domingo, 11 de enero de 2009

Aristocracia, perfección y amor a Dios - "Esta idea luminosa vivifica toda la sociología y la política en el capítulo de la aristocracia"

Continuamos analizando el concepto de aristocracia desarrollado por la enciclopedia dirigida por el Cardenal Herrera Oria.
Los prejuicios y la propaganda "subliminal" hacen que muchos piensen que se trata de algo para beneficio exclusivo de los aristócratas, que encierra un profundo egoísmo, encubierto o no.
Veremos en el texto analizado que la verdad es lo contrario. Aristocracia es perfección; aspirar a la perfección es un deber, y se logra con el amor a Dios (los destaques en negrita son míos).
Cordialmente,
Pelayo

2. Sentido teológico
La Teología arroja torrentes de luz sobre este concepto de aristocracia y pone fundamentos sólidos al derecho público cristiano.”
“Aristocracia es perfección. El aspirar a la perfección es un deber del cristiano:
“a)’Sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto’ (Mt. 5, 48).
“b) ‘El justo practique aún la justicia, y el santo santifíquese más’ (Apoc. 22.11).
“c) ‘Camina en mi presencia y sé perfecto’, dijo Dios a Moisés.”
Ahora bien,
“¿En qué consiste la perfección?
Santo Tomás contesta:
“1. La perfección de la vida cristiana consiste principalmente en la caridad [es decir, en el amor a Dios]
“2. Porque cada uno se dice ser perfecto en cuanto alcanza su propio fin que es la última perfección de la cosa.
“3. La caridad es la que le une con Dios, que es el último fin de la mente humana, porque ‘el que permanece en la caridad, en Dios permanece, y Dios en él’ (I Io.4-16); (cfr. 2-2q. 184 a. 1.2.3 c; ibid., q. 81 a 7c).
“Por consiguiente, por la caridad especialmente se alcanza la perfección de la vida cristiana.”
De ahí se deduce que:
Esta idea luminosa es la que se debe tener muy presente, porque ella vivifica toda la sociología y toda la política en el capítulo de la aristocracia.
“a) Aristocracia es perfección.
“b) Perfección es fundamentalmente caridad cristiana.”


("Nobleza y élites tradicionales análogas" de Plinio Corrêa de Oliveira, Apéndice IV, pp. 242-3).



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