroísmo. Y fue, si no un
santo, un héroe colosal el varón más característico de la estirpe,
(exceptuado su nieto, Carlomagno) aquel que sería llamado Carlos Martel,
a quien la Providencia suscitó
para salvar una situación humanamente desesperada. Para ser “el campeón
invencible de la civilización cristiana” (Kurth). Pues “se acumulaba la
tempestad más espantosa que jamás haya amenazado a la sociedad
europea”; cuando el mundo corría peligro de convertirse en propiedad de la espada del Islam (Ranke).
Haciendo
click se agranda este mapa que muestra el avance impresionante de los
árabes. Sólo la fuerza de Carlos Martel y la ayuda de la Providencia le
permitieron vencer a la media luna
A
los mahometanos “no les quedaba más que una batalla por ganar: si la
lograban, su diluvio destruiría toda la civilización cristiana y Europa
quedaría entregada al Islam” (Kurth).
El príncipe Carlos –después de la batalla, Carlos Martel- era hijo ilegítimo de Pipino de Heristall.Su padre, el segundo Pippin, Mayordomo
de Palacio y Duque de Austrasia, fue estadista y luchador de envergadura, que gobernaba como “un gran dinasta”. Resistiendo a las fuerzas facciosas
que se habían adueñado de Neustria, sin desanimarse por reiteradas
derrotas, se había impuesto y logrado reunir a todo el reino franco bajo
su autoridad efectiva.
A
la muerte de Pipino de Heristall, en 714, los tres reinos que
integraban el Imperio en formación –Austrasia, Neustria y Borgoña-
reiniciaban sus querellas intestinas.
Su
hijo Carlos, que daría al linaje el nombre de carolingios, se
encontraba impedido de actuar. Pues la viuda de su padre, Plektrude, lo
había relegado a un injusto encierro.
Los facciosos de Neustria le exigían a Plektrude el tesoro reunido por su marido.
Era
la hora de Carlos que logra evadirse cuando el reino, desgarrado por
facciosos y atacado por frisios y alamanes, se desmoronaba a la vista
complacida de los ismaelitas “ad portas”.
Carlos sale a la arena a luchar por el legado de su padre y por el reino. Esperanza para los leudes austrasianos, no todos corren a ponerse bajo su bandera.
Una leyenda histórica lo describe siguiendo cautelosamente, con sólo 200 hombres, al ejército de Neustria que regresa con el tesoro quitado a Plectrudis.
Mientras el enemigo
descansa, Carlos lo observa desde un alto. Un guerrero pide su
autorización para cargar solo contra todos. Su arremetida temeraria
transforma el campamento neustrio en avispero. Espada en mano y al
galope grita “¡Carlos! ¡Carlos!”, y sus compañeros, al mando del
caudillo, ponen en desbandada al enemigo y recuperan el tesoro.
Versátil
e infatigable, enfrenta a los frisones con una novedosa fuerza naval.
Más tarde, desarrollará otra especialidad, la del asedio, para terminar
de expulsar a los musulmanes y sus aliados en Avignon y Narbona. No
transcurrirá un año de su vida sin emprender campañas contra los
enemigos de Austrasia y del nombre cristiano.
Donde
triunfan sus armas vienen los apóstoles itinerantes, los misioneros
anglo-sajones –San Willibrordo, San Bonifacio, Kilian, Corbinian…-,
fundando iglesias y conventos, convirtiendo, bautizando, arriesgando su
vida derribando el mismísimo “árbol del trueno”, el sagrado roble de los
sajones, en el corazón de sus bosques. Caía el árbol del paganismo y se
elevaba el de la cruz, al amparo de la autoridad siempre creciente del
nuevo Príncipe y Duque de Austrasia.
La
tempestad mahometana seguía preparándose “en inmensa escala”.
Abderramán, el virrey del Califa, quiere invadir la región galorromana
entera. “Todo el mundo mahometano contemplaba la expedición con intensa
ansiedad” (Nöldeke).
Le
ordena a un subalterno, Otmán, avanzado en Galia, arrasar Aquitania.
Pero éste ha cerrado un pacto con Eudes, Duque de la provincia, que para
salvar su Ducado le había entregado su propia hija. Enterado
del inicuo acuerdo, Abderramán marcha contra Otmán, que, separado de la
princesa aquitana, se tira de un precipicio. El final de ésta es
horrible: es enviada como presa del harem del Califa de Damasco.
Comienza el virrey musulmán su célebre marcha. Llevará –así lo espera- el estandarte del profeta
a los confines de la Cristiandad. Su avance siembra la desesperación en
toda Europa, que desde los días de Atila no había visto armamento tan
formidable y destructor. “Conflagraciones, ruinas, los alaridos de la
castidad violada y las lamentaciones de los moribundos, hicieron de esta
memorable invasión más el trabajo de un demonio que de un hombre” (Nöldeke).
El ejército de Eudes es arrasado. Ante el infortunio, pide
apoyo y perdón a Carlos. Este, no duda. Había venido preparando sus
efectivos en silencio para el gran combate, reuniendo guerreros de todas
partes del reino. El momento de jugarse el todo por el todo, con
carolingia determinación, había llegado, y será el ápice de su vida.
La Batalla de Poitiers, óleo de Carl von Steuben
Avanza con audacia a enfrentar a Abderramán. Luego
de siete días de escaramuzas, el octavo es el del choque. Los árabes se
despliegan sobre el campo; al grito de los muecines rezan a su dios,
Alá. El virrey da la señal de ataque.
Pero
el ejército católico estaba bajo el amparo de Nuestra Señora, “terrible
como un ejército en orden de batalla”. Llueven las flechas de los
arqueros berberiscos. La caballería ataca al grito de guerra “Alá es
grande!” y cae como inmenso huracán sobre el frente cristiano.
“La
larga línea de los francos no afloja, se mantiene inmóvil como un muro
de hierro en el espantoso choque”. Veinte veces cargan los musulmanes
con la velocidad del rayo; otras tantas su carga impetuosa se estrella
contra la muralla inquebrantable. “Los colosos de Austrasia, erectos en
sus grandes caballos belgas, recibían a los árabes sosteniendo la espada
de punta, atravesándolos de parte a parte con tremendas estocadas…”
Abderramán
cae exclamando, quizás, como Juliano el Apóstata: “¡Venciste, Galileo!”
Tal vez le fue dado ver, antes de presentarse al juicio de Dios, al
paladín que hacía estragos en sus filas, dando “martillazos” con el
hacha guerrera, salvando la Cristiandad. Era Carlos, de ahora en más “el
martillo” („der Hammer“), Karl Martell.
La muerte de aquel cuya invasión era más obra de demonios que de hombres
hace cundir el pánico en los guerreros de Alá. La contienda ha durado
una jornada entera. “Mañana se define la batalla”, piensan los
cristianos.
“Al
despunte del amanecer, los francos ven nuevamente blanquear las tiendas
enemigas en el mismo lugar y en el mismo orden que la víspera; ningún
movimiento aparecía en el campo árabe. Karle envía batidores. Estos
avanzan a través de miles de cuerpos muertos, y entran en las primeras
tiendas: están vacías: no quedaba ni un solo hombre con vida en este
gran campo”. Los restos arrasados del ejército musulmán habían partido
al amparo de las tinieblas abandonando todo (Henri Martin).
“La
Cristiandad estaba salvada”, comenta aliviado Theodor Nöldeke. “El Papa
y el monje, el príncipe y el campesino, en un éxtasis de agradecida
devoción, acuden a las iglesias a darle gracias al cielo
por una victoria que, a pesar de lo que les había costado a los
verdaderos servidores de Dios, había infligido un golpe tan señalado a
los infieles que su regreso nunca más fue intentado.
“Esta victoria de larga fama, obtenida en el año 732, sembró la consternación a lo largo de todo el mundo musulmán”.
Los nueve años que le restan de vida a Carlos Martel son el eco de esta jornada, que, al decir de Paul Kirn, fue un „Wendepunkt“, un punto de inflexión, un remolino de la historia. Consolidar el reino, promover las misiones, edificar la civilización cristiana siguió siendo su norte.
Se
le objeta al gran guerrero no haber ayudado al Papa cuando le envió una
distinguida embajada, con las “llaves de San Pedro”. Y, sobre todo,
numerosas violencias contra miembros del Clero, buenos y malos, el
apoderamiento de bienes eclesiásticos –que la Iglesia pusiera a su
disposición para vencer las fuerzas de la barbarie, de la intriga y del
Islam- que entregaba como beneficio a fin de reunir jefes que reclutaran
guerreros, sin los cuales la Cristiandad estaba perdida. Sin duda
constituyen graves interrogantes.
Pero las misiones fundacionales en el reino franco y Germania, pilares del orden católico europeo, no habrían tenido el éxito perdurable que tuvieron si no fuese por su amparo.
La Edad Media
de los cruzados y Doctores, de las catedrales y los reyes justicieros, y
de los inmortales Pontífices como San Gregorio VII y Urbano II, no
hubiera visto la luz si no arriesgara el todo por el todo el legendario “Martillo” en Poitiers.
Con
esas reservas, y admiración impregnada de agradecimiento, decimos, con
el Cardenal Hergenröther, Godofredo Kurth y otros autores, que este
coloso y precursor del Sacro Imperio fue el “campeón invencible de la
civilización cristiana”.
(*)
VER NOTAS ANTERIORES EN ESTE MISMO SITIO, haciendo click en el “tag” más
abajo: La Civilización Cristiana al vivo o 1200 años de Carlomagno,
fundador del Sacro Imperio:
“La hora de la aristocracia”: Héroes y santos fundan la estirpe carolingia
Un linaje que brotó de la resistencia al Islam y el amor ardiente al Papado
Bibliografía consultada:
Plinio Corrêa de Oliveira, “Via Crucis”
Del mismo autor: conferencias sobre la sociedad orgánica
Godofredo Kurth, “Los orígenes de la civilización occidental”, Emecé Editores, Buenos Aires
Frantz Funck-Brentano, “Les Origines”, L’histoire de France racontée à tous, 10ª ed., Hachette, Paris
Henri Pirenne, “Mahoma y Carlomagno”, Ed. Claridad, Buenos Aires, 2013
Grégoire de Tours, “Histoire des Francs”
“Choses de guerre et gens d’épée”
„Das Frankenreich“, Paul Kirn, t. III, Propyläen Weltgeschichte, Berlín
“The Arabs in Europe”, Theodor Nöldeke, “The Historians’ History of the World”, t. VIII, “The Times”, Londres
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